Humanismo sin credos

En el Año de San Pablo (7/16). La ficción se hace realidad en Jesús.

21.05.09 | 23:30. Archivado en Pablo de Tarso
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No se busca la realidad, lo razonable no es atractivo, la historia se desprecia, lo maravilloso está por encima de lo real, lo normal interesa poco... Por ahí va el género literario evangélico. El sentido común y la razón no son campo abonado para aceptar algo tan maravilloso como la curación por la palabra, los milagros fisiológicos, la expulsión de demonios, la resurrección de un cadáver pútrido y similares. A lo más que llega la razón es a pensar en términos simbólicos, alegóricos o meramente retóricos.

Hoy día sería la única forma de entender los Evangelios, sumergiéndose en ese contexto o con esa actitud. Hércules, símbolo de la fuerza; Ulises del ingenio y el talento; Jesús del poder de las fuerzas mentales sobre personas y cosas.

En este sentido podemos afirmar que los Evangelios no son sólo género narrativo o explicativo, son eso y algo más, son performativos: la palabra, crea. Como las palabras de la consagración o, en cierto sentido, el “yo os declaro marido y mujer”: al enunciar algo, lo crean. No les importa ni la verdad (racional) ni la verosimilitud. Sólo el personaje.

Quizá nuestras estructuras mentales modernas no estén en condiciones de juzgar las pasadas. Los Evangelios no son ni verdad ni mentira: son lo que son, lenguaje apropiado para las gentes de su época. La traducción que de ellos se hace hoy, no es válida. Podría servirnos hoy una traducción simbólica, pero quizá ni eso.

Recuerdo, a la salida de misa en el pueblo, al labriego que “al fin había entendido lo de la multiplicación de los panes y los peces”. El cura había explicado el milagro en lenguaje supuestamente actual: la mayoría llevaba sus viandas, pero ocultas y cada uno para sí. La palabra de Jesús realizó el milagro de que todos pusieran en común lo que llevaban. Y sobró comida. ¡Voilà le miracle!

Y decimos que lo único que busca el evangelista es producir un efecto empático, convencer al lector u oyente de cuán extraordinario es el personaje al que se refiere para que sea aceptado.

Ni los cuatro evangelistas ni Pablo de Tarso pretenden engañar a nadie. Ninguno conoció a Jesús, aunque creen en su existencia real. Escriben engañados y engañándose a sí mismos, afirmando ser verdad lo que ellos creen y creyendo lo que afirman. Aplican a un personaje real ficciones irreales y construyen un personaje para la admiración y adoración.

No pensemos que esto es privativo de tiempos remotos. Una ficción repetida cobra consistencia; una verdad existe por la suma de errores repetidos una y otra vez. La mentira adquiere visos de verdad y se impone a fuerza de reiteraciones.

La verdad de Cristo comenzó con unos relatos reiterados, aumentados y tergiversados una y otra vez; siglos y siglos estudiando las múltiples facetas posibles del “héroe de las mil caras”; propagación y veneración de asambleas, ciudades, naciones, imperios, el mundo entero.

Algo que había comenzado por una predicación agresiva y fanática, la de Pablo, por la intervención oportuna del Estado, Constantino, se consolidó por decretos y decretos de Emperadores y Papas reprimiendo los intentos de resurrección del culto antiguo y, sobre todo, por la predicación "ad nauseam" del mismo mensaje: Cristo ha muerto y resucitado por nuestra salvación.

Pero la verdad que no es verdad sufre ataques continuos de la razón y de quienes no ven clara la cosa: herejías en los inicios a troche y moche (el mero recuento de ellas les podría abrir a muchos los ojos), cismas doctrinales, inconcreciones, añadidos, pegotes, rectificaciones, sobreañadidos... Y como consecuencia, un corpus catequético que se ha ido definiendo con el tiempo para hacer creer una historia unívoca. Al principio evangelios canónicos y apócrifos... ¡en el siglo IV! Visto al revés es más impactante. Sería como haber vivido en la herejía o al menos en la indefinición desde el siglo XVI hasta el XX.

Porque para llegar a Nicea (325), Éfeso (431) o Calcedonia (451) ¿qué verdades se habían predicado y qué verdades habían creído los fieles? Verdades emanadas de “crisóstomos” varios (no olvidemos que la mayor parte de las herejías tienen un origen episcopal: recordemos a Arrio y Nestorio, tan católicos y tan obispos como Eusebio, Osio o Cirilo de Alejandría) que predicaron lo que ellos consideraban “verdad”.

