El modelo de vida de perfección que ofrece la Iglesia se concreta en la "vida religiosa". Dicen que la santidad hay que buscarla, cada uno, en la misma profesión que se ejerce y en el modo de vida elegido, pero a fin de cuentas, cuando hablan de algo excelso, perfecto, digno de abrazar, se refieren a la "vida religiosa".
Es una interpretación sesgada y parcial de aquel "si quieres ser perfecto", interpretado de tal manera en unos siglos concretos y que, por inercia, la Iglesia no ha hecho sino fomentar y mantener.
Sin embargo, lo que reluce es otra cosa. Porque también las cosas hay que verlas con "ojos de hombre". Y lo que aparece de manera patente es la cruel condición que encierra la vida diaria de las congregaciones católicas.
Miércoles, 30 de mayo
Jesús Espeja
Mariano Fresnillo Poza
Jordi Llisterri i Boix
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia