En el "Año de San Pablo" (15/16). Se olvida de Jesús y construye a Cristo.
26.06.09 @ 21:00:00. Archivado en Pablo de Tarso

Pablo de Tarso no leyó nunca ningún Evangelio. Para cuando hubiera podido hacerlo su cabeza ya había rebotado tres veces en el suelo –Tre Fontane-- y su cuerpo estaba criando malvas. Tampoco conoció a Jesús. Con todo el bagaje de revelación (¿revelación?) que llevaba en su sesera primero concibió al personaje y luego parió el mito. Se construyó un Jesús a su medida. Y cuanto más predicaba, más elementos iba añadiendo a la fábula. Toda la impedimenta conceptual que aportan sus Cartas, toda, es producto de su mente fabuladora.
Imbuido del celo divino, fanático de su idea mesiánica, se dio a conocer a multitud de personas, contó la misma fábula a miles de individuos predispuestos a salvarse, recorrió una decena de países o regiones, aturdió con su monserga redentora a filósofos ya quemados por sus propias doctrinas...
En Asia Menor plantó su herejía judaica donde los presocráticos habían cultivado el amor al saber; en Atenas intentó convencer a los seguidores de Platón y Epicuro; en Corinto formó una comunidad entre los escépticos de Diógenes; en la Campania italiana se hizo oír por los epicúreos; en Roma se puso a la altura de los estoicos. Incluso aprovechó doctrinas de todos ellos.
Incluso plantó su pie en Malta, donde fue tan bien tratado, y Sicilia, la isla donde podría haber prosperado la vena científica de Empédocles y demás. Su contaminación doctrinal llegó a ciudades como Éfeso, Cirene, cuna del hedonismo de Aristipo, Alejandría, donde contrastaría doctrinas con los seguidores de Filón (éste murió hacia el año 50 y no es posible que lo conociera).
Pero, tras leer Cartas y Hechos, ¿qué se deduce de lo que Pablo de Tarso sabía de Jesús? Nada de nada. O al menos nada de eso le interesaba. Con seguridad trabó conversación con aquellos que sí habían conocido a Jesús, pero el poderoso filtro de “su” revelación encasilló lo que le decían en las estructuras mentales propias.
Su fiel compañero Lucas, que venía recogiendo datos para su Evangelio, comentaría con él los que iba recibiendo. Pero ya es sintomático que nada de esto aparezca en sus Cartas. ¿Por qué? Porque el personaje real, Jesús, no le interesaba en absoluto o no tenía idea alguna sobre lo que luego apareció en los Evangelios.
• nada sobre el “hecho” de que Jesús hubiera nacido de manera virginal;
• no cita en ningún momento a María;
• nada dice en sus cartas de la familia de Jesús;
• a pesar de ser contemporáneo de Jesús, de vivir dentro del mismo ámbito geográfico no refiere nada de los hechos portentosos que “con seguridad” llegarían a sus oídos;
• habla genéricamente de milagros de Jesús, pero parece desconocer todo;
• nada dice de su pasión, a pesar de lo meticulosos que son los Evangelios;
• desde luego no asoció la muerte de Jesús al juicio ante Pilatos;
• da la sensación de que “su” Jesús fue un ser atemporal y extraterritorial.
Los investigadores bíblicos, por numerosos parámetros estudiados en Pablo de Tarso –estilo, temas tratados, estructura interna, destinatarios, conceptos—para determinar quién está hablando, cuál es su mensaje, el cuándo y el por qué, concluyen que los escritos más antiguos de los primeros cristianos son las cartas de San Pablo: I Tesalonicenses, hacia el año 52 y que otras Cartas no son obra directa suya. Escritos del comienzo de la quinta década del primer siglo, tiempo suficiente, incluso hoy día que disponemos de registros más fiables, para olvidar, relativizar o tergiversar hechos y relatos. ¿No se ha hecho con beatificados recientes?
Estudiosos protestantes y católicos están de acuerdo en que no todas las epístolas que se encuentran en la Biblia como obras de Pablo, son realmente suyas. Algunas fueron escritas por otras personas, quienes las atribuyeron a Pablo, posteriormente a su muerte. Aún así, sin ser suyas por muchos elementos divergentes, la esencia doctrinal es la misma o deducen doctrina de cartas anteriores. Podríamos decir que son “de la escuela de Pablo”, que para el caso sirve. Los textos aceptados genuinamente como obras de Pablo son Gálatas, 1 de Tesalonicenses, 1 y 2 de Corintios, Romanos, Filemón, y Filipenses. Respecto al resto, hay opiniones para todos los gustos.
