Hay un asunto ya resuelto en otros países pero no del todo, hasta hoy, en España, del que no sabe la Iglesia cómo salir y con el que había tenido cautiva a la comunidad científica: el problema de las células "madre" y, sobre todo, los embriones congelados.
Dice la Iglesia que Dios "insufla" el alma cuando el espermatozoide entra en el óvulo, en el momento de la fecundación. Un embrión es "ya" un ser humano.
Problema tremebundo saber que "ahí", en el laboratorio, hay cien, doscientos o mil "seres humanos" congelados a la espera de ser "asesinados". Todos con su alma microscópica también congelada...
¿Absurdo? No, absurdo no, problema únicamente de conciencia, que no de ciencia. Es el no poder vivir en esa angustia que corroe, angustia que por algún sitio tiene que explotar...
Miércoles, 30 de mayo
Jesús Espeja
Mariano Fresnillo Poza
Jordi Llisterri i Boix
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia