A raíz del acontecimiento cinematográfico de la temporada, Ágora (1), he topado con uno de los discípulos de Hypatia, aquél por el que algo sabemos de su existencia y que llegó a ser obispo cristiano: Sinesio de Cirene.
Sinesio fue contemporáneo de Agustín de Hipona, discípulo, como hemos dicho, de la célebre Hypatia de Alejandría. Fue conocido como "obispo filósofo", por su esfuerzo en conciliar los dogmas cristianos y la filosofía neoplatónica. Lo que resulta extraño en ese tiempo (S. V) es que no fuese excomulgado por sus ideas gnósticas y herméticas.
Elegido obispo por aclamación popular, reacio él a aceptar tal cargo (más administrativo que otra cosa), se mostró de acuerdo bajo dos condiciones: que le permitieran vivir en matrimonio y que no le obligaran a abandonar sus opiniones filosóficas acerca de la preexistencia del alma, la eternidad de la creación y el concepto alegórico de la resurrección de la carne.
Afirmaba que sólo a través del mito puede el hombre columbrar a Dios y comprender la naturaleza del alma.
Miércoles, 30 de mayo
Asoc. Humanismo sin Credos
Carlos F. Barberá
Josemari Lorenzo Amelibia
Universidad Pontificia Comillas
Ediciones Khaf
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Antonio Aradillas
José Manuel Bernal