La conclusión a la que se llega es que gran parte de los fieles habían sido herejes “avant la lettre”. Primero les adoctrinan; luego les asesinan por creer y defender lo predicado.

6 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Alberto 23.05.09 | 00:13

    Cambiemos los terminos; sustituye Jesus por Mahoma, Pablo por Alí, Evangelios por Coram.. ¿tendrías las mismas criticas?.
    El milagro de la fe es dar una convicción profunda que no plantea dudas ni razón y eso en la corta y simple vida de los humildes es luz.
    Nuestra limitación es nuestro propio miedo a abrir los ojos, la necesidad de limitar nuestro mundo.
    Triunfo Pablo de Tarso, un hombre al que su propia vida define, triunfo la politica, la economia y la inocencia(por no decir la ignorancia)y ni siquiera nos damos cuenta que solo 2000 años no dan la razón a nadie

  • Comentario por David 21.05.09 | 21:59

    Ufffffff:

    Que lio te formas hoy, nen, divino de la muerte.
    Total pa decir lo de tos los dìas, un INVENTO DE PABLO, de Pablito de Pablete, que como tu eres mu listo dices que la pata mete.
    Y la puntä:
    Asesinan, asesinan,asesinan,asesinan,asesinan,asesinan,asesinan,asesinan,asesinan,asesinan...

    Solo Fonchomari, te entra. Y yo pá chinchar, a mi no me vacila un burlón; como le haces a Miscato.
    Buen tio Miscato.
    Ah, corrige asentillos, tan asentaos.

  • Comentario por miscato 21.05.09 | 17:37

    Blogger:el enlace que te puse te instruye y catequiza mucho mejor que yo.Si ya lo conocesw,sé dócil.En cuanto a mi vida,te confesaré humildemente que muchas veces me comporté neciamente,pero la misericordia de Dios me dio y sigue dando luz y fuerzas para aborrecer mis necedades y el auxilio de los sacramentos para superarlas.Esto mismo está a tu alcance.Avergüenzate de revestirte de ropones de ciencia para disimular tus cadenas y dirigirte a nosotros como si estuviéramos mutilados en nuestra humanidad.Mira la historia de la que vienes y no la ultrajes con desvaríos de niñato adolescente,esterilizado y momificado en pomposos y hueros ademanes ."Ama al pecador;aborrece el pecado"

  • Comentario por [Blogger] 21.05.09 | 17:13

    Oh buen MISCATO, mi guía y mi pastor: detesto la necedad; todo eso que dices ya lo sé, pero me falta quizá tomar ejemplo de vida, de tu vida... Las palabras otros me sirven de poco: es tu ejemplo el que necesito. ¿Cómo vives tu fe? ¿Qué practicas para ser perfecto?
    Oh soledad de soledades, que no encuentro la luz en este túnel...

  • Comentario por miscato 21.05.09 | 15:51

    Blogger:ayer me pedías cómo llena la Religión.Lo primero es que tienes que romper con la necedad.Dejar de hacer preguntas de este tenor:"¿Por qué arriba no es abajo,la izda. derecha,el centro periferia,criatura y no creador...?
    Hoy vuelves a desvariar y a posponer tu liberación de la necedad.Preguntas sustitutorias:
    "Yo... ¿cómo vine al mundo? Condenado.
    Dios ¿cómo me libró? Dando su vida.
    Yo ¿cómo le perdí? Por un bocado
    Que fue del mundo todo el homicida.
    Dios ¿qué me pide? Lo que me ha dado.
    Yo ¿qué le pido a El? La eterna vida.
    Dios ¿para qué murió? Para librarme
    Yo ¿para qué nací? Para salvarme"?
    Te ofrezco este enlace para restaurar tu dimensión religiosa

    http://infocatolica.com/blog/mundoescorinto.php/invitacion-descarada-a-la-conversion
    "Ama al pecador;aborrece el pecado"(S.Agustín)

  • Comentario por Cura 21.05.09 | 12:58

    No. El lenguaje que utiliza la igleisa es literal y real. Cuando decimos "el cuerpo de Cristo", el realmente el cuerpo de cristo. Esa es nuestra fe por más que vengan aquí cuatro ateos a negar nuestras verdades.

Miércoles, 30 de mayo

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