por EMÉRITOAGUSTO
San Pablo es uno de tantos personajes míticos, mitificados, que se dan en todas las religiones.
Cierto que de sus escritos y de la redacción de los Hechos, se pueden entresacar algunos perfiles “históricos” que nos dan a conocer más o menos fielmente rasgos de su biografía. Sin embargo, a la hora de compendiar su trayectoria de fe y su “misión”, encontramos redacciones y expresiones que nos transportan, en línea muy helénica, a la presunción de “héroe”.
No se puede negar que Pablo se presenta y nos lo presentan como “un judío radical que siguió siendo radical al hacerse cristiano”. Pero también está claro que él se “autoproclama” y en los textos se le encumbra a alturas de “fundador”.
Su afán es intentar convencer a sus prosélitos. Y la mejor forma es presentarse como “profeta” que ha recibido una revelación extrahumana y personal. Esta es la razón fundamental que esgrimen todos los fundadores de religiones y devociones, léase Moisés, Buda, Mahoma, Joseph Smith, … o Lourdes, Fátima, El Escorial…
El libro de los “Hechos” aporta detalles que no coinciden con los datos de las cartas auténticas de Pablo; es más, a veces los contradicen. Si comparamos los Hechos con las Cartas respecto a su conversión, vemos que existen ciertos rasgos de discordancia.
- Los Hechos no dicen que Pablo “vio a Jesús”. Solamente hablan de que “vio una luz venida del cielo” y “oyó una voz” que le hablaba. En cambio, Pablo en sus cartas garantiza haber visto ese día personalmente a Jesús: “¿Acaso no he visto yo a Jesús, Señor nuestro?” Y también: “Se le apareció a Cefas y a los Doce... y finalmente se me apareció también a mí”
- Hechos presenta la experiencia de Damasco como una “conversión” en la línea de las llamadas “leyendas de conversión”. De ahí las manifestaciones espectaculares: luz del cielo, voz misteriosa, la caída, la ceguera… Por el contrario, Pablo nunca dice que se haya convertido, sino que reafirma su “vocación”. O sea, la elección directa de Dios.
- Para realzar esta reputación, en Gálatas afirma rotundamente que “el Evangelio no lo recibí ni aprendí de ningún hombre, sino por revelación…”; y sigue: “No tomé consejo de nadie…”. Sin embargo, en Hechos, se nos relata que fue un tal Ananías quien le inició en la fe y que “permaneció unos días con la comunidad de Damasco”. De este modo, Pablo conoció la doctrina apostólica (no el cristianismo), y pasó a ser miembro de la Iglesia a la que perseguía.
¿Cómo se explican estas diferencias? ¿Por qué Lucas, que fue “discípulo queridísimo” de Pablo y “compañero en sus viajes”, parece no ajustarse a lo que Pablo señala en sus cartas?
Hay que tener en cuenta que Lucas publica su obra cuando Pablo ya había muerto. Lo que viene a significar un intento de rectificación de lo que cuenta Pablo de sí mismo.
Un dato importante es constatable en la redacción de Hechos: Pablo no fue bien recibido entre las primeras comunidades. Por una parte, después de predicar durante varios años en Damasco, tiene que salir de allí protegido por el grupo de sus seguidores que “lo sacaron de la ciudad en una espuerta”. Posteriormente va a Jerusalén y se ve rechazado porque sospechan de él, no tanto por lo que fue sino por su doctrina. Y también tiene que escapar de Jerusalén. Pablo no puede formar parte de la Iglesia de Pedro y Santiago, porque su visión del mensaje de Jesús es diferente.
Ante estos datos expuestos, nos tendríamos que preguntar por qué los Hechos (¿de los Apóstoles?) se centran en Pablo, ninguneando a Pedro quien, hasta el martirio de Esteban y la aparición de Saulo, animaba la pequeña comunidad de Jerusalén.
Después de la conversión de Cornelio y la posterior prisión, Pedro desparece de la escena, sale de Jerusalén con destino desconocido. Y en adelante, será Pablo quien en el relato de Lucas ocupará el primer plano. El mismo se encumbra y se glorifica ante quienes se proclamaban “superapóstoles”. Lo cual ya infunde sospecha.
Es lógico. Debe aparecer ante Pedro, Santiago y demás “nazarenos” como “elegido desde el vientre de su madre” (en línea profética) y como escogido por el mismo “Jesús Nazareno” (que no Cristo) como apóstol.
Pero el problema estriba en que Pablo no era un verdadero apóstol. Porque se consideraba “apóstol” a quien “había seguido personalmente a Jesús desde el Bautismo”, y había recibido de él la misión de anunciar el evangelio; condición que no se daba en Pablo. Por eso, Lucas elabora la fantástica narración de su “vocación” y su retiro al “desierto”.
Por lo tanto, no debemos tomar los detalles de la conversión de san Pablo como históricos, sino más bien como parte de un género literario convencional. Indudablemente, Pablo tuvo su experiencia religiosa personal, pero, de hecho, tampoco sabemos en qué consistió.
¿Lo demás? Enfrentamiento con la secta de “Los Nazarenos” y sus dirigentes. El lío ya venía de atrás. En la comunidad de Jerusalén el problema de los helenistas da lugar a que este grupo proteste y se organice en “comunidad autónoma” con sus propios ministros: los “Siete”, en contraposición a los “Doce”. No digamos ya, cuando los judaizantes se enfrentan a Pedro que, inestable como siempre, juega a dos bandas.
Antioquía ya fue otra cosa más seria. “Cuando más tarde vino Pedro a Antioquía me enfrenté a él porque su conducta era reprensible.” Los Hechos hablan de grave conflicto “fuerte agitación y discusiones violentas”. Y ahí Pablo desafía tanto a Pedro como a Santiago. ¿Se podría hablar en términos de “disputa entre conservadores y progresistas”?
Y se zanja la cuestión: Cada cual que vaya por su lado, unos a los paganos, otros a los judíos.A partir de esta determinación “fraternal”, el “cristianismo” de Pablo se erige como una religión distinta del “judaísmo-nazareno”. Y poco a poco, todo el mundo entra por el aro.
Este es mi punto de vista. Podría ampliar mi reflexión porque el tema da para mucho. Pero como resumen, incido en la idea de que Pablo se nos presenta como un personaje “mitificado”.
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Emerito,
Quería escribirte hace tiempo, mejor tarde que nunca ¿no?.
Verás, como catalana estoy acostumbrada a celebrar el 26 de Diciembre la festividad de San Esteban (por aquello de comer y pelear con la familia), si preguntas verás como muy pocos saben quién era "este señor".
San Esteban, primer mártir cristiano, lapidado por "los malos" y con el beneplácito (oh, sorpresa) de nuetro amado y mitificado PABLO (que de apostol poco, se comenta que ni conoció al tal Jesus...).
Vivo "cariacontecida" ante tal contradicción, aunque al convertirte se te perdona todo... ¿Cómo se puede santificar a victima y verdugo?.
Uffffff, complicaditos son.
JUAMBI: Gracias por tu análisis y explicación. En el 99% estoy de acuerdo.
Sólo haría una pequeña salvedad referente a la influencia judeo-semita en el cristianismo. No cabe duda que la línea de Pedro-Santiago dejó su impronta. Sin embargo, sería interesante hacer un estudio a fondo, en este sentido, de la carta a los Gálatas. Date cuenta que Pablo, en ella, intenta desvirtuar, cuando no anular o "sepultar", la Ley judía.
De todas formas, amigo Juambi, como tú dices, el tema es muy complejo. Y yo me alegro haber podido contrastar pareces contigo.
Un saludo cordial.
Y, creo, Emérito, usted está haciendo lo mismo. Lee a Pablo según categorías helenistas, olvidando la clave predominantemente judeo-semita que hay en Pablo. Y esto, francamente, es un error, tanto en la interpretación como en las conclusiones. El tema es mucho más complejo, me temo.
Voy a poner un ejemplo para ilustrar esto. En los escritos paulinos aparece con frecuencia el término "sarx". Se lo suele traducir normalmente por "carne". Se lo ha interpretado hasta no hace mucho como "cuerpo" al modo griego (dicotomía platónica cuerpo/alma). Sin embargo, el término "sarx" está más vinculado a la cultura semita en su comprensión antropológica. Sarx designa al hombre todo, al hombre entero en su dimensión o existencia histórica (en contraposición al hombre en su existencia celeste y "gloriosa", ya resucitado). Por tanto, hay una antropología semita de base y no una antropología helenista.
Justamente, el pre-juicio helenista en la lectura que hacen los Padres (Patrística) de los primeros siglos les hará entender el término sarx según las categorías antropológicas griegas-platónicas. Y así leerán "cuerpo", como contrapuesto al "alma".
No creo que, barajando todos los datos de los que disponemos, se pueda afirmar, de modo reductivo, que el cristianismo sea pruducto de la cultura helena. El trasfondo judío y veterotestamentario es innegable y predominante en los escritos del NT, incluidos los de Pablo.
Otra cosa bien distinta será el desarrollo posterior (Patrística), donde la influencia del pensamiento heleno es innegable, como no podía ser de otra manera: la cultura greco-romana era la civilización imperante y modelo del saber de la época.
Lo que sí se puede afirmar, con menos riesgo a equivocarse, es lo que dije en posts anteriores: la línea teológica dominante a finales del s.I será la paulina, con detrimento de la pluralidad de teologías que hay en el conjunto del NT.
Respecto de lo que usted afirma de Pablo, decirle que no comparto su conclusión. Pablo es un judío, y un judío de la secta farisea. Su exégesis de la Escritura (AT) es rabínica (véase la cantidad de géneros literarios y métodos exegéticos - midras, etc.- que tiene en común con la exégesis rabínica - Mishná, Talmud, etc.-). NO es lo dominante en Pablo el trasfondo helenista. Para ello me remito a los estudios de Piñero y demás filólogos. La tesis helenista es más propia de los estudios que se hacían en las décadas de los 60 y 70. Hoy día, a la luz de la investigación, es imposible mantener esa postura.
La influencia helena en Pablo se explica muy bien por su intento de "enculturación" del cristianismo en la civilización greco-romana. Ya puse ejemplos de ello (los catálogos de virtudes y pecados, el tema de la esclavitud, el tema de la mujer, etc.), donde sí que se nota el influjo helenista.
El principio de "neutralidad" queda violado al admitir el presupuesto de la fe, por lo que el que no tenga fe en el Dios de Jesús no podrá hacer Teología. Hará ciencia de la religión, filología, historia, psicología, sociología, filosofía, ética, economía, etc., pero no Teología. Aunque, por otra parte, la Teología debe asumir los resultados y conclusiones de estas ciencias.
La Teología no se reduce a la Teología Dogmática, ni a la Moral. Hay también una Teología práctica (pastoral,catequética, litúrgica, canónica, etc.).
Es cierto que existe un ab-uso en aquellos que pretenden reducir la Teología a una mero auxilio que se limita a legitimar los dictados del Dogma y del Magisterio eclesiàstico, sin tener en cuenta los datos objetivos de las ciencias. Estamos ante un ab-uso ideológico, que por supuesto hay que combatir y sacar a la luz.
Por ejemplo, Antonio Piñero hace crítica literaria, crítica histórica sobre la Escritura (sobre todo con el NT), pero no hace Teología, aunque sus aportaciones, como las de cualquier filólogo serio, son inestimables y devienen necesarias para la comprensión de los textos fundacionales. Asimismo, el historiador aporta datos, resultados y conclusiones desde el punto de vista histórico, pero no hace Teología, aunque sus aportaciones devienen también necesarias para la Teología.
La Filosofía reflexiona sobre el hombre, el mundo, el cosmos, la metafísica, la ética, etc., pero no es Teología. Sin embargo, el teólogo sebe partir de una concepción de hombre, mundo, etc. (es decir, Filosofía) para poder hacer Teología. Algo así como lo que las Matemáticas suponen para la Física, salvando las distancias, claro está. ETC.
¡Vamos a ver, Emérito! Por partes, la primera es la que se refiere al estatus de la Teología. No procedo a entender la Teología desde una perspectiva conservadora, ni por supuesto fundamentalista. De la mano de Henri Fries, entiendo por Teología la "reflexión que hace el creyente sobre su propia fe". Desde este punto de vista, y me refiero a la Teologia cristiana, la fe en el Dios de Jesús es pre-supuesto o punto de partida necesario para la propia reflexión (la reflexión la hace el "creyente" y el objeto de tal reflexión es su "fe cristiana"). Ciertamente la Teología debe estar relacionada con la ciencia histórica, con la crítica literaria, las ciencias experimentales, las ciencias humanas, etc.
De todas formas, quiero centrarme en esta afirmación tuya: “Hay un mérito indiscutible, desde el punto de vista histórico, que se puede atribuir a Pablo: el primer intento serio y real de enculturación del fenómeno cristiano en el ambiente helenista de la cultura imperante de la época, con sus pros y sus contras.”
Me voy a distanciar de tu afirmación. Yo la reformularía. El cristianismo es producto de la cultura helenística. Pablo asumió la cultura imperante en la época y la adaptó a SU cristianismo. De ahí, tantos datos helénicos como se descubren en la “teología” de Pablo.
Un saludo.
JUAMBI. No me hagas trasnochar tanto que mi “arqueólogo” me lo tiene prohibido. Comento tus comentarios.
Por supuesto que este post no agota el tema de Pablo. Lo contemplo al final del artículo. Incluso opino que sólo sería el principio de un tratado desde la crítica histórica. Daría para mucho. Pero no estamos en una “universidad teológica”, sino en un blog que, por ser divulgativo, no exige tanta profundidad.
Respecto a que no puedo exigir que los creyentes compartan mis apreciaciones, lo tengo muy asumido. Es como le digo a Miscato cuestión de prismáticos.
En cuanto a que “para hacer teología hay que presuponer la fe” no lo considero tan acertado. La fe exige que se acepten unos “pre-supuestos” que luego se intentan demostrar. Al aceptarlos como tesis ya no se necesita demostración porque se suponen (f)evidentes. Sin embargo desde la “neutralidad” se aplican más “raciocinios” y se puede llegar a conclusiones que no son ciertamente las de la fe.
De toda...
Bueno, Sr. Blogger, si me permite, decirle que ya hablaremos ótro día de la Teología, si gusta. Un saludo.
También se advierte en Pablo una cierta tentación de contagio de la ética del tiempo (estoicismo, platonismo), cuestión por otra parte ineludible para una persona real que vive en un cierto momento histórico y en una cultura determinada.
Las Iglesias critianas han olvidado con relativa frecuencia estos hechos, canonizando incluso determinadas formas culturales, de forma que consciente o inconscientemente se atribuye a la voluntad de la divinidad tales comprensiones. No exclyo que haya un cierto interés ideológico en mantener tales planteamientos por parte de la hierocracia sacerdotal.
Hay un mérito indiscutible, desde el punto de vista histórico, que se puede atribuir a Pablo: el primer intento serio y real de enculturación del fenómeno cristiano en el ambiente helenista de la cultura imperante de la época, con sus pros y sus contras. Méritos inigualables, pero también un precio a veces demasiado costoso ante la cultura greco-romana.
De la pluralidad de cristologías y eclesiologías del N.T. se va pasando poco a poco a una cierta "uniformidad" en la prevalencia del modelo paulino. Evidentemente, la Iglesia cristiana de los primeros siglos perderá mucho por ello. Y por no hablar de los factores externos que influirán poderosamente en la comprensión cristiana (gnosticismo, etc.).
JUAMBI, hay una cosa en tu comentario que me ha movido a curiosidad: para hacer Teología hay que tener fe. Discrepo. La Teología puede considerarse una ciencia basada en derivaciones lógicas. Admitido un primer supuesto o hipótesis --pongamos "Dios es", "Dios Trino", éste sí por fe--, el resto son deducciones. Y para deducir no hace falta la fe. Es más, cuanta menos fe tenga el teólogo más desapasionadamente "deduce".
Convengo en que la línea teológica que predominará en el cristianismo será la paulina (tanto de Pablo, como de los pseudo-epigráficos paulinos). Supongo que de ahí vendrá la "calificación" de Pablo como el "fundador" de la "religión" cristiana. Contemplo en su postal la ausencia de los aspectos positivos que Pablo imprime al desarrollo del cristianismo, un cristianismo paulino por otra parte con una gran dosis "carismática", donde lo institucional no tiene tanta primacía como ocurrirá con los escritos post-apostólicos del s. II (Ignacio de Antioquía, Didajé, etc.).
Asimismo, aunque la postal se centra obviamente en Pablo, no se menciona la comprensión del fenómeno cristiano a partir de otros escritos canónicos, sobre todo de la escuela joánica.
No estoy tan en desacuerdo con esta postal, Emérito. Creo que son bastante serios los datos histórico-críticos y crítico-literarios. No obstante, se hace necesario separar los resultados de la "crítica" de las apreciaciones y valoraciones personales suyas, Emérito. Así como la fe es pre-supuesto para el creyente que hace Teología, de donde se derivan consecuencias evidentes en la valoración de las conclusiones; del mismo modo, las valoraciones de otros deben quedar en el terreno de eso, de lo que es una valoración o una apreciación personal o compartida, legítima por otra parte; pero que no puede exigir que compartamos los creyentes.
Minino:
Si en algo destaca este agujero es por que algunos fenómenos suyos podrían servir de muestra enfermiza a nivel internacional.
El Máximo al que digo "minino" que es más adecuado, es uno que se lo gana a pulso, ofende, insulta y persigue; -todo un pelagatos-, para no bajar a su altura porque no vale un duro, solo le diré esto ¡zape!
¿Y la fiesta? que poca cuerda teneis oye.
Creo en el tiempo,
la materia y la energía,
las cuales constituyen el mundo entero.
Creo en la razón, la evidencia y la mente humana,
las únicas herramientas que tenemos.
Ellas son el producto de fuerzas naturales
en un majestuoso pero impersonal universo
mayor y más rico que lo que podamos imaginar,
una fuente de interminables oportunidades de descubrimiento.
Creo en el poder de la duda.
No pido seguridades tranquilizadoras,
sino abarcar las preguntas
y poder enfrentar mis propias creencias.
Acepto la mortalidad humana.
Tenemos una sola vida;
breve y llena de conflictos,
con chispas de amor y comunión,
comprensión y exploración,
de belleza y creación de nueva vida,
de nuevo arte y nuevas ideas.
Me regocijo en esta vida que tengo
y en la grandeza del mundo que me ha precedido
y en una tierra que persistirá después de mí.
MISCATO. Indudablemente la visión del Papa sobre Pablo es catequética y teológica; y posiblemente, dado de quien viene, será hasta divina.
Sin embargo, pienso que conviene tener otras visiones más humanas de tal personaje histórico. El análisis histórico-crítico nos puede ayudar a desmitificar. Los personajes bíblicos están suficientemente idealizados y divinizados como para que los tengamos que mirar desde el "punto de vista" humano.
Al fin y al cabo, es cuestión de prismáticos.
La doctrina de San Pablo es explicada por Benedicto XVI a partir de la catequesis del 15 de octubre de 2008: La eclesiología, la cristología, la escatología, la doctrina de la justificación y la antropología teológica, la sacramentología, la liturgia como culto espiritual (7 de enero de 2009) y la catequesis paulina contenida en las cartas a los Colosenses y a los Efesios (14 de enero de 2009).
La serie sigue aún abierta. Quien desee conocer mejor el legado de San Pablo tiene disponible a un maestro excepcional: el Papa, maestro en la fe, y también maestro de Teología. Un regalo jubilar de Benedicto XVI – al alcance de un “clic” en www.vatica.va - que no deberíamos dejar pasar de largo".
Para conocer a Pablo,una magnífica oportunidad se nos brinda en las catequesis que Benedicto XVI está dedicando a la figura y a la doctrina de San Pablo.Y se ve la diferencia entre agua limpia y agua residual.
"Podemos establecer un orden en las catequesis ya impartidas. La primera de ellas, de 2 de julio de 2008, aborda algunas cuestiones introductorias, relativas al ambiente religioso y cultural de San Pablo. Un hombre en el que confluyen tres culturas: la judía, la romana y la herencia griega. Tras esta introducción, el Papa presenta la vida del Apóstol (27 de agosto de 2008), incidiendo en el acontecimiento decisivo de su “conversión” (3 de septiembre de 2008). La concepción paulina del apostolado y la relación de Pablo con los Doce es tratada en sendas catequesis que se extienden desde el 10 de septiembre al 1 de octubre de 2008. El 8 de octubre, el Papa se ocupa de un tema de particular importancia: La relación de San Pablo con el Jesús histórico.
La doc...
Emérito ( XPI ) te envío un atento saludo desde Zaragoza.
¿ Que tal por Madrigalejo del Monte ?
Queda aún nieve ?
Nada te turbe,
nada te espante;
todo se pasa,
Dios no se muda;
la paciencia
todo lo alcanza.
Quien a Dios tiene,
nada le falta.
Sólo Dios basta.
para comprender a SAN PABLO hay que cargar sobre las espaldas la cruz de CRISTO, y llevar hasta la extenuación la misión y los trabajos encomendados por NS JESUCRISTO.
lo demás es invención y fantasía, ficción
En el fondo y en la forma, Pablo el fanático, fundador del cristianismo. No tienen otra doctrina que airear, profunda, sustancial más que la suya. Lo otro son los cuentecillos del Evangelio. Y esa doctrina es pura elucubración, salida de una mente entre judía y helena, además de us propia perturbación esquizofrénica.
Miércoles, 30 de mayo
Jesús Espeja
Mariano Fresnillo Poza
Jordi Llisterri i Boix
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia