
Nos nos engañemos con prerrogativas extemporáneas: a pesar del cometido asignado y reservado para la religión, la sistematización de credos, el pensamiento religioso, la emoción que lo divino procura y las actitudes por ella generadas son meros productos de la imaginación humana creativa.
Sus "historias" no son sino divagaciones que revolotean por el mundo de la fantasía y la ficción. Y las promesas de salvación sólo tienen el significado cósmico y eterno que la charlatanería de visionarios históricos hoy olvidados quisieron darle... y la candidez popular concederles.
Sí, la religión tiene un papel asignado. Lo tiene, desde luego, pero dentro del ámbito de la imaginación, de la fantasía y de la ficción, que no es poco. Vendrían a ser la expresión más encumbrada y depurada de
esperanzas, ideales y sueños humanos. Hoy, por desgracia para la religión, sustituidos por los Harry Potter o El Señor de los Anillos amén de toda esa serie de novelas históricas, filmes de ciencia ficción y similares.
Con todo, aún la religión puede estrujarse el cerebro o revolver en el arcón de los recuerdos para crear novedosas historias de consuelo y de esperanza acordes con los tiempos. Y en deriva literaria o profiláctica puede expresar dramáticamente los deseos humanos y ayudar a superar depresiones. Religión, pues, como una novedosa poesía existencialista dramática que revuelve dentro de las fronteras de lo humano.
Bajo este punto de vista ciencia y religión no son en modo alguno incompatibles: a distintos intereses y necesidades humanas, distintas interpretaciones.
En el lado opuesto está el reto que la multifacética Naturaleza ofrece. Cuantas más puertas se abren, mayores horizontes se vislumbran. Ese “naturalismo metodológico” es hoy el principio básico que ha de regir el proceso del conocer. La epistemología ha de basarse en la búsqueda de explicaciones naturales de los fenómenos, para lo cual no hay otra herramienta que el método seguido por la ciencia.
Este método, que ha probado suficientemente su eficacia con el espectacular “salto hacia delante” de Occidente, similar por sus efectos a las revoluciones neolítica o industrial, rechaza por principio el considerar metáforas ocultas, la invocación de fuerzas celestiales, la presencia de espíritus en nuestro entorno, almas que informan el cuerpo, fantasmas en definitiva. De todo esto no hay evidencia alguna.
Lo quieran admitir o no, da igual: la ciencia ha regresado a un materialismo bien distinto al que ellos denigraron que, por cierto, hunde sus raíces en Demócrito de Abdera y compañeros mártires (de la filosofía espiritualista); la ciencia ha rebajado las pretensiones divinizadoras de lo humano con evidencias de “funcionamiento” físico-químicas, los "humores" de Galeno tiene más base real de lo que se creía...
¿Qué, que somos algo más que materia? Desde luego: piensen en el título del libro de E. Punset, “El alma está en el cerebro”. Y pensemos que del conocimiento de los procesos neuronales del cortex cerebral estamos todavía en mantillas.
Sospecho con Paul Kurz que hay un profundo y no manifestado miedo de la religión a quedar como el rey desnudo ante los avances de la ciencia en neurofisiología, en biología, en estudios sobre el comportamiento humano, en evolución... ¿Una prueba? La oposición durante siglo y medio al darwinismo.
Y mal que le pese a la "religión de la esperanza", incluso ese campo de la esperanza que todavía se puede asignar a las religiones, va a ir delimitándose y reduciéndose cada vez más para ser competencia de la ciencia, nutrida de verdades no muy alentadoras.
¿Por qué decimos esto? Porque éste sí puede ser un reto terrible para el individuo y para el hombre como especie: su desaparición.
(SEGUIREMOS CON ESTE ASUNTO)
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Efectivamente la ciencia esta sujeta a correcciones ante la aparición de nuevas evidencias, en la ciencia no existen dogmas, eso es lo bueno que tiene. No se puede decir lo mismo de la religión. La ciencia se puede equivocar y lo admite sin problemas. ¿Cual es el argumento que le hace ser cristiano y no musulman, judio, hindú o budista? ¿es una religión mas cierta porque nos gusta lo que dice? ¿se puede elegir religión como quien elige zapatos? ¿y si el dios auténtico es el judio y se ofende por Su creencia en jesus? ¿y si el dios auténtico es el musulman y se ofende por no seguir el corán? supongo que es cuestin de suerte, jeje.
No acepto las cosas porque sí, sino con razones, con argumentos. Respecto de las evidencias, qué contarle que usted no sepa ya, es decir cuántas veces ha sido necesario cuestionar o matizar tales evidencias a lo largo de la historia del conocimiento científico. ¿Es evidente que las paralelas nunca se encuentran? Parece que en otro espacio que no sea el euclídeo no es tan evidente que sea así (por ejemplo, en el espacio proyectivo, etc.).
Creo que se equivoca un poquito, mi distinguido científico. Trabajo de profe de Matemáticas, por lo que estimo mucho la ciencia. Pero también tengo formación humanística y teológica. No crecí en una familia religiosa, aunque sí en un país sociológicamente católico. No fui a ningún colegio religioso, sino público. No tenía religión alguna que defender. Me hice cristiano tardíamente (la mitad de mi vida agnóstico, la otra mitad cristiano). No creo que exista dificultad de comunicación, pues ambos profesamos admiración por la ciencia, aunque tengamos convicciones distintas en lo relativo a lo religioso.
Debo reconocer que el debate con alguien culto es agradable pero me temo que esta discusión sería eterna porque yo soy científico y usted tiene demasiado de teólogo, hablamos idiomas diferentes que resultan ininteligibles para el otro. Como todo creyente parte de un apriorismo que acepta porque sí, en este caso le da credibilidad a la biblia. Acepta como un hecho cierto que Jesús es un ser sobrehumano a pesar de no tener ninguna evidencia. Simplemente debe creerlo, de lo contrario su religión no tendría sentido. Yo no puedo funcionar así. Por cierto, aún no me ha dicho si sería cristiano si hubiese crecido en una familia musulmana de Teheran o una judia ortodoxa.
¿Impasible? En modo alguno. Quien ama no puede ser ni permanecer ajeno al dolor humano, al dolor del otro. Si Jesús llora, experimenta el dolor de la separación o de la muerte de un amigo, de la enfermedad o de la exclusión social (caso de leprosos, endemoniados, etc.), entonces tambièn en Dios hay dolor. La causa de los pobres, de los oprimidos, de las miles de injusticias no son ajenas al Dios de Jesús. Hay en Jesús una opción decidida (desde el mismo momento del tipo de familia en el que nace, sociedad, grupo o estamento social, etc.)en favor de la defensa eficaz de aquellos que por sí mismos no pueden defenderse (=sentido bíblico de la justicia).
¿Omnisciencia? Pues sí y no. Quien crea y ama en libertad no puede determinar el sentido que el otro quiera darle a su existencia personal, ni sus opciones, si sus acciones, ni sus pensamientos, ni sus sentimientos,...Tan sólo los respeta y asume. Ser un juguete en manos de una divinidad o de un destino trazado antes de todos los siglos horroriza a la razón humana y no digamos al sentido de la dignidad humana. Yo no puedo dar crédito en modo alguno a semejante esperpento.
¿Es el Dios de Jesús omnipotente? Pues sí y no a la vez. ¿Contradicción? No. Lo que sucede es que tal predicado se revela insuficiente para poder describir el poder (exousía) que Jesús atribuye a Dios. En todo caso no es un poder coercitivo (kratos), como el poder político o judicial de nuestra sociedad. Sólo puedo "acariciar", que no apropiarme de ese concepto o de esa pretendida verdad. El "poder" de Dios va más en la línea de la "promoción" del ser humano en todas sus dimensiones existenciales: en su origen (la creación en la bondad: y vio Dios que era bueno), etc.
A colación de lo que usted señala, para mí la cuestión de dios va unida indisolublemente a una determinada imagen de Dios. Refiere usted los atributos clásicos que la filosofía griega atribuía a la idea de dios o de la divinidad (omnipotencia, omnisciencia, eternidad, impasibilidad, simplicidad, etc.). El pensamiento clásico cristiano también los ha ido manteniendo, pero muchas veces resulta incasable con la experiencia que de Dios transmiten los escritos fundantes, con todas sus limitaciones.
Ateo: Los seres humanos necesitamos de los demás, nos necesitamos unos a otros. Pero una cosa es necesitar de los demás y otra bien distinta es depender de los demás. En ese sentido le diré que no pretendo ser dependiente de las opiniones de los demás. Lo que escribo, lo que pienso,lo que experimento, lo que siento, no deseo hacerlo depender de su opinión, de sus gustos, de su agrado; lo cual no quiere decir que yo desprecie sus opiniones. No me gusta ser etiquetado, ni etiquetar. Yo no estoy por encima, ni por debajo de nada, ni de nadie, ni siquiera de las expectativas que otros pudieran esperar de mí o yo de los demás. Como los demás seres humanos, tengo mis opiniones,mis convicciones, mis avenencias y desavenencias, convergencias y divergencias.
En cualquier caso a mi Jesús, tal y como lo describen en la biblia, también me parece un tio majo. Es una pena que la iglesia no le haya pillado el punto al buenrollismo hasta hace poco. No se porque me da que Jesús no siempre ha "irradiado" lo mismo.
En ese caso no tengo porque dudar que seguiría siendo así si hubiese sido educado en una familia musulmana de Teheran y que no tiene nada que ver con los condicionamientos de los que hablaba antes (aunque usted sabe que no es así). ¿Cree entonces en un Dios eterno y personal? ¿que somos parte de un plan suyo, su obra, un diseño inteligente? Supongo que era muy aburrido ser omnisciente sobre la nada y omnipotente sobre la nada y tuvo que crear el universo como entretenimiento. No me decepcione, parece lo suficientemente listo como para estar por encima de eso.
Mire usted, para despejarle dudas (jejeje...) le diré que soy cristiano. ¡Qué se le va a hacer! Hay una frase célebre de M. Légaut que me la apropio para explicar mi convicción: "La irradiación de Jesús se revela [para mí] más grande que todas las dificultades".
Bueno, entonces al final no estamos tan en desacuerdo. Aún no estoy seguro de si crees en Dios, si tienes dudas o si eres ateo. Creo que eres lo suficientemente culto como para al menos tener dudas respecto a un Dios personal, ominisciente y totipotente.
Ateo: ¿Quién está hablando de que Dios sea o se erija en respuesta? Estoy hablando de convicciones y de la importancia de tales y los he ejemplificado. Aún no he hablado de Dios. A ver si aprendemos a leer. Y siguiendo con lo que decía, quería añadir que para nosotros los humanos hay ciertos problemas últimos que la razón no resuelve, pero que tampoco los resuelve la fe religiosa. A lo más que puede llegar esta fe religiosa es darles otro planteamiento o a cambiarlos de contexto ( situarlos en el contexto de la esperanza, de la aceptación confiada, o el que sea...). Quien intente esperar de la fe religiosa una explicación del todo satisfactoria, exhaustiva, una respuesta definitiva y plena a todas las preguntas últimas las lleva claras, pero claras.
Ya que estamos casi en un chat ¿me podrias decir porque eres cristiano y no hinduista? solo te pido un argumento, uno solo.
¿Es el derecho a la vida una verdad absoluta?¿una convicción por encima de la ciencia? Diselo a un juez de Texas. Los derechos del hombre son una convención, algo en lo que creemos ahora, puede que dentro de 2000 años en un mundo falto de recursos cambiemos de idea. Espero que no, porque esa convención a la que hemos llegado se debe a nustra capacidad de aprendizaje, a nuestro sentido común, a una forma de pensar racional, y ya que crees que Dios nos ha dado esa capacidad de razonar, sería bueno utilizarla y por ahora apunta 99 a 1 a que Dios no existe.
El cristiano ni vive en el limbo del maravillosismo evasivo (como bobos, fideístas o irracionalistas), ni tampoco es un gnóstico que viva en una especulación pura, ahistórica o descondicionada (como si se ignorasen los condicionalmientos que afectan al conocimiento y, por ende, a la razón misma, versus Feuerbach, Marx, Nietzsche, Freud y demás).
En cuanto a relacionar la existencia de Dios con la constitución o la declaración de los derechos humanos. Por el amor de Dios! (permiteme la expresión), la declaracion de derechos humanos data de 1948 y en España hace menos de 40 años todavia nos la pasabamos por el arco del triunfo. De verdad que las tenemos gracias a los valores dados por Dios? pero si durante toda la historia anterior nos ha importado menos la vida humana que el tener comida caliente. No creo que hables en serio.
Para mi los sentimientos o experiencias humanas no pierden nada de su valor por el hecho de ser fruto de la actividad de algo tan material y tangible (y complejo) como nuestro cerebro. La ciencia cada vez sabe mas acerca de ellos y el cerebro es capaz de cosas sorprendentes, los esquizofrenicos oyen voces, las drogas producen alucinaciones, los sociopatas carecen de empatia. En cualquier caso ¿porque la respuesta es Dios? ¿Porque la amistad y el amor se deben a Dios? ¿a cual de todos? No es un argumento, no tiene una base, decidir que se debe a Dios es tan arbitrario como decir que se debe a un chip colocado por extraterrestres (hay gente que lo piensa)
¿Son los valores éticos los mismos para todo el mundo? Para mi la pena de muerte es injustificable y para otras personas es un medio tremendamente justo. En algunas culturas la poligamia es enteramente natural mientras que en nuestra cultura es escandalosa. En occidente nos aburrimos de ver desnudos en publicidad, en algunos paises musulmanes esas actitudes merecen la muerte. Los valores éticos, las formas de expresar sentimientos o experiencias como el amor, la amistad o el odio han evolucionado de modo diverso en diferentes culturas ¿son dioses distintos los que las inspiran?.
O aceptamos el carácter de veracidad que se otorga a esta declaración de principios y valores (con todo lo de privisional y modificable que se quiera), o somos unos deshonestos. Una declaración performativa que incluye dentro de sí la declaración universal de los derechos y libertades fundamentales del ser humano, nada más y nada menos. Mi pregunta es: ¿es esto una verdad o conocimiento científico al modo de las ciencias experimentales o se trata de otro tipo de "conocimiento" al que podríamos denominar convicción? Y no es nada desdeñable añadir que por estas convicciones nos jugamos mucho (nada más y nada menos que el tipo de sociedad que queremos, el tipo de relaciones humanas en todos los órdenes que deseamos, el tipo de convivencia al que aspiramos).
Aquellas verdades establecidas como convicciones no son tan desdeñables como a primera vista pudiera parecer. su carácter de convicción sólo afecta a su posibilidad de comunicación, pues no see dispone de axiomas evidentes, lógicos o matemáticos, ni de experimentos de carácter físico, sino tan sólo de experiencias interiores, intuiciones, confluencias de indicios que son menos transmisibles y menos formulables. La cuestión estriba en la forma de acceso y comunicación de tales convicciones. Piénsese, por ejemplo, en la declaración de principios y valores humanos que expone, como orden público de convivencia, nuestra Carta Magna (la Constitución Española de 1978). O estamos locos, o somos unos irreflexivos, o unos "crédulos" o inenuos si otorgamos credibilidad a tal declaración sin más. Unos dirán que se acepta por un argumento puramente práctico o pragmático.
En muchos aspectos de la vida, como en lo ético, lo filosófico, lo jurídico, etc. la verdad(o la veracidad) de una proposición procede de una convicción o convicciones (que no son meras opiniones). Sólo las verdades que proceden del "conocimiento científico-experimental" pueden ser calificadas de verdades universales o intersubjetivas, pues disponen de la evidencia y de la experimentación (el experimento) como modos de comunicarse, aunque esto habría de precisarse aún más (pues la ciencia constantemente ha de corregir o completar los conocimientos establecidos; bástese recordar el paso del paradigma newtoniano al paradigma de la relatividad einsteniano, etc.)
