Un paraíso islámico en la tierra(3).

Seguimos con el recuento de “bondades” de un país que fue modelo para el mundo de un “Reino de Dios” en la tierra, Afganistán, remedo de otros tiempos o anticipo de lo que nos podría venir en caso de que las huestes de Rouco y Cía consiguieran imponer su férula divina en nuestra secularizada sociedad.
¡La mujer, siempre la perdedora en cualquier régimen donde priman “los ideales”! No se diga que la condición de la mujer musulmana es de resignación, conformismo y renuncia a derechos iguales a los hombres. Los hombres y mujeres son iguales en todas partes y el sostenimiento de tal situación de degradación femenina por parte de cualquiera que lo defienda, sólo puede calificarse de criminal. Quizá suceda que la mujer, en todas partes, es más resignada.
Y la hacen distinta y esclava no tanto en el trabajo cuanto en el sexo. El mismo trabajo y los estudios, a veces iniciados los superiores, pueden depender del capricho del marido, elegido por los padres de ella.
¿Y qué decir de la peregrinación a La Meca? Gentes que apenas si pueden vivir al día, con el cerebro lavado suspiran por invertir los ahorros de toda una vida en visitar un lugar donde se exhibe una piedra para allí dar vueltas a su alrededor, ser bendecidos por los ulemas, comprar recuerdos y regresar “limpios” de polvo y paja --pecados-- y de dinero.
A muchos les sucede lo que a Lutero en su viaje a Roma: salen de tales lugares sin fe. Creían poder encontrar allí la paz, el perdón, el juicio y lo que ven es teatro, venalidad, mercadería de lo sacro. Nihil novum sub sole, igual que Lourdes y Fátima.
El rezo sin trabajo. ¿Sirve de algo rezar?, se preguntan incluso muchos islamistas. Hasta el mismo Corán dice que hay que trabajar duro y resolver los propios problemas, pero muchos prefieren confiar en Alá, que todo lo puede (los “possibilia” del crédulo). "Si Dios hiciera caso de todas las peticiones de los humanos, sería el caos. No ayuda en nada a regenerar un país postrado y atrasado el dar golpes en el suelo con la cabeza. Son palabras de un creyente cumplidor". Quizá sí para ablandar algunas.
La educación con el advenimiento de los servidores del Reino de los cielos estaba destinada, como es lógico, a los niños, no a las niñas. La asignatura fundamental consistía en aprender de memoria, moviendo compulsivamente el cuerpo, el Corán.
Una curiosa forma de aprender el alfabeto: Y, de Yihad; I de nuestro enemigo Israel; K, de Kaláshmnikov, instrumento para vencer; M, de los héroes muyahidim... Contar se aprendía así: “El pequeño Omar tiene un Kaláshnikov con tres cargadores. En cada uno hay 20 balas. Gasta 2/3 matando a 60 infieles ¿Cuántos infieles mata por bala? ¿Cuántas balas le quedan? ¿A cuántos más puede matar?”. (Relato verídico de una escuela islámica)
Hay que tener mucha imaginación para entender una ciudad así en el siglo XX: calles sin anuncios ni carteles; bibliotecas donde se han quemado los libros con ilustraciones; archivos cinematográficos o musicales destruidos; no se oye música de ningún tipo; no hay sitios ni posibilidad de bailar; cines, cibercafés, televisiones, radios... cerrados y prohibidos o con espacios únicamente religiosos; niñas sin escolarizar encerradas en las casas conviviendo en los patios de vecindad; las mujeres excluidas de cualquier puesto de trabajo... Una ciudad de sólo servidores de la fe o guerreros.
Persecución a muerte de cualquiera que se burle del Islam. El ejemplo más conocido, Salman Rushdie, pero ¡cuántos cientos y miles de innominados pensadores! Y lo irónico del asunto, sin saber siquiera qué han escrito, sin haber leído nada de ellos, sólo "de oídas".
¿Vías de comunicación? Aparte de estar infestadas de bandidos y controladas por los señores de la guerra, omnipresente el control talibán. Se cuenta el caso de haber detenido un autocar y a todos los que tenían la barba rasurada les cortaron las orejas y la nariz. Obra de bandidos islámicos.
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Jo, jo, jo, don EMÉRITO dice "recemos"...
Nunca el rezar expresó con tanta claridad lo que en esencia significa: la expresión o formulación de un deseo.
Es el "tatuaje " común a las religiones monoteístas. Están cortadas por el mismo patrón. Las ha parido la misma "deidad".
Respecto a la mujer, el (mal)trato que se le da se podría comparar, sin paliativos, a la violencia de género.
En cuanto a la "enseñanza", el testimonio aducido me recuerda tristemente el método que empleaban los radicales abertzales en algunas ikastolas del País Vasco en referencia a los "españoles". Total, terrorismo puro y duro.
Recemos para que estas creencias y prácticas religiosas se descuajeringuen cuanto antes.
DON JUTO, cierto, eso lo sabemos. Pero al menos podemos vacunarnos contra virus ajenos.
MISCATO, ¿qué es ese añadido a tu mensaje? ¿Se te ha quedado la mente a cuadros? ¿O es la nueva forma de repetir siempre lo mismo?
Blogger:con ser malo lo que dices,peor es la necedad de negar la dimensión religiosa.Quedaríamos animalizados.Es curioso que estés tan alerta para estas patologías,y tan ciego y blindado contra el factor humano,=el factor religioso."Dijo el necio para sí:no hay Dios".A mandar

Con el islam no tenemos nada que hacer.
Por mucho que gritemos allí no nos escuchan.
Lo que digamos en Occidente sobre el Islam, en Africa y Asia les importa un supino bledo. Ni siquiera se interesan por saber lo que decimos de ellos.
Miércoles, 30 de mayo
Jesús Espeja
Mariano Fresnillo Poza
Jordi Llisterri i Boix
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia