Humanismo sin credos

A vueltas con el propio sexo constreñido en conventos.

07.06.09 | 23:30. Archivado en Cristianismo letal.
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Tratar de la asunción de la sexualidad dentro de los muros del convento es un tema manido, socorrido y cansino. Y para mí también lo es. Si escribo aquí es en relación a algo que apareció el otro día al tratar del "corazón de Jesús" y al rebufo de las noticias sobre abusos sexuales que aparecen estos días en R.D.

Sin embargo y aunque "el tema" lo pueda ser, el hecho no lo es. Somos seres sexuados por naturaleza lo mismo que somos seres necesitados de alimento, seres pensantes y reflexivos --los únicos en la naturaleza--, seres que han llegado a poder usar una tecnología para la captación de "territorio y alimento" sin igual, derivación del instinto que busca el alimento.

Aunque puedan parecer distintos y aunque pretendan mostrarse como tales, los íncolas que se apartan del mundo para supuestamente dedicarse a Dios son, en un 99,9% de sus manifestaciones vitales, individuos de la especie "homo". No pueden retirar de sus vivencias la sexualidad aunque parezca ser y pretendan que sea tema tabú.

Si bien la mayor parte puedan vivir voluntariamente ajenos al tinglado que la sexualidad propia lleva consigo, no por ello dejan de "sufrir" sus andanadas, siempre con la urgencia personal de explicación o resolución.

Explicación o resolución: los hay que, por vocación o por obediencia, "conviven" en buena armonía con su sexualidad, sublimada en tareas absorbentes del mayor encomio. Otros, en órdenes religiosas dedicadas a la sanidad, que tienen que bregar con cuerpos "al desnudo" sin que por ello se les caigan los palos del sombrajo. Y otros, por el contrario que, intramuros del estamento, sufren un sinfín de desviaciones del impulso sexual normal dentro de ese pletórico mundo embotado por votos

Dicho lo cual, se mantiene la aseveración de que el medio elegido para una vida de santificación, por antinatural, no sólo no ayuda a la resolución de los problemas íntimos y personales sino que genera otros muchos.

En otros tiempos de "ora et labora", cuando el entorno era duro, retirarse al convento era una liberación, un ascenso social y la vida en comunidad "ayudaba". Hoy, cuando la vida de fuera es más satisfactoria que la de dentro y cuando la permeabilidad es total, no tiene el más mínimo sentido el aislamiento. Si quieren autoconvencerse de lo contrario, háganlo. Pero en el fondo sabrán que esto es cierto.

Monjas y frailes se consagran a Dios para su santificación y por el bien de la Iglesia y de la humanidad. Dicen. Hablar de la virtualidad que su consagración tiene para el Cuerpo Místico es algo bizantino: allá cada uno con lo que quiera creer o creer que cree, como dijo Vattimo. Eso sí, terrible sería la duda que se enquistara en el pensamiento: "¿Y si todo eso fuera un descomunal engaño?".

Puede que "a los ojos de Dios" --o más bien de quien remite a él-- su vida sea ejemplar, pero humanamente el curso vital de la inmensa mayoría de tales consagrados está desquiciado. O sea, fuera de quicio. Hablando sólo de “entrega”, comparen la vitalidad de solteros por dedicación a su vocación --deportistas, científicos, cantantes, descubridores, filólogos, escritores...-- con el discurrir lánguido y mortecino de la muy inmensa mayoría de los “consagrados a Dios”: señal viva de que tal vida no les llena, más bien les arrastra.

Podría aportar muchos datos personalmente constatados de lo que “yo” he visto en la vida diaria de féminas consagradas, la vida del minuto, la del comer unas junto a otras, la del no escuchar, la de miradas arrobadas, la del criticarse con saña, la del no soportarse, la de huir de “aquélla”, la del “no me comprenden”, la "fuga" del convento las tardes del domingo para "visitar" a tal o cual familia... Y para que no me tachen de hablar a humo de pajas voy a decirlo: en las monjas Carmelitas de la Caridad "Vedruna". Una cosa es la engañadora visita de media hora a las clarisas de Lerma y otra el día a día y el minuto a minuto.

Hoy es la fuga hacia fuera; antes lo era hacia dentro. Hoy es la dedicación a tareas externas en nada distintas a cualquier ocupación social, ONG o volunariado; antes, la resolución de los conflictos psíquicos por huídas neuróticas.

Es el destrozo que produce la castidad represora y la sexualidad reprimida.Ya no es sólo que los consagrados cada vez encuentren menos sentido en su “carisma”, es que tal carisma destroza su psiquismo.

Vidas entregadas en revolver un día tras otro cuatro ideas en las que los más conspicuos, al frisar los sesenta años, ya no creen. Ideas que generan pensamientos únicos obsesivos --mi amado Jesús, María madre mía--que derivan en degeneraciones psíquicas.

***

Al indagar días pasados en la devoción al Corazón de Jesús, se me “apareció” una tal Margarita María de Alacoque (1647-1690). ¡Espantado estoy todavía! “Si res talia sunt”... Es el caso más meridiano de una neurosis obsesiva según conceptos conocidos antes de que Freud los vulgarizara. En ella y con meridiana claridad se constata el hecho de que no se pueden reprimir impunemente las leyes naturales sin que el psiquismo sufra alguna fractura. La Psiquiatría lo confirma.

El caso de Margarita es tópico del misticismo centrado en el símbolo del amor, el “Corazón de Jesús”, que origina desviaciones de la sexualidad -–en el sentido lato que comprende el necesario amor del otro, sin implicaciones "genitalistas"-- por desaguaderos raros y desviados. La fuga hacia dentro que decíamos antes. Ni siquiera hablamos de perversión, que estoy seguro de que en la inmensa mayoría no la hay, pero sí vías de escape pervertidas.

Como no tenemos más que sus escritos, sólo por ellos podemos juzgar la personalidad de Margarita María de Alacoque. Por adelantado decimos que nos podemos equivocar. Aún así, ahí está lo que está y cada uno juzgue por lo que ella escribe de sí misma:

1. A los quince años ya tiene, en éxtasis, “contactos” con Jesús, al que llama su novio.

2. Los continuos y continuados “acoplamientos con Jesús” un psiquiatra los entendería como un caso característico de erotomanía histérica;

3. Sus éxtasis no son sino trastornos mentales. Dice:Cuando estaba frente a Jesús me consumía como una vela en el contacto enamorado que tenía con él. Entiéndase en el sentido que se quiera.

4. Los actos de masoquismo son incesantes. Un ejemplo: ...A pesar de que la menor suciedad me levantaba el corazón... un día limpié con mi lengua el suelo ensuciado por el vómito de un enfermo. ¿Qué ideología puede generar semejantes actos de autocastigo? ¿Con qué provecho espiritual? ¡Esto es masoquismo freudiano!.

5. Una vez mostré cierta repugnancia en el momento de servir a un enfermo que tenía disentería: Jesús (¿?) me regañó tan severamente que, para repararlo, me llené la boca de sus excrementos y me los hubiese tragado si la Regla no prohibiera comer fuera de las comidas (¡¡!!). ¿Y quieren negar la valía de Freud? Aquí está redivivo en el segundo estadio, el anal.

6. Y este sublime testimonio: Un día que Jesús se puso sobre mí con todo su peso, respondió de esta forma a mis protestas: 'Déjame que pueda usar de ti según mi placer ya que cada cosa debe hacerse a su tiempo. Ahora quiero que seas el objeto de mi amor, abandonada a mis voluntades, sin resistencia de tu parte, para que pueda gozar de ti”. (¿¿??)

7. La Virgen se me aparecía a menudo, haciéndome caricias inexplicables y prometiéndome su protección. ¿De qué clase de “protección” habla? ¿Quizá del evidente complejo de culpa generado por tales “experiencias”, ignotas para un ser que a los ocho años entró en el convento y no podía tener la menor idea de las manifestaciones del instinto sexual?.


Ya hace tiempo y antes de descubrir los escritos de Margarita, me dejó perplejo la experiencia mística de Teresa de Jesús, Teresa de Ávila.

Vuelvo sobre el conocido párrafo de su autobiografía que inspiró el cuadro de Bernini:

En un éxtasis se me apareció un ángel tangible en su constitución carnal y era muy hermoso; vi en la mano de este ángel un largo dardo; era de oro y llevaba en la extremidad una púa de fuego. El ángel me penetró con el dardo hasta las vísceras y cuando lo retiró me dejó ardiente de amor hacia Dios...

Tómese en el sentido que se quiera, pero haberlos hay muchos.

¿Se siguen dando casos similares en los conventos? Que yo sepa no. ¿O ya no hay santas? ¿O la santidad hoy día “no va por ahí”? ¿O “eso” era –y es lo más probable-- fruto de un psiquismo fracturado?.

Convénzanse: nada puede estar por encima de la vida humana, del psiquismo, de los impulsos naturales sin los mismos se resientan.

7 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por JUAN CARLOS 12.06.09 | 14:31

    ERES UNA FANATICO, SIMPLEMENTE UN FANATICO. NO TIENES NI IDEA DE LOS ELEGIDOS POR EL MISMO CRISTO NUESTRO SEÑOR. TE MOFAS DE ELLOS, LOS INSULTAS, LOS AGREDES VERBALMENTE. ELLOS QUIEREN AYUDARTE, PERO NO TE DEJAS PARA NADA. TE MOFAS DFE ELLOS SEGUN TU MISMO, POR TU SUBJETIVIDAD SENTIMENTAL, QUE NO ES NADA RACIONAL NI OBJETIVA. EN TUS CRUELES JUICIOS PESA MAS EL ODIO QUE CUALQUIER OTRO SENTIMIENTO INFRARACIONAL, Y ESO ES LO MALO, LO MUY PREOCUPANTE.

    EL ODIO CONDUCE DIRECTAMENTE A LOS INFIERNOS DEL SER HUMANO, A LOS REINOS DEL SUFRIMIENTO, DONDE LA FELICIIDAD NO EXISTE.

    PARA QUE TODO ESTO. TE PERJUDICAS A TI MISMO, SOLO A TI MISMO. ENTRAS EN EL CAMINO DE LA ANIMALIDAD INFERNAL.......

    QUIERES SER FELIZ, CLARO, PERO NO VAS POR EL CAMINIO CORRECTO, ALLA TU MISMO.

  • Comentario por Cura 08.06.09 | 02:24

    Me fijo en lo que dice Emérito de "siempre la condena". No, Emérito, la Iglesia tiene unas reglas sin las cuales no podría funcionar y quienes voluntariamente acceden a eso que tu llamas funcionariado, deben atenerse a ellas. ¿Y que la Iglesia debería repensar esto del celibato? Pues desde luego.

  • Comentario por GIL 08.06.09 | 01:11

    GIL SINVERGUENZA:

    Lo de siempre, la basura mental enfermiza propia aplicada a los otros.
    No tienes arreglo, bueno sí, tienes el arreglo de la letrina, se tira de la cadena.
    Comentario por David 07.06.09 @ 12:52

    No importa que lo borres, se va viendo, y lo volveré a colgar. Lo que importa realmente es que te llego, que seguiré llegándote y no podrás impedirlo.
    Me divierte "vasilar" continuamente a un burlón, lo haré cada vez que vomites un panfleto excremental.

  • Comentario por Antonio Gómez Jácome 08.06.09 | 00:17

    los textos de estas santas madres de la iglesia se pueden leer de muy diversa manera, al menos en nuestro tiempo.

    leidos con los criterios abiertos de nuestros días uno entiende que todas ellas confundían la santería con la erotomanía

    o sea, que tenían unas sensaciones y las interpretaban como abrasado amor de Dios cuando era una cosa bien distintas

  • Comentario por Emérito Agusto 07.06.09 | 23:15

    Por tanto, cuanto más “natural” sea el comportamiento humano, según teoría eclesial, más lleno se estará de Dios.

    Algunos pueden asumir el celibato voluntariamente, pero siempre como una forma de “ascesis”. No olvidemos que este fue el sentido que le dio inicialmente la Iglesia: liberarse de la carne; “el cuerpo incita al pecado”.
    La vida es un incesante elegir y reelegir. No sólo entre “una alternativa y su contraria”, sino entre infinidad de opciones.
    Tanto el matrimonio como el celibato se presentan como “propuesta, respuesta y apuesta”. Todo ello supone una “opción”; por tanto, una elección y una renuncia. La pregunta del millón sería “¿De por vida?”


  • Comentario por Emérito Agusto 07.06.09 | 23:14

    El sacerdote o el/la religioso/a no son extraterrestres. La prueba la tenemos en estas últimas constataciones: pederastia, obispos que viven con mujer e hijos… Y lo que no se airea. También se dice que la Iglesia va a endurecer las “penas” contra los que no “cumplen”. Como siempre, la amenaza, la condena. La Institución mira su beneficio, trata de mantener como sea al funcionario. No mira sus sentimientos, no le educaron para vigorizar las propias emociones, sino las de los demás.

    El celibato es una opción humana que eligen libremente, teóricamente de por vida, algunas personas, creyentes y no creyentes. Pero esta opción no es ni más ni menos digna que la opción matrimonial, aunque sea por motivos religiosos. El celibato no es inherente de ninguna manera a la naturaleza humana. La gracia no suple la naturaleza. Según doctrina, Dios asumió la naturaleza humana por amor. Por tanto, cuanto más “natural” sea el comportamiento humano, según teoría eclesial, más lleno se estará ...

  • Comentario por miscato 07.06.09 | 17:50

    "Vuestra soy, para Vos nací,
    ¿Qué mandáis hacer de mí?
    (...)
    Vuestra soy, pues me criastes,
    Vuestra, pues me redimistes,
    Vuestra, pues que me sufristes,
    Vuestra, pues que me llamastes,
    Vuestra, porque me esperastes,
    Vuestra, pues no me perdí.
    ¿Qué mandáis hacer de mí?"

    Y no te olvides de que la necedad es estéril y parásita.
    "Ama al necio;aborrece la necedad"

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