Ateo:Creo que confunde "experiencia" con "sentimiento". Por ejemplo, si seguimos su "reducción", habríamos de identificar amor esponsal con enamoramiento, o la experiencia de amistad con un sólo sentimiento. Y otro tanto se podría decir de los valores éticos. No se puede identificar sin más experiencia con sentimiento. ¿Es toda experiencia humana reductible a experiencia verificable y cuantificable? Sólo un positivista o un cientifista contestaría afirmativamente a la pregunta.
Bueno, intentaré ser mas preciso en mis comentarios. En cualquier caso utilizar el sentimiento de fe como argumento para la existencia de Dios es algo absurdo. ¿Determina la posición de Jupiter mi personalidad o mi futuro porque hay gente que tiene una fuerte convicción de que así es? ¿cuando muera me voy a reencarnar en otro ser vivo porque hay millones de personas que estan seguras de que así será? ¿llevar puesta una camiseta hará que apruebe el examen porque creo que me da suerte? Cuando hablo del pensamiento mágico hablo de una realidad científica, un rasgo psicológico primitivo del que nacen las supersticiones y por tanto las religiones.
despredicador.blogspot.com
Y, con respecto, a que se aporten argumentos a favor de creer en Dios, constantemente se van aportando. En el relato que he intentado desarrollar me he remitido de modo reiterado a la experiencia de fe religiosa del pueblo de Israel. Que usted o yo la compartamos o no, será otro asunto. Que se pueda criticar o infundir "sospechas" en la construcción o significado de tal experiencia es del todo lícito. No obstante, para el creyente israelita o cristiano esa experiencia fundante y fundamental o fundamento no es irrelevante, ni mucho menos despreciable.
ATEO: Le refrescaré la memoria, si me permite. Usted afirmó que el origen de la religión está en el miedo a la muerte. En respuesta a esa afirmación suya, hice un desarrollo muy resumido acerca de la escatología del A.T. Si le indiqué que, por decirlo de alguna manera, en las 3/5 partes de la Biblia no hay una creencia en una vida supraterrena, me parece que entonces su afirmación no es tan fuerte como usted parece señalar, al menos en lo que respecta a la religión judeo-cristiana. Que luego usted lo intente arreglar añadiendo eso del "pensamiento mítico" será otra cuestión. Resumiendo: es preciso tener cuidado con las afirmaciones que se hacen, al menos desde los argumentos. Si no, podemos caer en el mismo dogmatismo que decimos combatir. ¿Ok?
Efectivamente Juambi, el origen de las religiones no esta solo en el miedo a la muerte, está tambien en el miedo a lo desconocido, lo inexplicable y también en la tendencia primitiva del ser humano al pensamiento mágico para poder explicar todo lo que no entiende, como empezo todo, para qué estamos aqui, porque al día sigue la noche, etc... y muy interesante la evolución de la religión judia pero en toda esa parrafada no he visto ni un solo argumento para creer en Dios, de hecho por un momento me ha parecido que me hacias el trabajo y lo explicabas todo como un mito.
¡Leñe, Emérito! Siento ser tan aburrido, jejeje... Es que no puedo evitar ser prolijo para poder explicar cosas. Intentaré enmendarme.
JUANBI. Me encantan tus comentarios; pero cuando te pones a disertar con esas largas reflexiones de Enciclopedia de Teología, llegas a aburrir. ¿Quién crees que se anima a leer tan larga disertación?
No olvides el dicho: "lo bueno, si breve, dos veces bueno".
Yo te propongo que podrías desarrollar algún artículo, desde tu punto de vista, y enviárselo a Bloguero para su publicación. Pienso que si caben reflexiones y opiniones razonables y razonadamente discordantes con la línea editorial del blog, puede haber lugar también para artículos que suelen ser más completos que un simple comentario.
Creo (con la fe humana) que Bloguero no tendría ningún inconveniente. Al contrario, ya lo ha hecho en algunas ocasiones agrupando comentarios de una misma persona.
Anda, anímate.
Saludos.
Las explicaciones (modelos asuncionistas, resurreccionistas, etc.) comenzarán a surgir por doquiera en la literatura hebrea canónica y extracanónica, dando lugar a los diferentes contendios de fe (juicio, vida futura, hades o infierno, etc.). Pero siempre será algo subordinado a la experiencia de fe fundante o fundamental del creyente. El centro de la fe religiosa, y por supuesto de cualquier contenido de ésta, será una determinada experiencia e imagen de Dios.
Aquella experiencia de fe religiosa (éxodo y alianza) irá adquiriendo nuevas configuraciones en la mentalidad y en la reflexión teológica israelita. La promesa de la tierra,Canaán, la tierra que mana leche y miel, y la promesa de la descendencia (el nombre será imborrable en la historia consciente del pueblo) sufrirán una transformación crucial: la(s) promesa(s) de Dios se hará coincidir ahora con el Dios de la(s) promesa(s)[ Yo soy la tierra que mana leche y miel...]. La experiencia de fe irá adquiriendo nuevas formulaciones: la convicción de que el amor de Dios es más fuerte que la misma muerte. El paso a la fe en una vida ultraterrena, el eón futuro, queda abierto. El amor de Dios será garantía para el creyente israelita de que la muerte no es final, no tiene la última palabra. Se profundizará en las consecuencias de tal experiencia de fe sobre la concepción de la retribución tanto colectiva como individual.
La propia experiencia personal (transcrita en la reflexión de algunos salmos, etc.) de que el impío y el malvado "triunfan", mientras que el justo perece, señalarán el fin de las antiguas creencias de la tradición. Será en este momento histórico cuando se reflexione produndamente sobre todas estas cosas a la luz de la fe yahvista. Se prefigura ya que será en el otro "eón" donde la justicia divina será manifiesta. Las instituciones salvíficas tradicionales de Israel (la monarquía, el Templo, la profecía,...) poco más podrán ofrecer que no fuera el débil deseo de la vuelta a los tiempos de David y Salomón, que la realidad tildará ya como algo casi imposible y como algo que ya no podrá suscitar esperanza ni crédito alguno.
Algunos salmos tardíos, la experiencia del destierro en Babilonia y la débil restauración posterior pondrán en jaque a las creencias escatológicas anteriores. Será dura la experiencia del destierro: destrucción del Templo, de la ciudad de Jerusalén, la deportación a Babilonia,la casi aniquilación de la nación. La restauración, acogida con gozo, será muy débil: jamás volverá el tiempo del apogeo de la dinastía davídica; el imperialismo se sucederá (tras los persas vendrán los griegos...). En este período será cuando el Pentateuco adquirirá prácticamente su configuración actual (actualización de toda la normativa legal, moral y religiosa a los tiempos de entonces).
El centro de la fe israelita, su confesión de fe fundamental, será el acontecimiento del éxodo y la alianza del Sinaí. El material que relata estas cosas será elaborado y reelaborado por las diversas escuelas teológicas israelitas. Un punto de inflexión de la fe judía lo constituirá el libro de Job, un libro sapiencial (no histórico), donde se pone en cuestión la escatología tradicional de Israel: Job es un varón justo y su caída en desgracia no es consecuencia de pecado alguno. Job pone en cuestión esta escatología tracional de la retribución. Él no está pagando por ningún pecado, ni por los pecados de ningún antepasado, ¿por qué entonces su dolor y su desgracia? La respuesta será la aceptación del misterio insondable de Dios y la apertura a una esperanza en su amor incondicional. Así quedaban las cosas, sin viso alguno de esperanza ultraterrena.
La experiencia de fe religiosa que subyacía a estos contenidos de fe era la suficiencia de la amistad con Dios a lo largo de la vida de los individuos y de la colectividad. Las diversas escuelas teológicas de Israel (deuteronomista, yahvista, eloísta, sacerdotal, cronista, etc.) analizarán la historia del pueblo, cada una desde su criterio, pero subrayando este aspecto experiencial de la amistad de y con Dios como motivo fundamental de vida (una ben-dición más que suficiente para dar sentido a toda una vida, al menos apra aquellos hombres y mujeres). Se subrayaban en la teología tradicional israelita los signos de bendición divina en lo que se cifraba como una "buena muerte" (longevidad, sepultura,...). El shëol era el destino del ser humano, un mundo de sombras donde los sepulcros son como sus ventanas, hasta la total desparición de cualquier vestigio de hálito vital.
En la religión judeo-cristiana podemos ver ciertas singularidades que nos hicieran ver las cosas de otro modo (a los creyentes,claro). En la historia de Israel (ya no hablo de la protología) se concibe la muerte como algo "natural", inherente a la condición humana. Y esto hasta tal punto que la "promesa" de Dios a Abraham se cifra en la promesa de la tierra y la descendencia (Recordemos que los inicios del pueblo son la extrema pequeñez de la etnia y su régimen de vida semi-nómada), promesa que se va transmitiendo en la larga configuración de Israel como pueblo y en su misma identidad nacional. Nos encontramos con una escatología predominantemente colectiva y, sobre todo, intra-histórica. No hay visos de creencia en una vida más allá de ésta, a pesar del entorno geográfico y cultural (Egipto y Mesopotamia) tan proclive a creencias en vidas supraterrenas.
En el Hinduísmo y en el Budismo también nos encontramos con cosas parecidas. El dolor, el sufrimiento humano, la enfermedad como "castigo" de pecados cometidos en una vida anterior. Así se inicia un casi eterno ciclo de reencarnaciones. Y el abuso ideológico de esta "idea" que conlleva a una estratificación social en "castas", donde hasta se justifica la "in-mesericorde" actitud de no interferir en el proceso de "purificación" de los "parias". Total: crueldad por todas partes. Se mire por donde se lo mire, una imagen de la divinidad, caso de existir ésta, para nada digna de crédito alguno. A no ser que se lo mire desde la perspectiva budista de la ruptura con el deseo como paso al nirvana (ausencia total de deseo)y así la fractura del ciclo infernal de reencarnaciones, en aras de un UNO o un TODO (que no sabemos si es una divinidad o qué es).
Ateo:No creo que sea tan fácil demostrar, como usted dice, que en el origen de la(s) religión(es) esté el miedo a la muerte. No dudo que para muchos pueda ser éste un motivo que les impulse a creer. Ciertamente en los estratos más antiguos de casi todas las religiones se relaciona la muerte con el "pago" o el "precio" por las transgresiones morales o religiosas de leyes, normas o preceptos divinos. Así, por ejemplo, encontramos esto en muchos lugares del A.T.: la muerte, junto al dolor, la enfermedad, etc. como retribución por los "pecados" cometidos por el sujeto humano, por una colectividad humana, o incluso por los "pecados" de los padres o de los antepasados. La verdad es que, dicho así, resulta del todo una crueldad.
...Esto que voy a expresar va también dirigido al blogger.
Creéis, o al menos yo lo interpreto asi, que el cristianismo es una religión en la que trata de prevenirse el horror a la muerte, a la que los cristianos tenemos un miedo cerval...
Nada más lejos. El mensaje de Cristo, ese judío llamado Jesús, consiste en predicar amor "sin barreras". Amar al amigo, y al que no lo es, perdonar a todos, ser pacífico, y estar alegres.
¿Dónde está el miedo?. ¿Dónde la desesperanza?.
Otra cuestión que conlleva nuestra fe es la promesa de ese judío, al que antes me referí, de que estaríamos con él en la otra vida. Muchos nos hemos subido a ese carro.
Y aún quedan muchos huecos libres.
Miércoles, 30 de mayo
Jesús Espeja
Mariano Fresnillo Poza
Jordi Llisterri i Boix
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia