2.- HACIA LOS DEMÁS
No estamos tratando de elaborar ni aportar aquí ningún "Manifiesto humanista". Hablamos más bien de "reglas de vida" nacidas de un "común sentimiento" corroborado por la experiencia. Si de declaraciones altisonantes se trata, pueden consultar AQUÍ.
1.EL HOMBRE ANIMAL SOCIAL. Nada somos si no contamos con los demás. En lo positivo y en lo negativo. Entre otras cosas ¡si cobráramos conciencia de que los problemas de los demás no son distintos de los nuestros...!
Eso sí, a cada uno le acucian los suyos y piensa que son únicos. No difieren en el "contenido", aunque lo hagan en la ocasión, la manifestación, el momento, las causas y, en parte, las soluciones. También en los demás podemos encontrar soluciones. Y pensar de nosotros que nuestros problemas son “de lo más corriente”.
En casa, nuestra dolencia es un drama; en el hospital, estadística.
Es preciso aceptar a los demás como son y como se manifiestan, o al menos tratar de comprender sus reacciones y su forma de ser. Comprender implica saber los porqués de determinada conducta. Debemos ver detrás de nuestra propia reacción de rechazo. Pensar en lo que el otro piensa para entender sus motivos.

Ayer escuché un "editorial" en la "Línea Cope" relacionada con la enseñanza religiosa y con el pretendido "acuerdo" que no llega con el Ministerio de Educación. Es un tema recurrente en el que la Organización no se da por vencida, dado que se juega en ello el futuro de su feligresía. Lógico que así sea, pero lógica también la renuencia de un Gobierno que tiene otra "sensibilidad" (no me atrevo a decir "ideas claras", porque este gobierno no tiene ni siquiera ideas).
Apelamos a la vía de la cordura: con relación al hecho religioso, ¿sería posible que tanto los que creen en dogmas y se rigen por ellos como los que se rigen por criterios humanos coincidieran en algo, cual es la “percepción” de los hechos? (La “valoración” es posterior y aquí entra la discrepancia).
Intentémoslo:

¿OTRA VISIÓN? ¿QUÉ VISIÓN?
Sí, hay otro análisis posible del mundo emergente en el III Milenio del que ya llevamos consumido el primer decenio, bastante alejado de las visiones rouquianas y benedictas. Aventuramos algunos datos:
conocimiento mayor de la grandeza de la razón, no por deducción racional sino por inducción de lo que ha conseguido
conciencia del hombre de su capacidad para transformar el mundo
pero a la vez, sentimiento de su indigencia y penuria emocional

Ayer el Sr. Rouco Varela, personaje ilustre para tirios y troyanos --en su ánimo está ser cada vez más ilustre-- pontificó sobre la familia, bien que sobre determinada familia.
Mezclando churras con merinas, hizo un revoltijo con ideas asumibles por cualquiera para pontificar sobre aquello que resulta cuando menos indiferente a la mayoría de los españoles. Ante el éxito de público y crítica, justo es reconocerlo, su circunspección le impidió entonar, en consonancia con la plaza un "déjame que te cante, limeña".
Hoy es la familia, mañana "Dios dirá", porque cuando perciba un declive en los cimientos de su edificio babilónico --y ya este año, con ser muchísimas, eran menos las familias concentradas-- encontrará a los negros de Senegal, a los pateristas marroquíes, a los muertos en el asfalto, a los blogueros renegados o a los sufridores de Hacienda, como peldaños hacia el papado: de momento ya le dicen "vicepapa". Y él se deja querer.

El artículo que a continuación reproduzco está firmado por piadosos apologetas cristianos, posiblemente de misa y comunión diarias. Artículo profundo, con argumentos tan de peso que nada se puede objetar al mismo. Interesante por demás.
Responden los intelectuales cristianos y escriben:
Nosotros, los que creemos en el Salvador del mundo que nace, salimos hoy al paso frente a escritos pretendidamente intelectuales, a los que es preciso contestar con argumentos de peso, emanados de la verdad para dar al traste con el pretendido afán adoctrinador del mismo.
Sí. Es menester presentar pruebas y demostraciones fundadas en la verdad. Es necesario ofrecer otras explicaciones con premisas cimentadas en la realidad y no en la opinión. Y eso es lo que intentaremos en este artículo, en respuesta a lo publicado.
27 XII 2011

Podríamos titular el asunto de hoy como "el hermano gemelo de Cristo" o "el dios que nutrió el mito de Cristo". Si los datos que he copiado son ciertos (y no tengo motivos para dudar de tal investigación por las referencias textuales, la iconografía y demás hechos que se aportan), pensar que Cristo sea algo más que un mito es punto menos que arriesgado.
El Ramayana y el Mahabharata parecen, unas veces relatos épicos similares a la Ilíada, otras como la Biblia de los Hindúes. El Mahabharata, con más de 100.000 versos dobles en sánscrito, tiene como base argumental la guerra entre kanravas y pandavas. El Ramayana, por su parte, con sus 24.000 dísticos, abunda más en fabulaciones, deidades y hechos entre macabros y lascivos.
En estos textos enciclopédicos hay infinidad de leyendas, genealogías, hazañas, milagros... de la profusa teogonía hindú. Fueron escritos en muy diversas épocas, algunos las retrotraen al 1.400 a.c. En todo caso no más tarde del año 800 a.C. atribuidos el primero a Valmiki y el segundo a Vyasa.

En escritos pasados ya hemos hecho mención repetidas veces de otros muchos “cristos” que en el mundo antiguo han existido. El pariente más cercano del que Cristo fue copia casi literal fue Mitra.
De tal modo lo fue que ya se preocuparon de raer todo rastro de Mitra los poderes fácticos cristianos de los primeros siglos de “religión oficial”. Hoy apenas si sabemos nada de tal dios, fervientemente adorado por el pueblo, sobre todo por los soldados que regresaban de Oriente.
Aunque les cueste creerlo, los rasgos típicos de TODOS los dioses "salvadores" anteriores a Cristo son:

La sonrisa es el apretón de manos callejero al que no conocemos de nada. "El regalo de tu sonrisa en navidad" quizá fuera mejor "slogan" que todo eso de "Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo", que de tan manido ya no dice nada.
Las hay verdaderamente difíciles... Sí, por ejemplo, una sonrisa o un "buenos días"... al pobre que pide a la puerta de la iglesia. Esta gente necesita, tanto o más que la moneda, una palabra amable, de aliento, de ánimo. Admiro a esas señoras mayores que, a la salida y con afecto, se quedan charlando con el señor que pide a la puerta de la iglesia.
De vez en cuando me dejo llevar por el prurito de relatar experiencias personales, cosa que no debería, pero... ¿Creerán una de ellas? Ya que cito a "pedigüeños eclesiales", yo hablaba con el anterior
Para consigo mismo-3
No tratamos con estos artículos de montar filosofías humanistas. Simplemente recogemos de aquí y de allá, añadiendo lo que la vida le enseña a uno, para hacer ver que la calidad de vida no depende de que se crea en algo sobrenatural, a ello se aspire y en ello se encuentre el consuelo, sino que la felicidad está dentro de uno mismo, que uno tiene las recetas para encontrarla, sabiendo integrarse armónicamente en la sociedad que le ha tocado en suerte... y la nuestra, "gracias a Dios", se despega del atraso y miseria seculares, algo que la religión no ha sabido -ni querido- solventar.
31. SOLEDAD Y ALEJAMIENTO. Saber retirarse de tanto ruido, tantas imágenes; del exceso de televisión, de la avidez compulsiva por asistir a actos sociales, de lo que en general perturba e impide introducirse en uno mismo. Más como actitud “hacia dentro” que como hecho físico.
El retiro porque sí es pura misantropía; la soledad impuesta, una agresión a la persona: ambas, las más de las veces, causa de depresión. O, a menudo, "efecto" de situaciones vitales no queridas que se intenta por todos los medios remediar. El retiro del que piensa en las cosas es creativo. Y es necesario. La soledad con uno mismo con la intención de buscar y desarrollar proyectos. La soledad mirándonos como dos extraños que intentan conocerse. (1)

426. En su interior y en su reducto privado, dice el crédulo “hay Dios”. En público a lo sumo dice suspirando: “¡Ay, Dios!”.
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427. Quizá sea cierto que algunos sienten cierta nostalgia de las prácticas de piedad infantiles... pero sólo cuando miran a su abuela.
Por EMÉRITOAGUSTO.
Mi planteamiento de hoy intenta relacionar, o quizás integrar, dos eventos. Uno, próximo futuro; otro, próximo pasado.
El primero hace referencia a la ya inminente concentración popular y populista, previsiblemente multituordinaria, en defensa de la familia. El segundo, al hecho público y publicado de la separación definitiva, oficialmente divorcio, de S.A.R. la infanta Elena de Borbón y don Jaime de Marichalar, tras doce años de matrimonio.
Para consigo mismo-6
26.IMPORTANCIA DE LAS COSAS. De personas inteligentes es “saber relativizar” desgracias y contratiempos. Todo parece muy grande cuando sucede. Pero antes no lo era y después no lo será. Es preciso salirse del momento presente y situarse en el “después”. El tiempo no cura nada, pero todo se va curando con el paso del tiempo. Desde luego si se sabe llenar este tiempo con algo más que recuerdo del trauma pasado, deseos de resarcimiento, venganza, odio... Lo mismo que se puede ver el mundo desde un satélite, bueno sería poder verlo a 10 años de distancia. Nuestro propio mundo, pequeño y relativo.
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La Providencia divina es otro de esos asuntos que, si no se piensa, llena de confianza; si se razona, puede sumir en la perplejidad y, si se deduce, hay que soltar la carcajada.
La manifestación más elevada, o al menos la más frecuente, de la Providencia es la que hace relación a la salud y sobre todo a la vida:
Ha sido providencial que no tomara ese vuelo... Un minuto antes y hubiera muerto: esto es un acto de la Providencia... No sé qué designios ocultos de la Providencia hicieron que yo en ese momento estuviera en la otra parte de la calle y me salvara...
Para consigo mismo-3
21. BUSCAR MOTIVOS. La vida es una lucha continua contra la dejación. Eso de “tengo muchas cosas que hacer”, pretexto para "no hacer nada por los demás", es un continuo recurrente para muchos. La vertiente "hacer cosas" es provechoso para uno mismo y para el entorno en que nos movemos, especialmente el familiar. El abandono, el desinterés y la desidia no deben tener cabida en nadie.
Todo lo que hacemos, casi siempre hace relación a los demás, y ese "hacer para los demás" es gratificante para uno mismo. Siempre los demás esperan nuestra aportación, por mínima que sea. En nadie debe cuadrar la actitud resignada a la inacción. Las más de las veces depende sólo de poder encontrar los verdaderos motivos para trabajar, luchar y vivir. Lo otro es renuncia a ser uno mismo, que degenera en delegación, seguidismo y exaltación del otro. También la búsqueda de motivos es un ejercicio racional.
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Hace años y en pro de un funcionario defenestrado de puesto y salario, escribí una loa en alabanza del sujeto, carta que firmaron setenta y dos compañeros y que supuso, al cabo de un tiempo, el regreso del susodicho a su puesto primigenio. En privado comenté: "Lo mismo que escribo esto, podría haber escrito lo contrario". Luego comprobé la verdad del segundo aserto. Era un mal bicho.
Traigo esto a colación porque Tomás de Aquino hubiera pasado a la historia del pensamiento escribiendo otra Summa Theologica en contra de lo que pensaba haber demostrado, aplicando su razón a lo que creía. Eso sí, hubiera quedado desprovisto del prefijo "san". Al final de sus días aquel al que llamaban "buey mudo", mudó al misticismo y le pareció basura todo lo que había escrito...
[Por cierto, introduzcan un poco su hozico mental en esta obra monumental aquellos que despotrican contra el poder de la razón y verán los portentos de raciocinio que se pueden hacer: ¡eso sí es razonar!]
Para consigo mismo-4
16. VOLVER SOBRE LOS PASOS DADOS. El fárrago del trabajo, relaciones sociales, actos, espectáculos... en que nos vemos envueltos no propicia la introspección y, sin embargo, es vital encontrar momentos, segundos, para recapacitar, para analizar hechos y situaciones, para no dejar pasar acontecimientos, a veces nimios, a veces importantes, que pueden suponer cambios trascendentales en la vida. Es caer en la cuenta de algo que nos han dicho, de algo que nos ha sucedido, de una palabra que ha herido al otro... Es la simpleza de poder decir: ¿Qué he hecho y por qué?
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Para consigo mismo-3
11. AUTOESTIMA. Generalmente tendemos a pensar que los demás saben más que nosotros y delegamos soluciones en los otros. Hay que generar dentro de cada uno la convicción de que "mis soluciones son igual de buenas que las de los demás", "que mis ideas valen tanto como las suyas, mientras no se demuestren falsas", "que mi trabajo es digno de aprecio como lo es el suyo"...
La confianza en sí mismo es un aspecto o una derivación más de la autoestima... o de su carencia. Es menester conseguir un estado de fe en uno mismo y, en su justa medida, en los demás. La duda no debe instalarse en el interior de uno mismo, siempre tiene que “disolverse”. Se puede dudar hasta cierto punto y durante un tiempo, pero tal actitud no puede convertirse en hábito mental.
Para consigo mismo-2
5.- BUSCAR SOLUCIONES.La vida se sucede en un revolver y resolver problemas y los problemas tienen un contenido que hay que entender. Toda solución tiene su inicio en la mente, una mente que ha entendido el problema y ha visto su complejidad. Con el "picoteo", con dejar que pasen las cosas sin prestar atención, con estar disperso, con no establecer orden de prelación y no asignar tiempo a los sucesos... la mente se va vaciando en naderías y, a la postre, no concluirá nada. Se puede atender muchas cosas, pero hay que hacerlo de una en una y como si ésa una fuese la única.
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6. PRELACIÓN. Las cosas malas son peor de pensar que de pasar. Gran sentencia que me apropio por ser herencia familiar. Encomiable actitud. El pensamiento ve los problemas “de golpe”; sin embargo éstos se presentan de uno en uno. La consideración del hecho y no del pensamiento procura una gran tranquilidad y sosiego para abordar asuntos, enfrentarse a sobresaltos y y solucionar problemas.
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Hacia uno mismo-1
El saber de los siglos está dentro de cada uno.-
Recoger de aquí y de allá; hacer balance; poner la vida propia como estandarte, aunque a veces lo sea para uno mismo y verla en perspectiva; extraer el personal “deber ser”; ordenar vivencias... Cada uno puede hacer balance de su propio devenir vital o de la situación en que se encuentra.Sólo la introyección puede generar fanales de luz que vayan indicando la senda de nuestra propia vida; poco caso solemos hacer de los consejos ajenos, quizá porque la experiencia de los otros no sea más la piedra en la que hemos tropezado con excesiva frecuencia.
1) LA PROPIA RAZÓN: es el motor que debe regir y debe gobernar la conducta de una persona.

Las religiones previas al cristianismo, las figuras mitológicas, los dioses del Olimpo, las creaciones mistéricas y sus ritos... todo el "panteón" de las religiones orientales y occidentales se presentan ante el Cristianismo como un telón de fondo difícil de digerir por éste, imposible de asimilar y cornucopia de lo que luego llegó.
Eso es lo que piensa cualquiera que, aparcando prejuicios que se hacen credos, ahonda en el origen de las religiones y los elementos sobreañadidos de las mismas con que luego se nutren las que llegan.
Y defienden su verdad con uñas y dientes, que no con razones, diciendo que la nuestra es "la" verdadera. Jamás un fundamentalista podrá digerir, y menos asimilar, aquello con que la razón informada se nutre.

La palabra es un producto de la mente con orígenes evidentemente sociales; el dominio de la palabra, sin embargo, ya implica mentes más o menos cultivadas, inteligencia despierta, dedicación, estudio, cultura...
Lógico es pensar que la inmensa mayoría de las personas cuyo cuerpo verbal es escaso, "de andar por casa", podría ser convencida por aquéllos de palabra fluida y verbo enardecido. En algunos aspectos de la vida eso sucede, especialmente cuando se da oído a políticos o líderes sindicales. Pero no siempre es así, sobre todo en las cosas que, para quienes desconfían de su propia palabra y de la de otros, son "importantes" .
Esas personas, aunque carezcan de vehículo verbal, no carecen de razón, una razón capaz de discernir y de separar la paja del trigo. Podríamos decir que ése es el "sentimiento" de la razón, el "presentimiento" de la verdad, en definitiva el sentido común.

Una parte de la doctrina católica acerca de la salvación muy poco explicada o quizá arrinconada, es la de “los grados”. Todos en el cielo –dígase lo mismo pero en sentido contrario del correspondiente infierno-- son “inmensamente” felices de ver a Dios, pero unos más y otros menos.
Unos son santos especialísimos, otros especiales, otros de primera, otros de segunda y quizá algunos de nonagésimo nona.

Hay un temor quasi reverencial cuando se hace referencia a asuntos relacionados con "la virgen", porque en tales fragosidades la sensibilidad crédula está a flor de piel y cualquier referencia la sienten como una provocación.
De ahí que hagamos con todas las reservas posibles y con suprema humildad la pregunta: ¿Se puede pensar sobre este dogma?
¿No se puede? ¿Hay que creerlo tal como lo expresa “Innefabilis Deus”? Entonces, no pase Ud de la cita de la Bula que se cita. Pero como NO se trata de herir sentimientos sino de plasmar algún que otro pensamiento y, por otra parte, tal festividad tiene su connotación civil --asueto laboral-- nos creemos con derecho a hablar de algunos aspectos que chirrían.

Dos tesis incuestionables para un fiel creyente:
a)Cristo, hijo de Dios.
b) Mahoma, profeta del Altísimo...
Puestos a pensar en ello, se nos ocurren cuatro alternativas:
1ª Son supersticiones a combatir por increíbles y porque han generado incultura, guerras y atraso.

Hoy se celebra el 31º (por si alguno ha olvidado los ordinales, trigésimo primer) aniversario de nuestra Constitución. En lo que hace a nuestro ínclito catolicismo, consiguieron introducir en dicha Constitución, con calzador y a última hora, una referencia a la Iglesia católica... con las adherencias a que luego se creyeron en derecho a recabar (exención de IVA, subvención, enseñanza...)
Da la "española" ya se habla en otros foros. Aquí paramos mientes en un hecho hace años pretendido: la referencia deseada a las raíces cristianas de Europa. Lo consiguieron en España y otrosí pretenden con la Constitución Europea, pero ni por ésas. Una constitución civil no tiene por qué mezclarse con las creencias y sus organizaciones.
Algunos lo dudan pero yo percibo la realidad: Europa está terminando con sus dioses, Europa dice adiós a dos milenios de credos sustentadores, más bien sujetadores de una cultura encorsetada.
Continuamos con el mismo asunto de ayer, porque si la credulidad no puede darse nunca por vencida tampoco debe hacerlo la razón.
Insiste y espeta el imaginario contertulio: ¿Es que ves algún mal en esto?
Explicitar un presentimiento, algo que “se siente” y que por sus características es irracional (esto no implica sentido peyorativo alguno, pues igual de irracional es el tragar la comida o el dormir), cuesta más, sobre todo si la pregunta es sentida como agresión a una acción suya voluntariamente asumida: siempre el agresor está mal visto.
El creyente siente su fe como una "vivencia", no tanto, que también, como un conjunto de verdades a las que da su asentimiento racional. Hay una implicación personal holística en lo que se cree, de totalidad, lo cual es el obstáculo principal para un entendimiento de opuestos.

Es mi duda y a la vez su defensa, respetar su libertad: No hago ningún mal creyendo ¿Si esto me sirve para ser mejor? ¿Si estas ideas me impulsan a ayudar a los demás?
Es afirmación oída en cenáculos familiares, en tertulias de sobremesa; en sus diatribas contra los hoy polemistas "ateos"; en coloquios radiofónicos contra aquellos "que están llevando España a la ruina"... Y a quien trata de socavar sus principios religiosos le responden:¿Por qué intentas que yo pierda "mi" fe? ¿Por qué te metes con mis creencias? ¿Por qué no me respetas?
Y tienen razón, pero no toda. Por descontado que nadie debe perder el respeto a la persona porque crea esto o lo otro e incluso, si es capaz de defender lo que cree con solidez y convicción, es algo loable. Tristemente no es lo normal: se enquistan en el credo sin que éste haya pasado por la criba de su propio razonamiento.

Inquiría ayer un comentarista de verbo mesurado y ecuánime y al que sinceramente aprecio y leo con gusto, por el concepto "Dios" y la necesidad de ponerse de acuerdo en el mismo. Al hilo de esta cuestión se me ocurren unas cuantas reflexiones.
Días pasados en una reunión "de bar" me preguntaban algunos, por mis palabras, si realmente creo en Dios. Y al punto contesté: ¡Claro que creo, evidentemente que creo en Dios! . No quise añadir más, porque sus mentes no atisban la complejidad que se encierra en el concepto “Dios”.
¡Claro que creo... en lo único que se puede creer! En que hay un concepto universal de las gentes concorde en “algo” que "se cree" que sobrevuela por encima de ellas –por principio, indefinible— y al cual dan el nombre de Dios!.

¡Claro que toda técnica es inhumana, lo ha sido y lo es! Pero el hombre también es capaz de dominar la técnica hasta hacerla utensilio, hasta admitirla como presupuesto o como objeto de consumo.
Algunos parecen quedarse en el inflexible Esto es lo que hay, esto tenemos, de esto nos servimos: frente a tal determinismo, siempre se erguirá un esto es lo que hay que hacer.
La “modernidad” inició hace siglos un periodo, respecto a las creencias, de respeto a la razón y ya un largo periodo democrático frente a los absolutismos. Liberación para la libertad.

El hombre perennemente insatisfecho. Apoyado en un escalón, siempre ve los que están más arriba de donde asienta sus plantas y quiere subir a ellos. O percibe que otros le adelantan en la ascensión...
Cuando las necesidades materiales están cubiertas y cuando el bienestar se expande en las sociedades industrializadas, surgen nuevas inquietudes en el hombre,ahora “espirituales”, las más de las veces fruto de la insaciable voracidad por buscar, de la insatisfacción, cuando no de la frustración.
Todo ello tiene mucho que ver con la percepción del interior, el autoconocimiento, la autorrealización, por usar vocablos rudos y mostrencos que no expresan sino el deseo de perfección global del hombre, el deseo de “dominar” cualquier dominio de la naturaleza, donde también su capacidad intelectiva es parte de la “esa” naturaleza. Es el hombre descubriéndose a sí mismo cuando el ocio supera al negocio.

