Un cáncer; un accidente grave; una operación a vida o muerte superada con éxito...
La deriva de una situación traumática en aquél que anteriormente estaba volcado en la expresión cotidiana de la fe y llenaba el día de prácticas pías, puede ser doble:
* la una, sentir la vida, corta y feble, de otra manera; vivir lo único que tenemos como propio, las alegrías del acontecer diario, de la amistad, del amor, del trabajo... en toda su profundidad, es decir, entregarse a la alegría sana de vivir cada momento. Escribir, dar testimonio del nuevo renacer. Y la alegría sana no “se dice”, la ven los demás, se desprende de la persona;
Miércoles, 30 de mayo
Jesús Espeja
Mariano Fresnillo Poza
Jordi Llisterri i Boix
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia