De forma directa:
"Pienso, siento y vivo con la convicción de que, cuando yo muera, no sucederá otra cosa que acabarse mi existencia. No soy distinto al resto de los seres vivientes que pueblan la naturaleza".
Digámoslo con palabras más crudas: el poco estiércol que generen mis vísceras servirá para alimentar a otros elementos de la naturaleza, bichos o plantas. Puede parecer crudo, pero ¡es tan natural!
Llevaba años preparando mi pensamiento para algo que, por ley natural, tenía que suceder: mis padres tenían que morir. Su muerte la viví como la cosa más natural del mundo, con paz. Aunque lloré. Nada de funerales organizados por mí –y hubiese podido hacerlos a pares-- Mis “rezos” por ellos son el recuerdo, el realizar en mi vida lo bueno que ellos hicieron, recordar su “filosofía” vital, sus dichos, sus risas... Ésa es su vida eterna, lo que dejaron en nosotros.
Por más que Jorge Manrique se viera obligado a decir otras cosas, lo que sus versos rezuman es recuerdo agradecido y constancia de la memoria de su padre, maestre de la Orden de Santiago y conde de Paredes, Rodrigo Manrique: “pues otra vida más larga – de la fama gloriosa – acá dejáis”... En palabras de Juan del Enzina:
“Todos los bienes del mundo - pasan presto y su memoria, - salvo la fama y la gloria”.
Ya hoy podemos decir, sin temor al secuestro de la vida transitoria, que la vida eterna, hacia delante, no es sino el reflejo natural que busca conservar la vida, y hacia atrás ese rastro que dejaron y que señala vías a los venideros: los hechos, la fama y la gloria.
¿Qué es, pues lo que siento yo y cuál es mi sentimiento vital, consciente de que una gran mayoría de la sociedad siente lo mismo?
1. Suprema unión con la naturaleza y respeto a la vida, porque me veo como algo más que vive y muere, lo normal: por respeto a la vida ¡me he sorprendido echando fuera de la habitación una avispa, por no matarla!
2. En todo caso, me siento igual que cuando creía en la vida eterna.
3. Un como desprendimiento de terrores, miedos, mundos por venir, visiones infantiles: sosiego intelectual, placidez, lavado de símbolos e “imágines mentis”.
4. Urgencia por hacer bien ahora las cosas que hago y por aprovechar el tiempo.
5. Temor a que las leyes de la sociedad me puedan “cazar” si hago algo malo (como un mal aparcamiento, sisar algo a Hacienda y quisicosas por el estilo). El sentimiento de culpa es algo que ha desaparecido de mi horizonte vital.
6. Risa conmiserativa ante las expresiones de los crédulos que, repitiendo palabras del de Tarso, presuponen en mí desesperación, agonía, vida sin perspectiva alguna, etc. ¡Que no, señores, que no! ¡No me hagan sentir cosas que yo no siento! Ya no caigo en “terrores inducidos”, como crédulo baldío, ni mi vida es una esquizofrenia mental entre lo seguro (lo racional) y lo incierto (lo creído).
7. Y también, inmenso dolor, como algo mío, ante un accidente mortal de tráfico, que ha segado una vida joven; el cáncer galopante que se ha llevado al amigo...
Comparen todo esto con las visiones apocalípticas, los “dies irae”, el “rex tremendae majestatis”, “réquiem aeternam”, “para siempre, siempre, siempre”, el “juste Judex ultionis”, “in paradisum deducant te angeli”, “in infernum”...
No, señores, no. Precisamente "gracias" a las numerosísimas misas de difuntos a las que he asistido he visto la poca credibilidad que tienen todas las palabras de esperanza en la eternidad: todos los actos son como un “acompañar” al familiar que sufre, como un no querer admitir lo irremediable, como prolongar la despedida, como lugar donde reunir amigos... pero todo vacío de “la otra realidad”.
En otro orden de cosas: ¿alguien, en ese momento, siente la felicidad de que el difunto está con Dios? ¡Gaitas!. En algún que otro funeral, algún liturgo atrevido ha llegado a insinuar esta idea, pero al punto ha cerrado la espita del discurso por miedo a las iras mentales de los asistentes.
Les dejo con dos pensamientos que resumirían lo dicho hasta aquí:
1ª) Cuando queremos que lo bueno dure, lo hacemos eterno o pretendemos que lo sea.
2ª) La vida eterna de los difuntos dura, como mucho, hasta los nietos. Generalmente termina con los hijos.
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OLA`P
KE CHIDOOESO KE KOMENTA ESAPERSONA HEE BYE
Blogger:
Me veo extraña y fuera de lugar para opinar del sentido de la muerte de forma subjetiva.
Me posiciono cercana a Ud solo en parte de lo que de ella opina. Si valoro, el respeto que presenta ante las demás opiniones y no entiendo, como alguno que opina de forma diferente se manifieste hacia Ud de forma insultante.
Mi formación por ser mínima,no la valoro como para manifestarla ante alguno de Uds con dominio bíblico, cosa que no poseo.
A Miscato:
Me hiere a veces,
ver como se dirige Ud al blogger. Manifieste como a veces hace su opinión,que creo es valiosa para los que necesitamos de distintas visiones, pero no personalice en ataque directo y subestimando lo que libremente pueda exponer cada uno.
Perdonen mis errores ortográficos.
Mi respetado blogger, espero no haberte ofendido al llamarte desesperanzado.
¿Qué es entonces: "Digámoslo con palabras más crudas: el poco estiércol que generen mis vísceras servirá para alimentar a otros elementos de la naturaleza, bichos o plantas. Puede parecer crudo, pero ¡es tan natural!".
Amigo mío, si además de ese fin tan "hermoso" que pintas, te encuentras con Dios, y compartes su gloria, como hijo suyo, ¿no es algo mejor?.
Y no he achacado ningún pecado a nadie, sino que he comentado algo sobre mi creencia sobre la salvación tras la muerte física.
Porque no es imaginación, sino fe.
Un saludo.
BLOGGER:
Jesucristo, al parecer, no hablaba español con Tomás, así es que no le pudo llamar "incrédulo". Esta es , por tanto, una traducción, así que...
A mi no se me ha ocurrido nunca "llamar" idiota a nadie; cuando lo escribí "pensaba" en la 2ª acepción del DRAE.
De otro lado, siga Vd. en buena hora, llamándonos "crédulos" con el retintin que se aprecia. ¡Por mí! Como decía el elefante a la hormiga que le preguntaba si deseaba que se apeara de su lomo:......
De nuevo, DAVID... "a lo que no tiene ningún derecho es a perseguirme porque yo lo crea": ¡por Dios, que nadie le va a perseguir porque diga eso! Todo lo contrario. De lo que se trata es, simplemente y aquí, de contrastar opiniones y de que cada uno se quede con lo que le convence. El que quiera creer en mundos futuros, allá él si le consuela y le sirve, que de hecho es así.
Eso sí, lo que yo he constatado en mí es que no he sentido angustia, desesperación... por dejar de creer en todo eso, sino todo lo contrario (vuelvo a lo dicho en el artículo).
DAVID, agradezco sus aportaciones-citas de los profetas y AT respecto al mundo del más allá, pero LÓGICAMENTE no sirven esos testimonios para demostrar lo que se pretende: no se puede aportar argumentos sacados de las mismas ideas que se pretenden probar. Esto es filosofía elemental.
El mundo post mortem es un "suppositum", una quimera creída... pero sin certeza alguna. Prefiero las interpretaciones del psicoanálisis, que me parecen "más ajustadas a la razón" (esa facultad que ¿Dios nos dio?, se supone que para pensar por nuestra cuenta)
MOISÉS, no se subleve Ud con lo de "CRÉDULOS". Tal expresión me la ofrecieron Uds (ya dediqué un artículo hace mucho tiempo con relación a las palabras denigrantes que utiliza "el credo" para definir a los que "no"):
-- a los fieles creyentes les llaman así, "creyentes".
-- a los que no "comulgan" con eso, ¿les llaman increyentes? ¡No! Les llaman "INCRÉDULOS" (Jesús a Tomás: "...no seas incrédulo sino fiel")
ERGO: el positivo de "in-crédulo" es "crédulo", no "creyente". Seguiré utilizando la palabra CRÉDULO.
Por otra parte, no le supongo a Ud insultando (idiota, del griego "idiotés"...)
En las misas de difuntos se reza: “Aunque la certeza de morir nos entristece, nos consuela la esperanza de nuestra feliz resurrección”.
La vida, por sí misma, es un compromiso, un empeño, una voluntad. Y así, la muerte no sólo cobra sentido, sino que es lo que singulariza la orientación de nuestra vida, sin necesidad de "consolarnos" en la espera de la feliz resurrección.
Perdón por el rollo; pero, como ayer no entré, hoy me desquito.
Lo que el hombre desea en la vida es sentirse bien consigo mismo y con los demás. Y según ese principio, actúa en coherencia con los propios valores.
El común de los creyentes viven la vida, el "carpe diem", a tope. Se entregan en mayor medida a lo que les llena: sus “labores”, sus aficiones, sus tertulias, sus pasatiempos... Sí, pero también tratan de hacer méritos para ganarse ese trocito de cielo prometido. Aceptan el más acá, pero les preocupa no poco el “porsiacaso” más allá. El creyente vive para la hipotética “otra vida”. Confrontan la muerte y el más allá con la vida y el más acá. Y cumplen para satisfacer sus obligados compromisos adquiridos con Dios. Lo que son y lo que hacen se mueve en función del premio a conseguir, subir al podio, obtener “medalla”, aunque sea de bronce. La vida eterna es una pignoración por parte de Dios y hay que satisfacerle las “mensualidades”; muchas veces, como en toda hipoteca, con el sufrimiento y la renuncia.
En las misas de difuntos ...
“¿Por qué hay algo y no nada?” -se preguntaba Leibnitz. Hay quien piensa que, por el simple hecho de no creer en alternativas ultraterrenas, las personas no son felices, porque viven sin esperanza, sin principios. Para esta mentalidad, los incrédulos, agnósticos, ateos y toda la gama de irreligiosos son desdichados, viven amargados, atormentados. Su vida no tiene sentido. La vida los conduce al nihilismo, léase fatalismo.
Ignoro en qué fundamentan esa afirmación. Tampoco ellos la explican, la presumen.
Por existir un Más Allá, ¿malograríamos el Más Acá?: Por ejemplo, si “amamos al prójimo” porque lo exige la creencia, ¿cambiaríamos a la hostilidad; el amor lo trocaríamos por el odio; el altruismo por el egoísmo? Si los mandamientos de Dios exigen “no matar” o “no robar”, ¿nos volveríamos, delincuentes, violentos, maltratadores, ladrones, inmorales...? Pienso que no. Seguiríamos siendo como somos aquí y ahora; no allí y “nosécuando”. Lo que el hombre desea en la vida ...
La muerte es una realidad presente en todo el contexto de nuestra condición humana y de las relaciones sociales; cualquiera que sea, todo acontecimiento es “portador de muerte”; la vemos ya como algo nuestro, a diario, fines de semana, puentes y vacaciones, derrumbes, terrorismo, violencia doméstica, terremotos... Desde que nacemos, estamos abocados a la muerte. Es la única verdad infalible. Se trata de un desafío, porque la aspiración fundamental de la persona es vivir... Como consecuencia de este dilema, de ese rabioso deseo animal de supervivencia, en todas las religiones, principalmente las monoteístas, se abre un espacio después de la muerte, un Nirvana, un Paraíso, un Cielo ¡o un Infierno! (que últimamente se ha descubierto que existe y es eterno).
¿Hay vida después de la vida? ¿Qué nos preocupa de verdad en nuestra existencia, el “Más Allá”, lo trascendente, la “espera-esperanza” cristiana, o el “Más Acá”, lo “inmanente” (no lo permanente)?
“¿Por qué hay algo...
Mateo - Muerte de Jesús
27-52 Se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos difuntos resucitaron.
53 Y, saliendo de los sepulcros después de la Resurrección de Él, entraron en la Ciudad Santa y se aparecieron a muchos.
La otra Vida estaba anunciada, Mateo dió testimonio.
Así lo creo, así lo acepto.
Respeto al que no lo crea, está en su derecho, pero a lo que no tiene ningún derecho es a perseguirme porque yo lo crea.
Si lo hace, mi derecho a una legítima defensa, me permite pararle los pies.