Las cartas paulinas fueron escritas antes que los evangelios, y ninguno de éstos es anterior a por lo menos la séptima década.
Hay dos interrogantes asociados a este hecho relacionado con los relatos sobre Jesús:
1º) Pablo de Tarso reniega de los datos reales, no le parecen relevantes para fijar doctrina teológica. Y ésta le viene “por revelación”. Quien crea en revelaciones, así será, pero el resto,la gente normal deducirá “invenciones, recopilaciones, asignaciones, fantasías, quimeras, ilusiones y entelequias” salidas de su caletre. Su revelación no es más que una intuición ampliada posteriormente. Permítasenos que ante cartas reales que están ahí, juzguemos como hacen las personas normales, no como crédulos.
2º) Dichos datos reales que aparecen en los evangelios, llevan consigo la duda de si fueron añadidos después (¿inventados?) a los “guiones” de que disponían las comunidades cristianas. Admítase esta duda, razonable también, que ante la magnitud de los hechos extraordinarios referidos, el hecho de dudar tiene más consistencia que el hecho de creer.
En la consideración anterior, la deducción sería contraria a lo que hemos venido diciendo en los artículos primeros de esta serie (que del personaje real Jesús nace Cristo) ya que lo que primero se predica es a Cristo. Es decir, que el propósito fue dotar de realidad histórica a un engendro paulino.
Así pues, ¿qué se inventó primero, la figura mitológica de Cristo o el pretendido profeta Jesús?. Lo lógico es pensar que Jesús fue justificado posteriormente con hechos inventados. De ahí que muchos duden de la existencia real de Jesús, dado que de él no hay registros ajenos al propio interés.
Podrán decir que también apóstoles como Pedro o Santiago formaron comunidades cristianas provenientes del judaísmo. Sí, pero las únicas que arraigaron fueron las formadas por Pablo de Tarso. Las otras o se disolvieron o se desperdigaron tras la diáspora del 70.
Al revisar otros escritos cristianos anteriores a los cuatro evangelios, ahora considerados como apócrifos (que no pertenecen a la Biblia), muchos de ellos omiten las mismas cosas que Pablo omite, lo que nos lleva a pensar que la mayor parte de los hechos biográficos asociados a Jesús fueron inventados posteriormente.
Comentarios:
nadie me ha demostrado que el hombre pisó la luna,pero yo lo creo.
también creo que aparte de demostraciones fisicas,se ve que los verdaderos cristianos son capaces de cambiarse a si mismos y su entorno.
veanse Teresa de Calcuta y otros mas recientes.
obran por amor a la humanidad.
eso si es una prueba . el cristianismo que lleva 2000 años, cuando otras torres mas fuertes caen a lo largo de los siglos, cuando entra en tu corazon , te hace nacer de nuevo.
y lo digo porque lo he experimentado.
Y pese a la desgracia de la humanidad, es el menos común de los sentido.
Platon, Platon... ¿de qué me suena ese nombre? Platon, Platon ¿dónde vive si no ha muerto?
En octubre me ilustra, si es tan amable.
Muchas gracias por sus desvelos (por quitarme el velo de la ignorancia, quiero decir)
No dice nada y encima se cree el "guardián entre el centeno". Pues eso, como sólo come centeno, ha terminado en rebuzno y no sabe hacer otra cosa. Rara vez dice algo decente.
Y ofende, desde luego que ofende. Pero ofende a aquellos a los que él considera de su credo. Los demás le tenemos compasión. Pobrecillo... no llega a más... Vamos a dejarle que vomite el empacho mental que tiene. Y que se siga creyendo im-por-tan-te insultando. Es una anécdota de la vida.
Algunso "creyentes" (se les supone por lo que defienden a la iglesia) son irascibles, soberbios, insultones, deslenguados, desvergonzados...
Y claro que da mucho que pensar. En otros tiempos éstos formaban parte de los tribunales de la Inquisición y eran los que delataban a sus vecinos a las autroridades para que les aplicaran el vergajo.
Da que pensar, desde luego.
Mientes, tergiversas, calumnias, difamas y encima eres un "chuleta con zurriaga" que llama masoca al personal que se le enfrenta.
Te has topado con la horma de tu sucio zapato, por eso me censuras, cobardón, porque te estoy dando "la del pulpo" y lloras como una colegiala.
Vete a regar coles al huerto que les hace falta agua
Que grande tu obra Pablo, que grande, 2000 años después detractores de poca monta, por ti se tiran de los pelos, no se cansan de hacerte todavía más grande.
Tu, Pablo, permanecerás en el hombre siempre, sin embargo nadie se acordará mañana del escrito de este pobre bloger que te echa tierra encima, ni siquiera el pedante que hoy lo jalea.
Me sumo a la protesta contra este bloger impresentable.
"El Mundo y sus demonios" es muy bueno.
La Alegoría de la Caverna o Mito de la Caverna(nombre un poco erróneo, aunque comúnmente aceptado) pertenece a Platón en su libro "La República"
En el se describe claramente que postura tiene el hombre con respecto al conocimiento.
Yo recomendaría leer el libro entero, pero si te da pereza o no puedes, yo buscaría el fragmento en Internet.
Carl Sagan
Debe Ud explicar en qué blog se le censura a Ud.
Desde luego no es aquí, porque es de las pocas veces que veo su "nick" y porque la única censura que he usado ha sido con aquellos que insultan gratuitamente y de forma grosera.
Subrayo esto último porque hay un comentarista aquí que me tilda de "necio" continuamente y sin embargo, como aporta argumentos, es tolerado. Argumentos que uno no acepta, desde luego, pero... así es la filosofía de los blogs.
Es curioso y da que pensar. Son esos todos los argumentos¿?
Yo soy una de las censuradas y manipuladas reiteradamente.
Por favor, SUMENSE A UNA PROTESTA GENERAL, PARA QUE EL TAL "REVERENDO" QUE GESTIONA ESTE BLOG:
http://blogs.periodistadigital.com/elpulpito.php
LE SEA RETIRADA SU IMPUNIDAD PARA TERGIVERSAR NUESTROS MENSAJES Y PARA QUE DEJE DE INSULTAR A OBISPOS CATÓLICOS Y A LAS MUJERES DESDE EL ANONIMATO.
Me he quedado de una pieza al leer eso de "Alegoría de la caverna". No tengo ni idea qué quiere decir pero preguntando, preguntando, me dicen que viene algo sobre éllo en la página 778 de la segunda edición de Aguilar, de 1.969. Se lo digo según me lo han dicho, por si quiere repasarlo. Sigo sin saber de qué se trata.¡Y encima me voy a la caverna sin saberlo!
Y una cita para gente como yo: "¿y no voy a tener piedad de Nínive, la gran ciudad, donde hay más de ciento veinte mil almas (querría decir cuerpos, supongo, Sr. DANTE)que no distinguen su mano derecha de la izquierda...?"
- yo no soy culto, sino inculto (además de miserable) como Vd., que es un águila, me dijo (por escrito¿eh?). Ahora no se corrija ni arrepienta. ¡Para una vez que acierta...!
- no me voy a una caverna sino a "la" caverna. Y ya me iré. No tenga tanto prisa.
- No entiendo eso de "te aplicases un poco en sus enseñanzas ". ¿En?
- No se enfade. La vida es bella y, si no tiene esperanza futura, incluso corta.
- Además yo no me dirigía a Vd., sino a mi amigo el BLOGGER.
- ¡Ah! y gracias por leerme: ¡me hace tanta falta!
Blogger:la necedad te tiene tan esclavizado que ni te permite sospechar que hay vida más allá de la necedad.Tranquilo.date un respiro.Te perpetúa Dante
Si eres tan culto como para que la "Alegoría de la caverna" no te sea totalmente desconocido, no estaría de mas que te aplicases un poco en sus enseñanzas.
Unas citas, para abrir boca: "Los dos resultados principales de todo ello en la literatura de última moda son: 1º Que se suprima a Dios o que no se le miente sino para insolentarse con Él , ya con reniegos y maldiciones ya con burlas y sarcasmos,..." No, no es un cura. (Juan Valera).
"Poseía una armadura impenetrable: sus buenas intenciones y su ignorancia". No, no es un cura (Graham Greene).
"¡Oh, si os hubierais callado, la única ciencia que os conviene" (Job)
"Aun el insensato, si se calla, pasa por sabio" (esto es de su total dominio -digo la cita)
"El necio no encuentra placer en la reflexión, sino en propalar sus pensamientos" Prov. 18, 2 (esto lo dijeron por mí)
"Ahora soy todo el día la irrisión, la burla de todo el mundo" decía Jeremías previéndome.
Y ahora un obispo: "¡Ay de mi, que no sé ni aun aquello que sé!".
Otro día...
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