Todos se oponen “in mente” a la religión tradicional que pide signos y señales (judíos, romanos, ¡católicos!) y lógicamente a la racional (Platón, Aristóteteles, Escolástica, incluso Revolución fancesa).
Los reformadores siempre han clamado contra estos dos tipos de religión, contra estas dos concepciones de vivr lo sacro y acceder a la perfección.
Pero en la superación de tal dicotomía, hay un peligro latente. Caer en la religión del sentimiento o en la relgión que busca la magia. No sólo para los razonadores, también para los reformadores es difícil la lucha contra las religiones mágicas.
Miércoles, 30 de mayo
Jesús Espeja
Mariano Fresnillo Poza
Jordi Llisterri i Boix
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia