Humanismo sin credos

En el "Año de San Pablo" (14/16). Pretexto para la tiranía.

20.06.09 | 14:00. Archivado en Pablo de Tarso
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Otra de las ideas “acertadas” de Pablo de Tarso que han tenido gran predicamento entre dictadores, caudillos, tiranos, opresores, y déspotas en general, es la relacionada con la autoridad. Precisamente la afirmación que sigue está dirigida a quienes eran súbditos de una tiranía-democracia-imperio que dominaba el mundo, los romanos. ¿Ganas de congraciarse con el personal? ¿Reflejo de una tradición?

Someteos todos a las autoridades que os gobiernan pues no hay autoridad que no proceda de Dios. Y cuantas existen, por Dios han sido establecidas.(Rom 13, 1) Es un concepto repetido en I Tim 2,1; Tit 3,1 y I Pe 2, 13-15.

Estas ideas contribuyeron también al triunfo del cristianismo.

Ciertamente era una tradición que hundía sus raíces en tiempos arcanos: reyes, sátrapas y faraones de Babilonia, Asiria o Egipto tenían el rango de dioses. Los emperadores romanos la llevaron al paroxismo proclamándose “divinos” y exigiendo punto menos que adoración.

Es tradición doctrinal, también expresada en las Bienaventuranzas: a Dios place más la actitud de sumisión, obediencia, pasividad... que sus contrarias. En un mundo inamovible, la situación social del pobre es algo querido por Dios para su santificación. Una falacia que tanto daño ha hecho al progreso de la humanidad y que ha propiciado situaciones flagrantes de injusticia, feudalismo, esclavitud y vasallaje. La sumisión, primero a Dios, luego a la autoridad y finalmente al amo --pura lógica deductiva--, es bien vista por Dios.

Una religión que propugnaba estos valores, lógicamente llegaría a congraciarse con las autoridades: una relación simbiótica a ambos provechosa. A Constantino le sirvió tanto como él posteriormente a los cristianos.

No hay más que leer relatos medievales y posteriores para ver cómo se acataba fervorosamente la autoridad, cómo a las decisiones del noble no se podía replicar, cómo era poco menos que pecado hablar mal de la autoridad... Mentes sumisas, mentes adoctrinadas, mentes esclavas. Y no sólo por miedo sino por instrucción inducida.

Este concepto, por tradición cristiana, ha calado tanto en los creyentes que ha llegado hasta “ayer”. ¿Qué otro motivo ha habido para defenestrar corrientes eclesiales como la Teología de la Liberación? ¿O el apoyo a las dictaduras, casi todas ellas “profundamente cristianas”? Y de ahí al “Gott mit uns”, al “In God we trust” o a las Constituciones avaladas por Dios, un paso.

Y las consecuencias sociales han sido gravísimas: por una parte el que perdurara durante siglos la estructura social de la clases dominante, rica, adinerada, malversadora, despilfarradora, y la clase baja, pobre, desprotegida, sin acceso a la cultura y sin posibilidad de escapar a tal situación vital; por otra el levantamiento de las masas obreras contra el opresor, cuya autoridad venía refrendada por Dios (a través de sus sacerdotes), la mayor parte de las veces de forma violenta y traumática.

Si la doctrina de la Iglesia hubiera sido otra, no hubiera sido así; ni el siglo XIX hubiera llegado tan tarde; ni las revoluciones hubieran sido lo que han sido. Precisamente esa continua alianza con el poder, así visualizada por las masas, es la que explica y la que ha provocado matanzas indiscriminadas de miembros del clero a lo largo de la historia, paradójicamente tan pobres e inocentes como sus asesinos pero indefensos ante el acoso salvaje de las masas.

¿Es bueno o malo lo que predica San Pablo? ¿Es responsable de algo socialmente aceptado? Digamos que, por principio, la autoridad ha de ser respetada. Es “casi” de derecho natural. Sin ese respeto a la autoridad y a las normas que de ella derivan no sería posible la convivencia ni el bienestar social. Pero...