La regla ética de conducta es bien simple:
¿Esto está bien? Lo hago [lo digo, lo cumplo, lo respeto]. ¿Esto está mal? Pues no entra en mi código de conducta.
Cada uno decide. Y aquí está la libertad.
Antes, y ahora, tal regla ética quedaba inscrita o guiada por el llamado "sentido común". En nuestra "avanzadísima" cultura u organización occidental la quieren esconder en la retahíla interminable de leyes jurídicas, penales, laborales, administrativas... que más que liberar constriñen y que, paradójicamente, también responden a la tupida maraña del incumplimiento de las mismas.
Pero ¿y la sanción? ¿Cómo contempla la ética el castigo de la infracción?
"Cuanto más santa es la causa, más afilado el cuchillo".
Al hilo del artículo que ayer publicó EMÉRITOAGUSTO en este "blog", me asaltan considerandos de por qué los asuntos de la credulidad generan tanta crispación cuando lo que uno pretende, como mucho, es avivar la polémica para que resplandezca la verdad, también la suya, por supuesto.
Pero los hay que voluntariamente no quieren dinámicas polemistas(quiero pensar que NO es porque no sepan argüir). Y así, el supremo argumento de quien no tiene ningún otro es "descalificar al mensajero". Siempre ha sido así... o peor, porque en antiguos relatos hemos leído cómo al mensajero se le descabezaba por traer malas nuevas. Algo hemos avanzado.
por EMÉRITOAGUSTO
Hace unos meses, edité un artículo sobre las “entusiastas excelencias” que se profetizaban sobre este blog (Dímes y diretes, 07 – 04 -09). En él se ponderaban las sabias consideraciones de que este blog se ha convertido en cátedra de evangelización eclesial y campo de apostolado; pues, paradójicamente en contra de su particularidad específica, sirve para afianzar, reforzar y revigorizar la debilitada o fortalecida fe de muchos lectores.
Desde sus comienzos, este atípico rincón de RD siempre ha tenido defensores y detractores. Es normal e inherente a todo blog. Y todavía, tras varios años de existencia, persistencia y resistencia, a diario, leemos comentarios vehementes, ardorosos y apasionados, cuando no fanáticos y exaltados.

Aparece o se crea un "orden nuevo"; los sistemas de creencia (ideologías políticas y sociales, credos religiosos, filosofías populistas...) van perdiendo poder; sus cocinas se encuentran famélicas de carnaza crédula; en sus templos y catedrales apenas si se oye el murmullo de plegarias muertas, apagadas por las pisadas de los turistas; el colectivo crédulo cada vez con menos fuerza y menos refuerzos para reaccionar...
La fórmula y las medidas no son otras que las de cualquier empresa que quiera subsistir cuya cuenta de resultados esté cayendo en picado.
Es muy humano seguir las estrategias acostumbradas en tiempos de crisis. Evidentemente dichas estrategias son "divinas" e inspiradas por el Espíritu Santo:

Hay quien afirma que existen estados anímicos predispuestos a lo sacro y a la vivencia religiosa, estados latentes que surgen cuando el estímulo adecuado los excita, mentes que sienten “lo sagrado”, predisposiciones del “alma” en las que la gracia encuentra terreno abonado... Referencias en los místicos hay a centenares.
No merecería la pena ahondar en afirmaciones tan banales que muestran una y otra vez la verdadera “predisposición”, aquella que está dispuesta a admitir la existencia de algo “no humano” en “lo humano”.
Digámoslo claramente: no hay otra predisposición más que la de quien desde niño no ha bebido sino adoctrinamiento; la predisposición de quien no ha leído ni oído otra cosa que sermones encendidos sobre la virtualidad de las lenguas de fuego del Espíritu...

La reflexión profunda sobre el lenguaje religioso concretado en el diálogo con Dios, lleva necesariamente a la negación del mismo diálogo, del interlocutor o al menos a una prudente postura de abstención de juicio.
Comencemos diciendo que una de las funciones esenciales del lenguaje es ser vehículo de las ideas propias, porque una idea no verbalizada no existe. Cierto.
Pero el lenguaje es, sobre todo, herramienta social, elemento de comunicación de dichas ideas previamente verbalizadas: nadie se comunica con alguien si no hay un doble sentido de comunicación y recepción en la vía única del diálogo. El lenguaje como habla que transmite y escucha que comprende.
Y el lenguaje religioso sólo tiene una dirección, la de subida. Para muchos, lo que es su vida.

En inferioridad numérica o doctrinal, cualquier cristiano exhibe doctrina aceptable, humana, conciliadora, pacífica, moderada...
Es el disfraz de humildad con que se revisten los cánidos o los felinos que todavía no han cazado.
En tal situación pacifista y pacificadores como la de hoy, que no es otra cosa que anemia vital, se podrían aceptar sus postulados aunque sólo fuera por simple sentimiento de pena, pero la sensiblería nunca debe dar lugar a la claudicación de la razón.
Pero, por más que lo queramos ocultar, la infancia, adolescencia y, sobre todo, la juventud, que es la etapa de formación y consolidación de criterios, marcan decisivamente el devenir de una persona... y también de las sociedades.

[Hoy dicen que es la festividad de SANTA CECILIA, patrona de los músicos, la mayor parte de los cuales ni conoce nada de Santa Cecilia ni, menos, sabe el por qué de su patrocinio espiritual]
Si mi información es correcta, en el año 1966, Pablo VI eliminó del calendario litúrgico 33 santos cuya existencia no estaba comprobada. Entre ellos, Santa Bárbara, San Cristóbal, San Jorge y... ¡oh sorpresa para los artistas!, también a la patrona de los músicos, Santa Cecilia. La inercia o la indiferencia son motivos suficientes para seguir celebrando su patrocinio o, cuando menos, su presencia "ahí".

En la Revista "Aventura de la Historia" aparecerá el próximo mes una foto del que en los años 20-30 fue personaje famoso, "desaparecido" de su pueblo misteriosamente un 23 de julio de 1936 (exorto del Juzgado de Castrojeriz en 1951): el P. Revilla, el primer clérigo fusilado por el bando nacional.
No queda de él ni el recuerdo: sólo en su pueblo se atreve alguno a mencionarlo. Y tengo que decir que en dichos decenios fue un personaje muy popular en toda España, un franciscano bien recibido en todas partes, preocupado por el bienestar de las clases humildes... Si hubiera caído en el "bando nacional" ya hubiera sido declarado "santo".
En cambio, con cierta frecuencia se montan tinglados en el Estado Vaticano para rescatar, a serones, los fusilados por las hordas republicanas... A la Iglesia tirar de "archivo histórico" y "rescate de la historia" le sienta bien. Son los suyos y nada tenemos que decir, aunque mártires-mártires... habría mucho que decir.

Una de las razones, entre muchas, del declive de la religión cristiana, especialmente la católica, es que se ha quedado sin enemigos visibles, el mayor de los cuales, en cuanto ideología y en cuanto organización, el comunismo.
Decimos visibles porque son los que para ella tienen significado proselistista a la hora de presentarse ante el mundo, que es, por otra parte, uno de de ellos.
Resulta paradójico pensar que una sociedad dedicada al bien, a la bondad, a la caridad... pueda tener enemigos declarados. Pero éstos no son sino aquéllos que ella ha querido que lo sean, los que a lo largo de la historia se ha creado, los que la Iglesia ha ido motejando de enemigos, quizá porque no eran enemigos sino competidores, ésos que buscaban "otro bien", el hombre. Interés interesado el de la prepotencia.
El enemigo común une y es necesario tener siempre a mano uno para reafirmar necesidades --la existencia propia es la primera-- y sustentar proyectos. El comunismo el primero... y el último.

Cuando los individuos dejan de serlo, por opciones de credo, miopías de patria o nación, imposición de doctrinas, congregación de rezos, unidad de pasiones e instintos, dejación de pensamiento, hermanamiento de codicias... muere la persona.
Lo más triste es que esto suceda de manera más fanática en la juventud, en la etapa de la vida en que se conjugan impulsos vitales y penuria de reflexión; etapa de la vida, por otra parte, en la que todos son santos, mártires, asesinos, víctimas, héroes... si hay un credo político, religioso o del tipo que sea que se cruce oportunamente en su estrenada existencia.

Inteligencias perspicaces, avispadas o simplemente críticas dentro de su propio mundo religioso han entrevisto que la ciencia es la puntilla de las creencias.
Quizá de buena fe han tratado de aunar algo que mutuamente se repele, ciencia y religión. Pero...
...la razón no puede admitir lo irracional.
Con éxito dispar, en algunos casos notable, han surgido “religiones” –si así se las puede llamar— que aprovechan elementos de la ciencia concomitantes con la religión.

Entre los variados libros religiosos de tiempos muy pasados de que dispongo --legados por un remoto familiar por parte de esposa, que fue sacerdote-- hay uno interesante, "Contestación a Draper", más que nada por quien lo escribió, cuándo lo escribió y qué es lo que en él aparece: el agustino Tomás Jenaro de Cámara y Castro, más conocido en su tiempo como P. Cámara, obispo que fue de Salamanca en los dos últimos decenios del siglo XIX. Murió en 1904. Tiene erigida una estatua en su honor en Salamanca, cuya foto hemos pegado.
Resulta conmovedor asistir, desde la distancia de casi siglo y medio, a ese tirarse los trastos entre religión y ciencia: corriendo los años 1870, Cámara, con toda una batería de verdades “científicas” –de la época, claro-- contesta a Draper, furibundo anti vaticanista y fervoroso defensor de las ideas evolucionistas nacientes, con un tomazo indigesto. Incide, más que nada, en interpretaciones históricas para rebatir a Draper.

En el artículo de ayer hacíamos referencia a un blog vecino donde se discuten asuntos relaciones con la verdad sobre el Jesús de los Evangelios. Ello nos da pie a considerar el asunto “verdad” inherente a las creencias religiosas y el aledaño a la misma, "aceptación".
Con demasiada frecuencia para pensar que sea casualidad cuando de opiniones contrarias a determinadas creencias se trata, se alzan en este blog comentaristas, presuntamente católicos practicantes y convencidos, que tildan a quien escribe de necio, cura rebotado, estúpido, malnacido, amargado, resentido, imbuido de odio… No se habla de la verdad o no, se denigra al mensajero. ¿Por qué esto en las presuntas "verdades" religiosas? ¿Por probadas y no sujetas a discurso?
Insultar sólo afecta a quien se sienta concernido --no es nuestro caso-- y siempre denigra al que lo hace.
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Son interesantes por demás los artículos del grupo “Blog de Antonio Piñero” -me refiero a la serie de artículos que tratan de Jesús, el histórico y el divinizado— a los que remito por referencia y por deferencia.
Desde posturas científicas biblistas vienen a decir lo que aquí, con un tono más apologético y vulgarizador, venimos diciendo desde hace ya tiempo. Tómense como muestra los dieciséis artículos dedicados a Pablo de Tarso o la serie de artículos del mes de diciembre de 2008.
La pregunta que constituye el meollo del asunto es “qué se sabe de Jesús” o quizá “el por qué, cuándo y cómo de la divinización de Jesús”.

Es ésta, la regeneración moral, una de las muchas pieles con que la religiosidad actual y más en concreto la católica, pretende disfrazarse. Otras son unirse al clamor universal del "no a la guerra", "los pecados ecológicos", etc. Predican una nueva regeneración moral... ¿Será que la que han aventado durante 19 siglos ha quedado en entredicho, por vacía y estéril?
No se dan cuenta de que el ciudadano occidental, que ha conseguido un determinado grado de cultura y bienestar, lo que YA NO ACEPTA es esa fuente sagrada, el Dios que es su dios, de donde quieren extraer la moralidad; fuente cuyas aguas han sido de prepotencia, manejo de conciencias, feudalismo ideológico y que pretenden les sirva ahora para perpetuarse como nuevo referente de moralidad.
Pregunto al fiel cristiano, a la monja piadosa, a la hermana solícita y cumplidora, al creyente convencido, al cura sin panza, al fraile que alguna vez sonríe, al teólogo escéptico, al obispo burócrata, al matrimonio neocatecumenal, al cursillista pascual, al recién confesado, al confirmado henchido del Espíritu Santo, al joven fiel alegre y confiado pletórico de ideales... ¿Habéis leído alguna vez los versículos que siguen? ¿Os habéis parado a pensar en ellos?

A cualquier argumento o silogismo racional sobre la inadmisibilidad de dogmas, milagros y supercherías crédulas podría responder cualquier crédulo pensante, como de hecho hemos oído infinidad de veces, con otro argumento, simple por demás:
Hay hechos que no se explican por causas naturales. Si no se conocen sus causas naturales, se han de explicar por otras, porque nada de lo que es, existe sin causa suficiente, de lo que se deduce que éstas han de ser causas sobrenaturales.
Esto no es sino una grosería de racionalismo barato.

El presentimiento es una vía refleja de la inteligencia, es un cortocircuito entre el estímulo y la reacción mental razonadora.
El presentimiento avisa y es efectivo cuando el estímulo es claro, directo y presuntamente nocivo. Ante elementos incontrolados, tales como desdichas repentinas, enfermedad sin esperanza y, sobre todo, muerte,

En un apartado de la Psicología se estudiaba o se consideraba la relación que existe entre la apariencia externa del individuo, fundamentalmente la cara y su expresión, con la pesonalidad y el carácter de la persona.
Para quien sepa ver, el contorno de la cara, los ojos, el arqueo de las cejas, la forma de la boca, las comisuras de los labios, el mentón... dicen bastante de la personalidad del individuo. Hay elementos objetivos para hacer un diagnóstico previo, aunque se considera como algo casi anecdótico y poco relevante en el conocimiento de la personalidad o en el tratamiento conductual.
No hacen falta, sin embargo, criterios técnicos psicológicos para darse cuenta del personaje con quien estamos: “La cara es el espejo del alma”, se dice.

45. La maña sin fuerza se vuelve rabia o engaña.
***
46. La fuerza sin maña termina en saña.
***
47. Los prepotentes tienen razón hasta que llega otra razón que se la quita.
El hombre ha cambiado el mundo y lo ha hecho en una determinada dirección.
Podría y puede haber muchas otras direcciones, salvando incluso las adquisiciones de la civilización actual. Mentes más lúcidas ya las han entrevisto y han adecuado su modo de vida a ellas.
El baremo por el que cualquier forma de vida se debe evaluar, siempre tiene una referencia obligada en la dignidad humana, su libertad, la conducta ética, la educación, la convivencia en paz.
La ciencia, que se confunde muchas veces con los logros técnicos, no lo es todo.
DIOS Y LA ORACIÓN.- El asunto de la oración como “súplica que Dios siempre escucha” tiene más pólvora de lo que parece. Lo primero que deja ver es el absurdo que es rezar a un Dios que por esencia es inmutable: Dios ya tiene encauzado el curso del mundo, Dios no puede cambiar de opinión. Si cambia no es perfecto, si no cambia es perverso. Respuestas para todo: ¡¡Dios ya tenía previstas desde toda la eternidad las oraciones y, al crear y poner las leyes del mundo, actuó en consecuencia!!.(Leonhard Euler, 1707-1783).

No puedo: por más que lo intento no llego a calibrar la profundidad y el alcance de lo que contienen las fórmulas físicas.
Las leyes de Newton, la teoría cuántica de Plank, el principio de indeterminación de Heisenberg, el principio de exclusión de Pauli...
¿Soy "menos" por eso? No ¿Qué importa que no lo entienda? Me fío de ellos.

Siendo niños, se sufre el martilleo sistemático de las historias bíblicas del Nuevo y Antiguo Testamentos.
No, no tengamos miedo a calificar las cosas por su nombre, no son "historias", son cuentos, llámense mitos, leyendas o lo que se quiera.
Las sucesivas repeticiones de la misma trama mitológica, según las leyes que gobiernan el aprendizaje, hacen que su contenido quede grabado a fuego tanto en la mente como en los criterios de valoración del mundo que dichas historias llevan aparejados.
A raíz del acontecimiento cinematográfico de la temporada, Ágora (1), he topado con uno de los discípulos de Hypatia, aquél por el que algo sabemos de su existencia y que llegó a ser obispo cristiano: Sinesio de Cirene.
Sinesio fue contemporáneo de Agustín de Hipona, discípulo, como hemos dicho, de la célebre Hypatia de Alejandría. Fue conocido como "obispo filósofo", por su esfuerzo en conciliar los dogmas cristianos y la filosofía neoplatónica. Lo que resulta extraño en ese tiempo (S. V) es que no fuese excomulgado por sus ideas gnósticas y herméticas.
Elegido obispo por aclamación popular, reacio él a aceptar tal cargo (más administrativo que otra cosa), se mostró de acuerdo bajo dos condiciones: que le permitieran vivir en matrimonio y que no le obligaran a abandonar sus opiniones filosóficas acerca de la preexistencia del alma, la eternidad de la creación y el concepto alegórico de la resurrección de la carne.
Afirmaba que sólo a través del mito puede el hombre columbrar a Dios y comprender la naturaleza del alma.
Ciertamente que la vía del conocimiento, la búsquedade la verdad, búsqueda científica o común, cuesta más: hay que indagar, leer, meditar, repensar... no sólo asentir; hay que enfrentarse a un mundo ya organizado según un credo prefijado. A veces el que busca se pone a la contra del sentir general...
Las más de las veces admitimos la verdad porque se impone: la electricidad es...; el sonido funciona...; la carne que comemos...; el transporte que cogemos...; esta enfermedad se cura... Sin embargo hay aspectos de la vida que es preciso o reformar o repensar con criterio propio. Esto sucede, principalmente, en áreas del pensamiento (teorías), de las actitudes y de los principios. Gracias a esta inquietud intelectual de cuestionamiento continuo puede avanzar la sociedad.
por Emérito Agusto
La muerte es una realidad presente en todo el contexto de nuestra condición humana y de las relaciones sociales; cualquiera que sea, todo acontecimiento es “portador de muerte”; la vemos ya como algo nuestro, a diario, fines de semana, puentes y vacaciones, derrumbes, terrorismo, violencia doméstica, terremotos... Desde que nacemos, estamos abocados a la muerte.
Es la única verdad infalible. Se trata de un desafío, porque la aspiración fundamental de la persona es vivir...
Como consecuencia de este dilema, de ese rabioso deseo animal de supervivencia, en todas las religiones, principalmente las monoteístas, se abre un espacio después de la muerte, un Nirvana, un Paraíso, un Cielo ¡o un Infierno! (que últimamente se ha descubierto que existe y es eterno).
De forma directa:
"Pienso, siento y vivo con la convicción de que, cuando yo muera, no sucederá otra cosa que acabarse mi existencia. No soy distinto al resto de los seres vivientes que pueblan la naturaleza".
Digámoslo con palabras más crudas: el poco estiércol que generen mis vísceras servirá para alimentar a otros elementos de la naturaleza, bichos o plantas. Puede parecer crudo, pero ¡es tan natural!
Llevaba años preparando mi pensamiento para algo que, por ley natural, tenía que suceder: mis padres tenían que morir. Su muerte la viví como la cosa más natural del mundo, con paz.

Sociológicamente el incio de Noviembre viene marcado no tanto por la fiesta de Todos los Santos o "Tosantos" cuanto por la de "Los Difuntos", "los fieles difuntos" (¿fieles? ¿los otros no?).
El gusto del hombre por las celebraciones fijas hace al "homo sapiens" un "homo de fechas" (¿homo temporis?, ¿homo constitutae diei?). Y la fecha es para el rito: visita a los cementerios tal día, aunque sea lugar olvidado durante el año.
Entre los muchos pensamientos que pueden embargar al peregrino de la muerte, ¿podríamos preguntar si se encuentra la "resurrección de la carne"? ¿Qué piensan los “deudos” al visitar a sus difuntos, piensan que resucitarán o que se reencarnarán?

Hay en las jambas de la Catedral de Chartres lo que se llaman “estatuas-columna”. Dos de ellas representan un rey y una reina o bien un santo y una santa. Están juntas y sobresalen de las demás por estar en la parte exterior del pórtico. “Toda la vida” han estado juntas, sonriendo, impertérritas ante las inclemencias del tiempo y los avatares históricos.
Una mañana un ángel revolotea ante ellas y les dice:

Es un asunto para mí recurrente y que, como licenciado en asuntos de la mente, me perturba, inquieta y persigue: ¿cómo conoce, y admite, el hombre las verdades divinas? ¿por qué las acepta si su mente las rechaza?
Los que hemos pasado años estudiando "teorías del aprendizaje" y similares para llegar a conclusiones elementales --"el alma está en el cerebro", que dice E.Punset--, sabemos algo sobre los mecanismos cerebrales del conocer. Pero hete aquí una novedad aportada por...
Es la gran novedad epistemológica de las RELIGIONES DE CREENCIA, la de que propugnan "otra forma de conocimiento" que no es el racional.
Sus afirmaciones (copio):
Por EMÉRITOAGUSTO.
En un periódico dominical apareció hace un tiempo una viñeta grafica del “El Roto”, seudónimo bajo el que se oculta un humorista sarcástico y socarrón, capaz de extraer el humor más negro de las situaciones más comunes. En la viñeta se representa a un deportista practicando esquí acuático. Las tablas de esquí son las “Tablas de la Ley”, los Diez Mandamientos. La leyenda que encabeza la caricatura reza: “La herencia cristiana”.
Pocos días después, encontré en mi buzón electrónico una asombrosa noticia: “En estados Unidos, el Tribunal Superior decidirá si desaparecen de las Cortes de Justicia las “Tablas de la Ley” sobre las que los jueces juran su cargo (algo así como en España el Crucifijo y la Biblia ante la que ¡todavía! juran o prometen los ministros del Gobierno o altos cargos del Estado)

"Parece ser" que en Julio pasado, los días 1 y 2, se celebró el Tercer Congreso de Religiones del Mundo en Astana, Kazajstán (¿no era Astaná un equipo ciclista? Ay, que eso me suena a quien dice que Argüelles es un barrio de Madrid y no un abogado y político, gran orador, de las Cortes de Cádiz). Sorprenden fechas, lugar y evento. Dicen que fueron 75 las delegaciones presentes (¿tantas son las religiones "importantes" del mundo? O quizá ¿tan pocas estuvieron presentes?).
"Desgraciadamente" era mi tiempo de desconexión: ni prensa, ni televisión, apenas algo de radio de música clásica... Campo, trabajo manual, paseos por el monte entre encinas, carrascas y robles. No sé por qué evento tan decisivo para la marcha del mundo tuve que perdérmelo.

Desde el Papa hacia abajo, cualquier portavoz, voceras o heraldo de la fe al que le ponen un micrófono en la boca se siente con derecho a despotricar contra la perversión de valores que anida en la juventud “de hoy día”.
Tampoco es una novedad, porque bajo otros puntos de vista, los viejos, los que han traspasado la madurez, suelen diagnosticar idéntico mal: "Ay, la juventud de ahora..."
Si no viéramos que la juventud ha sido así desde la profundidad de los tiempos –rebelde, inconformista, respondona, incluso hedonista y egoísta—no saldríamos a la palestra a intentar poner las cosas en su sitio.
Tengo ante mí un artículo
por Julio Millán Barco.

El interés de Cirilo era recordarle al mundo que Alejandría era cristiana y sólo cristiana, así como ahora Juan Pablo II le recuerda a Europa que es "esencialmente cristiana", cristianizando Auswicth, Kosovo, Yugoslavia, Andalucía. Como cuando Pio XII esperaba que la campaña alemana en Rusia, devolviera al cristianismo católico a la comunista y ortodoxa patria de Tolstoi y Dostoievski.
Cirilo se aprovechó de uno de los mayores males de la cultura helenística y que finalmente forjó su caída: la abominable esclavitud. Bajo la consigna de hacer a todos los hombres libres (claro está, en un hipotético y utópico paraíso, no aquí en la tierra), sonsacaba a las masas de esclavos incontentos, como Lenin agitaba las masas de obreros en la Rusia de 1917 para que mataran por una utópica sociedad comunista (Quimeras y más quimeras).
por Julio Millán Barco

Hace ya tiempo publicamos en Humanismo sin credos una serie sobre la Destrucción del Mundo Antiguo a manos del Cristianismo, donde se incluía una referencia a Hypatia de Alejandría. Es una figura histórica que me interesó vivamente en su momento y que sigo admirando, por sus cualidades humanas, científicas... y, cómo no, por ser mujer en un tiempo en que serlo era poco menos que no ser nada (al menos en determinadas culturas). No es cuestión de repetir lo dicho. Pero dado que está de actualidad su figura --película Ágora-- reproduzco el artículo de Don Julio Millán Barco, recogido en octubre de 2006.
En todos los tiempos han existido personas que han sostenido la luz de la racionalidad como una antorcha brillante en medio del oscurantismo propio del misticismo y el fanatismo.

Nos acercamos al "día de los difuntos" y bueno es que pensemos en ellos (aunque eso de "día de..." suena a preceptivo y antinatural). Aquí al lado tengo una foto de mis padres y esto me basta para recordar detalles de su vida, enseñanzas y hacer que perdure el afecto.
Muerto el familiar, se le organiza el preceptivo funeral. En algunos casos, por "cabo de año". Y todos los años, un día para ellos, el 2 de noviembre. Sabia elección de la fecha, en pleno otoño de la naturaleza. Y la Iglesia reza por los difuntos. Aunque... como es consolador que en el centro de la ceremonia digan el nombre del pariente difunto y toda la asamblea lo recuerde, ¿qué son 20 € para acción tan hermosa?
¿Por qué es tan grande el negocio del recuerdo? ¿Por qué perdura tanto la superstición basada en la creencia de un alma inmortal y no se impone la verdad científica?

Desconozco cómo pueda ser el sentimiento de “muerte efectiva”, porque nunca me he visto en trance tal.
No puedo percibir ni imaginar lo que pueda barruntar el que sabe que va a morir: enfermedad degenerativa que es muerte prefijada; las centésimas de segundo que preceden al impacto; la caída del avión; el deportista al que no se le abre el paracaídas; los que se lanzan al vacío...
El “Viaducto” de Madrid ha sido moridero habitual de suicidas. Puedo decir no sabría decir si con orgullo que he salvado a dos personas cuando ya estaban a punto de lanzarse al vacío. Pocos pueden decir lo mismo. Y, en cierto modo eso “trastornó” mi existencia, porque es un recuerdo persistente:
¿Por qué el descrédito que sufre la Iglesia especialmente en las sociedades occidentales? Aventuremos alguna que otra explicación:
PRIMERO: por su falta de credibilidad y efectividad, lo mismo que muchas instituciones políticas. Este mundo busca soluciones y la Iglesia sólo procura “engaños”.
SEGUNDO: La iglesia contrataca y culpa al mundo de “escepticismo y nihilismo”: curiosa observación cuando las filosofías nihilistas hace tiempo que se han evaporado y cuando nunca se ha percibido mayor vitalidad y empuje en la sociedad; le culpa de “secularización de la sociedad”, en contraste paradójico con la proliferación de sectas.
TERCERO: las estructuas religiosas nacieron en Europa para mentalidades europeas. ¿Qué valor tienen ahora cuando las 4/5 partes de los fieles son ajenos a Europa, la mitad de ellos en América Latina?.
CUARTO: la necesaria descentralización, que siempre conlleva una infravaloración del “centrum”. Roma o las iglesias particulares; primado de los laicos o sometimiento a la jerarquía; democracia o presidencialismo; carisma o derecho canónico; pastoral o dogma... De nuevo la pregunta crucial: ¿galgos o podencos?

El hombre es un producto más de la naturaleza, cuya diferencia del resto de los seres vivos estriba en el proceso cerebral, que no mental, de adquisición de la conciencia.
Pero el hombre ha tratado en todo momento de separarse de la naturaleza, elucubrando teorías y buscando fundamentos doctrinales para ello. Son muchos miles de años de existencia natural y cambios históricos dramáticos los que han llevado al hombre actual a un callejón sin salida, el callejón de separar la conciencia emotiva de la conciencia racional, el separar mente de cerebro, presuponer un dualismo real, el de alma y cuerpo, es decir, la separación radical del hombre respecto a la naturaleza.
El hombre cazador se hizo sedentario, agricultor y ganadero, más o menos expresado en el “mitodrama” de Caín y Abel; en ese momento comenzó la cultura y la conciencia de tener que dominar el mundo (origen de los mitos del Génesis), un mundo a la vez hostil y peligroso (mitos del Diluvio y otros).

¿Se puede presumir en el creyente el amor a la verdad por encima de todo? En ese caso habría que repetirle una y otra vez que piense, que deduzca y, si es capaz de decidir, que decida –no siempre el pensamiento se traduce en acción, pero en caso contrario, genera sensación, la de cobardía--.
Otros ya hemos llegado a ciertas conclusiones, como aquella de que tanto Cartas primero, como Evangelios después, se escribieron al dictado de los intereses de Pablo de Tarso y según su inspiración. Los unos, los Evangelios, venían a corroborar a posteriori, las enseñanzas de las otras, las Cartas.
Y se escribieron para una clientela determinada, las gentes que poblaban el Mediterráneo:

Dos precisiones debieran quedar claras para todo aquel que lea la Biblia:
-- una, que es de absoluta necesidad “interpretar” la mayor parte de su contenido, algo que no está al alcance de cualquiera;
--dos, que del mismo modo que cualquier escrito mitológico de pasados tan remotos no se puede presentar como “compendio de normas y reglas para el presente”, nadie se puede dejar engatusar por las lecturas literales e interpretaciones simplistas que hacen de forma interesada algunos prestes cristianos.

Hace unos días recibí un e-mail recabando o solicitando consejo, textualmente, "acerca de que si alguien puede ser educado con valores sin la influencia de la religion..." Contesté indicando que en el apartado "Temas" de este blog hay una sección titulada "Propuestas vitales desde el Humanismo".
Pero tal solicitud me movió de nuevo a formular las consideraciones que siguen.
Desde el Máximo Jefe católico al último predicador, todos lanzan diatribas contra la degeneración en que se enfanga la sociedad occidental y propugnan una vuelta a los "valores seculares" que la religión procura.
Fin de las ideologías marxistas, arrumbamiento del positivismo, olvido del historicismo y del nihilismo de Hegel o Nietzsche, fugacidad de los existencialismos, incluso suspicacia respecto a que la verdad sea exclusiva de la ciencia...
Ante la hecatombe de las ideologías podría parecer que el nuevo racionalismo histórico que preconiza el hombre emancipado de una autoridad trascendente también podría ser una “ideología” más.

La calidad de vida nunca ha dependido de modo significativo de los hábitos religiosos aunque sea cierto que, especialmente en las personas de edad avanzada, la vivencia de sentimientos religiosos y la práctica habitual de ritos influyen positivamente en ella.
Cada vez va calando más en la conciencia de la sociedad que la calidad de vida depende fundamentalmente de cuestiones psicológicas, del ánimo vital especialmente, del influjo de los sentimientos, del control de las emociones, del trabajo por mejorar lo que antes se denominaban “pasiones”.
La conexión entre sentimientos y enfermedades ya era de dominio público, pero no ha sido hasta nuestros días cuando se ha investigado científicamente.

Acabo de leer en un opúsculo pasado de años que entre las consecuencias nefastas del pecado y, por defecto, la ausencia de la gracia, está la "ofuscación" de la razón.
Es algo que hoy día nadie se atreve siquiera a sacar a colación. Sin embargo, desde Pablo de Tarso hasta el último teólogo opusdeista, es éste un "concepto-guadiana", que surge cuando la oportunidad llega.
No se nos alcanza cómo el pecado puede siquiera perturbar las funciones racionales. Dicen ellos que el pecado conduce a confusión de facultades intelectuales, emocionales y volitivas. Será así si así lo dicen.

Entre las funciones de la escuela no se encuentra el adoctrinamiento ni el engaño: el cuento es cuento y la verdad verdad.
La escuela tiene múltiples finalidades y funciones:
* ofrece instrucción, es decir, ciencia y cultura;
* habilita las estructuras o herramientas mentales de trabajo;
* dispensa una enseñanza ética de normas;
* a la vez en la escuela el niño accede a la primera socialización, la intermedia, la que une familia y sociedad adulta;
* tiene trascendencia también el que en la escuela el niño aprenda el sentido de la autoridad, no sólo para acatarla y respetarla, sino también para ejercerla.
Asistimos en todo momento, cuando nos acercamos a alguna WEB religiosa, a la exposición de toda una panoplica de "bondad", a la muestra pública del ejercicio del bien... Alguna que otra vez también aparece una oveja negra. Es el caso, esta semana, del obispo canadiense atrapado "in fraganti" a su regreso al hogar con su cosecha pedófila.
En sí no debiera preocupar ni merecer mayor comentario el que entre tanta bondad se cuele la maldad, ínsita en la naturaleza humana. Pero ya es significativo que en estos casos sea mayor el "morbo" con que la gente normal observa tales desviaciones.
Ambas situaciones dan pie a entrar en lo que ello significa y lo que tales conductas llevan detrás.
Una persona ha alcanzado la edad adulta cuando puede discernir, con los propios medios, entre lo que es verdadero y lo que es falso, formándose un juicio propio sobre la realidad objetiva de las cosas.

Escala de valores, axiología... Podríamos definir los valores como los principios motores de la vida, los intereses, pensamientos o credos que mueven a las personas.
De vez en cuando el hombre debe "pararse" y explicitar, concretar, sistematizar –-pensar, en definitiva-- cuáles son sus propios valores.
Había ido a visitarle y en ese momento no estaba. Me quedé esperando.
Es alguien al que considero amigo y a quien no veía desde antes del verano. Al regresar de vacaciones me acerqué a visitarle. Alguien que estaba allí, me comunica la desagradable noticia que me hizo exclamar un desconsolado y estentóreo... “¡Dios!” como no dando crédito a lo que oía.
Daría igual decir que esa persona es sacerdote, párroco de Madrid para más señas. Es amigo mío. Y lo estimo y aprecio y sé de su valía personal y profesional. Y quiero todo lo mejor para él.

En la denuncia de los problemas del mundo no tienen prevalencia los credos sobre la razón. Cualquiera que use de su razón, incluso de su conmiseración, se da cuenta de los problemas que embargan el mundo:
Pobreza, hambre, enfermedad y miseria que cubren extensas capas de población, sobre todo en América, Africa y Asia.
Superpoblación añadida a niveles mínimos de subsistencia
Por EMÉRITOAGUSTO
Cuando el Papa visitó el campo de exterminio nazi de Auschwitz, se hizo aquella lapidaria pregunta: "¿Dónde estabas, Señor, mientras este horror sucedía?". Expresión que encontró su eco en el anterior arzobispo de Valencia hace unos años, a raíz de la tragedia del metro: "¿Dónde estabas, Señor, mientras el metro recorría el túnel entre la plaza de España y la estación de Jesús?".
Si fuera yo quien lanzara esta desconcertante pregunta, me vería inmediatamente acosado y acusado de irreverente, malicioso, indecoroso o blasfemo. Pero cuando proviene del presente presunto Vicario de Cristo en la Tierra, el interrogante cobra un sensato sentido enigmático. ¿De confusión, de incertidumbre, de perplejidad?
Tiempo ha escribieron en estos foros de Religión Digital un soneto con las consiguientes loas, que yo recogí en archivo para estudio estilístico posterior. Quedó arrinconado, porque no merecía mayor pena.
Pero hete aquí que hoy lo releo y saltan mis alarmas automáticas: por el sentimiento y la metáfora no se deduce la verdad del contenido.
Dejando críticas literarias aparte (amontonamiento de conceptos por versos, falta de ilación en las ideas, rimas forzadas), caemos a propósito en los mismos defectos para decir totalmente lo contrario. Nos atrevemos a ello.
ORIGINAL LOANDO LA EUCARISTÍA.
En este mundo de tradición cristiana, imbuído hasta la médulas de preceptos moralizantes fundados en determinada moral, sobra moral y falta ética.
A veces frases sueltas sin la menor entidad dentro del contexto del "libro sagrado", vienen a condicionar la vida de generaciones enteras.
Algo de eso sucede con la interpretación literal y sesgada de la yihad islámica: del concepto "lucha contra el mal", se pasa con el mayor y más macabro descaro, a una lucha de exterminio contra "los malos", que en su juicio y fuero son "los otros".

Paradójicamente, dentro de su concepto de moralidad, la defensa del orden moral se ha convertido en la propia tabla de salvación de los credos religiosos.
Alegan que una sociedad sin valores religiosos genera depravación en las costumbres, conduce a la ley del más fuerte, trae consigo injusticia y corrupción...
Habría que comprobarlo “de facto”, ver si hay algún país desarrollado o sociedad culta donde esto suceda porque no hay país donde la religión, como la mala hierba, no haya echado raíces.
De la permisividad total se puede deducir la inutilidad y la muerte de los dioses. Pero no al contrario.
El comunismo se aprovechó de la energía surgida de la protesta de toda la humanidad contra la I Guerra y la desvió en un sentido equivocado: luchar contra el imperialismo y los credos se convirtió en la fuente de los males que atenazan al obrero.
La religión se entendía como aliada del poder constituído, el poder de los ricos, la plutocracia sostenida por Dios y enfrentada al obrero.

Todo lo que ha construido el hombre se puede englobar en el apartado “herramientas”, ya absolutamente necesarias para poder desenvolverse en su hábitat y que, en conjunto, forman lo que se denomina “cultura y técnica”.
Sin embargo “parece” que el hombre también necesita, con el conocimiento necesario para fabricarlas, las teorías y los mitos precedentes o subsecuentes a ellas, dado que la adquisición de una herramienta no le satisface plenamente y busca todavía más.
¿Parece? Teorías y mitos vendrían a ser la imaginación que sigue a cualquier descubrimiento, el "qué hay más allá".
He oído decir --una definición como otra cualquiera-- que la santidad es la realización plena de la gracia. Santidad individual.
Pero lo que vemos es que la santidad de la institución impide la santificación de sus propios miembros. Y también vemos que la santidad suya es otra forma de apoderarse del mundo.
Podríamos distinguir, usando su lenguaje, tres clases de santidad:
Por más que el "concepto" lo puedan tener claro --no hay más que ller al sabio fundador del cristianismo, Pablo de Tarso-- no así lo que tal concepto ha parido.
Puestos a ser navajeros, ya no saben con qué Iglesia quedarse de tantas variedades como han nacido de la primitiva concepción.
Los comienzos son los tópicos de los grupos fanáticos: no había iglesia organizada sino deseo de hacerla; el proyecto común unía a todos; la alegría de lo nuevo les embargaba; también la amalgama que proporciona tener un enemigo común...
No. No es la razón "ensoberbecida y ciega" como se oye con frecuencia en los sermones dominicales --desde el púlpito de Predapio hasta los ventanales vaticanos-- la causante de los males de la tierra.
Lo será si la razón se pone al servicio de otros patrones de conducta: cuando el afán de poder domina al hombre, la razón busca los medios...
Dígase lo mismo de pulsiones como el odio, el nacionalismo, la exaltación de la raza, el prestigio, el desmedido afán de dominar a los demás, el ansia de poseer y acaparar...
Dejando aparte manifestaciones relativas a la maldad del hombre, en el análisis del mundo actual en relación al "mensaje de salvación" aportado por algunos portavoces religiosos --digamos misas dominicales-- se oyen diagnósticos de este cariz:
Se han alejado de “nuestra” Iglesia porque no ven en ella la ayuda espiritual que necesitan.
Se han alejado de Dios porque no les convence la imagen que los creyentes han presentado de él.

La Iglesia cristiana, católica o protestante, de puertas afuera, es decir, a la vista de alguien que no pertenece a ella, es una sociedad más. De puertas adentro podrá llamarse "cuerpo místico", "esposa de Cristo", etc. Pero en su relación hacia el mundo se comporta como una sociedad más.
La Iglesia cristiana, como tal sociedad, dígase católica o protestante, es ya, mal su grado, una sociedad cerrada, enferma, esclerotizada y osificada.
Merced a esa “distancia” en que se ha situado respecto al mundo se siente urgida, no por derecho ni autoridad, sino ¡por obligación!, a censurar las lacras que el mundo genera y soporta.
Una disección sincrónica de “lo religioso”, podría mostrar hechos difícilmente rebatibles a favor de la Iglesia:
el caudal de cultura que ha emanado de la creencia y aportado hasta ahora por las religiones seculares es gigantesco;
la sociedad todavía se rige, en sus ritos civiles, especialmente los “ritos de paso”, por ritos religiosos convertidos en costumbres sociales;
Ya hemos hablado bastante de esto a lo largo de los mil setencientos artículos de este blog: para “hacer sitio” a la fe, debe salir del entendimiento la capacidad de razonar.
De igual modo, para conseguir la salvación que prometen, evidentemente deben crear un vacío total de felicidad.
¿Cómo le van a hablar a uno de felicidad si ya la tiene?

La descomposición social y política producida en los albores del siglo XX fue de tal calibre que su factura se ha seguido pagando, se sigue pagando, en desintegración de valores, en carencia de proyectos vitales, en desmoronamiento filosófico, en incertidumbre sobre cualquier proyecto humano, en desconfianza hacia "los dioses"...
Al abrirse otras ventanas para ver el mundo, la conciencia de las nuevas generaciones desdeña –-debe desdeñar-- pensamiento gerontocráticos y busca --debe buscar aunque pueda parecer que a ciegas-- otras fuentes de pensamiento.

Ya que no los jerarcas, que han dimitido de la apologética, al menos el creyente que no quiera ser considerado como crédulo debiera caer en la cuenta de que toda la defensa de “su” fe, de “su” religión y de “su” credo se hace desde sus propios presupuestos.
Cierto que el dogma, si se cree por fe, no necesita demostración, se cree y basta. Pero son irreductibles: les embarga el empeño en demostrar la racionalidad de la fe.
El intento sería correcto si se atuvieran a algo tan elemental como que una verdad a demostrar no se demuestra con su propia definición. Que, por cierto, una verdad no demostrada de manera suficiente como tal es hipotética.

El ciudadano del mundo, el hombre, y más el que purga su existencia en países de menor desarrollo cultural, se encuentra indefenso contra La Organización Internacional del Rezo, cualquiera de ellas.
La credulidad organizada que vislumbra "poder", en un primer momento, se convierte en brazo aliado del orden político. Cuando logra controlar dicho poder, sea de forma indirecta o de forma directa, comienza la verdadera opresión religiosa, la verdadera guerra de religión, la que vuelve sus armas contra sus propios soldados, la que los convierte no en personas sino en esclavos.

Por EMÉRITOAGUSTO
Aunque no lo parezca, existen muchas personas que alardean de “opciones libres”, cuando, en realidad, lo que hacen es intentar atrapar esa sabrosa zanahoria que han colgado ante sus ojos como cebo estimulante y tentador.
Y es que, cuando nos ponen ante las barbas, pobladas o lampiñas, algo seductor, fascinante, deleitable, nos obcecamos talmente que buscamos autoconvencernos de que ese bienestar es trascendental para nosotros. Y hacemos lo imposible por alcanzar esa placentera zanahoria.
¿Quién no se ha sentido atrapado por la publicidad?
El mito de Abraham es una perplejidad. Todo mito se entiende por referencia a la realidad de la que parte y a la que explica.
Pero los interrogantes racionales no tienen sentido alguno; quizá el psicoanálisis tendría mucho que decir, que de hecho ya lo ha hecho, y la exégesis bíblica también, explicando orígenes, paralelismo, superponiendo mitos similares... Aún así, la explicación humana interesa tanto como las otras.

Quizá podríamos sustituir el título por este otro: "Ya hay suficiente con la Naturaleza". ¿Para qué necesitan el hombre cantar las maravillas de Dios, ensalzar sus virtudes, regodearse en sus atributos, si tiene suficiente con la Naturaleza? ¿Para qué trascender las maravillas que percibe o descubre si "eso otro" es una mera suposición que nada explica por inconsistencia real?
Cuanto más descubre y profundiza el hombre en los misterios de la Naturaleza, menos necesita perder el tiempo en alabar al Innombrable, al Desconocido, al Inmaterial... Cualquier libro de divulgación científica o naturalista nos sumerge en los sublimes misterios encerrados en ella.

416. El creyente no teme tanto romper con la religión cuanto con la sociedad, porque la religión es su refugio social.
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417. Vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, dicen. No hay mejor espíritu que tratar bien al cuerpo.
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418. --Yo quiero creer, respeta mis creencias… --¿Las respetabas tú en el pasado cuando tenías secuestrada a la sociedad? ¿Y en qué te transformas cuando consigues el poder?

12. La transmisión del Evangelio pide, primero, la conversión y la invitación a la fe; en segundo lugar una educación en la fe y en la entrega a Dios, que es la catequesis; y el tercer grado estriba en la dimensión intelectual de la fe, la teología como ciencia.
Este tercer grado es el objeto de la enseñanza escolar.
Parten de supuestos falsos: la teología no es ciencia, es pseudociencia. Tiene la estructura de la ciencia, pero no los elementos esenciales de la ciencia: hipótesis, pruebas, verificación, falsación, contraste y divulgación de las verdades a las que llega.

9. Legislación moderna. Se quejan de la discriminación e infravaloración de la enseñanza religiosa, pero fueron ellos los que aceptaron y acataron el R.D. de 14 dic. 94 como forma de dar cumplimiento a los acuerdos de enero del 79.
Asimismo deben pensar que el Estado es competente para regular la enseñanza como al Gobierno de turno le parezca mejor. Hablar de los países que ofertan enseñanza religiosa obligatoria no significa nada, porque se puede rebatir en contrario diciendo que los gobiernos de esos países son los que deben legislar como España y Francia.

6. Clases ¿de qué religión? Al no ser un estado confesional, para ser equitativo incluso dentro de una tradición católica éste debería poner clases de, al menos, las cinco religiones fundamentales dado que todas las religiones son verdaderas.
Pero, a la par, debería impartirse una de humanismo o racionalidad: el niño podría elegir, después de examinar todas, la que más le conviniere para su vida... o ninguna.
¿Por qué sólo la católica? ¿Imaginan la escuela pública española convertida en “madrassa” universal?

3. “Su interés no surge de un derecho de la Iglesia que quiera exigir...ni de un privilegio...; es un derecho de los padres...”.
Excusa no pedida y ya se sabe, “el que se excusa, se acusa”. Lo de derecho de los padres es discutible: el derecho de los padres también incluiría el que supieran las consecuencias de la manipulación de las mentes de sus hijos; el derecho de los padres incluye que a los niños se les enseñen verdades.
“Si no hubiera enseñanza religiosa no habría libertad”. Está bien relacionar enseñanza con libertad, porque sólo la verdad nos hace libre. Y hay que insistir en que la enseñanza científica sólo es una, enseñar y aprender la verdad sobre las cosas y sobre las conducta.

Pasemos al opúsculo que responde a cincuenta preguntas que aquí, por necesidad, resumimos en una docena.
Cuestiones
1. Educación plena e integral, dicen.
Ni plena ni integral, porque es parcial –sólo la de la Iglesia Católica “Romana”—y tendenciosa. Añadamos que la enseñanza de los “cuentos religiosos” la viven los niños igual que los cuentos de Perrault o Andersen, con la diferencia de que a aquéllos les revisten de dignidad, historicidad y compulsión moral que incita a obrar en forma de ritos y actos buenos.
Psicológicamente la enseñanza religiosa es degradante, deshumanizadora y despersonalizante. No podemos explicitar más cada uno de estos tres aspectos, pero los mantenemos como algo esencial para negar que se imparta enseñanza religiosa escolar.
La decisión de los padres que piden enseñanza religiosa obedece a muchas razones, las más de ellas espurias: estar más tiempo en el Colegio, conocer la cultura religiosa, recibir enseñanza en valores morales las más de las veces puramente éticos...

Pero añadamos para confirmar nuestra negativa a que la religión se enseñe en las escuelas, datos referidos a lo que la creencia genera:
• la religión induce y se nutre de la magia, como lo es rezar para que el familiar enfermo se cure;
• propicia esoterismo cultural y exoterismo doctrinal;
• dejación de la voluntad propia y de la responsabilidad en manos de Dios, administrado, eso sí, por eclesiásticos interesados y lógicamente sectarios;
• secuestro de las conciencias con doctrinas que no dejan de ser mitos fruto de la rapiña sobre religiones precedentes y prácticas exigidas por un lavado de cerebro masivo y secular.

Comienza el Curso Escolar y a la Jerarquía les escuece sobremanera el hecho NORMAL de que la enseñanza religiosa se vaya desterrando de los colegios para quedar al recaudo de donde siempre debió estar, la catequesis en las iglesias.
Creo recordar que fue en 2005 cuando la Conferencia Episcopal editó un opúsculo, interesante en verdad, respondiendo a cincuenta preguntas de por qué se debe impartir dicha enseñanza.
Vuelvo a él porque en modo alguno ha perdido vigencia; vuelvo porque es referencia a lo que piensa la Iglesia... y que felizmente el Estado ha puesto en su sitio.
Y vuelvo porque no es cuestión de desaprovechar pensamientos escritos en su tiempo y no publicados. Así que hacemos astillas del árbol viejo y allá va lo que va.

Después de todo este "preludio", necesario para entender algo de la Semana Trágica, regresamos a las preguntas primeras que hacíamos hace cuatro días:
* ¿Cuáles fueron las causas mediatas de la ira desatada en la Semana Trágica contra la Iglesia Católica? (las inmediatas son bien conocidas)
* ¿Por qué se desbordó la ira popular?
* ¿Por qué una huelga general contra un hecho determinado deriva en destrucción de edificios y símbolos religiosos?
* ¿Por qué derivó en furia anticlerical?
* ¿Por qué la Iglesia fue el punto de mira de tal furor destructivo?

Semana Trágica: han pasado cien años.
Deberíamos aprender. Nunca las ideas y las proclamas incendiarias han resultado gratuitas. Tanto por una parte como por otra. No se puede afirmar alegremente que se puede opinar lo que se quiera, que hay libertad de expresión, que las ideas no hacen daño... Sucede hoy día lo mismo que sucedió antaño.
Lerroux cocinó el caldo de cultivo en que se cocieron muchos movimientos revolucionarios y anticlericales. Ferrrer Guardia fue el chivo expiatorio del control férreo de la educación que la Iglesia ostentaba.

Semana Trágica, cien años de aquello.
Uno de los hechos que crisparon a las masas fue precisamente el asunto de la educación de los hijos de obreros. No sólo por conciencia propia de clase sino por las peroratas de los dirigentes obreros, el asunto de la educación enervó los ánimos de aquellos que sabían que el único medio de salir de la postración secular era la educación de sus hijos. Era conciencia obrera desde los tiempos de la Internacional.
Entre sus reivindicaciones una se repetía constantemente: una mejor educación para sus hijos. Ésta sería la única manera de que ellos consiguieran elevar su situación y conseguir mejores trabajos.

Reflexiones relacionadas con la "conmemoración" del centenario de la Semana Trágica de Barcelona.
Para entender de alguna manera los hechos ocurridos en esa semana habría que adentrarse, cosa que no es tema de este blog, en el clima de agitación social por parte de las clases obreras que venía embargando a toda la sociedad europea durante todo el siglo XIX. A Barcelona llegaron antes que al resto de España los fervores obreristas reivindicativos de Europa y la ciudad sufrió con mucha frecuencia huelgas y algaradas callejeras.

Algunos podrían hablar de "celebración", pero tales hechos no se pueden celebrar. Como mucho, recordar o conmemorar.
Recordemos lo esencial: entre los días 25 y 31 de Julio de 1909 --han pasado cien años-- sucedieron unos hechos luctuosos que se han venido en llamar "Semana Trágica". Los dirigentes sindicales y algunos partidos como el P. Radical fundado por Alejandro Lerroux, convocaron una huelga general para protestar por la leva obligatoria de reservistas con destino a Marruecos. La poca convicción de los dirigentes en tal huelga no se correspondió con el "fervor revolucionario" de las masas.
La Escolástica llegó a su más alta concreción lógica con la técnica del silogismo. El silogismo tenía sus reglas. Según ellas una conclusión necesariamente se debía deducir de premisas previas. Sólo eran válidas quince clases de silogismo, según los enunciados fueran afirmativos universales, af. particulares, negativos univ. o neg. part. Lógicamente las premisas debían ser verdaderas para que la conclusión fuera necesaria.
Esto se aprendía bien con la retahila bárbara - celarent - darii - ferio - baralipton - cesare - camestres - festino, etc. Un ejemplo en "celarent": Los hombres no tienen alas; todos vosotros sois hombres, luego vosotros no tenéis alas. O bien: Hay blogs influmables que no se pueden leer; éste es un blog infumable; luego este blog no se puede leer (silogismo en "darii" un tanto "sofismatizado")

[¿Krishna niño o Cristo infante?]
Arguía un lector que es falso que el creyente dé asentimiento a unas verdades después de conocerlas. Y tiene razón, porque la inmensa mayoría de los creyentes "rituales" no conocen lo que leen ni lo que les dicen. Son crédulos de lo que sea. Les consuelan palabras de fervor y ritos "pregnantes", ritos que hacen presente a Dios, cual zarza ardiente del Sinaí. La verdad doctrinal no importa: "Doctores tiene la Santa Madre Iglesia que te sabrán responder", decía Astete.
VIDA DE JESÚS y NUEVO TESTAMENTO - I

El creyente da asentimiento a unas verdades que conoce. Esas verdades producen en él frutos de consuelo, ánimo, exaltación, seguridad...
Si nos paramos en el primer paso, el asentimiento, además de la doctrina, el creyente debería conocer también las ficciones que encierra tal doctrina.
Si se trata de creer lo que sea, no hay nada que objetar, pero si ese "lo que sea" lo presentan como verdad y, de añadido, verdad histórica, siendo falsedad demostrada, o una de dos, o el creyente es estúpido integral o la necesidad de consuelo –ellos dicen salvación-- inunda y desborda hasta lo más recóndito del cerebro.

Ruinas de Eleusis.
REPUBLICADO 4 JULIO 2011

Cuando se habla de fe, de creer, hasta el más romo de los creyentes percibe que no se trata sólo de un sentimiento, sino también de dar asentimiento a algo, unas verdades, que constituyen el elemento racional de la creencia.

El ciudadano del mundo, el hombre, sobre todo el que purga su existencia en países de menor desarrollo cultural, se encuentra indefenso contra La Organización Internacional del Rezo.
La credulidad organizada que vislumbra "poder" se convierte, en un primer momento, en brazo aliado del orden político. Cuando logra controlar dicho poder, sea de forma indirecta o de forma directa, da inicio a la verdadera opresión religiosa, en realidad una forma más genuina de la guerra de religión, la que vuelve sus armas contra sus propios soldados, la que los convierte no en personas o ciudadanos, sino en esclavos.
La inmensidad del pensamiento griego produce verdaderos escalofríos intelectuales.
Por interés de la creencia cristiana, sólo ha trascendido el pensamiento filosófico junto a un arte que, por aséptico o snobismo humanista, el cristianismo consintió.
Sin embargo tanto mayor y de más importancia histórica hubiese sido el pensamiento científico desarrollado por los griegos, el naturalista, el de la medicina, etc. si el fanatismo no lo hubiese hundido en el piélago de la nada: el cristianismo provocó un retraso de más de mil quinientos años en el desarrollo científico, no porque lo prohibiese, sino porque arruinó las bases y escuelas que lo sustentaban.

Hay un dato cuando menos curioso en el proceso de “recristianización” y es la presencia de individuos cultos entre sus adeptos, lo cual podría contradecir el hecho secular de que la religión hinca sus raíces en las capas “oscuras” de la población: analfabetos, pobres, ancianos, campesinos, enfermos, etc.
No debe llevar a confusión este hecho: la mayor parte de esos “elementos técnicos” no dejan de ser analfabetos en asuntos muy cercanos a la credulidad, como psicología, filosofía, historia, áreas del pensamiento en general.

Parece que lo que importa, sobre todo a los Jerarcas Manipuladores, es que el creyente tenga fe, crea, sin tener en cuenta si el objeto del credo es verdadero o falso.
En el subsuelo o preconsciente de la religión anida la sensación de que lo relevante no es la historicidad de determinados hechos sino que esos supuestos hechos inciten o no a elevarse a Dios.
Tres ejemplos esclarecedores:

a)La Sábana Santa de Turín es un lienzo, parece ser, del siglo XIII ó XIV; aún así, sigue atrayendo turistas y sirviendo de pretexto para crédulos. ¿Y qué importa, dirán, si el "recuerdo" de Jesús se mantiene a través de una pequeña mentira? No, esto no es nuevo:¡ya lo decía Pablo de Tarso... si por mi mentira puede ser Dios glorificado...!

Con las religiones sucede como con el delincuente enriquecido que goza de predicamento entre sus conciudadanos por las obras de caridad con que se prodiga.
Éste, asentado en su poder y preservado de la justicia por la falta de poder, crea empresas, proporciona empleo, produce riqueza, organiza fundaciones de caridad, dispensa donaciones generosas y, generalmente, la única persecución que teme es la de los medios de comunicación, que bien se cuida de silenciar por las mansas o por las bravas.
Mas, no puede hacer olvidar que el origen de todo ese emporio está en el delito, asociado las más de las veces al crimen.

¿Cantidad? No importan ni los números absolutos ni los porcentajes. La línea gráfica desciende en barrena hacia el cero.
¿Tiempo? El proceso no es generacional sino secular: el cristianismo tardó en “dominar” a la sociedad tres siglos; a falta de “revoluciones” que aligeren el proceso, la descomposición del cadáver puede esperar uno, dos o tres siglos más.(1)
En España comenzó a mediados del siglo XX.

Causa perplejidad, a quien lo ve desde fuera, la pléyade de creyentes enfervorizados saliendo de la basílica; la entrega al rito; la confianza que parece darles la creencia; la satisfacción que encuentran en sus prácticas; el asentimiento indubitable a lo que se proclama como “palabra de Dios”...
Considerada la religión como conocimiento bien que “sui géneris”, se podría decir de ella que es un conocimiento completo, global y globalizante y ésa es una de las ventajas que tienen las religiones sobre el resto de conocimientos.

Para aquilatar hasta qué punto el Occidente crisitiano y su mentora la Iglesia han sido capaces de apuntalar firmemente prejuicios mentales en sus prosélitos, fieles crédulos o no, examínense las afirmaciones que siguen sin saber su autoría.
Son afirmaciones que cualquiera opuesto a los credos puede suscribir, pero...
Antes de decir de dónde proceden, juzgue su veracidad aquél que se atreve a pensar por su cuenta, aquél para quien el sentido común es criterio de actuación, sin entrar siquiera en el pensamiento filosófico de los últimos siglos que podría inspirar su contenido:

Incongruente es que se llame a una persona creyente porque "cree" verdades dudosas o falsas y se niega a creer lo que es evidente.
Habría que llamarle irracional o, si esto es vejatorio, sub-racional, infra-racional, pre-racional:
por EMÉRITOAGUSTO
Por suerte para unos, por desgracia para otros, según quién y cómo lo considere, a pesar del ateísmo y de la indiferencia religiosa que reina en nuestro mundo, Dios está omnipresente en nuestras vidas.
Yo diría que lo tenemos “a flor de labios”, a juzgar por el lenguaje que empleamos.

A la sociedad postindustrial --atómica o informática--, pero sobre todo urbanita, le han pillado los cambios con el pie al tresbolillo: carece de una simbología adecuada para los nuevos tiempos, incluso de una mitología ad hoc, donde el hombre sea el centro de una sociedad nueva nacida en un mundo y para un entorno nuevos; las comunicaciones han trastornado el hábitat agrícola; el ciudadano vive en la sensación de “no encontrarse”, de no sentirse a gusto en el lugar en que ha nacido; el proceso de globalización que ha traído consigo el hábitat global, no es una “aldea” en consonancia con el hombre.
Faltan parámetros para asumir todo eso.

Uno de tantos, Sinesio de Cirene (1), discípulo de la célebre Hipatia de Alejandría, contemporáneo de Agustín de Hipona y obispo como él, deja entrever la esquizofrenia de la Iglesia cristiana, la de admitir en privado unas ideas y enseñar en público otras, la de filosofar en un sentido y emitir doctrina en otro.
“Asumiré la sacra dignidad sacerdotal con la condición de que me sea permitido ejercer la filosofía en privado y dar rienda suelta a las fábulas en público”.
Se cree una cosa aunque se enseñe otra bien distinta.
Es fácil degradar a una persona o a un grupo: se le define con aspectos negativos, se le encuadra legalmente y se le condena.
Sorprende las furibundas campañas de ciertos “elementos” políticos laicos contra determinadas sectas tachadas por el estamento clerical de “pseudorreligiosas”, pervertidoras de la juventud, destructivas de la personalidad, totalitarias, falsarias.
En España la verdadera iglesia es la católica, el resto son sectas a extirpar; en Egipto, la religión oficial es el Islam, las demás deben ser proscritas como antinacionales. “Et sic alia”.
Una breve disertación respecto a la Iglesia cristiana en los primeros tiempos y antes del Edicto de Milán (313).
En Roma la consideración de una religión advenediza, de cualquiera, también del cristianismo, como “religión” o como “secta” acarreaba un “status” distinto.
Iba en ello el orden, la moral, la cohesión social, el acatamiento al poder constituido.
El cristianismo, a ojos de los romanos de los dos primeros siglos, tenía los rasgos típicos de una secta.
Terminaba ayer la primera parte de la CARTA, que concluye hoy, con esta reconvención:Cree aunque sepas y, en lo más profundo de tu duda, estés convencida de que...
...en nuestros días Dios no responde a nada.¿Por qué los beatos siempre os movéis en el pasado? ¿Por qué los grandes problemas del hombre, los reales problemas que angustian al hombre, escapan a Dios?.
Dios no responde a las preguntas más humanas que nacen de un cerebro en funcionamiento ni a las todavía más humanas de los que ven su cerebro sin funcionamiento por el hambre, las penurias e incluso la muerte...
Se queja de la incomprensión familiar, llama por teléfono todos los días, pide un poco de comprensión a sus problemas, se queja de sus dolencias, ve con tristeza cómo tiene que ir sola al hospital... ¡y no se da cuenta de que el problema mayor es ser enormemente piadosa! Tanto que sus prácticas, que llenan gran parte de su joranda, la han alejado de la vida, de las amistades verdaderas y sanas, de las personas de su edad
Esta es la carta que yo le escribiría, caso de que le escribiera alguna vez:
No todo lo humano, de lo que por asunción se apropian, responde de forma satisfactoria a la descarada manipulación de que hacen gala. Felicidad y alegría, “realidades” humanas inasequibles a su voracidad.
¿De qué alegría habla la religión?. A despecho de que hablemos de dos conceptos distintos de alegría, no se concibe la que ellos esgrimen. Lo que cualquiera percibe en esa su alegría de los hijos de Dios es una inmensa tristeza a los ojos de los hombres.
Mes de agosto, fin de las faenas agrícolas --eso en otros tiempos, que en los actuales hace ya más de un mes que se han terminado--, fiestas patronales, entre ellas la más señera, "la Virgen de Agosto"...
Todo ello ha dejado de tener el sentido y la solemnidad que en otros tiempos tenía. Hoy los pueblos celebran sus fiestas en función de los turistas o de los vecinos autóctonos emigrados a las ciudades... Hay más gente.
Y comienza la fiesta con cohetes, pregones, música inaguantable que hace vibrar el estómago y "misa mayor".
El sol, astro que condiciona la vida, ha sido también fuente y origen de la práctica totalidad de las culturas míticas y por ende de las religiones.
Pero la contemplación del Sol como principio rector dela vida y, en reflexión, de la creación de mitos, ha perdido su virtualidad. Ya no dependemos de sus fases ni de su diario girar.
La técnica nos ha hecho independientes de su influjo. Incluso los cultivos dependientes de sus rayos ya no lo son tanto... quizá por desgracia.
Dice el creyente que no existe contradicción entre la religión ritualizada y la religión interiorizada, o, en palabras de uno de los suyos, entre la religión ontológico-cultualista y la ético-profética.
Dice que dentro del rito se realiza la vivencia, que sólo en la práctica cultual se puede encontrar la promesa, el anuncio del Reino, que sin tales ritos no hay concreción del sentimiento...
406. La caridad es la forma que tienen los ricos para acallar su conciencia.
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407. La caridad casi siempre es un sucedáneo de la injusticia.
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408. ¿Qué les tiene que importar a los crédulos este mundo si tienen otro mejor?
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La preponderancia a uno u otro de los sacramentos (1) corre paralela con las diversas “corrientes”, incluso herejías, que en la Iglesia se dan o han dado.
Incluso los vaivenes históricos eclesiales van por ese camino: si la comunidad eclesial gira en torno a la teología del bautismo, se desdibujan los límites del catolicismo para tornarlo de nuevo vagamente cristiano y ecuménico.
El de la confirmación, que apenas si la Iglesia lo tiene en cuenta, incidiría en un cristianismo carismático, de individuos “iluminados”, y por lo mismo peligrosos, que caminan por su cuenta según la inspiración de dicho “espíritu”.
Sempiterno argumento sobre el conocimiento de Dios: que nuestros conceptos de Dios son humanos; que Dios escapa de nuestra inteligencia; que Dios no cabe en nuestros criterios racionales; que los que fallamos somos nosotros al interpretarlo...
O también: que existe otro tipo de conocimiento, no el racional, sino el "vivencial", el que nos procura la verdadera "sabiduría"...
Las respuestas podrían ser variadas, aunque con seguridad ninguna les convencería. La más contundente es la que sigue su mismo razonamiento
Para quienes la historia les sirve de manjar de estudio –y siempre es necesario el estudio reflexivo y crítico--, el surgimiento de prácticas irracionales, regímenes autoritarios canallescos, guerras de la más variada ralea, estancamiento cultural de los pueblos, regresión social, situaciones de miedo o terror colectivo, fobias interculturales, hambrunas, genocidios, dictadores consentidos, expoliaciones, torturas, dilapidación de los bienes del pueblo y el añadido de un largo etcétera de indignidad, tiene mucho que ver con la preeminencia de determinadas religiones.
Los que tienen el poder –a veces se reduce al machete o al fusil-- podrían bastarse a sí mismos.
Pues no. Si hay un credo pululando por el ambiente, se alían con él. Y, viceversa, lo mismo pasa con el credo: solo y sin asistencia terrena se siente vacilante y débil. Por eso presta sus energías al poder para participar, por ósmosis, del mismo poder.
¡Con lo fácil que tiene el mundo hoy día acabar con el dispendio militar!
El camino para solucionar problemas, grandes pensadores lo han trazado teóricamente, pero, que se sepa, sólo uno lo ha practicado: Ghandi. Puede parecer análisis simple, pero en esencia él logro la independencia de la India con la sola oposición pacífica.
Las armas sólo consiguen victorias pasajeras, provocan guerras que nunca concluyen, generan más desastres que los que procuran atajar, empobrecen más todavía a los pueblos, postergan las soluciones que a la larga se impondrán...
Ya no se sabe quién tomó modelo de quién, pero es de suponer que el “intelectual” de las tribus primitivas, el chamán, fuese el primero en exigir su peculio por aplacar la ira de los dioses o por dar explicación de lo que al hombre le sucedía.
Esa opresión de siglos a manos de “instancias” religiosas se vio continuado por otras, todas buscando el provecho en la teta secular del trabajador honrado.
Cuantos escudriñan y revuelven aspectos de la vida con ojos científicos, suelen derivar en conclusiones generales muy ligadas a aspectos simbólicos, psicológicos, axiológicos o praxiológicos (1) que no se apartan mucho de las nociones que al hombre común le sirven para “andar por la vida”.
Las deducciones religiosas –el hombre depende de instancias superiores que escapan a la consideración científica o a/científica— es una de esas derivaciones quizá no buscadas, pero con las que se encuentra el científico.
Ahora bien, tales derivaciones no son sino fruto del “cansancio vital”
Tres millones de años, los que conducen de los simios al hombre, son muchos años, pero se entienden, se asimilan y se organizan dentro de Eras Geológicas.
La época histórica, la que se constata con restos, supone muy poco tiempo dentro de las “edades del hombre”.
Hace 12.000 Millones de años --dicen los científicos-- sucedió el “Gran Plaf”; hace 4.600M se formaron el sistema solar y la Tierra; unos 3.800 M cuando se originó la vida en forma de células primitivas;
Terminaba hoy la Semana Trágica de Barcelona, semana que comenzara el lunes 26 de Julio de 1909 con negros nubarrones en el horizonte.
Los hechos son de sobra conocidos: la leva y embarque de tropas reservistas para sofocar los desmanes en Marruecos fue la chispa que prendió en el incendio de gran virulencia social que azotó la ciudad de Barcelona durante una semana.
Mirando las cosas con asepsia racional, no se explica cómo la convocatoria de una huelga que pretendieron fuera nacional y que las masas iniciaron prematuramente, no se explica, decimos, cómo derivó en enfrentamiento con la policía y luego con el ejército; cómo derivó en barricadas; cómo Cataluña quedó aislada del resto de la Península; cómo terminó con la quema de casi la mitad de los edificios religiosos de Barcelona.
Deducir del proceso de constitución cerebral humano, como algún biólogo deduce, una disminución del papel jugado por los instintos en favor del que juega la razón, es mucho deducir.
Esa sería la explicación de actitudes que favorecen el amor, el espíritu de sacrificio, la abnegación, la preocupación por los demás... algo ajeno a los instintos.
Continuamos con las consideraciones que provocan las palabras de Wellington ("en España el verdadero poder lo detenta el clero").
A raíz del motín de 1766, el famoso Motín de Esquilache, las órdenes religiosas fueron acusadas de lanzar a "sus" turbas contra la administración reformadora.
Los motivos de las turbas eran claros y alguien tenía la culpa. Siempre se buscan cabezas de turco: los ministros acusaron a los Jesuitas; la Iglesia y la plebe a los ministros masones, librepensadores y descreídos.
Una frase de Wellington, el héroe de Waterloo, me lleva a interesarme algo más sobre lo que era la Iglesia, sobre el poder de la Iglesia en España, en los años en que la Revolución Francesa había intentado raer de su suelo la poderosa institución católica. En referencia a la Guerra de la Independencia, dice:
"En España el auténtico poder lo ejerce el clero; fue él quien mantuvo firme al pueblo contra Francia"
Reproduzco y comento los datos que aparecen en el libro "España: 1808-1975" de Raymond Carr.
El modelo de vida de perfección que ofrece la Iglesia se concreta en la "vida religiosa". Dicen que la santidad hay que buscarla, cada uno, en la misma profesión que se ejerce y en el modo de vida elegido, pero a fin de cuentas, cuando hablan de algo excelso, perfecto, digno de abrazar, se refieren a la "vida religiosa".
Es una interpretación sesgada y parcial de aquel "si quieres ser perfecto", interpretado de tal manera en unos siglos concretos y que, por inercia, la Iglesia no ha hecho sino fomentar y mantener.
Sin embargo, lo que reluce es otra cosa. Porque también las cosas hay que verlas con "ojos de hombre". Y lo que aparece de manera patente es la cruel condición que encierra la vida diaria de las congregaciones católicas.
El asunto de la sexualidad no es tan banal como para dejarlo pasar por encima o para circunscribirlo a una serie de normas de conducta.
La vida religiosa –dicen— es la vía más perfecta de la santificación. Si dicen que pensamientos, emociones... se deben poner al servicio de Dios, ¿por qué no también algo tan humano como la sexualidad?
Vade retro, Sátanas!, dirán.
La Iglesia, históricamente, ha convertido la sexualidad en moralidad, lo cual ha llevado al hombre, crédulo o consagrado, a frecuentes situaciones de angustia, especialmente en los jóvenes, muchos de los cuales han vivido la contradicción vital de “sentir” el impulso sexual en todo su esplendor cohabitando con una moral crédula estrecha, emanada de sexagenarios sin sexo.
Su exigencia puritana normalmente se ha traducido en condena. Y siempre en imposición coactiva de normas de conducta.
Un cáncer; un accidente grave; una operación a vida o muerte superada con éxito...
La deriva de una situación traumática en aquél que anteriormente estaba volcado en la expresión cotidiana de la fe y llenaba el día de prácticas pías, puede ser doble:
* la una, sentir la vida, corta y feble, de otra manera; vivir lo único que tenemos como propio, las alegrías del acontecer diario, de la amistad, del amor, del trabajo... en toda su profundidad, es decir, entregarse a la alegría sana de vivir cada momento. Escribir, dar testimonio del nuevo renacer. Y la alegría sana no “se dice”, la ven los demás, se desprende de la persona;
¿No da qué pensar a los crédulos que Dios encuentre más justificación en elucubraciones o previsiones de futuro que en conceptos de pasado?
Como el pasado de Dios no resiste la razón --revelación, historia de la salvación— se le presiente en el futuro.
Del pasado nacen los conocimientos; del futuro las creencias.
Querer vivir de otra manera, más humana y más racional, no es algo de nuestro tiempo. Desde que la cultura se hizo historia, el hombre lo ha pretendido.
No le han dejado, precisamente, las creencias, que se han apropiado de todo el espacio que el desarrollo armónico de la razón y la instalación de valores éticos en la sociedad podrían haber ocupado.
Cuanto más desgraciados, más crédulos. Es la necesidad psicológica de sentirse "reconfortado" por "alguien". Si, además, el que nos acoge está modelado según lo que deseamos –de forma inconsciente, por supuesto--, mejor que mejor: un ser paternal, todopoderoso, protector, que premia el sufrimiento con su amor... Todo ello es, ciertamente, muy consolador, pero falso.
Invasión de lo “santo”, generalmente por nominalismo.
El calzador de la creencia cristiana: se rebusca y se tiene un “patrón”, exhumado de entre el catálogo de “santos”, cuando la correlación de ese “pretendido santo” con el individuo es únicamente de homonimia o cuando su vínculo con el objeto de la sociedad está traída por los pelos.
Hasta pretendieron sobreponer -poner, imponer, deponer, proponer-- un santo a "Internet". Una de las candidatas fue Santa Tecla. Jolgorio general.
He aquí otra parcela en la que la “ciudad secular” tiene un basto campo de acción re-sustitutoria.
Posiblemente la santa venerable era una persona buena.
A decir verdad, como ella había y hay cientos de personas buenas, dentro y fuera del claustro.
Más virtud que en cualquier Teresita del Niño Jesús hay en la madre de familia que reparte amor a los seres queridos, que trabaja en algo productivo y eficaz, que demuestra una preocupación sencilla y admirable por los seres de su entorno y por su bienestar; que siente la satisfacción de hacer lo que tiene que hacer en la vida. Y sin embargo nadie le está diciendo que “eso es lo bueno y agradable a Dios”.
Cuando hablamos del negocio que existe dentro de la Iglesia Católica de los santos, beatos, semibeatos, venerables, “beatificandos” o simplemente sacerdotes, monjas o frailes que en su tiempo fueron “buenos” –a su estilo y dentro de su mundo-- no lo decimos “a humo de pajas” sino con conocimiento de lo que está sucediendo.
Si el negocio fuera honesto, nada diríamos; pero es un negocio del engaño: la Iglesia y las Congregaciones reciben bienes “contantes y sonantes” a cambio de humo, de sentimiento, de consuelo engañoso...
Por más que pretendan engañarse, la religión centrada en los ritos es falsa.
Quizá no es que pretendan engañarse, sino que ni se dan cuenta ni pueden hacer otra cosa. Sólo les quedan los ritos en un mundo de incredulidad generalizada.
Lo dicen sus mismos teólogos:
EL MISIONERO-I.- Tras haber renegado de las comodidades de su mundo anterior, el misionero malvive en su misión contento de servir para algo más que cuatro misas y tres rosarios.
Detrás de él están los que han organizado su nueva vida y le han ayudado a tomar decisiones, pero que, gracias a su opción exclusivamente perosnal, justifican la pervivencia del mundo del que él renegó.
Su acto de heroísmo sirve de coartada para vidas apoltronadas y para llenar panfletos de los que están en retaguardia.
Todos se oponen “in mente” a la religión tradicional que pide signos y señales (judíos, romanos, ¡católicos!) y lógicamente a la racional (Platón, Aristóteteles, Escolástica, incluso Revolución fancesa).
Los reformadores siempre han clamado contra estos dos tipos de religión, contra estas dos concepciones de vivr lo sacro y acceder a la perfección.
Pero en la superación de tal dicotomía, hay un peligro latente. Caer en la religión del sentimiento o en la relgión que busca la magia. No sólo para los razonadores, también para los reformadores es difícil la lucha contra las religiones mágicas.
Y los “movimientos” siguen. Tocados todos por esa nueva primavera del Espíritu de que –voluntarismo crédulo— tanto le gustaba hablar al Jerarca Máximo anterior, JP-2.
Todo contra esta Europa materialista y hedonista que padecemos.
Llámese Comunión y Liberación o Comunidad de Ayala, o el que hoy está en el punto de mira, Legionarios de Cristo. Se les reconoce a algunos su altura intelectual sin las groseras experiencias místicas de otros tiempos.
Podrían declarar "santo", porque sí, a cualquiera: por sus virtudes, por su caridad, por su testimonio martirial... Nada habría que objetar.
Pero, señores, hacerlo necesitando para ello un milagro... ¡no es serio!
Para certificar que un hecho es milagroso, recurren a los científicos. Maticemos: a determinados científicos. Pregunta previa: ¿Por qué siempre los milagros son curaciones? Pregunta subsecuente: ¿Y por qué son los médicos quienes han de someterse al trance de certificarlo? Uno de los estamentos profesionales donde más abundan los creyentes convencidos es en el de la medicina. ¿Será por algo?
"He aquí el tinglado de la antigua farsa..." (Los intereses creados. Jacinto Benavente). Nada más real que su aplicación a este otro tinglado.
Lo que por el momento no tiene explicación humana le sirve a la Iglesia para montar su tinglado milagrero.
Cuando un paciente se cura sin que los médicos sepan por qué, siempre aparece una estampa bajo la almohada del moribundo; o la intervención oportuna de un familiar que ha rezado; o las lágrimas de una madre desesperada; o la oportuna presencia entre los conocidos de tal beato, generalmente perteneciente al clero o al monjerío, que "tiene que ser canonizado"...
Atribuido el milagro, la santidad es consecuente.
Leemos que van a canonizar a una nueva recua de masacrados durante la Guerra Incivil Española.
¡Eran cristianos convencidos de tener un Padre amoroso!. No habían pensado antes que tal cosa podría suceder; vivían “alegres y confiados”. No conocían pasados truculentos, los reales de la historia, más que por los cuentos dominicales.
Sólo cuando comenzaron a sufrir más allá de lo soportable,
La ristra de “santos protectores” es, como poco, una ofensa al buen gusto.
Hay “santos” para todo. A veces ni se sabe por qué son “protectores de...”: algunos están asociados a determinados males o bienes ¡sólo por el nombre!
Como la rima en asonante es fácil y el nombre contiene “pan”, se invoca a San Pancracio para tener salud y trabajo.
Existen modelos humanos. Y podemos afirmar sin temor a equivocarnos que "a cada edad un modelo". En la historia y en la vida personal.
Sí. Las creencias nos proporcionaron "santos" que imitar, santos acomodados a cada época. Pero la nueva cultura naciente no puede admitir desechos humanos como paradigmas de conducta. Al mismísimo calendario remito: bucee quien quiera en la vida y hechos de la inmensa mayoría de los hombres que ahí aparecen. ¿O sólo son nombres? ¿Nombres que ayudan a poner nombres? ¿Nombres recordatorio? ¿Pero siguen siendo modelos?
396. El sacramento une a los esposos hasta que la muerte los separe; el matrimonio civil ayuda a que se separan antes de darse muerte.
***
397. Lo que es natural en los animales, también lo puede ser en los hombres. ¿Se puede ver así el matrimonio?
***
398. La creencia es un modo refinado de apartarse de la naturaleza.
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¡Los muertos sustentadores de la ética! Hasta se podría argumentar así.
Ante la muerte, ¿qué hacer con la ética? ¿Cómo hacer justicia a los ya irremediablemente desaparecidos? El sentido integral de la vida humana tiene que incluir a los muertos. Esperanza de que lo injusto no sea la última palabra,...anhelo de que el asesino no pueda triunfar sobre la víctima.
El hombre moderno, sobre todo el de los jóvenes, puede “pasar sin lo religioso” no porque no le acucien las preguntas “de siempre”, sino porque encuentra las respuestas por sí mismo en la inmanencia de su pletórica racionalidad y con los instrumentos que una cultura plural le ofrece.
La necesidad de asociación y que en otros tiempos satisfacía plenamente la vivencia religiosa común, hoy el hombre la encuentra en multitud de campos que se han ido retirando del vehículo crédulo.
Respecto al “PARLAMENTO DE LAS RELIGIONES DEL MUNDO” que se viene repitiendo con periodicidad.
La pregunta que taladra a todas las religiones es si es posible una globalización del hecho religioso: mismo dios, mismo sujeto, el hombre... ¿por qué no misma organización de la credulidad?
Es la expresión repetida por el labriego pensaroso y por el científico circunspecto. "Tiene que haber algo ahí que gobierne todo esto y que controle a los hombres"... "No sé, a mi la religión no me seduce, pero sí creo que tiene que haber algo...".
Parece que la regularidad, la armonía y el orden --incluso el desorden-- que los científicos perciben o descubren en el mundo les produce tal impresión que su propia admiración se convierte en credulidad: tiene que haber “algo” detrás de todo eso.
Y a los mortales de a pie impresiona ver científicos tan relevantes y disímiles como Pascal, Volta, Priestler, Euler, Oersted, Ampère, Faraday, Maxwell, incluso Einstein... haciendo gala de convicciones religiosas tan profundamente sentidas y, en muchos casos, vividas. O la expresión de Schiller en la "Oda a la libertad/alegría" musicalizada por Beethoven:
Hay un asunto ya resuelto en otros países pero no del todo, hasta hoy, en España, del que no sabe la Iglesia cómo salir y con el que había tenido cautiva a la comunidad científica: el problema de las células "madre" y, sobre todo, los embriones congelados.
Dice la Iglesia que Dios "insufla" el alma cuando el espermatozoide entra en el óvulo, en el momento de la fecundación. Un embrión es "ya" un ser humano.
Problema tremebundo saber que "ahí", en el laboratorio, hay cien, doscientos o mil "seres humanos" congelados a la espera de ser "asesinados". Todos con su alma microscópica también congelada...
¿Absurdo? No, absurdo no, problema únicamente de conciencia, que no de ciencia. Es el no poder vivir en esa angustia que corroe, angustia que por algún sitio tiene que explotar...
RIPIOS.
Guardada tenía esta foto
sin atreverme a editar,
pues humor intrascendente
es digno de lo ocultar.
Mas hete aquí que en un blog
muy cercano a este lugar
tal día con ironía
se dignaron publicar
hermanos de papas muertos
de parecido sin par.
En esta foto recóndita
nadie me podrá negar
que reencarnado tenemos
al que es hoy “susantidad”.

Siempre se trata de justificar la “esencia de Dios” como si de dos caras o aspectos de la misma personalidad divina se tratara: Dios misericordioso, frente a Dios justo y justiciero; Dios Padre, frente al Dios de los ejércitos; Dios, suprema bondad versus Dios separador de justos y pecadores.
Esa forma de hablar es pura entelequia humanoide, literatura ininteligible, monstruosidad intelectual.

El gozo del que parte, del que ya está, del que acoge. Todo invita a la satisfacción por la evasión. Atrás los agobios, aunque sobrevengan otros; atrás las prisas, aunque invada la prisa por "gozar"; atrás la persecución hacendística, aunque se imponga la familiar; atrás lo reglado para instalarnos en el "dolce far niente".
Pero no sólo hay sentimiento de gozo en el presuponer que se va a gozar; hay también despedida de lo que se deja. Irse también es dejar.
por EMÉRITO AGUSTO
Aunque sé que piso terreno pantanoso y me deslizo sobre arenas movedizas, en esta segunda parte, voy a ensayar una sinopsis evocadora sobre el feminismo en la Iglesia.
Las voces femeninas, si bien en la clandestinidad, comienzan a oírse como leves susurros reivindicando “intervenir en la toma de decisiones y asumir responsabilidades en las Iglesias, en especial en la católica y en la ortodoxa.”
Los cuáqueros fueron los primeros que repararon en la capacidad femenina para formar parte y dirigir la congregación. En 1890, un colectivo femenino reformista redactó la “Biblia de las mujeres”, con una exégesis contemporánea. Las mujeres también pueden ser cantoras, así como presidentas de congregación.
por EMÉRITO AGUSTO
¡¡¡Si nuestra ancestra Eva levantara la cabeza!!!... ¿Qué pensaría del tratamiento actual que se le da a la mujer, ella que fue la protagonista capital de los primeros pasos de la humanidad?
Está constatado que la sociedad, desde siempre, ha propiciado el “machismo”, que el mundo está construido a partir de una mentalidad masculina, que las leyes son “varoniles”, que la mujer ha estado excluida o marginada de todos los sectores de la sociedad... De hecho, desde los tiempos prehistóricos hasta épocas más o menos recientes, la mujer se ha visto relegada a ser madre y a desempeñar las tareas domésticas.
Afortunadamente, para la mujer y para todos, desde hace un tiempo la mujer ha empezado a ocupar en la sociedad puestos destacados en el campo administrativo, empresarial y político.

Terminó el año paulino, instituido "porque sí", como podría haber sido hace dos años o dos años más tarde. ¿Frutos palpables? Los ha habido. Una película que a buen seguro tendrá su interés, lo mismo que el personaje. Libros varios que aportarán algo novedoso. Muchos viajes turísticos --"peregrinaciones"-- por la ruta de san Pablo. Charlas y conferencias, coloquios, discusiones... donde el que más aprende es el ponente. La gran masa, como siempre, ajena a tales preocupaciones.
¿Provecho? La mayor parte del provecho será o habrá sido cultural en el sentido amplio de la palabra. ¿Enriquecimiento de la fe? Habría que discutir, dilucidar y concretar si la fe se enriquece por la cultura --lectura, pensamiento, reflexión, meditación-- o por la gracia que procura el ejercicio del rito (Eucaristía y Penitencia los más frecuentados).
En fin, que todo esto está muy bien, porque la modorra mental ha de sacudirse de vez en cuando para que los higos resecos se desprendan de la higuera y den paso a renuevos foliares.

La carcajada primera fue de órdago entre los eclécticos griegos o romanos: “¿Un Dios encarnado? ¿Un Dios hecho hombre? ¿Un hombre al que “nosotros” hemos crucificado por agitador de masas? ¡Vamos, anda allá!”.
Hoy los que se ríen son los fieles creyentes porque ésa fue la gran novedad que el populacho aceptó: Dios se hizo hombre y habitó entre nosotros. Eso sí, adobada con un mensaje consolador, de perdón, de liberación del sufrimiento, de glorificación de la pobreza, de hermandad, de loa de la esclavitud... (Ilegalizada la esclavitud, hay quienes en nuestros días parecen sentirse a gusto titulándose espiritualmente “esclavos o esclavas de María Inmaculada”, “del Santísimo Sacramento”, “de la Misericoridia”, “del Corazón de Jesús”, “de la Caridad”)

El sueño por una realidad que supere los sinsabores del presente es el fundamento psicológico de las creaciones religiosas que generan los deseos.
No otra cosa es el mesianismo tanto davídico como cristológico.

El concepto de Dios lleva implícito el de suma bondad, sumo bien, suma perfección; de ahí que negar a Dios lleve también implícita la identificación con el sumo mal. Y la persona que niegue a Dios vendrá a ser como el Satán de la mentira, portaluz o "Lucifer" del odio y de la depravación. Es la síntesis descarnada de un argumento simple pero efectivo.
Lo afirmativo, lo innegable, lo real es Dios. Pero, ¿y otro y el otro, lo contrario y el que lo contraría, en sentido afirmativo , como nombre que expresa algo distinto de la pura negatividad, lo que llaman "a-teo", qué es? ¡No existe!
Se han ensayado muchos términos pero ninguno ha cuajado por encima de la denominación cáustica de a-teo.

Pablo de Tarso no leyó nunca ningún Evangelio. Para cuando hubiera podido hacerlo su cabeza ya había rebotado tres veces en el suelo –Tre Fontane-- y su cuerpo estaba criando malvas. Tampoco conoció a Jesús. Con todo el bagaje de revelación (¿revelación?) que llevaba en su sesera primero concibió al personaje y luego parió el mito. Se construyó un Jesús a su medida. Y cuanto más predicaba, más elementos iba añadiendo a la fábula. Toda la impedimenta conceptual que aportan sus Cartas, toda, es producto de su mente fabuladora.
Imbuido del celo divino, fanático de su idea mesiánica, se dio a conocer a multitud de personas, contó la misma fábula a miles de individuos predispuestos a salvarse, recorrió una decena de países o regiones, aturdió con su monserga redentora a filósofos ya quemados por sus propias doctrinas...
No, no son tres éticas. Aunque pueda parecer paradójico, son la misma ética. ¿Se diferencian en algo? En esencia en nada. Puestos a diferenciarlas, serían motivos extrínsecos a la ética: el pretendido fundamento en el "creo en Dios Padre todopoderoso" frente a "creo en el hombre encarnado en una sociedad...".
Lo queramos o no, el laicismo que tiene conciencia de sí mismo como tal y lo propugna como el mejor "modus vivendi" de nuestra sociedad avanzada, tiene como base ética la judeocristiana. A menudo hasta la copia en sus formulaciones.
El filósofo Enmmanuel Kant, que salvaba la religión más o menos por la ética y que probablemente en su fuero interno fuera un agnóstico descreido en una sociedad imposible de serlo, hace relación de los componentes éticos basándose en el pensamiento bíblico: las virtudes que derivan del discurso de la bienaventuranzas y los principios del decálogo, con continuas referencias a ambos Testamentos.

19. Alianza con el poder y búsqueda de la prebenda. Con uñas y dientes está luchando la Iglesia por ver una referencia institucional en la Constitución Europea sobre el influjo cristiano en el devenir histórico de Europa. También lo hizo, aunque en menor medida porque lo tenía más fácil, cuando se redactó y aprobó la Constitución Española. ¿Por qué? Ni más ni menos porque sin referencia no existe y porque de los principios generales se deducen prebendas futuras.
Además de esa vía institucional cada vez más dudosa, a la Iglesia siempre le quedará ese sibilino actuar por el patio trasero de las instituciones. Sus alianzas son numerosas, sus contactos efectivos, sus recursos polimorfos. Las palabras de consuelo y eternidad tienen buena acogida en quienes lo tienen todo aquí, pero dudan de lo "de allí".

Si bien la sociedad todavía nada entre dos aguas, no es menos cierto que la postura intelectual librepensadora ha tenido grandísima importancia en esta nueva conformación social para implantar en las estructuras mentales del pueblo nuevas formas de pensamiento.
Que ¿en qué se nota? ¿y por qué?
1. El pensamiento libre ha puesto en su sitio las fábulas cristianas y ha ayudado a decantar lo que es mito, lo que es leyenda y lo que es pura patraña de lo que es realidad. Incluso desde dentro de la misma creencia los estudios bíblicos han separado mucha paja del grano de la verdad.

Occidente ha pasado por una época desesperada. Las dos guerras mundiales provocadas "causalmente" por un país que se consideraba "esencia" de las esencias europeas, Alemania, han supuesto una sacudida mortal para muchas posturas y muchos criterios mentales que se pensaban inamovibles. Entre ellos la esencia cristiana de Europa.
También la católica España ha sufrido la garra de la división. Hoy, en este descreído país parece impensable una contienda civil fuera del círculo de aquellos que siguen identificando la esencia patria con la fe secular.
Sería simplista tildar de contienda religiosa la de nuestra Guerra Civil, pero la parte vencedora sí lo hizo: la intituló Cruzada de Liberación con otras martingalas añadidas.

30 de Mayo de 1919. Al acto asistieron la Familia real, el Gobierno en pleno, otras autoridades civiles, autoridades religiosas y militares, y muchísima gente. Reproducimos algunos fragmentos del discurso pronunciado por Alfonso XIII que, visto con ojos de hoy día, no tienen desperdicio.
Pero antes de seguir, repito la pregunta que hacía el otro día: ¿Qué les parecería que el "imán" de la mezquita M-30 consagrara el viernes próximo España a Mahoma?

Otra de las ideas “acertadas” de Pablo de Tarso que han tenido gran predicamento entre dictadores, caudillos, tiranos, opresores, y déspotas en general, es la relacionada con la autoridad. Precisamente la afirmación que sigue está dirigida a quienes eran súbditos de una tiranía-democracia-imperio que dominaba el mundo, los romanos. ¿Ganas de congraciarse con el personal? ¿Reflejo de una tradición?
Someteos todos a las autoridades que os gobiernan pues no hay autoridad que no proceda de Dios. Y cuantas existen, por Dios han sido establecidas.(Rom 13, 1) Es un concepto repetido en I Tim 2,1; Tit 3,1 y I Pe 2, 13-15.
Estas ideas contribuyeron también al triunfo del cristianismo.

Leí un libro, “Lo Santo”, cuando mi creencia era pura, inmaculada y animaba mis acciones. Libro considerado “clásico” y de lectura obligada. Lo he vuelto a releer con otros criterios, cuando ya la racionalidad es la luz que preside mis acciones... o al menos lo intento.
Por ser un clásico, tengo que referirme a él como tal, aunque de tal cariz los hay a centenares hoy. Nada tengo que objetar a los análisis certeros acerca de ese “presentimiento de la irracionalidad numinosa” que embarga a la credulidad.
La objeción es total cuando deduce inferencias a tenor de sus propias creencias. Constato una frecuencia absoluta en que nadie, al escribir, consigue despegarse de lo que cree. El credo lo tiñe todo e impregna cualquier juicio pretendidamente imparcial. El credo se da por supuesto, no se pone en tela de juicio... La cuestión es cómo justificarlo. Y en este libro también se da.

Es un E-mail que circula ampliamente por la red: "Pandemia de lucro". Ni afirmo ni niego que su contenido sea veraz, pero... que da que pensar y deja un sabor amargo, desde luego. Antes fue la gripe aviar, hoy es la gripe porcina. Puestos a inventar, hasta podrían haber aportado otras más reales, como la "gripe política" , sí, la gripe que provocan los políticos.
Es ésta precisamente una noticia que la gente normal debiera pasar por el filtro de su sentido común: ¡¡nivel de alerta 6!!, ¡presencia de la noticia todos los días en TV y diarios!, ¡reuniones de la OMS...! ¿No les parece un desmadre? Porque la pregunta recurrente es: ¿cuántas víctimas mortales ha provocado tal pandemia? Podrán responder lo que quieran, que gracias a los sistemas preventivos, gracias a las vacunas, gracias a la detección precoz...

42.La felicidad está hecha de trozos y también de destrozos.
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43. El día a día enseña algo sólo a quien quiere estudiar.
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44. Los sentimientos son dictaduras que caen con la palabra.

Bueno, maticemos, no hace falta ser Pablo de Tarso para olisquear el nauseabundo olor a florón que personaje tan abruptamente ascendido exhala. Pues eso.
Si al retrotraer tanto las cosas se podría caer en el más burdo anacronismo, también es cierto que de los polvos paulinos son hoy los antilodos bibianos.

Utiliza Pablo el genérico “hombre”, pero bien podría haber dicho directamente: “Por la mujer entró el pecado en el mundo” (Rom. 5, 12), porque Pablo de Tarso se hace eco de idéntica especie de misoginia judía, perviviente en todas las páginas del Antiguo Testamento desde el Génesis.
Y díjole a la mujer: "Tantas haré tus fatigas cuantos sean tus embarazos. Con dolor parirás los hijos. Hacia tu marido irá tu apetencia y él te dominará. Al hombre le dijo: "Por haber escuchado la voz de tu mujer y comido del árbol del que yo te había prohibido comer, maldito sea el suelo por tu causa...”(III, 16-17)

En el primer año de andadura de Humanismo sin Credos, 2006, hicimos relación de la muerte de Hypathia, asesinato instigado –otros dicen que no— por el insigne Padre de la Iglesia Cirilo de Alejandría. Han pasado tres años y aparecen libros sobre esta preclara filósofa además de una película. ¿Casualidad?
Por si no lo fuera, traemos hoy el relato del último ajusticiamiento ocurrido en Madrid propiciado por la Inquisición con la muerte en la hoguera de Benito Ferrer. Todo un guión para una película “de época”.
Ayer fue la fiesta del Corpus Christi. Para los que creen, el mismísimo Jesucristo presente en la hostia enseñoreando las calles de nuestras ciudades; para los que piensan por sí mismos, un trozo de harina paseado en primorosos relicarios; para la inmensa mayoría, ni lo uno ni lo otro, un acto social “de siempre”.
El relato de hoy tiene que ver con el máximo agravio al Corpus Christi que nunca se haya podido dar --la profanación-- atentatorio contra la convicción más honda del fiel católico cual es la fe en la presencia real de Cristo.
De vez en cuando, como hacen los humanos en su vejez, la Iglesia católica hace balance. Puede que encuentre algunos “pecadillos” de juventud, para lo cual cuenta, como los humanos, con cualquier preste envejecido que la absuelve para, a continuación, demandar de este mundo secular la condigna comprensión y hasta el perdón, mundo por supuesto más reo que ella, que es santa.
En uno de los últimos balances, he leído esta patochada esgrimida por alguien cuyo nombre no hace al caso: ¡Cuánto mal ha evitado la Iglesia!, para añadir que el verdadero balance sólo lo puede hacer Dios. ¡Qué soberbio análisis histórico!. Para tal viaje, no sólo las alforjas, sobraba hasta el mismo viaje. Y el "profundo" análisis continúa así:

13. Antropocentrismo burocrático. Dos palabras, dos conceptos. Todo está organizado por hombres –varones--, incluso el pensamiento eclesial es androide, los puestos decisorios son para los hombres. No insistimos en este aspecto, porque las mismas bases eclesiales claman contra esta incongruencia.
Pero decimos también “burocrático” porque todo el entramado organizativo y decisorio depende de hombres. Sí, las mujeres han influido grandemente en el aspecto emotivo y sentimental que impregna la religión; gran parte de la espiritualidad de los últimos dos siglos proviene de mujeres, amén de tantísimas sociedades fundadas por ellas.
Ésa ha sido la vía de escape que les quedaba a las mujeres para sentirse parte importante dentro de la Iglesia. Pues sí, pero no. Primero porque la gran masa eclesial está formada por personas laicas; segundo porque en las esferas importantes de decisión no hay mujeres; tercero porque, lo quieran o no, la aprobación y control de la actividad femenina queda en manos de hombres.

La mística, experiencia suprema. Los que más alto han subido en la escala de tal vivencia o los tratadistas más insignes de la mística hablan de las famosas noche del espíritu, noche del sentido...
La lista de quienes han escrito sobre mística sería interminable, la mayor parte con un "san" antepuesto, otros acosados dentro del mismo clan jerárquico, que hasta la experiencia mística ha de tener sus reglas:

8. Automedicación: al Iglesia conoce sus problemas, los conoce muchas veces a la fuerza porque éstos se imponen, “están ahí”; conoce los síntomas y trata de ahondar en las causas para aplicar los remedios.
Sin embargo, eterna como es y por no dar su brazo a torcer, tales remedios se centran en seguir haciendo lo que hacía, volviendo a las fuentes, dando “palos de ciego” a problemas que considera reales pero son inexistentes y sin saber afrontar los que realmente lo son.
Navega entre soluciones reales aunque equivocadas –recuperar la pureza primitiva de la fe—y soluciones “espiritistas” o huecas –el Espíritu Santo guía a la Iglesia y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella--.

MOISÉS: Y Dios bajó de los cielos y le dijo al pollo: Cruza la carretera. Y el pollo cruzó la carretera. Y vio Dios que era bueno y todos se regocijaron... [con el pollo en pepitoria].
HIPÓCRATES: Debido a un exceso de humores en su páncreas.
PLATON: Porque buscaba el bien.
ARISTÓTELES: Está en la naturaleza de los pollos cruzar la carretera.
BUDA: Si preguntas eso niegas tu propia naturaleza de pollo.
MAQUIAVELO: La cuestión es que el pollo cruzó la carretera. ¿A quien le importa el porqué? El fin de cruzar la carretera justifica cualquier motivo.

1. La Iglesia católica está afectada del “virus biológico”, ése que no perdona a los individuos pero respeta la especie [mas, si los individuos de la especie desaparecen...]. Muere lo viejo para renacer lo nuevo. Y lo viejo es lo que todavía sigue vendiendo la Iglesia. La Iglesia, vieja de vejez, primero se niega a reconocer el mal que la corroe y en consecuencia se empeña en aparentar ser joven por puro voluntarismo o instinto de supervivencia. Algo similar a "Qué alegría cuando me dijeron-vamos a la casa del Señor", en voces apagadas, cansinas, amuermadas: si esa es la alegría y la juventud que pregonan...
Su enfermedad biológica es patente y manifiesta: la mayor parte de los que componen el estamento clerical es de una edad provecta; los fieles más asiduos a los actos de culto lo son también; el renuevo cae con cuentagotas y no hay regeneración biológica. Por cada diez clérigos que dejan el puesto, quizá surge uno en sus seminarios. Las iglesias cada vez están más vacías en días de culto obligado “bajo pecado mortal” y la “media de edad” de los fieles asistentes está más cerca de la “edad media” que del “renacimiento”.

Tratar de la asunción de la sexualidad dentro de los muros del convento es un tema manido, socorrido y cansino. Y para mí también lo es. Si escribo aquí es en relación a algo que apareció el otro día al tratar del "corazón de Jesús" y al rebufo de las noticias sobre abusos sexuales que aparecen estos días en R.D.
Sin embargo y aunque "el tema" lo pueda ser, el hecho no lo es. Somos seres sexuados por naturaleza lo mismo que somos seres necesitados de alimento, seres pensantes y reflexivos --los únicos en la naturaleza--, seres que han llegado a poder usar una tecnología para la captación de "territorio y alimento" sin igual, derivación del instinto que busca el alimento.
Aunque puedan parecer distintos y aunque pretendan mostrarse como tales, los íncolas que se apartan del mundo para supuestamente dedicarse a Dios son, en un 99,9% de sus manifestaciones vitales, individuos de la especie "homo". No pueden retirar de sus vivencias la sexualidad aunque parezca ser y pretendan que sea tema tabú.

En una reunión de fin de semana, comentábamos el papel de la Iglesia en nuestra sociedad y alguien, no particularmente desafecto a la causa, a la vista del avejentamiento de clero y fieles, afirmó:
“¡Es que dentro de una generación la Iglesia española ha desaparecido!”.Me dejó pensativo: una generación. No creo que haya tal “peligro” inminente para la Iglesia, pero es un hecho que la edad media del clero español supera los 65 años y que la edad media de los fieles en España es similar. ¿Una generación? ¿25, 30 años?.
La Iglesia católica –podríamos decir cristiana, porque el mismo mal aqueja a la protestante--, la de nuestro Occidente desarrollado, sufre una enfermedad muy grave que terminará por aniquilarla.

Las consideraciones sobre personalidad neurótica no implican descalificaciones ni infravaloraciones de la persona. En modo alguno. Cada persona es como es. La fenomenología no implica connotaciones morales ni desprestigio. De tales o cuales caracteres con tales o cuales aptitudes surgen seres normales, seres patológicos o genios. Uno de ellos fue Pablo de Tarso.
Ahora bien, si las sociedades que de ellos derivan quedan conformadas a su imagen y semejanza, bien merecen la reprobación cuando, de sus leyes y prácticas,
a) surgen desviaciones doctrinales o morales
b) se generan conductas aberrantes
c) derivan en perversiones
d) sus propósitos fundacionales quedan en sólo buenos propósitos.

Se dice por ahí que pretenden consagrar España al Corazón de Jesús. Y que la "idea" la promueve Rouco. Al punto me surge una duda: ¿La I Consagración, la de 1919, ya ha prescrito?. Y a la vista de cómo anda el patio, ¿no le parece esto una miaja entre provocación y cachondeo, Sr. Rouco? ¿Qué le parecería que el "imán" de la mezquita M-30 consagrara España a Mahoma? Puestos a ser exquisitos con la historia, Mahoma enseñoreó el solar patrio durante casi ocho siglos...
Alguien sin nociones religiosas a quien comento el evento me dice: "¿Y qué es consagrar una nación? ¿Qué supone tal consagración?" También me dice: ¿El Cerro de los Angeles es propiedad de la Iglesia? ¿España es un coto sacro para que utilicen su nombre en vano? ¿Se pueden hacer "ocupaciones culturales" impunemente de cerros, collados, oteros y altozanos? Con el mismo derecho y al día siguiente podrían venir getafenses a celebrar una corrida de toros ante la catedral, sirviendo la sacristía de vestidero de luces. O poner un toro de Osborne entre los pináculos de la Catedral de Burgos.
Pero dejémonos de ironías y sarcasmos y vayamos al fondo del asunto.
He sufrido un atracón en tres días de "Titadyn" y "Cuarta Trama". Al hilo de estos libros, que vivamente recomiendo a quien "no quiera olvidar", van estas cuartetas.
Releí allá por 2005 alguna "centuria" de Nostradamus (1503-1566), genial y críptico clarividente, contemporáneo de Santa Teresa, de Carlos V y de Felipe II, que en genéricas cuartetas predijo lo que cada cual quisiera interpretar de ellas.
No estamos en el mismo caso, pero con el mismo estilo críptico de Nostradamus, poco conocido por cierto como médico, escribo lo que sigue. El 11 de Marzo de 2004 sucedieron cosas muy graves que quedaron "solucionadas" de manera excesivamente leve y breve. Al olor de la duda surgieron estos versos que poco a poco se van clarificando.
por EMERITOAGUSTO
En un post anterior conjeturaba que san Pablo es uno de los personajes mitificados existentes en el universo mundo de las religiones. (PINCHAR:“Pablo de Tarso, el mitificado” 04 – 02 -09). Y es que la tarea de “biografiar” a un personaje como Pablo de Tarso resulta ardua y complicada.
Enfrentarse a los escritos paulinos, tanto personales como ajenos -- Hechos de los Apóstoles y Cartas, propias o espurias-- supone una empresa espinosa y compleja, y yo diría que hasta resbaladiza.
Indudablemente la visión eclesiástica sobre Pablo es catequética y teológica; y posiblemente será hasta “divina”. Sin embargo, pienso que conviene tener otras visiones más humanas de tal personaje mítico. Los personajes bíblicos están suficientemente idealizados y divinizados como para que se haga preciso verificarlos desde un "punto de vista" más humano. El análisis histórico-crítico nos puede ayudar a desmitificar.
REFLEXIONES.

Muchos son los testimonios, libros, artículos, reportajes... que se han escrito sobre la vida interna de los conventos. Hoy ya se sabe todo y no ha quedado en buen lugar lo que de tales antros se ha llegado a conocer. A cualquier persona con un mínimo sentido crítico, de convivencia social normal y emotividad equilibrada dichas prácticas le ponen los pelos de punta.
Hasta llegar a la inundación actual, varios han sido los diques que la “organización” ha puesto para contener la marea. Los medios de que se ha valido la autoridad competente para silenciar testimonios, cuando alguien “de dentro” ha tratado de “contar” lo que allí se cocinaba, siempre han seguido el camino de anular a la persona, denigrar al mensajero o, lo que se ve hoy día, contraponer otros testimonios de "amor inmenso", de “bien para la humanidad”, de “entrega abnegada”, etc. Y cuando nada de esto servía, el silencio y el paso del tiempo como medicina infalible.
1551
Cuatro millones de parados y profesiones que demandan puestos de trabajo. Contrasentido. ¿Se trata de falta de cualificación profesional? Sí, también, porque las hay que requieren un largo periodo de formación. Sin embargo hay una profesión concreta en que, a punto de acceder o en pleno ejercicio de la profesión muchos abandonan el puesto de trabajo... ¿Contrasentido? No en el caso de la profesión clerical.
En países donde la cultura se ha extendido a todas las capas de la sociedad no encuentra eco el proselitismo religioso: hay carencia preocupante de “vocaciones” a ministros sagrados, en proporción mayor al descenso de fieles.
Sus “facultades” se ven vacías en correlación a los estudios civiles. ¿Por qué? Podría parecer una paradoja porque el paro aguija también en nuestras sociedades desarrollados.
1529
Hasta ahora apenas si hemos hecho mención del magma dogmático que Pablo construyó sobre Cristo con elementos tomados de muy diversas fuentes. No lo hemos hecho porque, para el devenir de la Iglesia, más importantes que el dogma en sí han sido sus consideraciones morales y ascéticas, muchas de ellas válidas por intemporales, universales y humanas (apropiación de sentido moral).
La personalidad neurótica, sobre todo aquella que es hiperactiva, genera una conducta con doble variante, una destructiva y otra constructiva. Necesita imperiosamente que los demás respondan a sus “demandas obsesivas”. Sin público, no es nada (una de las terapias abunda precisamente en este aspecto).
• ¡Cuántas miradas, sonrisas y expresiones lánguidas vi en el trato de unas con otras! ¡Cómo buscaban colocarse junto a las compañeras queridas! Se rozaban con el hábito, cedían el paso con una leve insinuación en el codo, se miraban de manera melíflua y cadenciosa... ¿y las sonrisas? ¡Ay, las sonrisas! ¡Y alguna decía que todo eso era expresión del amor de Dios que habitaba y se repartía entre ellas!
1540

Dejábamos la pregunta en el aire el día pasado: ¿qué le debe el cristianismo a Pablo de Tarso? Respuesta categórica: ¡todo! Él mismo, por su parte, resume en su persona la multifacética variedad de santidades futuras: él fue fundador, mentor, propagador, teólogo, apologeta, mártir... del cristianismo.
Bien es verdad que decir que le debe todo sería como no decir nada –personaje genial que funda una religión--: Confucio, Krishna, Moisés, Zoroastro, Buda, Jesús, Mahoma, y tantos otros en nuestro tiempo, como Bahá'u'lláh... lo fueron; cada mil años, centuria arriba o abajo, nace una religión que tiene éxito.
Lo diferencial de Pablo es que no se intitula “fundador” sino apóstol de otro (apóstolos, delegado, mensajero, enviado).

Recibo vía E-mail esta larga carta enmarcada por numerosas fotos de Guinea Ecuatorial que no me resisto a incluir aquí. Será la forma mejor de dar cumplimiento a la solicitud de quien esto envía.
*****
Para los que no me conozcan, me llamo Fernando Gamboa, y hace unos meses terminé una nueva novela de aventuras titulada GUINEA que en este mes de Octubre salió a la venta publicada por Ediciones El Andén. El motivo de mi correo es el deseo de compartir con la mayor cantidad depersonas posibles, y no sólo con las que adquieran la novela, todo aquello que he averiguado en los meses de investigación previos a la redacción del libro.
Lo que a continuación detallo, aunque pueda parecer exagerado o tendencioso (cuando no simplemente increíble), es rigurosamente cierto y puede ser contrastado por las fuentes que cito.

Quien más quien menos, todos los que somos herederos de la última generación católica española --nacidos antes del Concilio Vaticano II-- hemos estudiado Historia Sagrada, Catecismo o Doctrina cristiana.
Y con mayor o menor profundidad, conocemos a San Cirilo de Alejandría, Padre de la Iglesia, santo, defensor del título mariano "Theotokos" ("madre de Dios",Concilio de Éfeso, 431) y vencedor de Nestorio, patriarca de Constantinopla (algo así como si el Patriarca de Madrid, Cardenal Rouco hubiese declarado hereje al Patriarca de París, Jean Marie Lustiger sustituido hoy por André Vingt-Trois).
Pregunta: ¿Alguien recuerda que sacaran a colación al estudiar la Historia de la Iglesia, a Hypatia de Alejandría? Nadie. Con rotunda seguridad: NADIE.
1538
Sí, hablemos del Colegio Apostólico, tal como apuntábamos antesdeayer. Recibieron una fuerza especial, el Espíritu, podían hablar distintas lenguas, curar... con el fin ordenado de “ir por todo el mundo” a evangelizar. ¡Cómo se advierte la mano de Pablo en ese “todo el mundo” frente al judeocentrismo de los otros apóstoles!.
Pues bien, ¿se sabe de alguno que le llegara a la suela del zapato a Pablo en cuanto a realizaciones perdurables y en cuanto a erección del corpus eclesial? Desaparecen del mapa para reaparecer en leyendas del siglo X. Algunos son citados, sólo citados, en un libro escrito “ad majorem gloriam Pauli”, los Hechos de los Apóstoles.
II
De las prácticas consuetidinarias, de la vida reglada, de su relación con las demás "hermanas" recuerda...
• Al principio lo tomé con un poco de risa, el verla cojear o andar de manera tan especial... Luego deduje que quería que el resto las monjas “supiesen” las penitencias corporales a que se entregaba: cilicios en piernas, brazos o cintura...
• Me producía estremecimiento el oír desde mi celda los latigazos de la hermana de al lado. Era una penitencia que de vez en cuando y por obligación nos teníamos que propinar en las nalgas o glúteos. Algunas hacían como yo, dos fuertes a la pared, uno a la silla y uno flojo en el trasero. Pero de esto y de los cilicios ya le contaré de forma más extensa.
1533 
Hoy día no existe preocupación, discusión o digresión alguna respecto a la doctrina asentada fuera de reducidos círculos teológicos preocupados más por “publicar” que por “enseñar”.
En otros ámbitos creyentes, en los que por cultura, educación y posibilidad de reflexión podría caber la disidencia, no hay la más mínima preocupación: “Yo creo lo que diga la Iglesia”, “tengo por vademécum el Catecismo de la Iglesia Católica”... Precisamente un documento dogmático donde mayor concentración de barbaridades racionales se acumulan. ¡Pero el vencedor es el vencedor y sólo procede el amén!.

Me dice que a muy pocos les ha contado lo que “allí” vivió... y cuando lo ha hecho ha sido después de muchos, muchísimos años. El trauma sufrido dejó una profunda huella, superada pero no olvidada, en su afectividad.
Entré con 17 ó 18 años, salí con casi 21. Yo había terminado el bachillerato y parte de magisterio; me consideraba una muchacha culta, elegante y agraciada, de familia “bien”. Nada más entrar ya percibí algo raro, yo me sentía distinta, algunas me parecieron muy vulgares; había chicas de procedencia humilde y a veces de pocas luces. Aparte de anécdotas referidas a la propia vida conventual en sí, sufrí mucho por culpa de esa envidia insidiosa con que el que se siente inferior ve al otro. Algunas no podían soportar que yo pintara bien e hicieran estampas con mis dibujos o que se publicaran fotos mías en revistas de la Congregación...

Cambio de tercio y de tema y me meto donde no me llaman. Es una cuestión de cultura de Bachillerato anterior a todas las LOGSES que vinieron después, numeradas de 1 a 5 y multiplicadas por 17.
Antes de hacer categoría a partir de la anécdota, comienzo por la anécdota: hace días oí a una locutora, y no es la primera, la palabra "espécimen" pero con acento tónico en la "i": "es-pe-cÍ-men". Es decir, haciendo llana una palabra esdrújula.
Si no escribieran para todos o no tuvieran empleo en un medio radiofónico o televisivo, hasta se les podría perdonar. Pero en el cargo está la responsabilidad: si hablan, que sepan hablar; si escriben, que respeten las reglas mínimas que rigen para la escritura y con las que todos nos entendemos.
No se busca la realidad, lo razonable no es atractivo, la historia se desprecia, lo maravilloso está por encima de lo real, lo normal interesa poco... Por ahí va el género literario evangélico. El sentido común y la razón no son campo abonado para aceptar algo tan maravilloso como la curación por la palabra, los milagros fisiológicos, la expulsión de demonios, la resurrección de un cadáver pútrido y similares. A lo más que llega la razón es a pensar en términos simbólicos, alegóricos o meramente retóricos.
1530
Edward B. Tylor, antropólogo británico emigrado a EE.UU. escribió un libro en varios volúmenes en 1871, Primitive Culture (II, Primitive religion) que tuvo un impacto grande en los círculos cultos de su tiempo. Más o menos venía a aplicar la teoría evolutiva darwinista a la cultura. Aunque el enfoque quizá sea lo de menos, importa más la explicación, válida hasta hoy, sobre algo que, desde que el hombre se interrogó sobre ello, ha traído de cabeza a investigadores y antropólogos:
¿Por qué y cómo el hombre prehistórico pudo imaginar la existencia de potencias celestes y telúricas? ¿Cómo dichas potencias interferían en su existencia? ¿De qué manera y con qué variedad estableció el hombre relaciones de intercomunicación con ellas? ¿Por qué y cómo dichas relaciones eran determinantes en su vida y su muerte?
1529
El Jesús presupuesto resume la aspiración mesiánica y redentora de su época, mesianismo y redención que en manos de Pablo pasaron a significar otra cosa completamente distinta. Se produce una transmutación de sentido de tal manera que la una puede ser metáfora de la otra.
Pero a la vez que Jesús es espejo de las inquietudes de su tiempo, pasado por las manos malabaristas de Pablo, viene a resumir todos los tópicos (del griego "topoi") de la mitología antigua. A rasgos generales,
1528
Mayo, mes de la virgen, mes de las primeras comuniones, mes de las flores... mes del despilfarro en fenomenología superficial. Sin embargo algo más profundo subyace en esa compulsión a celebrar la I Comunión como fiesta-dispendio familiar-exaltación principesca del niño.
Celebración del paso de una etapa a otra, celebración de la nueva situación del niño. Se podría hablar del paso de la infancia a la niñez, compleción de la primera infancia, paso del niño a la preadolescencia, la conclusión del proceso de adquisición de los valores morales, el uso pleno de las facultades racionales, acceso al uso eficaz del lenguaje, formación de las representaciones del universo, de la causalidad y el azar, comprensión de la interacción social, el papel de los afectos... (1)
1527
Entre varias explicaciones más o menos válidas pero no demostradas, la inteligencia y el sentido común se inclinan por la más probable. Tuvo que ser Ockam el que formulara filosóficamente algo tan elemental y aún así sus problemas pasó para validarlo.
Las cosas son lo que son y la realidad, como verdad cabezona, se impone pese a prédicas y veleidades sobrenaturalistas: ¿qué es más admisible, el Jesús redentor, hijo de Dios, salvador o el Jesús líder, cautivador de mentes, vaticinador de salvaciones populistas? La opción es clara. Se trata de elegir, como decimos, entre dos "verdades" no evidentes.
Admitida su existencia como altamente probable, subsecuentemente nació y vivió en un ambiente concreto. Se crió viendo, oyendo y sintiendo realidades sociales ciertas y confirmadas. ¿Y qué oía, la voz de Dios Padre dentro de su corazón o las prédicas oficiales en el templo y las fervorosas en las plazas y campos a cargo de profetas tolerados?
1526
El barco del Gobierno "parece" que hace aguas por todos los costados, babor, estribor y, sobre todo, proa. El viento de las circustancias empuja la nao por donde no quisiera. El capitán, borracho con el ron de muchas loas, sigue encerrado en el lujoso castillo de popa; maestres, oficiales y contramaestres deambulan sin atreverse a dar órdenes; los sufridos marineros y grumetes son los únicos que parecen saber cómo tensar las gúmenas y aprestar jarcias y cabos, cómo utilizar los aparejos, pero...
Sólo falta saber dónde y cuándo encallarà en el banco de arena o, peor, quebrará en el imprevisto arrecife.
1525
Las referencias y profecías que en los Evangelios aparecen sobre destrucción de este mundo, sobre venida del nuevo Reino o inminencia de la parusía no son acotaciones aisladas. No aparecen "porque sí" sin sustrato ni relación alguna con la realidad social.
Ese ambiente de crisis, de cambio, de quebranto de las estructuras sociales y a la vez de ansia de regeneración se mascaba en las tierras donde supuestamente se movió Jesús, que en realidad no fue sino uno de tantos mesías sin éxito (terminó como muchos otros, crucificado por sedicioso) que hollaron una tierra en permanente conflicto.
Hay historiadores que pecando de ultrarracionalismo no conceden a la existencia histórica de Jesús posibilidad alguna.

Tras la misa de rigor, Emeterio pasó a engrosar la marcha procesional al recinto sagrado para enterrar al amigo difunto. Al finalizar y viendo la panoplia tan variada de lápidas e inscripciones, se le ocurrió dar un paseo. Le llamó la atención una, miró la dedicatoria que tenía puesta y quedó sorprendido a la vez que intrigado. Rezaba así:
Aquí yace Vicente,
que vivió cien años
y murió a los veinte.

Cada día se va sabiendo más y descubriendo algo nuevo de lo que con gran interés ha tratado la Iglesia de ocultar: la historia de lo que destruyó en sus inicios y la falsificación de lo que podía sacar provecho. Basándose incluso en doctrina "revelada".
No parece que caigamos en la cuenta de una cosa bien simple: la importancia de frases lanzadas al azar o de afirmaciones que parecen no tener importancia. Los inicios de todo suelen ser "sin importancia", casuales, "como quien no quiere la cosa". A veces una empresa surge de una idea dicha de soslayo; otras de una conversación informal en torno a una opípara comida. Frases que parecen no tener trascendencia la tienen, y mucha.
En el fanático Pablo de Tarso tenemos dos casos bien candentes:

Los libros del Antiguo Testamento y del N.T. no tienen nada de históricos, pero sí son históricas las consecuencias de sus palabras.
Comencemos por algo elemental, de todos conocido, algo apodíctico en grado absoluto: Yahveh, Sinaí, nubarrones, fuego, rayos y truenos, Moisés... Y salió de su boca un rotundo “No matarás” (Deut. V, 17).
Pues vamos a ver si lo entendemos: ¿no matar quiere decir no asesinar, no quitarle la vida a alguien? ¿Se puede interpretar en sentido relativo, en sentido contrario, de tal manera que se pueda matar? ¿Se debe entender como norma aplicable “sólo” al pueblo elegido? En sus aspectos positivos implicaría tal mandamiento un deseo de paz, una propensión al perdón, al amor, a la bondad y la tolerancia.
1520
Si recapacitamos en el personaje Jesús, lo más probable es que existiera, como decíamos ayer. Gonzalo Puente Ojea, nada proclive a conceder historicidades a lo que no lo tiene, afirma que precisamente determinadas características de los Evangelios dan pie muy fundadamente a sostener la existencia de un Jesús predicador en tierras de Galilea.
Es una polémica inútil e intrascendente, porque lo realmente clave y decisivo en el cristianismo es la fusión de Jesús con Cristo.El Jesús real sólo es un pretexto, un subterfugio de los primeros tiempos para confundir al personal, gente ávida de salvación dispuesta a creerse todo, para hacerles ver que todos sus dioses eran preludio, anuncio, "flash", premonición o imagen velada del verdadero, que realmente se encarnó en la figura de Jesús: ésa era la diferencia de la religión cristiana respecto a las otras, las paganas. Y por eso es verdadera, porque Dios entra en la historia.

31. La búsqueda de soledad puede ser otra forma distinta de avaricia.
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32. Pensar es buscar la manera de hacer mejor lo que se está haciendo.
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33. Pensar es también caer en la cuenta de lo que se ha hecho.

Pablo de Tarso no conoció a Jesús, pero fueron contemporáneos: Jesús nació entre el año 6 y el 4 a.n.e. y Pablo entre el 5 y el 10 d.n.e. En el supuesto mayor Jesús le sacaba a Pablo 16 años. Dada la "fama" de que gozó Jesús en su tiempo, bien pudiera haber oído de él, incluso haber tenido la curiosidad de asistir a alguna concentración popular durante su educación en Jerusalén.
Extraña tal desconocimiento si damos crédito, y no hay motivos para dudar, a lo que dice Mateo:
"Recorría Jesús toda la Galilea, enseñando en sus sinagogas y curando... Su fama se extendió por toda la Siria... Ingentes muchedumbres de Galilea y de la Decápolis y de Jerusalén y de allende el Jordán le seguían" (Mat 4, 23)
Pues no. No aparece en ninguna de sus Cartas referencia alguna a la vida real de Jesús: parece como si no hubiera tenido noticias de su existencia... ¿Raro, no?

Al escribir esto parecería que tiráramos tierra en nuestros ojos, que fuéramos contra nosotros mismos o hiciéramos tabla rasa de cuanto aquí se ha dicho y se dice. Porque...
¿Morir Dios? Imposible. ¿Asesinado o muerto por consunción? Nada de eso. ¿Quién puede ser el atrevido? Desde luego, no los filósofos. Nietzsche pensó que lo había asesinado en su casa de campo de Sils María. Otros piensan asesinarlo con libros, con razones, con argumentos, incluso con juramentos y blasfemias. Los más salvajes asesinando a sus representantes.
por EMÉRITO AGUSTO
Haciendo un peinado por los comentarios de estos últimos días de ausencia, he leído algunas coletillas que me han provocado cierta complaciente fruición.
Afirman tales consideraciones que este blog se ha convertido, paradójicamente en contra de su idiosincrasia, en cátedra de evangelización eclesial y campo de apostolado gracias a los profundos comentarios de acreditados e influyentes doctores que tiene la santa madre Iglesia que saben responder.
Pues, a decir verdad, yo personalmente me congratulo y regocijo. Y me felicito. Porque si mis aportaciones, reflexiones y comentarios sirven a otros para afianzar, reforzar y revigorizar su debilitada o fortalecida fe, ¡¡bendito sea Dios!! Por otra parte, la reflexión ayuda a despejar o reforzar ideas, sentimientos, creencias o increencias. No impone.

Cualquiera que eche un vistazo al pasado, llega a la deducción de que el Siglo XX ha sido el más nefasto, el más letal, el más mortífero de la Historia... En todos los sentidos, especialmente en lo que afecta a las ideas, a la filosofía, a la política y a los combios sociales.
Cuando la Humanidad se recuperaba de las grandes pestes, de la mortalidad infantil, de la ínfima calidad de vida del pasado, hechos que diezmaban antaño la población; cuando la esperanza vital doblaba la edad media de pasadas centurias, cuando los adelantos en medicina, alimentación, higiene y bienestar social habían propiciado un crecimiento espectacular de la misma,

Venimos leyendo en Religión Digital diatribas continuas por parte de plumas encopetadas contra este mundo que no sabe a dónde va, apelación a una vuelta necesaria a la religiosidad, rasgado de vestiduras por defenestraciones de símbolos sagrados, peticiones de respeto hacia las creencias particulares, una nueva misión para Europa...
Cuando azotan en contra los vientos de la desafección, de la crítica, del desapego e incluso del desprecio quieren que veamos en las religiones, especialmente en la “verdadera”, la tabla de salvación. Y gritan desde el “ambón” –antes púlpito— que el mundo está como está porque se ha olvidado de Dios, porque las gentes no siguen sus pasos, porque no hacen caso a su palabra (lo decía el domingo pasado mi coadjutor, un poco tontorrón él).
Lo quiera o no, también la Iglesia es hija de su propia historia.

Hay una “verdad” que hace al catolicismo distinto al resto de las religiones, la transustanciación, una “metabolé” ritualizada en palabras, por la que se llega a afirmaciones idénticas a otras muchas religiones: el hombre come a Dios y accede a la condición divina.
Esta “verdad indiscutible” subyace y es previa a consideraciones posteriores aceptables y dignas. La religión católica, como otras muchas, en sus manifestaciones cotidianas, tiene mucho de positivo: ayuda a los necesitados y erige centros de atención a los mismos, crea conciencia solidaria, genera buenos sentimientos, incita a la honradez, predica la paz y la concordia... Nada se puede reprochar a estos discursos. Y, como la astucia inteligente de la religión bien lo sabe, cuando le vienen mal dadas se mueve en este estrato superficial para hacerse perdonar atentados contra la inteligencia.

Con menor frecuencia dialéctica pero mayor homilética, la contemplación de la naturaleza sirve a los embaucados por la mística natural para acceder a Dios. Y hasta recitan los salmos de David repitiendo tras cada aldabonazo sensiblero "qué admirable es tu nombre".
Resulta hasta curioso que idénticos fenómenos naturales a unos les sirva como goce estético; a otros como relax peripatético; a otros les inicie en una profesión que sustenta una familia o crea escuela; a otros les inspire la creación de sublimes obras literarias, pictóricas o musicales; y a otros les empuje a ver a Dios...
Y quien más quien menos, todos pretenden dar las claves de su "funcionamiento" en la parcela específica de referencia, excepto las religiones, que en su propósito holístico arramblan con todas. Una de las "teorías" últimas, por demás convincente y contrastada con hechos, que no con supuestos, la de Charles Darwin.
En pura lógica habrá que pensar que no son los fenómenos en sí los que producen tales reacciones sino la receptividad

[Continuamos escogiendo fragmentos de la obra de Dawkins "El espejismo de Dios" que nos sirven de elementos para hacer comentario].
Dios no pasa de ser una mera hipótesis. Dios y lo que "se sabe" de él es admisible sólo para puro objeto de demostración. No tiene otra consistencia para cualquier mente que piense. Una entidad formulada, pero necesitada de confirmación.
Como hipótesis nadie puede ser "a-teo" respecto a Dios, motivo y argumento para desterrar del lenguaje connotativo(la mala baba que destilan los creyentes al llamar a las personas normales así, como ofensa añadida)la nefanda palabra "ateo":
--¿Tú crees en Dios?
--Sí, desde luego: creo en un Dios hipótesis. ¿Qué características tenemos que demostrar?
Quizá sea un nuevo concepto de la fe: creo en un Dios creíble mientras dure dado que nadie puede negar una hipótesis.

386. Muchos de los que se ocupan del otro mundo tienen muy poco que hacer en éste.
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387. De tal modo se van impregnando de vida divina que no saben de qué hablar con la gente normal. Y cuando hablan se les nota.
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388. El futuro conduce a Dios, dicen, pero a ellos les sirve también para esconder el pasado.

La crispación que suscitaron las opiniones de Einstein en la puritana y "superreligiosizada" sociedad americana condujo a exabruptos antológicos.
Einstein, por su categoría científica, ha sido paradigma para muchas cosas, una de ellas su posición ante la creencia en Dios. No es casual que los más furibundos ataques que recibió provinieran de la misma sociedad que lo había acogido, de la sociedad que él en un principio admiraba, pensando que el ideal democrático era allí una realidad, cuando lo imperante era la más exacerbada credulidad. Algunos, mezclando todo, profieren desatinos como éste, el de un afamado abogado católico usamericano:

La contemplación de los fenómenos naturales es fuente inagotable para un complejo de sensaciones que van desde lo más sensiblero a lo más espiritual. Muchos de los que admiran la naturaleza podrían ser considerados “religiosos naturalistas” por la sugestión que ésta provoca.
Ahora bien, el término naturalista es excesivamente ambiguo. Como expresión con sentido definido, en los siglos XVII y XVIII naturalistas eran aquellos que se dedicaban a estudio de la naturaleza desligando dicho estudio de cualquier consideración espiritual. Muchos de ellos, paradójicamente, era clérigos, labor facilitada primero por la "asepsia" que ello implicaba --como no era el caso de los alquimistas-- y, sobre todo, por tener las necesidades vitales resueltas.
Entre los filósofos sin embargo se entiende naturalista como el opuesto a sobrenaturalista:
por EMÉRITO AGUSTO
Rescato y ofrezco (recortada) una publicación mía en otro medio de la que extracté hace tiempo algunas ideas como comentarios en este blog. Aunque el título parece provocativo, en el artículo intento destacar no tanto el “antiteísmo” cuanto la reacción del HOMBRE ante su “destino”.
No faltan en la literatura universal paradigmas bien distintos de cómo afrontar los acontecimientos de la vida. O si queremos, estilos de vivir la “esperanza”, más que como “virtud teologal”, en cuanto impulso y esfuerzo para desarrollarse como persona. Yo los definiría como “tácticas para hacer frente a la “supervivencia”.
Por JUAMBI.
Con implícita aquiescencia, me permito rescatar del cajón de los comentarios este "largo" artículo de alguien que disiente de HUMANISMO SIN CREDOS... casi aparentemente. Lo bien escrito bien merece ser resaltado. Gracias.
Pues mire usted por donde, Sr. Blogger, yo también mantengo una actitud esperanzadora en un sentido bien distinto al suyo, pero también bien distinto a la religión tradicional. El ocaso de esa religiosidad con tintes infantiles, que ya no es capaz de llenar necesidades que son cubiertas por otras ofertas, incapaz de afrontar una crítica racional seria... es desde hace bastante tiempo una realidad.
Esas necesidades socializadoras, antropológicas, de psicología social... ya son cubiertas por otras instancias (la propia escolarización, las asociaciones deportivas y culturales, las asociaciones por una educación alternativa del ocio y el tiempo libre, el voluntariado social en grupos altruistas, etc.).

La pugna dialéctica entre secularismo y religiosidad es de nuestro tiempo. Al menos en ciertas ágoras abiertas al hombre y donde todos comienzan a ser un poco más humanos.
La "buena vida" de nuestro mundo no tiene que ver nada con la creencia, a pesar del supuesto y aparente incremento de la religiosidad.
Las grandes y pequeñas religiones del pasado --alguna vez tenía que suceder--, se han topado con un murallón, el del futuro-presente, que se alza ante su reflujo. No sabe qué hacer. Las antiguas murallas medievales son hoy las murallas del pensamiento.
La religión se nutre de promesas, hueras promesas frente a nuestro mundo que prefiere servirse de certezas, las humanas, las que a nosotros nos sirven. Aunque sean pequeñas y parcas.

No sabría qué nombre ponerle al nuevo "organismo", porque los matices y las competencias son inconmensurables.
Las recetas caseras, las recetas que el sentido común dicta, sirven para las personas y para los hogares, pero rara vez se aplican como criterio de actuación cuando de asuntos públicos se trata. ¡Claro, como se dispara con "pólvora del rey"...
Quien más quien menos, todos en nuestra casa hemos pasado por momentos económicos bajos, apurados o de apretarse el cinturón; o se ha necesitado destinar el dinero a contingencias determinadas. ¿Qué es lo que procedía en esos momentos? Sólo había dos soluciones:
--encontrar nuevas fuentes de financiación, procurar ingresos "extra"
--reducir gastos, prescindir de lo supérfluo, prelación de necesidades.

Ayer Jueves 23 de Abril, aniversario de la muerte de Cervantes, fue el "Día del Libro". Me tocó participar activamente en actos festivos que no vienen al caso. Pero entre otras satisfacciones está la de haber sido agasajado con un libro por el dueño de la Editorial, sabedor de mi defensa a ultranza de... iba a decir de la razón: ¡del sentido común!
Se trata del último libro de Gonzalo Puente Ojea, intelectual de merecido prestigio aunque descalificado radicalmente por la Organización del Rezo: "La religión, ¡vaya timo!" (Ed. Laetoli, Febrero, 2009, 18€)

En días pasados trajimos a colación una sarta de preguntas que la gente normal se plantea, cuando de encuentros con ideas creídas se trata... cuando no de encontronazos. Sé que las citas "a favor" de la religión pueden contarse por miriadas (¡qué va a decir el que vive de ella o en ella!), pero no está de más aportar de vez en cuando lo que piensan las personas normales que nada quieren saber de creencias o son ajenos a ellas.
Ann Druyan, "A Voice For Science and Religion", discurso de aceptación del premio "Freethought Heroine" de 1997:

Llega al pueblo un malabarista dueño de un circo ambulante. Tras la visita de rigor al Ayuntamiento y la petición de los oportunos permisos, según su costumbre busca un terreno despejado y comienza a instalar la carpa. su negocio de feria.
Casi terminado el trabajo, llega el sacristán de la iglesia que está al lado y les dice:
- Disculpen señores, ¿quien es el responsable de todo esto?
- Yo
- No quisiera molestar, pero este terreno pertenece a la iglesia y lo usan de vez en cuando. Les convendría pedirle permiso al párroco.
- No hay problema, ahora mismo voy.

Dos enunciados que condicionan el conocimiento, la emotividad, la actuación y, en definitiva, la fe de millones de personas:
Cristo, hijo de Dios;
Mahoma, profeta del Altísimo...
Puede ser algo "a creer"; o tomarse como enunciado literario, sin contenido real; también pueden chocar contra la coraza del que positivamente rechaza cualquier asunto proveniente de la credulidad; finalmente, como es lo habitual en el pensamiento crédulo, puede resbalar por la piel cerúlea del que sí lo cree pero ni se para a pensar en ello.
Afirmo, sin temor a equivocarme que, en estos dos últimos casos --rechazo frontal o anoxia cognoscitiva-- ninguno se ha parado a pensar en las consecuencias de lo que tales enunciados acarrean.

No hay que hacer apartados en las religiones como si unas cosas no fueran con otras. Gran parte del éxito de las religiones se debe a su superficie: obras sociales, gente encantadora, gente sincera y honrada --quizá más que en la vida corriente--, gente que cumple, mensajes de regeneración moral, discursos contra la opresión y la tiranía, festividades llenas de fulgor ritual, omnipresencias en la vida pública...
Pero todo eso, decimos, no es sino la superficie, lo que aparece. Lo otro, el fundamento de la fe, la existencia de todo lo supuesto, se da por idem, ni siquiera se entra a discutir sobre su realidad existencial. Es más, parece hasta ofensivo que otros lo hagan.
Ya sabemos que hay más, pero puestos a sintetizar podríamos decir que ser religioso es creer en Dios y ser cristiano es tener como mandamiento principal el amor.

Al albur de una conversación distentida, amistosa y cordial con un "amigo" que por otra parte es fraile, van las palabras que siguen. No voy a citar la Orden a la que pertenece porque para el caso es indiferente.
En tono jocoso este fraile muestra su "enemiga" contra todas las demás órdenes y congregaciones, "que si ésta va de capa caída", "que si en la otra todos hacen de su capa un sayo", "que si en la de más allá todos tienen su 'sueldo' fijo para sus necesidades", "que si la otra ya no sabe cuál es su 'carisma'... Quizá todo eso por no despotricar contra la suya.
Y a continuación hablamos del famoso "carisma". Sí, cada Congregación tiene su carisma (¡vaya palabra!). Es un asunto que se presta a muchas reflexiones, comenzando por atribuirle al Espíritu Santo el otro espíritu que a todas anima y terminando por la peluquería a la que acude esa monja. Reflexionemos, pues, sobre el carisma.

55. Biblia, mito del diluvio: para no tener que juzgar a Dios, hemos de considerar el que matara a todos los seres de la Tierra, excepto a cuatro personas, como un mito. De hecho lo eso. Pero, y ésta es la pregunta: ¿por qué esto es un mito y no todo el resto, como Creación --con dos relatos distintos--, Mar Rojo, Sinaí, Jericó, Jueces, Reyes, profecías, ...? ¿Y por qué todo eso se sigue leyendo en las iglesias como si de hechos reales se trataran sin desmentirlo y a veces ni interpretarlo?
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56. ¿Por qué la Biblia, siendo palabra dirigida a los hombres, ha de ser continuamente interpretada?
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57. ¿Por qué lo que llaman "dudas de fe" se achaca a tentaciones del diablo y no a que la inteligencia se pregunte si será verdad lo que se cree? ¿Qué es lo que alienta a creer aún teniendo la duda de si todo eso no será una monumental estafa y una falsedad racional?

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Por "UN OBSERVADOR DE LA VIDA"
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Por razones que cualquiera comprende, el autor del artículo no quiere consignar el nombre: estaría en juego su puesto de trabajo, entre otras cosas. Ya consta para quien tiene que constar. Por otra parte, como aquí venimos defendiendo, importa lo que se dice, no quién lo dice. Sirva de ejemplo contrario el hecho de que muchas homilías, artículos o ensayos de próceres cardenales y obispos recibirían el óstracon de la "risibilidad" si no aparecieran foto y firma.
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Hace un tiempo se produjo una ruidosa protesta de las ONGes catalanas ante el anuncio del gobierno de que iba a dejar de subvencionarlas.
Podría parecer una protesta razonable, loable, justa... pero...
Mi percepción como profesional de las finanzas es otra. Como pueden comprender no puedo aparecer aquí con mi propio nombre ni aventar casos concretos, porque el secreto bancario es sagrado y porque para eso están los tribunales de justicia.

Sí, son preguntas a las que ya han contestado los "doctores de la Iglesia", pero no dejan de ser preguntas que regresan una y otra vez para quienes, hoy, acceden a las propuestas de la credulidad. Y las respuestas de antaño no les sirven hogaño, amén de que sus explicaciones generan nuevas dudas.
43. ¿Por qué depende tanto la existencia de un Dios real de las convicciones interiores de una persona o de millones de personas cuando otros muchos millones piensan lo contrario? ¿Quién tiene razón? ¿Existe Dios sólo porque se cree en él?
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44. Existen numerosas religiones; todas son verdaderas; algunas hasta lo dicen, como la cristiana: ¿qué criterios hay para asegurar que la que profesan unos es más verdadera que la que profesan los otros?
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45. Si hay que admitir la religión verdadera por fe, ¿por qué existen en el mundo tantas "fes verdaderas" que se contradicen unas a otras?

Más preguntas siempre girando en torno a los supuestos atribuidos al Dios cristiano en su relación con el hombre. Bien que la pregunta podría ser una y única: "¿Qué Dios es ése tan a semejanza de los deseos de los hombres?" Pero seguirmos hasta pasar de las 70.
22. ¿Dios ama al hombre? Eso se da por supuesto. ¿A todos? Si es así, ¿por qué libra a unos de la enfermedad, de la injusticia, de la mentira y a otros no? Y si no entendemos ese amor que hace sufrir, ¿por que hemos de entender todo lo demás, incluso su existencia?
23. Aunque sea una forma de hablar, el pecado, dicen, entristece a Dios, le desagrada. Es una contradicción, porque, entre varias consideraciones, ¿no es omnipotente? ¿Por qué no erradica el pecado y así no estaría él tan triste por lo perdido que va su mundo?
24. Consintió que el Hijo diera la vida por nosotros, pero ese “nosotros” parece no incluir lo que somos, alma y cuerpo [ya saben los que aquí entran que eso de "alma" es otra falacia]. ¿Cómo cuenta el cuerpo en esa salvación? ¿Le importa, por ejemplo, Africa donde gran parte de su población está muriendo de hambre o malvive en los límites de la pobreza? ¿O es sólo un Dios "de los espíritus"?
25. Nos echa la culpa de que el mundo “funcione” tan mal: preserva nuestra libertad, dicen. ¿Para qué, entonces, nos hizo como somos, entre otras cosas libres además de racionales?

...Y lógicamente ha habido preclaras y esclarecidas mentes que se han aplicado a contestarlas. Mas, por más que todo esté contestado, con el muro del creer topa el individuo "hic et nunc", esa pequeña "nada" que, en el piélago de los miles de años de la credulidad, nada como mucho 90 años. Y lo quiera o no, al ahondar un palmo en el barbecho de la credulidad, no puede por menos de preguntar y preguntar y volver a hacer preguntas: sólo obtiene la nada por respuesta y la conseja de "la fe es una gracia de Dios: pídela y se te dará", cuando no "doctores tiene la Santa Madre Iglesia que te sabrán responder". Genial, si como dicen está en juego la salvación o condenación eternas.
1. Todo exige una causa (principio de causalidad)... Entonces, ¿quién hizo a Dios? A Dios no le hizo nadie, existe desde siempre, dicen. Pues algo falla en el principio de causalidad porque, con igual razonamiento ¿por qué no existe el Universo desde siempre?
2. Dios es eterno: ¿cómo puede entonces situar "en el tiempo" una creación salida de la nada si ni siquiera el tiempo existía y no se puede entender temporalidad en el eterno Dios?

Hay tal cúmulo de mitología en eso de "dioses que resucitan" que para el propósito de un artículo en "blog", produce cansancio siquiera pensar en aportar bibliografía. Más todavía, buscarla. La que mejor conocemos es la mitología romana, calco de la griega (*). En ella hay referencias varias sobre resurrecciones y "descenso a los infiernos", de entre éstos quizá el más emotivo el de Orfeo para rescatar a Euridice.
Después de estudiar el influjo que el helenismo tiene sobre Pablo de Tarso, cada vez me convenzo más de que el mayor cúmulo de aportaciones al cristianismo no proviene de una corriente racional de pensamiento, el griego, sino de elementos aportados por la religión egipcia. Los conceptos paulinos provenientes del helenismo inciden en figuras y hechos mitológicos extrapolados de la mitología egipcia.

Después de mucho oír los relatos de la resurrección, lo que queda es lo esencial: Jesucristo resucitó al tercer día de haber muerto. Esta "verdad" es el punto álgido de la fe, la esencia de lo que se cree, aquello sin lo cual no hay fe cristiana.
Normal. Normal hasta cierto punto, porque los detalles se olvidan y están ahí, en los mismísimos evangelios que --éstos sí, no los olvidemos-- son revelación. Porque si todo lo revelado ha de ser cierto, cuánto más ha de serlo la esencia de lo esencial. Sin embargo, traicionan los detalles, no cuadran.
Y en el juicio de la razón, el veredicto es claro: "El que quiera creerse los cuentos, si le sirven para gozar, que se los crea".
22 abril 2011

Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos y cuanto atares en la tierra será atado en el cielo... En razón de estas indubitadas palabras salidas de la boca de Dios, San Pedro es hoy el cancerbero celestial: en sus manos está el acceso a la felicidad eterna o a la condenación idem.
Un buen día agobiado por problemas celestiales irresolubles referidos a su pensión, llamó a un ángel y le dijo:
- Esta mañana tengo que ir a hacer un par de trámites a una nube, así que te dejo cuidando las puertas del Cielo. Como delegado mío te encargarás de dejar pasar o rechazar a cuantos accedan a esta puerta.
El ángel, aterrado, le dice que no tiene idea de a quién tiene que dejar pasar y a quién no, pero San Pedro lo tranquiliza:

Estamos en plena semana santa, que bien podría reescribirse como "desbandada sana". Lo que el pueblo a lo largo de la historia ha entendido de todo el trasfondo teológico subyacente, lo ha convertido en folklore donde el sentimentalismo rezuma hasta hacerse procesión, lágrimas, quejíos, latigazos, crucifixiones, teatro popular dentro de otro teatro a fin de cuentas.
Los templos han reventado y han generado este monstruo pretendidamente enraizado en la cultura popular, aprovechado por algún Jerarca del Viejo Régimen para reivindicar lo sacro dentro de la sociedad y ludibrio para otros por ver tal desmadre y la dubitosa deriva del barco de esa supuesta fe popular.
por Almudena GARCÍA PRIETO - Mr. KHURTS
Tengo el privilegio de presentar un artículo de Mr. Khurts, un colega de Mongolia.Le pedí que escribiese un artículo sobre el origen del Lamaísmo en su país. Pensé que su visión podía ser muy diferente a la nuestra. Es tal el deseo de los intelectuales de Mongolia de hacer ver qué es lo que se cuece dentro de su país que cualquier medio, por modesto que sea, es bueno para el fin que pretenden, salir de la postración en que están sumidos.
Todos hemos oído hablar de Lamaísmo, hemos leído, investigado incluso; interpretado y sacado conclusiones quizá no muy ajustadas a la realidad. El Budismo y por ende el Lamaísmo está muy prestigiado en nuestra sociedad occidental. Y, por lo que se ve, cada vez más.
La opinión directa de alguien que vive allí, que lo vive y quizá lo padezca puede servir para formarnos una idea más cabal del mismo.
Por todas estas razones, me ha parecido oportuno compartir con los lectores otra realidad, la de que las grandes filosofías orientales pueden no ser “tan espirituales” como pretenden mostrarse.
Les invito a compartir éste y futuros envíos que nos manda el antropólogo Mr. Khurts desde ese lugar remoto y casi desconocido como es Mongolia.

Soy mujer y espero quedar embarazada en breve. A pesar de eso, o quizá por eso mismo, estoy a favor del aborto. ¿Contradicción? No veo dónde pueda estar la contradicción. Soy una mujer en edad y con capacidad de gestar, por lo tanto mi opinión nunca será la misma que la de un hombre. Soy consciente de que lo que experimento no es más que “instinto de supervivencia” pero por mucho que interprete mis sentimientos basados en reacciones químicas, no puedo dejar de sentir y contradecirme. Soy humana, ¿no?
Al decir “reacciones químicas” es porque soy defensora acérrima de la ciencia, pero, por otra parte, también comparto la opinión de KARL POPPER de que “…como científicos, somos unos prisioneros atrapados en el marco de nuestras teorías, nuestras esperanzas, nuestro lenguaje…”
Parto también de la idea de que el discurso sobre el aborto nunca será objetivo desde ninguna de las dos partes, hombres y mujeres.

Bien quisiera situarme en un plano teórico o científico, fiado de lo que uno ha estudiado, de lo que "manifiestan" los profesionales y científicos, pero el tema es controvertido y no hay criterios unívocos en que sustentar convicciones.
Más me afectan otros hechos: la cercanía de conocer a alguien que ha abortado, quizá, diciéndolo alegremente, “porque sí” y fuera de los tres supuestos legales actuales. El cántaro fue tanto a la fuente y tanto quería tener sujeto al que perseguía, que sucedió lo que sucedió. Y la moza ya tenía 26 años.
Asimismo tengo presente, en la banda opuesta, el caso lacerante de una madre soltera que a sus 54 años todavía no ha superado el trauma que supuso estar embarazada en un pueblo de pocos habitantes.

Hemos asistido recientemente al “último parte de guerra”. No me refiero al emitido hace justo 70 años como final de la tristemente célebre “cruzada”. Porque, al menos, el histórico concluía con la lacónica expresión “la guerra ha terminado”. Sin embargo, pienso que esta exhibición publicitaria episcopal contra la ley del aborto revela un futuro más beligerante.
Contemplando a los dos “cachorros” que nos confronta la mediática campaña antiabortiva de los obispos, se me ocurre una reflexión metafísica.
Así, a bote pronto, me ha recordado aquella popularmente memorable “niña de Rajoy” a quien deseaba ver crecer en una España idealmente perfecta con igualdad de derechos y deberes, sin discriminaciones.

Concluíamos ayer diciendo que éste sí puede ser un reto terrible para el individuo y para el hombre como especie: la asunción de su desaparición como especie. Y el papel esperanzador que la ciencia puede asumir frente al placebo de los credos.
¿Reto? ¿Dónde se genera ese funesto presagio que habla de "desaparición"? Ni más ni menos que en la evidencia que la propia ciencia ofrece.
Entre los “macabros” hallazgos del neodarwinismo está el trágico y seguro final del hombre: no hablamos del individuo, que ya lo tiene asumido, nos referimos a la especie. Y si duro es admitir que tras la desaparición del individuo no queda nada más que la "eternidad" de su recuerdo y de sus acciones, apabullante, inquietante y abrumadora es la idea de que tras la desaparición del hombre no quedará nadie para estudiar las esculturas de Praxiteles, para denigrar a los "napoleones", "stalins" o "polpots" que en el mundo han sido o recordar las buenas acciones de la Madre Teresa.

Nos nos engañemos con prerrogativas extemporáneas: a pesar del cometido asignado y reservado para la religión, la sistematización de credos, el pensamiento religioso, la emoción que lo divino procura y las actitudes por ella generadas son meros productos de la imaginación humana creativa.
Sus "historias" no son sino divagaciones que revolotean por el mundo de la fantasía y la ficción. Y las promesas de salvación sólo tienen el significado cósmico y eterno que la charlatanería de visionarios históricos hoy olvidados quisieron darle... y la candidez popular concederles.

Apuntábamos ayer, siguiendo a Paul Kurtz, esa segunda área que versa sobre la relación entre ciencia y moralidad, aparentemente en conflicto.
Muchos hay que creen, abonados a su buena fe, que la religión tiene un puesto en este mundo como defensora, divulgadora o preservadora de la moral; más todavía, que la función principal de cualquier religión es moralizante. Y todavía más, hay unos que creen lo que otros interesadamente enseñan, a saber, que sin sólidos fundamentos religiosos, la mansión de la moralidad se hunde.

Hay afirmaciones que muchos creyentes, más piadosos que creyentes, ignaros y ayunos de doctrina, confunden con "religión", que estrictamente no lo es y que en esencia rozan la magia o son efecto de fenómenos parapsicológicos. Estos fenómenos incluso podrían ser objeto de investigaciones empíricas.
Paul Kurtz llama a esos "fenómenos" paranaturales. No son ni trascendentales ni sobrenaturales, pero se cuelan de rondón en el mundo de la credulidad, muy a pesar incluso de las jerarquías "sabias".
En las mentes trituradas por la apisonadora televisiva, un buen ejemplo de esto es la creencia popular de que misteriosos seres extraterrestres, buenos con los hombres e inteligentes, visitan a los terrícolas, flotan en naves espaciales, se dejan incluso fotografiar, etc.
¿Credulidad? Ni mucho menos. En EE.UU. se lo creen y es objeto incluso de estudios e investigaciones serias por parte de organismos estatales. Incluso es una ¿ciencia?, la Ufología.
"Eso" de los extraterrestres, por otra parte, ¿no es un fenómeno cuasi-religioso que guarda estrecha relación con la creencia católica en los ángeles y otros seres divinos o semi-divinos?
A propósito del centenario de Darwin he traído a colación en días pasados a dos autores diametralmente opuestos en cuanto a posturas, vivencias y enfoques: F.Ayala y R.Dawkins.
Hoy aporto las ideas de Paul Kurtz, filósofo y profesor de la Universidad Estatal de Buffalo, eminente y reconocido humanista.
La mayor parte de la gente civilizada, los creyentes por su condición de tales y las personas normales por condescendencia, ve lógico distinguir esferas, la esfera de lo religioso frente a la de lo humano, tanto en política --separación iglesia-estado-- como en otras áreas: ciencia, sociedad, arte, moralidad, ética, justicia, etc.
Muchos piensan y defienden que hay un campo específico para la religión en el cual no debe incidir la ciencia. Lo curioso es que no reconocen ese mismo derecho a la ciencia cuando trata de mirar a la religión con los ojos inquisidores de su metodología.

Trae a colación Richard Dawkins, en el libro del que estamos haciendo referencia (El Espejismo de Dios), un experimento sumamente curioso que considero oportuno relatar aquí.
Y es oportuno traerlo a colación para contrarrestar un tanto la tesis del libro de F.J. Ayala donde afirma que religión y ciencia siguen caminos distintos y su objeto no tiene interconexiones.
Negábamos tal afirmación y hoy insistimos en lo mismo: la oración es un modo de hacer que Dios "intervenga" en los asuntos terrenales... Es más, si no lo hiciera, si los fervientes crédulos no esperaran que Dios interviniera, si positivamente supieran que Dios no interviene en el mundo, la inmensa mayoría abdicaría de las filas eclesiales.

No hay que tener aprensión ni empacho en afirmar que algo es falso cuando tiene visos de serlo. Ser discípulo de Ockam --del sentido común tal vez-- obliga a ello.
Al menos la ciencia funciona así y, en la vida corriente, el sentido común al que nos referimos funciona con tales parámetros.
Si prácticamente todos los relatos de los Evangelios "a mí", por lo que he leído, por lo que he estudiado, por lo que he comparado, por lo que me dice el sentido común alimentado por la reflexión y el estudio me parecen falsos como realidad acontecida,

!Harto estoy de tanto Dios - y que le vengan a uno
a convertir de consuno - cuatro panolis o dos!
No hagáis mixtura de Dios - con lo íntimo y mortal
pues el vivir terrenal - es un vivir entre dos.
No os valgáis de que el humano, - por presentir el futuro
se siente siempre inseguro - y a lo divino echa mano.
.
Dada la "actualidad" del asunto, me voy a referir a un libro que busca la componenda: evolucionismo sí... ¡y Dios creador también porque no hay contradicción! Libro que a la vez desmonta muchos de los supuestos crédulos, esos que defienden "su" creacionismo a ultranza, edulcorado con el pomposo apelativo de "Diseño Inteligente".
Darwin y el diseño inteligente.
Francisco J. Ayala. Alianza Editorial. 2007. 231 pág. 17€
El libro es un alegato serio y razonado sobre la compatibilidad entre la teoría científica de la evolución y los contenidos fundamentales de la fe, de la cristiana en particular y de la religión en general, contenidos que afirman la existencia de un Dios personal, creador y providente. Lo duro de asimilar por los creyentes es que este libro sitúa a la credulidad fuera de todo contexto humano, fuera del mundo, ajeno al día a día.
Charles Darwin escribía en su cuaderno de viaje:
Darwin lógicamente no era consciente de que su viaje sería el acontecimiento más importante de su vida.“…Estos primeros meses a bordo del Beagle son unos meses muy tristes…”.
Su aventura duró cinco años y no sólo cambió definitivamente su percepción de lo que le rodeaba, sino que alteró las creencias de millones de personas, produjo divisiones en la Iglesia y escisiones entre corrientes científicas.
Mucho se habla en estos días de la figura de Darwin conmemorando el aniversario de los 200 años de su nacimiento y 150 de la publicación de su famoso tratado EL ORÍGEN DE LAS ESPECIES.
por EMÉRITO AGUSTO
¿Hasta qué punto la teoría de la evolución es aplicable a la especie humana?
¿Se puede compaginar la teoría de la evolución con las enseñanzas cristianas sobre la creación del hombre?
Antes del siglo XIX existieron diversas hipótesis que intentaban explicar el origen de la vida sobre la Tierra. Las teorías fixistas hacían referencia a un hecho puntual de la creación divina; por otra parte, la teoría de la generación espontánea defendía que la aparición de los seres vivos se producía de modo natural, a partir de la materia inerte. Frente a estas deducciones aparece la teoría de la evolución.
por EMÉRITO AGUSTO
¿Es posible seguir creyendo en Dios después de Darwin? ¿El hombre llega a ser hombre por manufactura de Dios o por evolución y obra de sí mismo?
Desde que en 1859 Darwin publicó su famoso libro El origen de las especies, la polémica en torno al alcance y los límites de esta teoría no ha dejado de ser objeto de airado debate.
Por entonces Darwin era fixista, así como un creyente devoto, es decir, opinaba que Dios había creado todas las especies tal como se conocían en aquel momento y que las había distribuido por la Tierra de la forma más conveniente para ellas. Así pues, ¿qué es lo que le llevó a afirmar que las especies se transformaban dando lugar a otras nuevas?
por EMÉRITO AGUSTO
Charles Darwin: el hombre que cuestionó al mismo Dios. Así le apodaron muchos de sus detractores de la época. Aquellos que veían como inconcebible que el ser humano pudiera descender de una bestia tal como un simio. El científico británico Charles Darwin, figura capital del evolucionismo y del pensamiento moderno, representa como pocos el antagonismo entre religión y ciencia.
Se acaban de cumplir los 200 años de su nacimiento y el 150º aniversario de su obra cumbre. Su legado sigue en cierto modo vigente y es aplaudido por la Ciencia internacional, aunque también se ve seriamente cuestionado, principalmente por la Doctrina cristiana.

Tiempo ha comencé a recopilar datos, información, documentos, referencias, libros, fuentes y bibliografía en general... encaminado todo ello a la redacción de un libro sobre el Origen y Extensión del Poder Económico de la Iglesia a lo largo de los siglos.
La originalidad es patrimonio de pocos y nada hay nuevo bajo el sol. Mucho hay escrito sobre esto, con libros sobre el tema y, sobre todo, documentación disponible en archivos eclesiásticos, monacales, diocesanos o parroquiales.
No creo que siga. El proceso y estado mental que ha generado en mí de manifiesta parcialidad, a la vista de lo que uno ha descubierto o puede ir descubriendo, me impediría un trabajo exento de opinión. Aunque siempre serían posible las "reflexiones en torno a..."

Buena persona donde las haya. Sufriente faz y doliente mirar. Médico pediatra admirado y reconocido por su bondad. Muerto --según el negocio que esperan de su memoria-- en loor de santidad (ya es hora de que cambien eso de "olor").
El siervo de Dios Pedro Herrero Rubio, nació en Alicante (España) el día 29 de abril de 1904. Hijo único de Pedro y Emilia. Fue un médico excepcional, cursando sus estudios con brillantes calificaciones, y perfeccionándolos en París y Bruselas. Participó activamente en la transformación de la Pediatría. Casado con Patrocinio Javaloy Liz