Humanismo sin credos

"Tengo cáncer..."

08.10.09 | 12:00. Archivado en Propuestas vitales desde el humanismo
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Había ido a visitarle y en ese momento no estaba. Me quedé esperando.

Es alguien al que considero amigo y a quien no veía desde antes del verano. Al regresar de vacaciones me acerqué a visitarle. Alguien que estaba allí, me comunica la desagradable noticia que me hizo exclamar un desconsolado y estentóreo... “¡Dios!” como no dando crédito a lo que oía.

Daría igual decir que esa persona es sacerdote, párroco de Madrid para más señas. Es amigo mío. Y lo estimo y aprecio y sé de su valía personal y profesional. Y quiero todo lo mejor para él.

Sí, tiene cáncer y además de la “especie” más agresiva, de páncreas. Él lo supo a mediados de agosto, después de unas pruebas no tan rutinarias, consecuentes a una operación anterior.

En el momento de recibir la noticia, casi estaba suplicando yo que alguien me dijera qué podría decirle. No me sentía con ánimos para darle alguno. Y menos desde mi conocida postura de buscar en la naturaleza y en el propio yo las fuerzas necesarias para superar las dificultades. Lo otro, la confianza en Dios, rezar, aceptar todo como designio divino... hubiese sonado a falso, incluso hubiera resultado ofensivo. La esperanza primera está en los cuidados médicos. Lo otro es un añadido... que, lo reconozco, a muchas personas cura o al menos sirve de consuelo.

Siempre mi postura ante la dificultad ha sido “analizarla” bajo todos los puntos de vista para luego ver las “soluciones” y ponerlas en práctica. Y por mínimas que éstas sean, aplicar el remedio. Pero en este caso no encontraba los asideros donde agarrarme, sobre todo por lo inesperado de la noticia. Y más sabiendo el pronóstico.

Al poco rato apareció él. Más delgado que cuando me despedí. Algo demacrado y con no muy buen color.

Para mi “satisfacción” –con todas las comillas posibles—fue él quien casi me dio los ánimos necesarios para poder iniciar la “investigación”. Apareció la sonrisa y hasta la risa en su cara. Y el comentar y oír los síntomas y las visitas al hospital y los remedios posibles...

¿El consuelo religioso? No, porque ambos sabíamos que ése es un consuelo de última instancia, de últimas voluntades. Primero el remedio de la naturaleza. Nada me dijo él, nada le dije yo.

Me satisfizo enormemente verle animado, verle afrontar el trance, casi hasta recabando la ayuda de la estadística. Y citándome casos concretos... y los pasos que tenía que dar desde ahora...

Pero de nuevo el mazo y el mazazo del vivir día a día el proceso golpeó mis sienes, sabiendo él como yo sé el proceso que le venía encima, que ya había comenzado, por cierto.

Y de nuevo ése “qué puedo decirle yo”.

Sí, ahí tiene mi presencia, mi interés, mi pregunta casi diaria, el seguir los avatares del “hoy estoy un poco mejor”, “hoy no he podido comer”, “hoy me toca quimio”, “hoy no puedo casi ni hablar”...

¿Podemos hacer algo los demás para ayudar a la persona enferma? Rotunda y decididamente, SÍ. El que inicia la senda de una enfermedad recaba de quienes están a su alrededor atención, comprensión, palabras, oídos, diálogo, “estar ahí” sin decir nada, sonreír, dar ánimos, hacer que él vea posibles soluciones...

¿Qué más podemos hacer? ¿Qué otra cosa puedo hacer yo?

9 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por Ramon 14.10.09 | 17:08


    Y no es sublimarlo darle sentido????

    Por supuesto que el sufrimiento no deja de ser sufrimiento. Es como si dices que la patata deje de ser patata.

    El sufrimiento de por si es sufrimiento y entraña, si, sufrimiento, angustias e inseguridades, caso contrario no seria sufrimiento.

    Lo que creo que quieres decir es que no hay salida al sufrimiento

  • Comentario por Emérito Agusto 09.10.09 | 21:18

    RAMON. Te agradecería que leyeras bien. Cuando no se lee atentamente el texto, se pueden hacer infinidad de elucubraciones. Has caído en la falsa interpretación personal, respecto a mi pensamiento sobre el sufrimiento y otras yerbas.
    Te repito (comprueba):"El sufrimiento, EN SÍ MISMO, no tiene sentido. El “sublimarlo” puede influir en el ánimo ESTIMULANDO a vivir positivamente y a SUPERAR la situación. NO A PALIAR los sufrimientos ni las angustias, las dudas y las inseguridades."

    ¿A que se diferencia bastante de tus conclusiones?
    Dígase lo mismo sobre las "creencias" y la muerte. Cada cual se enfrentará a ese momento crucial según sus convencimientos. Pero la "creencia religiosa" no te libra de ese trance. ¿O sí?
    Saludos

  • Comentario por Ramon 09.10.09 | 16:09


    Emerito Augusto

    Como decir que las creencias de una persona no tiene nada que ver con la situacion personal de cada uno en la hora de la muerte? Seguro que no lo has pensado, es una absoluta contradiccion.

    Por supuesto que puede tener sentido el sufrimiento, salvo que la vida sea absurda. Tampoco lo has pensado.

    O no tiene sentido sufrir por el otro, morir por salvar la vida a otro. Es absurdo que yo muera al intentar salvar a unos niños de un incendio. Claro que puede tener sentido el sufrimiento.

    Ahora bien si todo es fruto del azar, si nada vale, si todo es absurdo, si es absurdo salvar niños, concuerdo contigo.

    Pero la propia vida te habla de que no todo es un caos, existe en el hombre un deseo de infinito. De donde te viene este deseo de ser?, porque quieres ser? este deseo de poder?, porque no lo tiene tu perro?.

    Saludos,



  • Comentario por Emérito Agusto 08.10.09 | 23:27

    En cualquier caso la religión no tiene nada que ver con este asunto personal al que tendrá que enfrentarse cada ser humano en su momento. El sufrimiento, en sí mismo, no tiene sentido. El “sublimarlo” puede influir en el ánimo estimulando a vivir positivamente y a superar la situación. No a paliar los sufrimientos ni las angustias, las dudas y las inseguridades.

    Te deseo que tu vida la vivas feliz. Y si las circunstancias hacen que esa felicidad la alargues y compartas con tu amigo vivo, así sea. Humanísticamente así debe ser. Sin dioses ni milagros.


  • Comentario por Emérito Agusto 08.10.09 | 23:26

    BLOGUERO. Te entiendo. En mi familia, ese problema lo hemos venido viviendo desde hace un año. Mi consuegra fue operada de un tumor maligno en el pecho. Hasta ahora, ha sido un “vivo sin vivir en mí”. De momento está controlado.
    Reflexión: El mal y la muerte los tenemos como vecinos, más bien como familiares. Hay que aceptar la realidad. ¿Qué hacer? ¿Acaso existe la “magia”?
    Considera el consejo de un compañero: Afronta la realidad. Tú eres tú y tu cura es tu cura. Y lo que haya de ser será. Si tu amigo muere, llegará a la meta que han traspasado y traspasarán todas las criaturas, todas, hombres, animales y plantas.
    Si tu cura amigo retrasa esa llegada será gracias a la ayuda de otros hombres que dedicados a la ciencia y abstrayéndose de consideraciones religioso-morales se esfuerzan en mejorar y humanizar (con humanismo sin adjetivos) la propia dosis de vida que le toca a cada uno.
    En cualquier caso la religión no tiene nada que ver con este asunto personal ...

  • Comentario por Ramon 08.10.09 | 16:52


    Aproximarse a estas circunstancias es dificilisimo y osado es dar respuestas.

    Pero para el cristianismo este es el problema con el que nos encontramos, no somos dioses, somos limitados, nos morimos.

    Es el problema del sentido del sufrimiento. Si este no tiene sentido, llegamos a la conclusion de que la vida es absurda. Comamos y bebamos que mañana moriremos.

    Pero si hay algo mas, talvez este sufrimiento tenga un sentido, y pudiera ser grande.

    Se recoge muy bien en Viktor Frankl "El hombre en busca de sentido"

  • Comentario por Moisés 08.10.09 | 16:01

    Termina Vd. su escrito diciendo "¿Qué otra cosa puedo hacer yo?". Pues Vd. sabrá; salvo que piense que no puede hacer nada, en cuyo caso la pregunta es absurda.

    De todos modos, un día cualquiera nos encontraremos en situación parecida a la su amigo el párroco: todos, sin excepción. Y entonces recordaremos que querer hombre vivir cuando Dios quiere que muera es locura, que decía uno en el siglo XV, cuando murió su padre, también de un cáncer, aunque de piel; para el caso...

  • Comentario por miscato 08.10.09 | 14:46

    - que Cristo Resucitado convierte el dolor y el sufrimiento en una continuación de su misterio de dolor, en una comunión con su pasión, en una fuente de santificación;
    - que la enfermedad ya no tiene que ser una desgracia, que puede ser una gracia. ¡Todo es gracia!; que muchas enfermedades pueden ser evitadas, porque son consecuencias de excesos o imprudencias humanas, fruto amargo del pecado; pero la Pascua vence al pecado;
    - que la enfermedad como la misma muerte, son sólo un paso hacia la plenitud y la vida, en la que ya no habrá llanto ni dolor.

    (Antonio Ceballos Atienza - Obispo de Cádiz y Ceuta)





  • Comentario por miscato 08.10.09 | 14:45

    Blogger:para tu trayectoria,hoy apareces más humanizado.No sueltas las vergonzosas gansadas cocidas en tu caletre de adolescente que enseña urbi et orbi.(Se comprende en un adolescente.Sigo esperando un nuevo bandazo hacia la verdad tranquila).

    El Papa Benedicto XVI en la exhortación apostólica postsinodal Sacramentum Caritatis:(...) “Se ha de procurar que estos hermanos y hermanas nuestros puedan recibir con frecuencia la Comunión sacramental. Al reforzar así la relación con Cristo crucificado y resucitado, podrán sentir su propia vida integrada plenamente en la vida y misión de la Iglesia, mediante la ofrenda del propio sufrimiento en unión con el sacrificio de nuestro Señor Jesucristo”.

    Significación de la Pascua del Enfermo


    La Pascua del Enfermo significa:
    - que Cristo Resucitado pone en toda enfermedad una semilla de esperanza;
    - que Cristo Resucitado convierte el dolor y el sufrimiento en una ...

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