Podrían declarar "santo", porque sí, a cualquiera: por sus virtudes, por su caridad, por su testimonio martirial... Nada habría que objetar.
Pero, señores, hacerlo necesitando para ello un milagro... ¡no es serio!
Para certificar que un hecho es milagroso, recurren a los científicos. Maticemos: a determinados científicos. Pregunta previa: ¿Por qué siempre los milagros son curaciones? Pregunta subsecuente: ¿Y por qué son los médicos quienes han de someterse al trance de certificarlo? Uno de los estamentos profesionales donde más abundan los creyentes convencidos es en el de la medicina. ¿Será por algo?
Miércoles, 30 de mayo
Jesús Espeja
Mariano Fresnillo Poza
Jordi Llisterri i Boix
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia