
En un apartado de la Psicología se estudiaba o se consideraba la relación que existe entre la apariencia externa del individuo, fundamentalmente la cara y su expresión, con la pesonalidad y el carácter de la persona.
Para quien sepa ver, el contorno de la cara, los ojos, el arqueo de las cejas, la forma de la boca, las comisuras de los labios, el mentón... dicen bastante de la personalidad del individuo. Hay elementos objetivos para hacer un diagnóstico previo, aunque se considera como algo casi anecdótico y poco relevante en el conocimiento de la personalidad o en el tratamiento conductual.
No hacen falta, sin embargo, criterios técnicos psicológicos para darse cuenta del personaje con quien estamos: “La cara es el espejo del alma”, se dice.
Miércoles, 30 de mayo
Asoc. Humanismo sin Credos
Carlos F. Barberá
Josemari Lorenzo Amelibia
Universidad Pontificia Comillas
Ediciones Khaf
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Antonio Aradillas
José Manuel Bernal