Terminaba hoy la Semana Trágica de Barcelona, semana que comenzara el lunes 26 de Julio de 1909 con negros nubarrones en el horizonte.
Los hechos son de sobra conocidos: la leva y embarque de tropas reservistas para sofocar los desmanes en Marruecos fue la chispa que prendió en el incendio de gran virulencia social que azotó la ciudad de Barcelona durante una semana.
Mirando las cosas con asepsia racional, no se explica cómo la convocatoria de una huelga que pretendieron fuera nacional y que las masas iniciaron prematuramente, no se explica, decimos, cómo derivó en enfrentamiento con la policía y luego con el ejército; cómo derivó en barricadas; cómo Cataluña quedó aislada del resto de la Península; cómo terminó con la quema de casi la mitad de los edificios religiosos de Barcelona.
La huelga que comenzó el lunes 26 por la mañana, continuó por la tarde con la quema del impresionante colegio de los HH Maristas, al que siguieron importantes edificios religiosos, iglesias y conventos de Barcelona.
Dejo para días posteriores una serie de cinco artículos dedicados a esta Semana, pero sigue flotando en el aire el porqué de tal desafuero. En "La Aventura de la Historia" del mes pasado aparece un interesante artículo sobre este luctuoso suceso y cualquiera con interés puede profundizar tanto en Internet como en libros especializados (uno de ellos publicado este mismo año en "La Esfera de los Libros" del que, por escribir de memoria, ahora no estoy seguro del nombre del autor).
Las preguntas están ahí y las respuestas, dependiendo de quién las dé, serán de todo menos coincidentes:
¿Dónde se encuentran las causas mediatas de la Semana Trágica?
¿Por qué derivó en furia anticlerical lo que era una simple protesta?
¿Quiénes envenenaron o abrieron los ojos a las masas contra la Iglesia?
¿Por qué tal furor destructivo?
¿De qué secular fondo derivan esas explosiones de ira popular?
¿Por qué precisamente contra personajes teórica y prácticamente indefensos?
¿Cuál es la causa profunda, psicológica, de esos lúgubres y macabros actos de profanación de tumbas y befa de restos humanos...?
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El antimilitarismo se había incrementado desde la Ley de Jurisdicciones.El talante de muchos militares, en actitud defensiva y arrogándose el monopolio del patriotismo, contribuía a exacerbar los ánimos. A esta situación explosiva se unió la posición autoritaria de Maura, su declarado apoyo al clero y el fracaso de su reforma de la Administración Local.
Radicalismo republicano:Una parte de la culpa la tenía la aparición de una fuerza nueva, el Partido Republicano Radical, dirigida por Alejandro Lerroux, un personaje de clase media, gran orador, de planteamientos españolistas, anticlericales y aparentemente revolucionanos, pero que en la práctica no proponía un cambio social auténtico. El mensaje contundente de sus frases, su constante actitud crítica, hicieron que una buena parte de las clases medias y, lo que es más significativo, de los trabajadores catalanes, pasaran a apoyarle, sobre todo entre los numerosos inmigrantes que llegaban a Barcelona y su cinturón industrial. El radicalismo no consiguió un peso político importante y duradero entre las clases medias, pero sí restó fuerza al movimiento obrero barcelonés, al desviar votos y militancia con su propaganda populista y demagógica.
Desarrollo del movimiento Obrero:En Cataluña, el PSOE y la UGT tenían una escasa implantación. entre los obreros predominaba la ideología anarquista, pero esta tendencia estaba escasamente articulada en asociaciones o sindicatos. En 1907 se creó Solidaridad Obrera, una alternativa a Solidaridad Catalana, con el objetivo de aunar a las diferentes organizaciones de todas las tendencias. Pero la nueva entidad no consiguió reunir al conjunto de la clase obrera barcelonesa, que a las alturas de 1909 carecía, por tanto, de coordinación y unidad de acción suficientes.
...en toda Cataluña.
El anticlericalismo: En Barcelona habían crecido los sentimientos anticlericales (Una de las imágenes más tópicas que ha quedado de la Semana Trágica es la del asalto de los Conventos y la exhumación de las tumbes situadas en los sótanos y patios de las casas religiosas). A partir del comienzo de siglo, mientras permanecía casi estabilizada la cifra correspondiente al clero secular , el incremento del clero regular llegó a superar el 12% entre 1900 y 1910.
Los infames sucesos de la llamada Semana Trágica de Barcelona tuvieron su claro origen en la situación de tensión y agitación que vivía la ciudad ya en años anteriores: al éxito del nacionalismo hay que sumar el crecimiento de la movilización obrera y del republicanismo entre sectores de clase media y populares.
De manera tradicional la Semana Trágica ha sido explicada como una consecuencia del arraigo progresivo del ideario republicano radical en el seno de las clases populares barcelonesas, programa que comprendía desde la repulsa a la Iglesia como institución hasta la hostilidad a las actividades coloniales en Marruecos.La historiografía actual pone de relieve ,además, el aspecto socieconómico del anticlericalismo de la época, así como la utilización oportunista del fenómeno por liberales y republicanos ávidos de crecer en las urnas con el voto de los trabajadores.
También de la acción soterrada de las logias y la masoneria, y el anarquismo muy implantadas ya en t...
El sentido común me dice que aquellos actos criminales se enfocaron hacia todo lo que significaba el poder establecido, por el cual se veían obligados a dar la vida, si no en las trincheras, sí durante interminables horas de trabajo para mantener la ociosidad de unos pocos. Se revelaron contra el poder, las desigüaldades (de una forma horrible y absoluta)y la muerte segura que significaba tomar billete para la sangría de Marruecos.
¿Por qué fue especialmente horripilante la destrucción eclesiástica? La Iglesia significaba parte de ese poder secular y ancestral, pero los curas carecían de más arma de defensa que su palabra. Como es bien sabido en la historia, los más débiles son los que acaban sufriendo la mayor parte de la violencia. Es lógico de la misma forma que el hambre se ceba con las capas más humildes de la sociedad.
Miércoles, 30 de mayo
Jesús Espeja
Mariano Fresnillo Poza
Jordi Llisterri i Boix
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia