
La regla ética de conducta es bien simple:
¿Esto está bien? Lo hago [lo digo, lo cumplo, lo respeto]. ¿Esto está mal? Pues no entra en mi código de conducta.
Cada uno decide. Y aquí está la libertad.
Antes, y ahora, tal regla ética quedaba inscrita o guiada por el llamado "sentido común". En nuestra "avanzadísima" cultura u organización occidental la quieren esconder en la retahíla interminable de leyes jurídicas, penales, laborales, administrativas... que más que liberar constriñen y que, paradójicamente, también responden a la tupida maraña del incumplimiento de las mismas.
Pero ¿y la sanción? ¿Cómo contempla la ética el castigo de la infracción?
Miércoles, 30 de mayo
Asoc. Humanismo sin Credos
Carlos F. Barberá
Josemari Lorenzo Amelibia
Universidad Pontificia Comillas
Ediciones Khaf
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Antonio Aradillas
José Manuel Bernal