Se olvida añadir lo que a la autoridad compete: velar por el bien del pueblo; trabajar por su bienestar; defenderlo... no esquilmarlo, no aprovecharse de él, no utilizarlo para que una casta, la dominante, viva en el lujo y la molicie en tanto las capas bajas mueren de hambre; distribuir la riqueza de forma equitativa...

Ambas actitudes, respeto a la autoridad y responsabilidad social del gobernante, deben ir parejas. A esto último parece que Pablo de Tarso no le dio importancia: se daba por supuesto que la autoridad vela por sus súbditos. ¡Era Dios! Y como nada dijo, de ahí las consecuencias. Es reo de sus palabras por omisión.

Y por supuesto nada "efectivo" dijo de la rebelión necesaria contra regímenes corruptos o tiranías asesinas. O de la distribución justa de la riqueza. O del tremendo “pecado” contra la justicia y contra la caridad que es el acapramiento de riquezas. O participar, consentir o enmascarar la corrupción, el tráfico de influencias, los beneficios inmerecidos, la explotación de los menos pudientes. Reo por omisión de haber propiciado con su doctrina que la Iglesia haya sido lo que ha sido.

Y es seguro que, a partir de tal principio, su predicación a los gentiles, ciudadanos del Imperio de Roma, incidiría en la obediencia al Emperador, a sus magistrados, a los funcionarios; a pagar los impuestos y los gravámenes; a satisfacer las exigencias de los recaudadores... Y también a temer al ejército y a venerar y honrar a senadores y autoridades de Roma. Pero en absoluto preanunciar la doctrina social de León XIII. El concepto “justicia distributiva”, “justicia solidaria”, desconocido. ¿Protección al pobre? Sí, los comedores sociales y el "todo lo ponían en común". Un comunismo de pobres.

Dejando aparte los elementos de psicología social que inciden en la predisposición del hombre a acatar la autoridad, parece que en Pablo los tiros iban por otro lado: sería aventurado decir que más bien pretendía otra cosa, como la aquiescencia y el “visto bueno” a la religión cristiana por parte de las autoridades imperiales. Al menos así lo parece. Y, a lo más, eso es lo que legó a la posteridad eclesial. Excepto cuando ella fue la detentadora del sumo poder, siempre fue a dos pasos de quien lo ejercía.

En Pablo la relación autoridad-pueblo sólo se fijó en una dirección. ¿Responde esto a prejuicios sociales o es también un derivado de su personalidad? Creemos que a ambas cosas.

25 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por marcos 23.06.09 | 13:32

    Y como dijo su Maestro en el "Sermón de la Montaña": "...Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian. Bendecid a los que os persigan; pedid por los que os calumnian...Y seréis hijos de vuestro Padre del Cielo, que hace salir su sol sobre buenos y malos, y manda la lluvia también sobre los pecadores... sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto, porque él es bueno con los ingratos y perversos"

  • Comentario por marcos 22.06.09 | 09:50

    Para muestra de la "docilidad", un botón: hoy se recuerda a santo Tomás Moro y a aan Juan Fisher, ambos mártires los dos por obra del rey Enrique VIII. Su delito: oponerse a la decisión del rey de divorciarse de Catalina de Aragón y de constituirse cabeza de la Iglesia de Inglaterra. Ambos fueron acusados de alta traición, cuando a lo único a que se opusieron fue a una cuestión religiosa (convertida, eso sí, en razón de estado)
    Otra cosa más; lo de someterse a las autoridades no es típico solo de san Pablo; san Pedro, en una de sus cartas, también recomienda a los cristianos respetar al emperador, como a alguien encargado por Dios para hacer el bien.
    Por último: santo Tomás de Aquino dice que es justa incluso la destitución de los regentes cuando ejercen la tiranía

  • Comentario por Juambi 21.06.09 | 02:12

    Sinceramente, a veces no sé exactamente donde empieza y/o acaba el anacronismo a la hora de juzgar la historia y a los agentes involucrados. Pero lo cierto es que, en el caso del catolicismo, ha habido un concilio, ha habido un intento de renovación, pero a medio plazo no se vislumbra una voluntad real y sincera de cambio. Esto, para muchos creyentes, supone una frustración real. Creo que es muy difícil, dado el estado de cosas, recobrar un sentido de dignidad al confesarse creyentes sin señalar a la institución como uno de los principales obstáculos en ese camino.

  • Comentario por David 21.06.09 | 00:52

    co co co cooooooo

    Humor mucho humor

  • Comentario por Emérito Agusto 20.06.09 | 23:44

    para contrarrestar el hiato entre poder civil y poder eclesiástico de las nacientes “democracias”. Tampoco hay que remontarse muy lejos, poco más de treinta años, para leer en algunas monedas ya extinguidas “Caudillo de España por la gracia de Dios”… Teocracia pura y dura.
    Y finalmente, algo que llega al paroxismo de la apoteosis, reconsagrar a España el Sagrado Corazón de Jesús que “reveló” su intención de “reinar en España”, favorecida especialmente frente a todas las demás naciones como antaño lo fuera el “pueblo elegido”.

    Lo que resulta más curioso es que la Iglesia usa este “argumento revelado” para las “autoridades civiles” en las que tiene interés de amancebamiento. No creo yo que esté convencida de que el “actual poder civil” de nuestro Estado haya recibido la investidura directamente de Dios. De ahí, la réplica. ¡¡Quien reina en España es el Sagrado Corazón de Jesús!!

  • Comentario por Emérito Agusto 20.06.09 | 23:42

    La reflexión no solamente debe reducirse a los pensamientos de Pablo, sino al comportamiento de la Iglesia a lo largo de los siglos.
    Es creíble que Pablo se acomodara a las costumbres y leyes que regían en el siglo I; que efectivamente pensara que “toda autoridad proviene de Dios” o que intentara, con este argumento, convencer a sus seguidores que no merecía la pena “oponerse” al poder de Roma (no olvidemos que eran perseguidos)….
    Sin embargo, la historia muestra y demuestra que la Iglesia se ha servido de esta mentalidad para detentar el poder al alimón con los absolutismos de los Estados. El afán de unir e identificar los poderes terrenales con los divinos ha sido el sueño de la mayoría de los gobernantes de todos los tiempos y de todas las culturas.
    Pero la Iglesia se lleva la palma. Desde Constantino hasta nuestros días. Recordemos la institución de la fiesta de “Cristo Rey del Universo”, establecida para contrarrestar el hiato entre poder civil y poder eclesiá...

  • Comentario por uno 20.06.09 | 21:02

    quise decir: esa manera.

  • Comentario por uno 20.06.09 | 21:00

    Coincido con protesto, los escritos son de una animosidad gratuitamente adversa sin contenido alguno, afortunadamente
    solo unos pocos siguen la corriente del descabellado intento de desacreditar de una manera a otros de una forma poco democrática.

  • Comentario por Roberto GL 20.06.09 | 19:19

    JUAMBI, JUAMBI, JUAMBI... Como yo gozo con lo que Ud escribe, perdóneme por las palabras del otro día. ¿Cómo voy a pensar yo que Ud es un miserable si le considero cien veces por encima de mí? Por sus escritos los conoceréis...

    Yo me refería a aquellos que utilizan cosas personales para atacar a los demás. Y para eso no hace falta ser creyente ni no creyente, se necesita ser mala persona.

    De nuevo mis disculpas, de nuevo la necesidad de verle por aquí para ver cómo hay creyentes que aportan cosas positivas, que ofrecen algo con lo que discrepar sin caer nunca en lo personal.

    Un saludo.

  • Comentario por Roberto GL 20.06.09 | 19:19

    JUAMBI, JUAMBI, JUAMBI... Como yo gozo con lo que Ud escribe, perdóneme por las palabras del otro día. ¿Cómo voy a pensar yo que Ud es un miserable si le considero cien veces por encima de mí? Por sus escritos los conoceréis...

    Yo me refería a aquellos que utilizan cosas personales para atacar a los demás. Y para eso no hace falta ser creyente ni no creyente, se necesita ser mala persona.

    De nuevo mis disculpas, de nuevo la necesidad de verle por aquí para ver cómo hay creyentes que aportan cosas positivas, que ofrecen algo con lo que discrepar sin caer nunca en lo personal.

    Un saludo.

  • Comentario por Roberto GL 20.06.09 | 19:16

    DODN PROTESTO, NOSOTROS NO NECESITAMOS SEGUIDORES, porque no seguimos a nadie. Tratamos de hacernos a nosotros mismos.

    Son Ustedes los que creen que en el mundo se dan los milagros y los que confían en que, en el raparto, les caiga alguno.

    Y los que necesitan a los sanpablos y a los razingueres y los maestros para decirles por dónde tiene que ir: nosotrso procurampos ser buenas pesonas por nosotros mismos.

    Pero ¿será Ud capaz de recapacitar en lo que se le dice? Pues no, seguro que no. ¡Cambie, don Protesto, cambie: sea Ud mismo, guíese por lo que le dice su sesera y no su bajera!

  • Comentario por Roberto GL 20.06.09 | 19:11

    Don Protesto ¿y no ha pensado Ud que lo suyo con el Blogger sí que es de psiquiatra?
    O sea, que se publican cien libros sobre San Pablo (no hay más que vber las páginas de Religión Digital o Librería San Pablo) estrujando su doctrina y porque a uno se le ocurre resaltar las consecuencias funestas para TO'EL MUNDO que han tenido ciertas doctrinas del tal Pablo... ¡¡¡¡tiene que ir al psiquiatra!!!
    Eso ya lo decía Stalin de los disidentes... y lo hacía.
    DON PROTESTO, hágaselo mirar, que tiene por ahí un desquicio que hasta huele mal.

  • Comentario por protesto 20.06.09 | 16:58

    Blogger lo suyo con Pablo es de siquiatra, debe de ser porque Vd. se siente insignificante ante este gran personaje de enorme dimensión ya milenaria y por ello inventa para desacreditarlo, se equivoca, le sale al revés. Como al revés le sale atacar sin más motivo que el personal o sectario a la Iglesia pues no despierta seguidores sino rechazo, la sociedad acepta con naturalidad a los creyentes los pocos indesables que le siguen no.
    Una vez más se lo protesto.

  • Comentario por Juambi 20.06.09 | 16:51

    No se menciona tampoco lo subversivo del cristianismo de los primeros siglos frente al poder y la autoridad romana. La prohibición de determinadas profesiones (gladiadores, militares, banqueros, etc.) en referencia al endiosamiento de los emperadores. El enfrentamiento con el Estado era patente y costó mucho. La propia figura de la "bestia" (cf. Apocalipsis) era el propio Imperio, la propia estructura del Estado).

  • Comentario por Juambi 20.06.09 | 16:37

    El derecho de gentes hacía referencia a aquellos derechos ejercidos como resultado de un común acuerdo, de un consenso, en aplicación de lo que se entendía por entonces como lo mejor o lo más bueno para la sociedad del momento.
    Evidentemente, los esclesiásticos, en su mayoría, iban por otros derroteros, como señores feudales que eran o aspirantes a príncipes de la ciudad terrena. Ya con Constantino los obispos habían sido elevados a la categoría de senadores o principes del Imperio (sus vestiduras proceden de esa época, señalando la "dignidad" cuasi-política de su cargo).
    En el s. XIX algunos papas estaban muy ocupados en defender a ultranza sus privilegios, los Estados Pontificios y polemizar contra el liberalismo y la democracia incipiente. A lo más que se llegó, en el último tercio del s. XX fue a insinuar tímidamente la cuestión social (derivada de la Revolución Industrial). Se comenzó a hacer hincapié en la función social de la propiedad, pero aún no se resca...

  • Comentario por Juambi 20.06.09 | 16:22

    La primera reflexión seria, en escritos cristianos, sobre muchos de los temas que se citan aparecen posteriormente con la obra de los Padres (Patrística) y con la Escolástica. Un tema que llama la atención es el principio bíblico de "el destino universal de los bienes". Será subrayado por la Patrística y la tradición posterior, aunque será oscurecido y casi anulado por la teología postridentina. Tomás de Aquino será de los primeros en sistematizar el triple derecho (divino, natural y de gentes). Es curioso como el Aquinate mencione el derecho de propiedad privada (en continuidad con la Patrística) en el derecho de gentes y no en el derecho natural. Pone por delante el destino universal de los bienes (su uso, disfrute y beneficio por todos los hombres de cualquier condición, sobre todo de los más probres) antes que la propiedad privada, apartándose del Derecho romano.

  • Comentario por Máximo 20.06.09 | 16:21

    DANTE, alégrate el lunes que viene que todo va a cambiar. Gracias a la CONSAGRACIÓN DE ESPAÑA AL CORAZÓN DE JESÚS, todos nos vamos a volver más tiernos, más amorosos, más lacrimógenos, más empáticos, más limosneros, MENOS zapateros, menos pordioseros...
    Oh, oh, oh, que llega el Corazón de Jesús. Cantemos con Rubén Darío:
    "Ya viene el cortejo, ya viene el cortejo,
    ya se oyen los claros clarines,
    ya Rouco rodeado de sus paladines
    ridículo, fatuo, soberbio y pendejo
    cardiólogo se hace aun siendo tan viejo".

  • Comentario por Dante 20.06.09 | 16:16

    Y una ultima reflexioné.
    ¿fueron los vasallos del feudalismo mas libres que los esclavos romanos?

  • Comentario por Dante 20.06.09 | 16:14

    Ahora serios.
    Juambi tiene algo de razón, aunque incompleta.

    No es históricamente error definir a los basileo como los herederos de la tradición de los tiranos, y a los rey de de estos últimos.

    Caudillos de un pueblo elegido o enviado por Cristo para gobernar el mundo y que, excepto en casos MUY excepcionales, el cargo iba acompañado de grandes beneficios materiales, habitando en suntuosas residencias y rodeados de una lujosa Corte, cuyo estilo de vida contrastaba con la del pueblo, y que era acosta de su miseria del pueblo que el monarca podía mantener único estilo de vida.

    En resumidas cuentas.
    ¿Pueden los altos cargos de la iglesia decir que nunca ha nombrado reyes tiránicos en europeo o apoyarlos en sus actos de maldad?

  • Comentario por Máximo 20.06.09 | 16:13

    Juambi, San Pablo dijo lo que dijo. Correcto. Pero "inspirado" por Dios como escribía, ¿o no?, bien podría haberse adelantado unos años contra las concepciones siniestras y las consecuencias funestas de sus palabras. ¿O es que la Iglesia no ha hecho doctrina de lo que él dijo para arrimar siempre el ascua a su sardina? Seamos honrados y no tratemos de justificar a esta señor, Pablo, cueste lo que cueste. Por otra parte, si defendemos unas cosas, la revelación y la inspiración divina ¡de la que él hace gala! defendámoslas en todas las cosas que dijo.

  • Comentario por Juambi 20.06.09 | 16:12

    Es cierto, desde mi punto de vista, que hay en Pablo un deseo de congraciarse con la autoridad romana en orden al proceso de enculturación del cristianismo en esa sociedad (como también hacía con las éticas helenísticas en todo aquello que no entraba en contradicción con lo que él creía era la tradición que había recibido). No obstante, debiera hacerse énfasis en la postura de Pablo acerca de los esclavos a dintra de sus comunidades, así como respecto de otros temas (compartir bienes, socorrer a los pobres, etc.). Cualquier libro de sociología del cristianismo primitivo habla vasta y extensamente acerca de todo esto (cf. Rafael Aguirre, Theisen, etc.).

  • Comentario por Dante 20.06.09 | 16:07

    Cada vez que oigo hablar a alguien de la Divina Providencia no puedo evitar echarme a reír.

    Eso de que la mano de Dios se desprende de si misma para meter baza en asunto puramente terrenales... es tan... ingenuo jejeje

    Es recordar las crónicas de Covadonga y no parar reír.

  • Comentario por Juambi 20.06.09 | 16:03

    Sr. Blogger:No tenemos en la obra legada por Pablo una vasta producción literaria ni una reflexión global sobre todos los aspectos de la vida social, económica y política. Sólo disponemos de algunas cartas que se han conservado, algunas auténticas y otras de discípulos suyos o de la denominada escuela paulina. Por tanto, aquí hay un límite que debemos considerar.
    Como persona que vive en la Antigüedad y que bebe de las fuentes del Judaísmo tiene la concepción de la autoridad civil propia de su tiempo. Es verdad que es astuto y apela a su ciudadanía romana en el momento oportuno.
    No obstante, no menciona usted cómo era la concepción de la autoridad (religiosa) a dintra de las comunidades fundadas por él. Yo entiendo que hay una continuidad con el resto de los escritos del NT de entender la autoridad como diakonía, como servicio a la comunidad (cf. véase la crítica que hace a los dirigentes de las comunidades que se apartan del evangelio por él predicado).

  • Comentario por miscato 20.06.09 | 15:14

    Mosca en la leche y creído guinda de la tarta.Arrobado ante el fru fru de ropones con colgantes de la etiqueta "científico","racional".Este pensamiento del santo cura de Ars es antídoto de la necedad:
    "Dejad una parroquia veinte años sin sacerdote y adorarán a las bestias… El sacerdote no es sacerdote para sí mismo, sino para vosotros”.
    Por cierto,te viene bien leer la carta del Papa a los sacerdotes con motivo de la inauguración del Año Sacerdotal.Te sirve para ver más alla de los barrotes que te aherrojan.
    Y acompañarte de Chesterton,genial,"quitad lo sobrenatural,y os encontraréis con lo antinatural".Mi paráfrasis:O Religión o necedad."Ama al necio;aborrece su necedad"

  • Comentario por miscato 20.06.09 | 15:01


    Blogger:No son importantes las pmisiones que le señalas a san Pablo.Lo importante es lo que dejó dicho como palabra de Dios.P.e. este texto de la carta a los Romanos:
    "Lo cognoscible de Dios es manifiesto entre ellos, pues Dios se lo manifestó; porque desde la creación del mundo, lo invisible de Dios, su eterno poder y su divinidad, son conocidos mediante sus obras. De manera que son inexcusables, por cuanto, conociendo a Dios, no le glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se entontecieron en sus razonamientos, viniendo a oscurecer su insensato corazón; y alardeando de sabios se hicieron necios, y trocaron la gloria del Dios incorruptible por la semejanza de la imagen del hombre corruptible- (1, 18-23)"
    Es grotesca,por un prurito adolescente de "hombrear" y dártelas de racional,dictarle a Pablo las necedades que te hacen tan infeliz.¡Qué fatuo en esta interrogación:¿Es bueno o es malo lo que dice San Pablo…? Has perdido el sentido de la rechifla.Mos...

Miércoles, 30 de mayo

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