"He aquí el tinglado de la antigua farsa..." (Los intereses creados. Jacinto Benavente). Nada más real que su aplicación a este otro tinglado.
Lo que por el momento no tiene explicación humana le sirve a la Iglesia para montar su tinglado milagrero.
Cuando un paciente se cura sin que los médicos sepan por qué, siempre aparece una estampa bajo la almohada del moribundo; o la intervención oportuna de un familiar que ha rezado; o las lágrimas de una madre desesperada; o la oportuna presencia entre los conocidos de tal beato, generalmente perteneciente al clero o al monjerío, que "tiene que ser canonizado"...
Atribuido el milagro, la santidad es consecuente.
Miércoles, 30 de mayo
Jesús Espeja
Mariano Fresnillo Poza
Jordi Llisterri i Boix
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia