por Julio Millán Barco.

El interés de Cirilo era recordarle al mundo que Alejandría era cristiana y sólo cristiana, así como ahora Juan Pablo II le recuerda a Europa que es "esencialmente cristiana", cristianizando Auswicth, Kosovo, Yugoslavia, Andalucía. Como cuando Pio XII esperaba que la campaña alemana en Rusia, devolviera al cristianismo católico a la comunista y ortodoxa patria de Tolstoi y Dostoievski.
Cirilo se aprovechó de uno de los mayores males de la cultura helenística y que finalmente forjó su caída: la abominable esclavitud. Bajo la consigna de hacer a todos los hombres libres (claro está, en un hipotético y utópico paraíso, no aquí en la tierra), sonsacaba a las masas de esclavos incontentos, como Lenin agitaba las masas de obreros en la Rusia de 1917 para que mataran por una utópica sociedad comunista (Quimeras y más quimeras).
Así mismo, el cristianismo ("la religión de la paz que no ha llevado la paz a ninguna parte", Deschner), prometía libertad a esos esclavos, en una utópica sociedad cristiana... en el cielo. Pues ni Marx ni Jesús, como diría el escritor Jean Revel. La historia demostraría que el cristianismo y el islam fueron civilizaciones que practicaron una esclavitud más atroz y más extendida que las antiguas.
San Cirilo, su nombre significa "él que tiene autoridad". Padre de la Iglesia Católica que defendió el título de Madre de Dios para María (ayudando así a la creación del mito católico).
Sus sermones contra todo lo que no estuviese de acuerdo a la Iglesia alenataron a una turba para que diese muerte a Hypatia.
Hypatia no se mantuvo indiferente ante la injusticia que se cernía sobre un pueblo, que desde ya era el chivo expiatorio de todos los males del mundo, una nación sin tierra que no tenía a dónde volver, que vivía en una diáspora eterna y que enriquecía a Alejandría con su negocios y su cultura. Por eso, protestó. Y como consecuencia, ahora los sermones de Cirilo se dirigieron contra esta mujer.
Un día, mientras Cirilo seguramente rezaba, sus seguidores interceptaron el carruaje en que se dirigía Hypatia hacia su trabajo en la Biblioteca. La violentaron, le despojaron de sus vestiduras y con conchas o trozos de teja la despellejaron viva. Fue linchada y humillada.
Según Sócrates Escolástico: "La arrancaron de su carruaje, la dejaron totalmente desnuda; le tasajearon la piel y las carnes con caracoles afilados, hasta que el aliento dejó su cuerpo..." La tragedia ocurrió en marzo del año 415 de nuestra era. Cuando Hypatia fue asesinada tenía 35 años de edad.
Cirilo se lavaba las manos como Poncio y disfrutaba del camino que "la voluntad de Dios" le había despejado.
Su otro enemigo, Nestorio, fue desterrado a los confines del Imperio. Logró así, en el Concilio de Efeso, imponer a punta de sobornos el Dogma de María como Madre de Dios. Definitivamente parecía que ese Dios estaba de su lado.
Para ensalzar su gloriosa vida, años más tarde, fue canonizado por la Santa Iglesia Católica, mientras Hypatia y Nestorio eran olvidados y los judíos seguían perseguidos.
¿Cómo el sufrimiento de una persona (Jesús) en otro siglo, puede justificar el asesinato atroz de otra (Hypatia) que en consistencia ética era más cercana a lo que el primero predicaba que a quienes decían ser sus vicarios (Cirilo)? Una pregunta sin respuesta.
Nadie va a hacer una película de esta mujer (¿?), yo que la he admirado desde que leí su historia, no le voy a rezar para que resuelva mi vida y mucho menos voy a idealizar su sufrimiento como un sacrificio al que debo recurrir para deshacerme de las consecuencias de mis actos buenos o malos ("el sacrificio de Cristo en la cruz limpiará tus pecados").
Muchísimo menos voy practicar un rito diario de inmolación en repetición o conmemoración de ese horrible acontecimiento, como hacen hoy todos los cristianos, concretamente los católicos en la Eucaristía y que Mel Gibson encadena muy bien en su película.
Tampoco me colgaré una ostra de oro con esmeraldas en mi cuello, o una réplica en plata del revólver del siglo XIX que mató a Abraham Lincoln, ni una bonita botella de cicuta como la que Sócrates optó por tomar tan dignamente.
Simplemente he querido contarles una historia que a mí me entristece.
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Espero ansioso que el BLOGGER conteste adecuadamente a RAMÓN. ¡Es intolerable que defienda cosas razonables!
Y otra cosa...
"Me causa sobremanera consternación ver cómo ni uno de estos comentaristas se para a pensar en esto: "¿Tendrán razón en algo los que escriben contra la credulidad?"."
Se puede formular perfectamente para ti la misma proposicion en contrario "Tendra razon en algo los que escriben contra la incredulidad?"
Querido Blogger,
Yo no conozco la historia de esta mujer, y no me quiero meter en este berenjenal, pero creo que es evidente para cualquier lector de buena fe que el texto que nos sugieres tiene apreciaciones muy subjetivas y de dificil demostracion.
Pero aun asi, y sin entrar en estos temas, vamos al fondo: Te digo mas estoy seguro de que debe haber muchas historias de cosas terribles realizadas por cristianos. El problema es que el autor o tu utilizas esta historia como si fuera la prueba definitiva de que el cristianismo es el mal, y hacerlo asi es pura demagogia.
Es como si te digo que conozco a una mujer cristiana que ha dado su vida por salvar la vida de 20 personas. Bueno pero y que?
Puedo de ello deducir que el cristianismo es fantastico???. Evidentemente de este argumento no. Pues lo mismo tu. Recurrir a una historia de los albores del cristianismo es un argumento pauperrimo.
Y otra cosa...
"Me causa sobrem...
Se pregunta el BLOGGER por qué algunos no nos preguntamos: "¿Tendrán razón en algo los que escriben contra la credulidad?". Antes de nada: notamos que usa la preposición "contra" (preposición, además, es pre-posición). ¿Por qué "contra"? ¿Le hemos hecho algo?
Desde luego que tendrán razón en muchísimas cosas ¡cómo no! sería imposible que no tuvieran razón en nada. Lo que no comprendo es por qué tienen que estar en "contra" de los creyentes. Quizá si nos ayudaran con algún razonamiento desapasionado, inteligente, a la altura de nuestros cerebros de "pobrecitos" (que interpreto que no se refiere a nuestras propiedades que, supongo, no conoce)
Otro día más. No nos desprecie, BLOGGER, aunque no demos "la talla intelectual" necesaria.
Me causa sobremanera consternación ver cómo ni uno de estos comentaristas se para a pensar en esto: "¿Tendrán razón en algo los que escriben contra la credulidad?".
Hoy el artículo es de alguien ajeno a este blog... pues ni siquiera un comentario "con fundamento" que rebata lo que aquí se dice: se niega todo, se insulta al que escribe y al que no escribe y... ¡hala, ya soy más cristiano y más lo que sea!.
Pobrecitos.
"No perdamos de vista al que es Padre y Creador de todo el mundo, ... Contemplémoslo con nuestra mente y pongamos los ojos de nuestra alma en la magnitud de sus designios, sopesando cuán bueno se muestra él para con todas sus creaturas.
Los astros del firmamento obedecen en sus movimientos, con exactitud y orden, las reglas que de él han recibido; el día y la noche van haciendo su camino, tal como él lo ha determinado, sin que jamás un día irrumpa sobre otro. El sol, la luna y el coro de los astros siguen las órbitas que él les ha señalado en armonía y sin transgresión alguna. La tierra fecunda, sometiéndose a sus decretos, ofrece, según el orden de las estaciones, la subsistencia tanto a los hombres como a los animales y a todos los seres vivientes que la habitan, sin que jamás desobedezca el orden que Dios le ha fijado(...)"
Antídotos contra la necedad:
(...)Todos estos enfermos que acuden a Jesús son imagen de la humanidad entera, enferma de muerte por el pecado y cada vez más herida en la medida en que se va apartando de Dios. Nos encontramos en un mundo ciego, sordo y tullido que, a diferencia de los enfermos del Evangelio, no quiere acercarse a recibir el don de la salud de parte del Único que puede concedérsela. Como comentábamos la semana pasada, el hombre de hoy se afana buscando aparentes soluciones a sus problemas que continúan teniendo como fundamento las mismas ideologías que lo han sumergido en la situación desesperada en la que se encuentra. Prefiere hundirse en su oscuridad y desesperación antes que volverse hacia su Dios(...) (Extracto de una homilía corrspondiente al presente domingo).
De la carta de san Clemente primero, papa, a los Corintios
(Cap. 19, 2--20, 12: Funk 1, 87-89)
"No perdamos de vista al que es Padre y Creador de todo el m...
Blogger:te ha salido un siamés.Como tú,le estimula lo grotesco de enseñar al sol a dar luz.Tal es su pretensión de adolescente insolente de enseñarle a la Iglesia,Madre y Maestra ,a proclamar la verdad.Tanto uno como otro habéis optado por la necedad del ateismo.Luego,viene en cascada esa fatuidad de consideraros científicos para hacer plausible la necedad.Estáis calcificados en la adolescencia,y suscitáis conmiseración al no percibir esterilidad y el parasitismo de quien se proclama ateo.Hacéis duelo porque el motor de nuestra historia ha sido la creencia cristiana.Os duele que no haya sido la necedad.Gracias a la luz que proyecta la Religión,vuestro perfil de necios está nítidamente trazado.
Hoy,domingo,los cristianos hemos celebrado gozosamente el encuentro con el Resucitado.Los necios no sabéis qué hacer,salvo cocear suicidamente el aguijón ,¡en nombre de la ciencia!. De rechifla.¡Aunque ñla mona se vista de ciencia,mona es y mona se queda!
Antídotos contra la ne...
Leída su última frase, sólo me queda decirle: le acompaño en el sentimiento.
Ja, ja
La desdibujada y vacía construcción de argumentos artificiales infundados no sirve para nada.
Una idiotez es construirlos y querer canalizar un acoso descarado contra el cristianismo con ellos; la mentira y la injusticia cada día tienen menos cabida, credibilidad y futuro.
La verdad es lo que importa, las mentiras y sobre todo los encubrimientos homicidas no se sostienen y solo inicialmente sorprenden. No prevalecerán.
Sábado, 18 de febrero
Francisco Baena Calvo
Religión Digital
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Angel Moreno
Juan Antonio Espinosa
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya
FCJE
Josemari Lorenzo Amelibia