Humanismo sin credos

Basta ya de Guerras Civiles y mártires de la misma.

21.11.09 | 23:30. Archivado en Historia
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En la Revista "Aventura de la Historia" aparecerá el próximo mes una foto del que en los años 20-30 fue personaje famoso, "desaparecido" de su pueblo misteriosamente un 23 de julio de 1936 (exorto del Juzgado de Castrojeriz en 1951): el P. Revilla, el primer clérigo fusilado por el bando nacional.

No queda de él ni el recuerdo: sólo en su pueblo se atreve alguno a mencionarlo. Y tengo que decir que en dichos decenios fue un personaje muy popular en toda España, un franciscano bien recibido en todas partes, preocupado por el bienestar de las clases humildes... Si hubiera caído en el "bando nacional" ya hubiera sido declarado "santo".

En cambio, con cierta frecuencia se montan tinglados en el Estado Vaticano para rescatar, a serones, los fusilados por las hordas republicanas... A la Iglesia tirar de "archivo histórico" y "rescate de la historia" le sienta bien. Son los suyos y nada tenemos que decir, aunque mártires-mártires... habría mucho que decir.

Respecto a los mártires "pasados de fecha", muchas de las “Actas de los Mártires” referidas a los primeros siglos se caracterizan por su ingenua vivacidad, pero pierden historicidad porque más son panegíricos que relatos. Véase B.A.C.

En cambio, sí tenemos recientes los “mártires” de la Guerra Civil española que puede arrojar luz sobre el pretendido “martirio por la fe” de los servidores de la Iglesia. Hablamos de los “mártires españoles”, pero algo similar sucedió en Yugoslavia y otros países.

Al leer los testimonios de tal masacre uno no puede por menos que preguntarse el por qué de tal vesania, radicalmente contrarios como somos a justificar cualquier muerte. Las respuestas superficiales explican poco; ni siquiera el testimonio de sus asesinos puede servir de mucho.

No se pueden admitir pretextos diciendo que son “causas reales”, porque las víctimas religiosas no pertenecían a partido alguno; no eran “enemigo” y menos peligros0; sus centros nunca sirvieron para esconder armas; en general eran personas pacíficas y desde luego nada habían hecho directamente a la mayor parte de sus asesinos; tampoco no se les puede tildar de intransigentes o crueles, entre sí o con los demás...

Puestos a recabar otras causas --insistimos, para que no venga algún meapilas a decir lo contrario, jamás "justificaremos" sus muertes--, dejando de lado las anteriores por insustanciales, encontramos algunas:

 Se puede hablar y de hecho se dice que “se habían aliado con los sublevados”... La respuesta es inmediata: ¿quién no va a buscar amparo cuando los unos les están aniquilando y los otros “comulgan” –y nunca mejor dicho-- con sus ideas?

 Influyó, pero no puede hablarse de causa directa, el azuzamiento de determinados líderes políticos contra el estamento clerical.

 También puede verse un deseo irreprimible de venganza, en quien sea, cuando el pueblo es masacrado y directamente sufre con los desastres de la guerra.

 Hubo también la obnubilación mental y emocional, la que provoca en personas de pocas luces, la desestructuración individual y social consecuente con cualquier guerra.

 Ciertamente el clero siempre ha hecho gala, aunque de forma velada como siempre, de su alianza secular con el poderoso, con el rico, con la autoridad opresora.

 Podría aducirse, en consecuencia, que la Jerarquía era vista como la institución que defenía la superstición suplantadora de cultura, además de los intereses “reaccionarios” de determinadas clases sociales, algo que había que erradicar como fuera.

 Asimismo, se puede hablar del ansia por dar rienda suelta al odio alimentado día a día por el control del pensamiento y de las conciencias que que hasta entonces había tenido el estamento clerical sobre el pueblo.

 Si ahondamos en el análisis y consideramos los factores psicológicos presentes en todo conflicto, vemos que las pulsiones sádicas de la personalidad encuentran escapatoria en momentos de desestructuración de la sociedad y se ceban en aquellos miembros del grupo que ofrecen menos resistencia por ser personas inocuas o pusilánimes.

 La agresividad es considerada como un instinto primario del hombre que surge de niveles biológicos (instinto de supervivencia) o sociológicos (respuesta a la frustración que provoca la sociedad). La agresividad, en periodos “serenos” puede ser canalizada, desviada o reprimida de una manera “civilizada” y positiva; en periodos revueltos lo es de otra. Desde luego siempre se dirigirá contra cualquier elemento que considere hostil a su propia subsistencia, a su familia o a su territorio.

 A todo ello se añade el sentimiento de impunidad, escondido en el grupo o alentado por las circustancias, que puede sentir el agresor. Y tal impunidad se dio, porque, dijeron, era la “justicia del pueblo” (¡!)

9 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por Moisés 23.11.09 | 18:16

    Yo también, modestamente, estoy de acuerdo con lo que dice JUANBI.

  • Comentario por Emérito Agusto 22.11.09 | 22:53

    JUANBI. Firmo y rubrico todas y cada una de las palabras de tu comentario.
    Saludos

  • Comentario por David 22.11.09 | 07:30

    CRISTO REY

  • Comentario por [Blogger] 22.11.09 | 02:59

    MISCATO, cual mentecato,
    vuelve con su necedad
    siempre con la autoridad
    de ser maestro barato.

    Piérdete en cualquier abismo
    con tu verbo hecho maldad
    pues tachas de necedad
    lo que predicas tú mismo.

    Amén.

  • Comentario por juambi 22.11.09 | 02:10

    La reivindicación de todas las víctimas, de todas, de todos los inocentes que sucumbieron y sucumben ante la barbarie (venga de donde venga). Una humanidad no reconciliada es menos humanidad. La defensa eficaz del que por sí mismo no puede defenderse (el pobre, la viuda, el huérfano...> en el AT) es la condición para una reconciliación veraz, auténtica (sin justicia no puede haber paz). La "realeza" de Jesús (según los cristianos) nada tiene que ver con los reyes de la Antigüedad esclavista, ni con el Antiguo Régimen (monarquías absolutas), pese a que la fiesta litúrgica tuviera su origen en el miedo del papado a las nuevas repúblicas que enarbolaban las ideas democráticas incipientes. En Jesús, el profeta mártil, Dios asume la causa de todas las víctimas inocentes.

  • Comentario por Emérito Agusto 22.11.09 | 00:31

    (sigue) -Para vivir el amor, censura, condena, segrega, implanta la moral de la disgregación y de la deshumanización.

    ¡Cómo se ha sofisticado, adulterado y prostituido esa imagen de Cristo como Rey del Universo! ¿Para qué ha servido en algunas mentes? Recordemos solamente los “Guerrilleros de Cristo Rey” y sus espiritualísimos homólogos los “Legionarios de Cristo Rey”, tan “amados” de JPII. ¿Serán éstos los legítimos sucesores de aquellos zelotas que Cristo incorporó al número de sus elegidos?

    Perdón si alguien se siente ofendido; pero es que los comentarios de Miscato me han provocado.

  • Comentario por Emérito Agusto 22.11.09 | 00:29

    Fiesta de Cristo Rey.
    Con el grito de “¡Viva Cristo Rey!”, cayeron abatidas muchas inocentes víctimas creyentes. Y también al rugido del mismo grito, otros verdugos creyentes abatieron a sus víctimas también inocentes. Lúgubre y lamentable paradoja.
    Se pretende olvidar la muerte de tantos inocentes asesinados sólo por sus ideas. Muertes que fueron fruto de odios y revanchas, y bendecidas en su mayoría por la Iglesia vencedora. Los represaliados del franquismo no son caídos sólo por España, sino por “o-Dios” vengativos.

    Un reino de verdad, de vida, de justicia, de amor y de paz. Sin embargo, el imperio de la Iglesia,
    -Para proclamar la verdad, definió los dogmas y decretó la caza de brujas y la excomunión.
    -Para transmitir vida, instauró las condenas, las persecuciones y la hoguera.
    -Para implantar la justicia divina, ingenió el Tribunal de la Inquisición.
    -Para conseguir la paz, provocó guerras de religión y cruzadas.

  • Comentario por miscato 21.11.09 | 20:58

    de este modo, Dios se paseará por nuestro interior como por un paraíso espiritual y reinará en nosotros él solo con su Cristo".

  • Comentario por miscato 21.11.09 | 20:56

    Blogger:hoy me parece que no estás detrás del texto.¿Sois un colectivo?
    No se ve de manera tan ostentosa y estridente la colonización de la necedad.Con todo,quien tiene potestad para discernir donde hay martirio y donde no,es la Iglesia.Una vez calificados como tales pasan a ser nuestros intercesores y llamada a seguir sus huellas.Suerte para ti(colectivo?)vivir en esta España con tales vértices de heroicidad.

    Antídotos contra la necedad.

    Mañana,fiesta de CRISTO REY


    Celebrar su Reinado, “de la verdad y la vida, de la santidad y la gracia, de la justicia, el amor y la paz", nos compromete a no cesar en nuestra oración: “Venga a nosotros tu Reino” y a no cesar en la lucha contra el pecado. Como escribe Orígenes: “si queremos que Dios reine en nosotros, procuremos que de ningún modo el pecado siga dominando nuestro cuerpo mortal, antes bien, mortifiquemos todo lo terreno que hay en nosotros y fructifiquemos por el Espíritu; de este mod...

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