Sabiduría - Tercera antítesis
16-13 Pues tú tienes el poder sobre la Vida y sobre la Muerte, haces bajar a las puertas del Hades y de allí subir.
14 El hombre, en cambio, puede matar por maldad, pero no hacer tornar el espíritu que se fue, ni liberar al alma ya acogida en el Hades.
Isaías - Salmo
26-19 Revivirán tus muertos, tus cadáveres resurgirán, despertarán y darán gritos de júbilo los moradores del polvo; porque rocío luminoso es tu rocío, y la tierra echará de su seno a las sombras.
Oseas - Vuelta superficial a Yahveh
6-2 Dentro de dos días nos dará la Vida, al tercer día nos hará resurgir y en su presencia viviremos.
Daniel - Resurrección y retribución
12-2 Muchos de los que duermen en el polvo de la tierra se despertarán, unos para la Vida eterna, otros para el oprobio, para el horror eterno.
D. Alfonso María Ferrari:
A mi entender empieza correctamente su escrito: "pienso......"
Luego afirma: EL MUNDO DE LOS DIFUNTOS NO EXISTE". Así,sin duda, tajantemente; asusta un poco afirmaciones rotundas para espíritus dudosos y timoratos como el mío.
Una frase no entiendo: "Si hubiese un "mundo de difuntos" se estaría dejando de creer en la espera en los cementerios para la resurreción de los muertos". Debe faltarle (o sobrarle) algo o algún signo de puntuación... no sé; no entiendo su significado. Sin olvidar que, quizá, mi cerebro no esté para estos trotes.
Pienso que la religion cristiana ha SOBREINTERPRETADO la idea de la muerte.Los muertos no estan mas cerca de Dios de lo que podamos estar nosotros ahora.EL MUNDO DE LOS DIFUNTOS NO EXISTE.Y el mundo de los santos tampoco existe.Si hubiese un "mundo de difuntos" se estaria dejando de creer en la espera en los cementerios para la resurreccion de los muertos.La hora de la muerte es la indiferencia total...que nadie espere encontrarse con "seres celestiales".
De acuerdo con naturalismo griego - Aristóteles - el alma es inseparable del cuerpo, son, en definitiva, lo mismo. Yo he visto expirar a varias personas. Capté la soledad de su momento. Tengo claro que los despojos no estaban animados. Desaparecío cuerpo y alma. Bien, eso dicta la razón, pero la Fé, ese "obsequio razonable de la razón" habla de otra vida continuación de esta ( se mantiene la identidad ) y me permito hacer profesión de Fé, obsequiar la razón que, en este caso dice nones con toda la razón, a cambio de, como cuando compro lotería, fantasear, gratis, de una eternidad misteriosa.
Antídotos contra la necedad
"(...)
¡Oh, despertad, mortales!
Mirad con atención en vuestro daño.
Las almas inmortales,
hechas a bien tamaño,
¿podrán vivir de sombra y de engaño?
¡Ay, levantad los ojos
aquesta celestial eterna esfera!
burlaréis los antojos
de aquesa lisonjera
vida, con cuanto teme y cuanto espera.
¿Es más que un breve punto
el bajo y torpe suelo, comparado
con ese gran trasunto,
do vive mejorado
lo que es, lo que será, lo que ha pasado?
(...)" (fr.Luis de León)
Blogger:tu placidez impostada ante la muerte es inequívoca señal de necedad:vas a la muerte como animal al matadero:tranquilos como si estuviran pastando.Es tu máximo sueño:homologarte a los animales.
Tuviste una fase de tu vida de pietismo desequilibrado;ahora pendulaste hacia la necedad también desequilibrada.Tal desequilibrio es tan notorio que tus allegados tuvieron que señalártelo a menudo.Lo que te digo yo,ha entrado seguramente muchas veces en tus oídos.Si es patología,no hay culpa.En caso contrario,es un propósito de autodestrucción ,de hacerte daño incomprensible
Blogger:hoy tu necedad llega al grado de furor,y se pone la máscara de la placidez.Cuando dices confundirte con el paisaje de la naturaleza,entiendes naturaleza de caballo,mulo,animal de compañía.La necedad te invade hasta tal punto, y el masoquismo, que pides a gritos:"déjenme dimitir de mi condición humana".Has hecho de la necedad una religión inversa.Crees en la putrefacción de la carne,en la nada todoproductora,en las gansadas y melonadas.Te alfabetizaste para pregonar tu tristeza por ser hombre,tu voluntad de retrotraerte a lo prehumano.
