Por más que el "concepto" lo puedan tener claro --no hay más que ller al sabio fundador del cristianismo, Pablo de Tarso-- no así lo que tal concepto ha parido.
Puestos a ser navajeros, ya no saben con qué Iglesia quedarse de tantas variedades como han nacido de la primitiva concepción.
Los comienzos son los tópicos de los grupos fanáticos: no había iglesia organizada sino deseo de hacerla; el proyecto común unía a todos; la alegría de lo nuevo les embargaba; también la amalgama que proporciona tener un enemigo común...
Era la Iglesia primitiva, Iglesia "pujante", o la "Iglesia fanática", por la que todavía suspiran los irredentos y espiritualistas del presente.
Otra Iglesia que, según sus teorías sólo se realizaría al final de los tiempos, no tuvieron paciencia en esperar tanto y quisieron y lograron hacerla presente en este mundo, la "triunfante".
Han conseguido verla realizada en esta tierra, Iglesia revestida de gloria, la de aquellos que tenían prisa por instaurar el "Reino" en este mundo: pompa, poder, fastuosidad, esplendor, posesiones, política, tribunales...
Las "postrimerías" imaginadas, las trasladaron a este mundo: Juicio universal, Iglesia dominadora de todo el mundo conocido.
Muerte e Infierno para los condenados por sus pecados, para los que rechazaban la verdad, "su" verdad. Pecados que no eran otros que los de disentir, ser humanos, hacer valer sus tradiciones, preservar el legado de sus mayores...
Y sobre todo Gloria: la gloria manifestada en la bendición de Dios con riquezas, palacios, catedrales, vaticanos, dominio, omnipotencia...
Como no podía ser menos, la Iglesia ha llegado y asistimos a los coletazos de la "Iglesia de la confusión": Iglesia de los pobres (¿y no son también hijos de Dios los ricos?), que no deja de ser un anécdota; Iglesia de los mártires; Iglesia del silencio; Iglesia incomprendida; Iglesia del espíritu; Iglesia del suspiro (por el poder perdido, que todavía deja escapar sus ayes domingo si y domingo también desde las ventanas vaticanas); Iglesia de la "esperanza... poca"
Y como queriéndose hacer perdonar o encontrar un hueco en este mundo secularizado y vibrante, Iglesia del diálogo, Iglesia del ecumenismo, Iglesia del confusionismo...
Falta que llegue la Iglesia de la extinción, con funcionarios encargados de conservar los restos de la quiebra.
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antes que «sabio y prudente» en el
mundo (Mt 11,25).
"Ama al necio;aborrece la necedad"
o bien si en ello estuviera en juego mi propia vida temporal, nunca
planearía transgredir un mandamiento, tanto divino como humano... La segunda clase de humildad es una humildad más perfecta que la primera. Consiste en esto: me encuentro en un punto tal que no quiero ni me inclino más a la riqueza que a la pobreza, a querer antes honor que deshonor, a desear larga vida que vida corta, siendo ello igual para el servicio de Dios nuestro Señor y la salvación de mi alma...
La tercera clase de humildad es la más perfecta humildad: es cuando, incluidas la primera y la segunda, siendo igualmente alabanza y la gloria de su divina majestad, para imitar a Cristo nuestro Señor y asemejarme a él de manera más eficaz, quiero y escojo la pobreza con Cristo pobre antes que
la riqueza, los oprobios con Cristo cubierto de oprobios antes que los
honores; y que deseo más ser tenido por insensato y loco por Cristo, él que
fue el primero en ser tenido por tal, antes que ...
Blogger:la segunda adolescencia se vive como farsa.Como te he señaladoen variasv ocasiones ,tienes una necesidad patológica de llamar la atención.Confesaste que un tiempo eras pietista fanático y desequilibrado;has dado un viraje hacia necio desequilibrado.Te dedicas ,también fanáticamente,a vestir de ciencia la necedad.Aborreces cuanto tenga que ver con la anterior.Como el desequilibrio no puede durar,cualquier día,sin previo aviso,amaneces pietista desaforado.Mientras tanto ,culto a lo grotesco.
Antídoto contra la necedad:
San Ignacio de Loyola (1491-1556), fundador de los jesuitas Ejercicios espirituales, 2ª semana, día 12avo
«Sígueme»
Las tres clases de humildad: La primera clase de humildad es necesaria para la salvación eterna. Consiste en abajarme y humillarme tanto cuanto me sea posible para que obedezca en todo la Ley de Dios nuestro Señor. De manera que, aunque hicieran de mi el amo de todas las cosas creadas en este
mundo...
Verdaderamente, esta reflexión de hoy es para quitarse el sombrero... pero por tanto acaloramiento del autor, tanto furor, tanto ímpetu, que merecían mejor causa o al menos no tanto ensañamiento (para que luego diga de fanatismo) De primeras, hablando de navajerismo (¿quién es el de la faca, oiga?), luego al calificar como iglesia triunfante a la de este mundo (craso error: esa, según el catecismo "de toa la vía" es la "militante"). Luego viene hablando de las postrimerías (es curioso ver que hable de algo como eso, que no muchos creyentes saben, los "novísimos", técnicamente hablando).
En fín que parece más bien estar escandalizado por la riqueza de aspectos de la Iglesia, esa Iglesia a la que puede que acabe volviendo algún día y le recibirá con los brazos abiertos, sin llamarle "tránsfuga" (ni siquiera "converso", ya no se lleva).
Siento decir que este Blog me está decepcionando últimamente, no me aporta más que tópicos (como lo tan manido de san Pablo-fundador) y me de...
Miércoles, 30 de mayo
Asoc. Humanismo sin Credos
Carlos F. Barberá
Josemari Lorenzo Amelibia
Universidad Pontificia Comillas
Ediciones Khaf
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Antonio Aradillas
José Manuel Bernal