
9. Legislación moderna. Se quejan de la discriminación e infravaloración de la enseñanza religiosa, pero fueron ellos los que aceptaron y acataron el R.D. de 14 dic. 94 como forma de dar cumplimiento a los acuerdos de enero del 79.
Asimismo deben pensar que el Estado es competente para regular la enseñanza como al Gobierno de turno le parezca mejor. Hablar de los países que ofertan enseñanza religiosa obligatoria no significa nada, porque se puede rebatir en contrario diciendo que los gobiernos de esos países son los que deben legislar como España y Francia.
10. Inciden en las cuestiones 13ª y 16ª en los valores que garantiza o propugna la religión
Confunden, mezclan y se apropian de ellos como si fueran algo privativo de la religión: respeto, dignidad, bondad, perdón, amor a los demás, saber compartir, amor al trabajo, el sacrificio, la misericordia con los demás, justicia, honestidad...
¿Son estos valores exclusivos de la religión? En modo alguno. Son valores humanos que no deben tener fundamentos píos y cuyos modelos pueden estar incluso en la propia comunidad de vecinos, no en santos la mayor parte de ellos extravagantes o “nummugénicos“ como se ha visto con Josemaría, un santo con pedestal de monedas.
11. Hablan de Jesucristo como modelo de vida para los alumnos
Dicen con la convicción que les anima que en él los niños se encuentran a sí mismos, que Jesús es el maestro, el camino, la verdad, la vida; él da razones para vivir, para amar y para esperar. Y afirman que el alumno debe conocer la persona de Jesucristo. En él están las respuestas a las grandes preguntas de la vida.
Podríamos contestar que todo lo dicho son palabras reiteradamente traídas a cuento pero que hoy día dicen bien poco y quizá nada a quienes no “frecuentan” tan sutiles compañías.
Asimismo que a quien ha prescindido de modelos, encuentra en su propia formación, en la sociedad en que está inmerso, en el trabajo, en el ocio de que disfruta, en la familia que mantiene, en los hijos a los que educa... elementos normales, naturales y suficientes para dar sentido a su vida.
Pero hay algo todavía más deletéreo: Jesucristo. Bien saben por sus estudios bíblicos que no hay tal Jesu-Cristo único, sino dos personajes en uno, el supuestamente real pero del que históricamente no se sabe nada, Jesús, y otro el engendro mítico fruto de la mente culta pero calenturienta de un tal Pablo de Tarso.
Son ya demasiados los estudios ajenos a la creencia que sitúan en el justo lugar que se merece la figura bifronte de Jesu-Cristo. Y tras el conocimiento imparcial de tal endriago, es difícil tomar como modelo de vida un centón inventado y mil veces retocado.
Buscar el sentido de la vida, respuesta a las grandes preguntas, desarrollo de la capacidad trascendente espiritual y religiosa... Crean la necesidad y la llenan con respuestas prefabricadas: la filosofía y la psicología, pensamiento y ciencia, tienen sobradas respuestas a tales cuestiones sin necesidad de caer en garras de quimeras alienantes.
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EL HUMANISMO SECULAR CRISTIANO TOMA A CRISTO COMO EJEMPLO DE LO QUE ES LA TRASCENDENCIA HUMANA; POR ESO LO SIGUE, NO COMO DIOS, SINO COMO HOMBRE. Este movimiento requiere del liderazgo de activistas sociales, catedráticos universitarios, médicos de almas, místicos, voluntariados de profesionistas sin fronteras, apoyados por fundaciones altruistas y educativas, que guíen a las nuevas generaciones hacia el desarrollo espiritual; por ello, urge un pontificado de la Iglesia mística de Juan no de la Iglesia judaizante de Pedro y Pablo, que revitalice el cristianismo.
El subdesarrollo espiritual de los pueblos cristianos se debe a los falsos valores del fideísmo bíblico que promueve la religión chatarra judeo cristiana en que hemos sido adoctrinados desde la infancia. Es hora de impulsar nuestro desarrollo espiritual, promoviendo los valores supremos de la trascendencia humana y la sociedad perfecta: www.scribd.com/doc/17694382/EL-HUMANISMO -SECULAR -CRISTIANO -Y -EL -DESLINDE -OBJETIV...
Esto se está convirtiendo en un escaparate de tópicos, de uno y otro lado. En mi Comunidad de vecinos (de la que tengo la suerte o la desgracia de ser presidente) no he visto tales valores, sino más bien que cada uno arrima el ascua a su sardina e intenta salir lo menos perjudicado posible en las resoluciones que se toman (y no creo que mi Comunidad sea peor ni mejor que otras) ¿Que hay gente "buena" (permítaseme la palabra, libre de connotaciones religiosas) Es muy posible. Pero a la hora de la verdad, casi todo se basa en la legislación que, mal que bien, acatamos. Algo así pasa con la religión actualmente: hace falta un espacio común, y por eso se acepta el mal menor por una y otra parte.
Respecto a la historicidad de Jesucristo (yo lo pongo así), se podría decir lo mismo, pero en contra: si hay muchos comentarios desde la increencia (lógico, si no serían "crédulos"), hay tantos o más desde la creencia ¿"Tablas", como en el ajedrez?) Y lo de que Jesucristo fue un invento pauli...
Estamos de acuerdo en que la Constitución se los concede. Pero miremos la historia. Cuando se redactó la Constitución, salíamos de una situación privilegiadísima a favor de la Iglesia. (Claro, con contrapartidas bajo palio, como caudillo por la gracia de Dios). Las demás religiones habían estado prohibidas y perseguidas. Romper drásticamente con los privilegios eclesiásticos, no sólo era "imposible", sino que hubiera sido "imprudente". Por eso se optó por mantener esa "cooperación" que no "sumisión".
resultan más regresivos en materia religiosa que el propio concordato de 1953.
El nuevo clima religioso pluralista de nuestra sociedad exige un cambio radical de actitudes en la Jerarquía. Por empezar, pasar del continuo anatema al diálogo; de la confrontación bélica a la discusión dialéctica.
Y en cuanto al Concordato, ¡¡reforma total!!, aboliendo todos los privilegios de que goza la Iglesia católica respecto a otras confesiones.
Estamos viviendo un implacable regreso al nacionalcatolicismo más ultraconservador. El Concordato con la Santa Sede que fue “revisado” en 1979, no es más que la “ratificación” del firmado por Franco en 1953. En él “se garantiza la enseñanza de la religión católica como materia ordinaria y obligatoria en todos los centros docentes, sean estatales o no estatales, de cualquier orden o grado” (art.27.1)
En el discurso de presentación del Concordato a las Cortes el 30 de octubre de 1953, Franco glosaba lo referente a la enseñanza en términos inequívocos nacionalcatólicos: “reconoce a los prelados el libre ejercicio de la misión de defensa de la fe, que es consecuencia directa del alto magisterio, y que fluye del sentido de unidad religiosa y de fidelidad a una tradición milenaria que diera a la Patria sus más limpias glorias.”
Hoy día, después de más de cincuenta años, algunos aspectos actuales del Acuerdo con la Santa Sede resultan más regresivos en materia religiosa que el pr...
la Putrefacción de la Carne/ y la Vida Confortable. Amén».
"Ama al necio:aborrece la necedad"
Blogger:para algo sirve el entrenamiento.Hoy te sale la necedad muy naturalizada.Todo este alegato en favior de la necedad se resume en esta reivindicación:que la necedad sea materia troncal y transversal ,suplante a la Religión,e inculque en los niños el credo necio que (de)mérito-necio-a gusto y el blogger profesan al unísono,previamente retrotraídos a animales de compañía:«Creo en la Nada Todoproductora, d´onde salieron el cielo y la tierra./ Y en el Hómo Sápiens, su único Rey y Señor,/ que fue concebido por Evolución de la Mónera y el Mono./ Nació de la Santa Materia,/ bregó bajo el negror de la Edad Media./ Fue inquisicionado, muerto, achicharrado,/ cayó en la miseria,/ inventó la Ciencia,/ y ha llegado a la era de la Democracia y la Inteligencia./ Y, desde allí, va a instalar en el mundo el Paraíso Terrestre./ Creo en el Libre Pensamiento,/ la Civilización de la Máquina,/ la Confraternidad Humana,/ la Inexistencia del pecado,/ el Progreso Inevitable,/ la Putrefacción de la Carne/...
Miércoles, 30 de mayo
Asoc. Humanismo sin Credos
Carlos F. Barberá
Josemari Lorenzo Amelibia
Universidad Pontificia Comillas
Ediciones Khaf
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Antonio Aradillas
José Manuel Bernal