Humanismo sin credos

El ejercicio de la buena muerte.

25.11.08 | 21:00. Archivado en EMÉRITOAGUSTO
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Por EMÉRITOAGUSTO

En tiempos pretéritos (tampoco hace muchos años) en los “manuales de piedad cristiana”, existía una práctica que nos estimulaba a hacer presente el momento culminante de nuestra muerte. Se denominaba “Ejercicio de la buena muerte”, algo así como un ensayo para afrontar adecuadamente el momento más trascendental de nuestra vida.

En algunas instituciones y colegios religiosos se realizaba una vez al mes. En el recogimiento de la capilla, normalmente con luz tenue, un lector iba relatando ese crucial y doloroso instante de nuestro decisivo tránsito de este “valle de lágrimas” al “juicio de Dios”.

No sé si alguno de los lectores recordará el contenido y la parafernalia de aquella práctica. Remedaba el rito de la “extremaunción”. El lector, generalmente con voz cavernosa, consideraba las diversas partes del cuerpo afectadas por la amarga muerte inminente. El relato rayaba en lo siniestro y macabro.

Recuerdo que, tras una introducción que helaba la sangre, se oía decir:

Cuando mis cabellos húmedos por el sudor de la muerte, erizándose en la cabeza anuncien mi próximo fin…”

Y toda la asamblea al unísono imploraba:

¡¡Jesús misericordioso, tened piedad de mí!!

Y continuaba la retahíla: “Cuando mis labios trémulos y entorpecidos, pronuncien por última vez vuestro adorable nombre…” Y así hasta llegar al desenlace: “y en el último estertor de mi agonía”…Y el coro general redundaba litánicamente: “¡¡Jesús misericordioso tened piedad de mí!!”

¿Que a qué viene traer ahora a colación esta lúgubre y quejumbrosa práctica de piedad? Pues simplemente a que desearía recalcar que la santa madre Iglesia católica romana ha dramatizado siempre el acto de morir; ha fomentado la “teología del miedo” intentando controlar las postrimerías y no ha dejado nunca de recordarnos la muerte; y en este caso, paradójicamente, la buena muerte. Y por redondear la palabra, en su correcta etimología, la eutanasia.

Y es que últimamente, la eutanasia se pasea por tertulias, ondas hertzianas, rotativos y noticieros, y hasta en las recientes declaraciones de los propagandistas católicos. Por una parte, a nivel teórico, por la encarnizada polémica desatada ante el anuncio de una futura ley sobre el llamado “suicidio asistido”.

Por otra, a nivel de hechos, por los recientes reportajes sobre la adolescente inglesa que se niega al trasplante y la mujer que ha vivido en coma irreversible desde hace quince años, a quienes la Justicia de los respectivos países les ha reconocido su “derecho a morir”.

No sé si la polémica está servida o estamos sólo en el aperitivo. Las posturas ya las conocemos. Respecto a la promulgación de una futura ley, creo que el Gobierno no está por la labor de multiplicar sus frentes de batalla ante la Iglesia, aunque sí analizar abiertamente la realidad social.

A la inversa, sí está claro que la Iglesia, me refiero la oficial, apresta toda su artillería pesada para oponerse ferozmente, por no traicionar la tradición, a desdramatizar la muerte. Todo lo plantea y resuelve desde la perspectiva de “blanco o negro”, desde sus inflexibles postulados teológicos y desde el avasallador monopolio de la verdad absoluta e infalible.

El planteamiento correcto en la eutanasia no debe ser entre vida o muerte, sino entre “muerte digna” o “muerte lenta y degradante”.

La alternativa, en tal caso, habrá que valorarla desde antes. Se predica y pregona que “la vida siempre es maravillosa”. Pero también siempre habrá alguien que desmienta con “su propia vida” tal afirmación. La vida puede ser maravillosa o puede ser espantosa. No siempre el vivir la vida significa “vivirla dignamente”.

Por eso, será esperanzador saber que, cuando se ha perdido ya la dignidad humana, la angustia puede detenerse. Y así, como escribió Montaigne, “cuanto más voluntaria sea la muerte, será más hermosa”; y mucho más bella será para los cristianos, que rezan: “si la certeza de morir nos entristece, nos consuela la esperanza de nuestra futura inmortalidad”.


Resulta peligroso absolutizar la vida.

Si deseamos y defendemos una “vida digna”, habrá que favorecer y abogar a la par por una “muerte digna”.

Si protegemos el “derecho a nacer” deberemos amparar a la par el “derecho a morir”.

Si patrocinamos una decorosa “calidad de vida”, deberemos apoyar a la par una decorosa “calidad de muerte”.

No se pueden poner en el mismo plano el juramento hipocrático de prolongar la vida y una hipotética exigencia moral de prolongar la muerte. Si no nos gusta que nos manipulen la vida, ¿por qué se pretende manipular la muerte? Si se aboga por una íntegra y decorosa vida humana ¿por qué se pretende fomentar una muerte inhumana?

El dueño de la vida es Dios”, se alega como argumento. Pero ¿es que acaso Dios lleva un fichero en el que implacablemente anota y registra el día y la hora de tantos como mueren “inesperadamente” a diario por el hambre, por desastres naturales, por accidentes, por infartos…? ¿O es la “naturaleza” la que ejecuta ese “destino”?

La muerte es consecuencia de la vida, de nuestra limitación corporal. Desde que nacemos estamos abocados a la muerte. Se trata de un desafío, porque la aspiración fundamental de la persona es vivir.

Pero ¿qué razones puede haber para alargar la vida hasta el extremo de reducir al enfermo a la condición de “vegetal” en contra de su voluntad? En la mayor parte de los casos extremos, más que el dolor físico el enfermo refleja el suplicio psicológico de haber perdido la posibilidad de una vida cualitativamente digna.

Pienso que es ya hora de desdramatizar la muerte y afrontar serenamente el tema de la “eutanasia”. Y, evocando el comienzo, que la Iglesia reconsidere sus presupuestos teológicos y acepte humanamente este ejercicio de la buena muerte.

[En febrero del año pasado edité en este mismo blog un post sobre el mismo tema Eutanasia: la creencia, la ciencia y la conciencia(07.02.07)][pinchar para ver]

16 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por Emérito Agusto 26.11.08 | 16:06

    SARUCE amigo. Quien "toi tupefato" soy yo. O entiendo mal o no te entiendo bien.
    A ver. El autor y responsable administrativo y penal del post soy yo. Y nada más que yo. Hasta ahí estamos de acuerdo
    Pero tu posterior extrañeza me extraña. Explícame porfa. ¿Dónde, cuándo y cómo me dirijo a mí mismo como bloguero? ¿De dónde a mí que me convierta en usurpador de funciones? ¿Dónde consta que yo "respondo a comentarios que aún no se han producido?
    Sí que vivo un presente muy intenso. ¿El futuro? Decía la canción que "el futuro es muy oscuro..."
    Cordiales saludos.

  • Comentario por saruce 26.11.08 | 11:49

    Amigo Emérito Augusto, me has desconcertado. Se te asigna el post, como propio, y "te diriges a tí mismo" como blogger. "toi tupefacto". Algo no va bien tampoco, como respuestas a comentarios que aún no se han producido. La secretaría no rula.
    Imagino que ambos tenemos una edad aproximada, que somos buena gente, y que cada vez, con más evidencia, nuestro futuro es más corto, pero el presente es más intenso.
    Lee, por favor, el comentario del obispo Amigo, sobre lo que piensa la iglesia del siglo XXI sobre el maltrato a las mujeres.
    Un abrazo.

  • Comentario por ALFONSO 26.11.08 | 11:44

    Emerito,totalmente de acuerdo con tu planteamiento.La Iglesia clerical ni perdona ni ama a los seres humanos.Como pasa con los homosexuales,los transexuales,los divorciados,las mujeres sacerdotisas (que ellos llaman brujas) los sacerdotes casados,los exseminaristas,los niños sin bautizar (ateos y felices) las madres solteras,los amigos de la naturaleza que practican el nudismo y contra toda la gente libre en general.El clero catolico romano son enemigos de la convivencia democratica y enemigos de todos los hombres.La "señal de identidad" del clero es la misantropia.Su odio a la humanidad.La culminacion del odio a la humanidad fue Auschwitz.La Iglesia Catolica no fue culpable de Auschwitz.Pero camino en la misma direccion...con su discriminacion de los mismos seres humanos que terminaron en Auschwitz.

  • Comentario por Angeles 26.11.08 | 10:37

    y Ud, don Emérito, no puede burlarse tna imnpunemente de las prácticas religiosas: ya verá el día de su muerte cómo rechinará su concicnecia por los muchos pecados que aquí ha proferido.

  • Comentario por Angeles 26.11.08 | 10:35

    vosotros sois unos PIRATAS dentro de religión digital y a los piratas lo que hay que hacer como poco es capturarlos y condenarlos.

    ¿Es que no os dais cuenta de la cantidad de almas que se han salvaod gracias a aquellos ejercicios para bien morir? ¿La cantidad de santos que hay en el cielo aunque fuese por un medio que hoy día nos parece poco ortodoxo, el miedo al infierno?

  • Comentario por Emérito Agusto 25.11.08 | 23:27

    ALFONSO. ¿Volverá el Espíritu Santo a insuflar en algún Papa la idea de un nuevo concilio? Yo creo que, tras la experiencia de cómo se ha "sub-desarrollado" el VaticanoII, ha cerrado el pico y ha escondido la cabeza bajo el ala. Porque el espíritu ya no está en el trono de Dios, sino en la cátedra de san Pedro que lo ha secuestrado. No sólo hay "piratas" materiales, también espirituales a juzgar por los hechos que son capaces de ahogar el espíritu contradiciendo a san Pablo.
    ¡¡Cuándo entenderán que Dios sin el HOMBRE no es nadie!! ¡¡Que no cuentan los derechos divinos sino los derechos humanos!!


    Por ejemplo, hoy, día dedicado a las mujeres maltratadas. ¿No crees que la Iglesia ha tenido (y tiene) algo que ver en esa mentalidad "posesiva" del hombre sobre la mujer, que "debe vivir sumisa al varón", según la doctrina oficial? ¿Cómo puede hablar la Iglesia de los "derechos de la mujer" cuando la tiene completamente marginada?
    Incongruencias de la religión.

  • Comentario por Máximo 25.11.08 | 21:19

    Pues lo que dice Alfonso, que quién es hoy ese alfonso maría de liborio o ligobrio o ligorio... que ya es la tercera vez que me confundo al escribirlo.

  • Comentario por Máximo 25.11.08 | 21:17

    Este artículo demuestra una vez más la temporalidad de las religiones. En menos de un siglo han cambiado radicalmetne de programa, de mensaje, de formas, de estilo, de contenido y de casi todo.
    Dirán que no, que siempre la iglesia ha mantenido el mismo mensaje ¡DE SALVACIÓN!
    Pero si la primera salvación es la de liberarse o salvarse de lo que ellos preconizcan

  • Comentario por Emérito Agusto 25.11.08 | 19:58

    Desconocía el origen de esta práctica del ejercicio de la buena muerte. No sus vivencias. Gracias bloguero por la información.

    MAXIMO. Confirmo tu impresión. No te puedes hacer idea "exacta" de lo que suponían tales "reflexiones". Era un "ejercicio" que te dejaba más desfallecido que un intenso ejercicio físico. Sobre todo cuando había "estrambote".


  • Comentario por ALFONSO 25.11.08 | 18:47

    Lo mejor de la vida es tener una buena muerte.(San Alfonso)...no existe tiempo sagrado y tiempo profano.Tampoco existe gente sagrada y gente profana.El hombre es sagrado.El Vaticano II es muy claro,la conciencia es sagrada.El concilio tambien defiende (por primera vez) la unidad cuerpo-alma.Esto fue dar carpetazo a la oscurantista espiritualidad preconciliar de mortificar el cuerpo...para salvar el alma.Eso ya no convence absolutamnte a nadie.San Alfonso ya no es conocido por nadie...ni por los curas...en los seminarios se evita estudiar a los Santos...precisamente por eso,porque los Santos son todos preconciliares.

  • Comentario por [Blogger] 25.11.08 | 16:36

    Finalmente tengo que confirmarlo públicamente: MISCATO ES EL TONTO PRESENTE EN TODOS LOS BLOGS. ¡Qué se le va a hacer! Pero ni aún con esas pienso borrar un solo escrito suyo, aunque se equivoque en las referencias, aunque presuponga que los demás no conocemos al bicho dicho SANA LFONSO, aunque repita todos los días lo mismo, aunque trate de meter su patita en un blog que no le es afecto, aunque insulte continuamente llamando NECIO al blogger... No es caridad cristiana, es "humanismo sin credos".

  • Comentario por miscato 25.11.08 | 14:10

    él había apoyado (aunque sin saberlo), lo que era falso. Eso cambió su vida radicalmente.

    Hizo un retiro en el convento de los lazaristas y se confirmó en la cuaresma de 1722. Estos dos eventos reavivaron su fervor. Al año siguiente, en dos ocasiones oyó una voz que le decía: "abandona el mundo y entrégate a mi". Hizo voto de celibato y abandonó completamente su profesión. Muy pronto Dios le confirmó cual era su voluntad.


  • Comentario por miscato 25.11.08 | 14:09

    Blogger:tienes erudición y escribes bien.Pero todo está subordinado a un designio de necedad.El homo sapiens se abrió al factor humano,=factor religioso al no dejar a los muertos en simas y barrancos.Se despegó de los simios. Tú involucionas para animal de compañía.En cuanto a san Alfonso,aprende:

    BIOGRAFIA

    San Alfonso nació en Nápoles el 27 de Septiembre de 1696. Sus padres Don José de Liguori y Doña Ana Cavalieri eran de familias nobles y distinguidas.

    Era un "niño prodigio" con gran facilidad para los idiomas, ciencias, arte, música y demás disciplinas. Empezó a estudiar leyes a los 13 años y a los 16 años presentó el examen de doctorado en derecho civil y canónico en la Universidad de Nápoles. A los 19 años ya era un abogado famoso.

    Conversión

    Según se cuenta, en su profesión como abogado no perdió ningún caso en 8 años, hasta que un día después de su brillante defensa, un documento demostró que él había apoyado (aunq...

  • Comentario por Máximo 25.11.08 | 11:18

    Reitero, enhorabuena por este artículo. Es una forma de decirles a los bocazas de la CEE que dejen de decir tonterías y se encierren a cal y canto en sus antros y se preparen ellos a la buena muerte, después de haberse regalado con una buena vida...
    ...porque ya es buena vida vivir toda ella del cuento.

  • Comentario por Máximo 25.11.08 | 11:12

    Diois, qué fuerte es el comienzo
    no me extrñaa que los niños vivieran embargados por el temor (no el temor de Dios sino más bien el temor al cura negro)
    ¡Pero eso es imperdonable, porque es uno de los elementos del lavado de cerebro con que las religiones generan prosélitos"!

  • Comentario por [Blogger] 25.11.08 | 10:37

    La referencia a "la buena muerte" proviene del libro de San Alfonso María de Ligorio, siniestro escritor en muchas de sus obras, como su Teología Moral y éste de "Preparación para la buena muerte", cuyo último capítulo es una "Súplica a Jesús crucificado para alcanzar la gracia de la buena muerte". Puede consultarse en Internet (pinchar AQUÍ).
    "Cuando mis labios fríos y balbucientes pronuncien por última vez vuestro Santísimo Nombre. Jesús misericordioso, tened compasión de mi".
    ...Pues por mí, que se queden con toda esa parafernalia: con lo bien que "sienta" un buen ataque al corazón... Mis padres murieron "santamente" de noche de este modo. Eso sí, no les dio tiempo a "prepararse a la buena muerte" pero envidio su forma de despedirse de este mundo y de sus hijos, que les recuerdan con cariño, lo mismo que sus nietos, que siempre hablan bien de ellos.

Miércoles, 30 de mayo

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