
Siempre se trata de justificar la “esencia de Dios” como si de dos caras o aspectos de la misma personalidad divina se tratara: Dios misericordioso, frente a Dios justo y justiciero; Dios Padre, frente al Dios de los ejércitos; Dios, suprema bondad versus Dios separador de justos y pecadores.
Esa forma de hablar es pura entelequia humanoide, literatura ininteligible, monstruosidad intelectual.

El gozo del que parte, del que ya está, del que acoge. Todo invita a la satisfacción por la evasión. Atrás los agobios, aunque sobrevengan otros; atrás las prisas, aunque invada la prisa por "gozar"; atrás la persecución hacendística, aunque se imponga la familiar; atrás lo reglado para instalarnos en el "dolce far niente".
Pero no sólo hay sentimiento de gozo en el presuponer que se va a gozar; hay también despedida de lo que se deja. Irse también es dejar.
Miércoles, 30 de mayo
Jesús Espeja
Mariano Fresnillo Poza
Jordi Llisterri i Boix
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia