Por deseos frustrados.
28.06.09 @ 23:00:00. Archivado en Pablo de Tarso, Psicología

El sueño por una realidad que supere los sinsabores del presente es el fundamento psicológico de las creaciones religiosas que generan los deseos.
No otra cosa es el mesianismo tanto davídico como cristológico.
El presente es insoportable, sea por estar sojuzgados por un poder extraño, sea por estar desterrados en un país extranjero y hostil, sea por vivir en condiciones de miseria.
El Dios que todo lo tiene previsto –éste es el consuelo de la religión mesiánica—, hará que el día de Yahvé llegue; su poder se impondrá y restaurará el Gran Israel. De ahí a la noción del “tiempo último” o “plenitud de los tiempos”, sólo hay un paso. Esto es lo que en griego se denomina ésjaton.
¿Qué sucede cuando tal cosa no sucede? Dios no se equivoca... Pues entonces o su palabra no se entiende o, como se aprecia en los escritos a caballo entre los siglos I y II, remiten a los designios inescrutables de Dios que se revelarán al final de los tiempos (en griego apokálüpsis). Y, ah, cuidado con no hacer caso, entonces será todo más terrible.
Tremebundo debió resultar el efecto de las palabras de aquel Jesús escatológico, anunciador de un Reino tan próximo en el tiempo: “No pasará esta generación sin que todo esto...”. ¡Una generacíón! No más le quedaba al tiempo que torcer una esquina.
Sabiendo que el fin del mismo era inminente, ¿qué sentimiento hacia lo terreno podían tener los primeros sectarios cristianos? ¿Premura, abandonismo, espiritualismo, desprendimiento, apatía por las labores humanas, frustración?
Ya se encargó Pablo en las dos cartas a los tesalonicenses de poner las cosas en su sitio y predicar otra nueva expectativa llena, nunca mejor dicho, de ilusiones.
Fue éste un cambio radical en los conceptos escatológicos, aunque esto ya sea harina de otro costal.
Arrimando ese costal a nuestro costado, ¿por qué hoy día las prédicas cristianas tienen tan poca virtualidad y tales lecturas apocalípticas caen como agua sobre hoja de berza en nuestra sociedad del bienestar?
Cada quien saque sus propias conclusiones.
Comentarios:
-La buena noticia de Jesús es la cercanía del reino de Dios, cuyas características se hacen explícitas en la actividad que desarrolla en su vida. La espera del fin de situaciones adversas es la espera del reino de Dios, no del fin del mundo.
-¿Quiénes forman nuestra sociedad del bienestar? ¿Qué piensan y a qué aspiran las personas con trabajo precario, ninguno o sin pensamiento de buscarlo, con familias que viven al día (mentalmente), sin rumbo ni propósitos, esos que no son ni crédulos ni incrédulos conscientes?
¿Cómo están calando en ellos las nuevas ideas apocalípticas?
Lo que necesitas por encima de todo es ver lo grotesco de proyectare como animal de compañía y dejar de ser ejemplo de deshumanización.La compañía de Onfray añade hambre a las ganas de comer
La fe es como un hilo muy fino, por donde pueden colarse ilusiones, fantasías, deseos frustrados, etc. Comporta un riesgo no sólo racional, sino existencial, cual es ofertar credibilidad, confianza a este Jesús al que los cristianos confesamos como el Cristo, el Emmanuel (Dios con nosotros, Dios en medio de nosotros).
El retrato de la sociedad actual, fue hecho con precisión con mucha antelación, solo un político manipulador o un ignorante pueden decirle "sociedad del bienestar" a la triste realidad de la sociedad actual:
Desorientada, dividida, engañada, manipulada, llena de neuras, de problemones de todo tipo, explotada y arruinada...
Así es.
-- tales lecturas apocalípticas caen como agua sobre hoja de berza en nuestra sociedad del bienestar?
Isaías
He aquí que Yahveh estraga la tierra, la despuebla, transtorna su superficie y dispersa a los habitantes de ella:
Al pueblo como al sacerdote; al siervo como al señor; a la criada como su señora; al que compra como al que vende; al que presta como al prestatario; al acreedor como a su deudor.
Devastada será la tierra y del todo saquedada...
2ª a Timoteo
Ten presente que en los últimos días sobrevendrán momentos difíciles; los hombres serán egoistas, avaros, fanfarrones, soberbios, difamadores, rebeldes a los padres, ingratos, irreligiosos, desnaturalizados, implacables, calumniadores, disolutos, despiadados, enemigos del bien, traidores, temerarios, infautados, más amantes de los placeres que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero desmentirán su eficacia.
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Asoc. Humanismo sin Credos
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