Humanismo sin credos

Un día en la escuela y en la clase de religión.

29.11.08 | 12:00. Archivado en 1. Sobre este blog, Islam enfermo
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Un paraíso islámico en la tierra (y 6)


Siempre con el miedo a equivocarse, los niños deben aprender que Alá es el creador, Alá es el eterno, Alá es el todopoderoso, Alá es benigno, Alá es la sabiduría, Alá es la vida, Alá lo ve todo, Alá lo escucha todo, Alá lo gobierna todo... Una respuesta equivocada supone castigos corporales.

En nada distinto a lo que eran las clases de religión en occidente hace apenas unas décadas... ¡y durante siglos! Y como en el cristianismo, palabras incomprensibles para cualquier niño.

En el nuevo régimen de “libertades”, la clase de religión es el mismo sistema anterior pero encerrado en un aula y para niños: constrictivo, basado en el miedo y el oscurantismo, coercitivo, lleno de referencias a castigos eternos...

Si las frases primeras pueden resultar espirituales, las enseñanzas referidas al Profeta rozan el ridículo:

“El profeta Mahoma jamás hacía ruido mientras bebía. A cada sorbo apartaba los labios y daba gracias a Alá... El Profeta siempre se sentaba directamente en el suelo... El Profeta no tenía muebles en su casa...

Acostumbraba a descansar con el brazo izquierdo. Cuando meditaba, le gustaba cavar con una pala o con un palo o se sentaba abrazándose las piernas...

Cuando dormía, yacía sobre el lado derecho con la palma debajo de la cara; a veces dormía de espaldas, a veces con una pierna encima de otra, pero siempre cuidaba de que cada parte del cuerpo estuviera tapada. Dormir boca abajo le disgustaba mucho y llegó a prohibir que los demás lo hicieran. Roncaba suavemente...

Si se despertaba en plena noche para orinar, se lavaba las manos y la cara antes de volver a acostarse. Llevaba un taparrabos al acostarse, pero solía quitarse la camisa. Como no había letrinas en las casas, el Profeta caminaba largos trechos para estar fuera de la vista de la gente. Elegía tierra blanda para evitar que saltara la orina y le salpicara.

Se bañaba detrás de una manta o usaba un taparrabos cuando lo hacía bajo la lluvia. Cuando se sonaba la nariz, se ponía un paño delante.

Le gustaban los dátiles y los mezclaba con leche o mantequilla... Prefería el cuello o las costillas de los animales; nunca comía cebolla o ajo... Usaba únicamente la mano derecha para comer y sólo comía de su lado del cuenco, nunca de en medio del plato. No utilizaba cubiertos y empleaba sólo tres dedos para comer. Cuando bebía lo hacía sin hacer ruido.

Y no son banales dichas enseñanzas, porque todo buen musulmán ha de imitar al Profeta en sus costumbres más nimias.

Conclusión sobre prohibiciones.

Como no podía ser menos, el Islam también es una religión de prohibiciones: primero las que cualquier sentido común prohíbe; luego las que procuran satisfacción humana; y finalmente casi todo. Todo acto malo es “haram” y por lo tanto antiislámico. Y es preciso distinguir bien entre lo que es haram (malo y pecaminoso), halal (bueno) y mubah (malo pero no pecaminoso).

Quizá una de las acciones más imperdonables en un hombre –más si es pobre-- sea robar, que se castiga severamente. Ni con los hijos muriéndose de hambre se puede robar. El robo se debe castigar severamente y no puede ser perdonado. ¿Razón? La sociedad se hundiría, quedaría subvertida, caerían los fundamentos de la convivencia. Por eso hay que castigar el robo con rigor.

Otro de los crímenes nefandos, en la mujer casada, imperdonable, es el adulterio, que se castiga con la muerte por lapidación; si es soltera, ambos reciben cien latigazos con la subsiguiente obligación de casarse.

Algunas prohibiciones podrían ser asumidas por el sentido común e incluso como preceptivas propias de cualquier religión. Es “haram” matar sin razón, castigar sin razón; robar; beber alcohol; drogarse; comer cerdo (sería normal en caso de prevención de triquinosis, pero, ya que lo dijo el Profeta...); no hacer los cinco rezos; comer con la mano izquierda u orinar con la derecha...

Y quien hace algo de eso es un infiel y por lo tanto también la persona entera es “haram”.

¿Y a quién se le puede tildar de infiel? Evidentemente al que profesa otra religión que no sea “la verdadera”. En España los “haram” se llaman laicistas. ¿En el Islam un católico cumplidor de sus deberes rituales sería infiel? Pues sí, porque conociendo al Profeta, es impensable no convertirse.

¿Todos son infieles? Sí, con la salvedad curiosa de que Alah parece ser territorial: si uno cambia de territorio ya es enemigo de Dios. Curioso Dios y curioso Alá.

Verdaderamente este desgraciado Occidente no goza de la inmensa suerte de ser regido por el mismísimo Dios... a través de sus siervos más fieles.

7 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por PEPE 23.12.08 | 14:02

    ALLAHU AKBAR

    Lā ilaha illa al-Lāh, Muhammadun rasūlu l-Lāh

  • Comentario por CVicinus 30.11.08 | 10:12

    Logos tiene razón. Al menos la religión sirve para adormecer de una manera sugestiva con cuentecillos que incitan a la masa a obrar bien.´A los políticos se les ve que sólo es por su provecho.

  • Comentario por logos 30.11.08 | 08:14

    ¡Claro que hace bien el bloggero en construir una crítica a la religión organizada y mentecata. Que Dios lo bendiga por esto.
    En lo que 'peca' es en no aportar un sustituto. Porque la inmensa masa de millones de seres humanos que hoy se encuentran bajo el estado 'laicista' son narcotizados por inmarcesibles campañas de propaganda orquestada por los medios de difusión con lobbies de capitalismo y socialismo ... PARA QUE NO PIENSEN.
    Así se consigue AQUÍ lo que el Islam consigue allí bajo sus capos: una masa adormecida bajo el desempleo, el
    'salvamento' de la élite financiera, la dejación que hace la generalidad de elaborar la LEY, el primer rol del hombre 'político' o ciudadano de la 'polis'; y en lo espiritual, que no exista la presencia de Dios para el hombre, quien, atontado y confuso va por las calles sin norte, sin empleo, y sin Dios.

  • Comentario por Emérito Agusto 29.11.08 | 19:27

    La mayoría de esas prescripciones musulmanas me recuerdan aquellos manuales de "Urbanidad y buenas maneras" que nos imponían en el colegio.
    Claro, no todas, porque la de "mear" no se contemplaba en tales manuales; y menos con la "sensibilidad moral" de la época. Agarrársela para orinar era algo así como una "tentación", porque al sacudirla para dejar la gotita, podía llegar la "excitación"... y algunos hasta "continuaban".
    No sólo ésta, sino todas las normas de este tipo son una "chorrada".

    Por otra parte, Mahoma no tenía el "haram", pero disfrutaba de un "harem". ¡Qué espabilao!

  • Comentario por [Blogger] 29.11.08 | 17:48

    Hombre, MISCATO, ya echaba yo en falta cierta referencia a "la necedad". ¿Paraísos ateos?
    Pues precisamente llevo 6 artículos dedicados a un paraíso creyente: si eso es lo que quieres, ánimo, hay muchas ofertas de trabajo en paraísos islámicos.

  • Comentario por miscato 29.11.08 | 14:45

    Blogger:llevo unos días sin leerte.Repito que escribes bien y tienes erudición.Pero la posición de fondo es invariable.En tanto rechaces la dimensión religiosa,te colocas a la espalda del homo sapiens,como su animal de compañía.Los aciertos que tengas en tus exposiciones,mientras convivan con el rechazo antedicho,son pura casualidad,como los armónicos de burro flautista.¿No te da qué pensar que en los paraísos ateos se sustituye la Religión por la enseñanza de la necedad pintada de ciencia?

  • Comentario por Máximo 29.11.08 | 13:10

    Yo leí aquí en algún comentario que por qué el bloguero no se metía con otras religiones y siempre con el catolicisimo.
    Creo que seis artículos sobre Afganistán seguidos son muchos y por eso cansan, pero del Islam hay que darse ceunta de lo que es para huir de él como de la peste. Es la misma peste que el catolicismo de hace 600 años, desde luego, pero ahora es que está ahí, a al vuelta de la esquina, o de la panadería o del supermercado o de la obra.

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