El otro día nos decías que tu familia te acompaña en esta autodestrucción.Suerte vivir en España,aunque como mosca en la leche.
¿está Vd. seguro de tener méritos suficientes para mirarnos por encima del hombro?
Luego está lo de los pensamiento-resumen que nos regala. No sé cómo llega Vd. a esos puntos; de verdad que no le sé. De otro lado a mí, por lo menos, no me interesan nada; ni los veo importantes, ni seguros, ni ingeniosos, ni novedosos (son más viejos que la tos)... en fin, que, modestamente, prefiero pensar por mi cuenta y no seguir un "duce" o "fhürer" tan pretencioso. Gracias por su "iluminación". Tan amigo, siempre.
Sr. BLOGGER:
Magnífico hallazgo el de su paz ante la muerte y su alegría (sospecho) al saber que después de Vd.... nada; quizá un recuerdo unos pocos años (no muy seguro que esos recuerdos sean buenos) y ¡ya está! ¡se acabó! ¡para siempre! Por cierto: ¿para qué le interesa al muerto lo de la fama? Si estuviese vivo, al menos...
Intolerable: "Jorge Manrique se viera obligado a decir otras cosas"¿ quién le obligó? ¿Vd. cómo lo sabe? ¿Se lo dijo él?. Costumbre perniciosa y anticientífica y absolutamente irracional la de Vd. afirmando cosas que ignora.
"Risa conmiserativa ante las expresiones de los crédulos" Dos puntos: ¿por qué nos llama crédulos si, a mi al menos, no se me ocurre llamarle idiota, por ejemplo?
Respecto de la risa recuerde que rire le meilleur qui rire le dérnière. Y conmiserativa ¿por qué? ¿quién le ha alzado a Vd. tan alto para esa actitud prepotente y despectiva? ¿tan alto concepto tiene Vd. de sí mismo?
SARUCE, ¿has caído en esta contradicción?:
--la fe es aquella virtud por la que creemos en Dios
--para tener fe al que pedírsela a Dios
--Dios concede la fe...
¿¿??
Saruce, qué confundido estás respecto a "leer"... Posiblemente más veces que quien eso escribe.
¿Desesperanzado dices? Es curioso cómo le hacen sentir a uno lo que no siente, cómo ponen palabras que no dice, cómo le suponen pecados que no comete... Claro, los que "creen" imaginan más de lo que creen.
Creo que por mucho que aspires a creer, no lo harás si Dios no te concede esa gracia. ¡Esto sí que es duro!. Pero no sufras. Dios no te castigará por ello. Jesús nació, vivió y resucitó también por tí.
"Aunque lloré. Nada de funerales organizados por mí –y hubiese podido hacerlos a pares--". Y a "nones", añado yo, con todo el respeto que me merece el dolor de los demás.
No se trata de la cantidad de funerales, religiosos o no, ni de las oraciones más o menos sentidas, que puedas rezar, sino de la misericordia "a raudales" de Dios. Y eso sí que no ofrece duda a los creyentes.
Desesperanzado blogger, creo que no has leído el evangelio de hoy.
Trata de las bienaventuranzas, es decir, de las hermosas palabras de Jesús de Nazaret a la muchedumbre que le seguía.
Bienaventurados sois si os castigan, si os calumnian, si sois pobres, si sois honrados, si os persiguen por seguir mi mensaje, etc., etc.
¿Sabes por qué, y a qué viene eso de las bienaventuranzas?.
Porque Dios, ese ser en que no crees, está esperándonos, lo creamos o no, cuando dejemos esta forma de vida.
Él resucitó para explicarnos que puede hacerlo, con todos nosotros.
A nadie se le obliga a creer, pero es fácil hacerlo de quien te puedes fiar.
Miércoles, 30 de mayo
Asoc. Humanismo sin Credos
Carlos F. Barberá
Josemari Lorenzo Amelibia
Universidad Pontificia Comillas
Ediciones Khaf
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Antonio Aradillas
José Manuel Bernal