DIOS Y LA ORACIÓN.- El asunto de la oración como “súplica que Dios siempre escucha” tiene más pólvora de lo que parece. Lo primero que deja ver es el absurdo que es rezar a un Dios que por esencia es inmutable: Dios ya tiene encauzado el curso del mundo, Dios no puede cambiar de opinión. Si cambia no es perfecto, si no cambia es perverso. Respuestas para todo: ¡¡Dios ya tenía previstas desde toda la eternidad las oraciones y, al crear y poner las leyes del mundo, actuó en consecuencia!!.(Leonhard Euler, 1707-1783).
Miércoles, 30 de mayo
Asoc. Humanismo sin Credos
Carlos F. Barberá
Josemari Lorenzo Amelibia
Universidad Pontificia Comillas
Ediciones Khaf
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Antonio Aradillas
José Manuel Bernal