Posiblemente la santa venerable era una persona buena.
A decir verdad, como ella había y hay cientos de personas buenas, dentro y fuera del claustro.
Más virtud que en cualquier Teresita del Niño Jesús hay en la madre de familia que reparte amor a los seres queridos, que trabaja en algo productivo y eficaz, que demuestra una preocupación sencilla y admirable por los seres de su entorno y por su bienestar; que siente la satisfacción de hacer lo que tiene que hacer en la vida. Y sin embargo nadie le está diciendo que “eso es lo bueno y agradable a Dios”.
Miércoles, 30 de mayo
Jesús Espeja
Mariano Fresnillo Poza
Jordi Llisterri i Boix
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia