Humanismo sin credos

El sesgo de la no religión o el mundo sin religión que se vislumbra.

17.11.08 | 12:00. Archivado en Actualidad, Delenda est credúlitas
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No sé cómo será el universo de pensamientos, sentimientos y valores de la generación que nos sigue o de la siguiente. Todos los que hemos superado la barrera de los 50 años tenemos, para bien o para mal, una formación cristiana más o menos sólida, pero las dos generaciones que siguen no tienen la "suerte" de acceder a tales enseñanzas.

¡Ay, estos socialistas! Ya recibirán su castigo eterno por prohibir la enseñanza de la religión en la escuela.

Nosotros al menos pudimos acceder al famoso Astete, que todos aprendimos de memoria. Ahí tengo todavía un manoseado y sobado ejemplar del famoso catecismo que por nada del mundo quiero que se me pierda: con cada pregunta-respuesta rememoro rincones de la clase, olores y colores, claridades, luces, el cura sentado encima del primer pupitre, cantilenas a coro respondiendo al preguntón de turno... Emocionante.

Sonrío al comparar aquellas sesiones memorísticas del aprendizaje del catecismo con lo que todos hemos visto en TV, niños de países islámicos sentados en el suelo moviendo compulsivamente la cabeza y engullendo páginas y páginas de El Corán. ¡Qué poca diferencia entre el reino español católico de los años 50 y el paraíso arábigo-afgano-iraní!

Digo que no sé cómo será ese universo “espiritual”: ya la mayor parte de nuestros hijos, no digamos los nietos, no tienen ni idea de los dogmas cristianos. Saben algo por ósmosis social, por la omnipresencia del catolicismo, por la necesidad general de acudir a bautismos, bodas o funerales, por los cuadros que cuelgan en las paredes del dormitorio. Pero –oh horror-- ya ni siquiera pueden distinguir entre “signarse”, santiguarse y “persignarse”, algo vital para la plenitud espiritual de una persona.

¡Cuántas bodas y funerales donde el cura se tiene que responder a sí mismo o tiene que decirles a los congregados "de pie", "sentaos"... porque no tienen ni idea de lo que hay que hacer!

Constato que incluso en el Reino de David, por lo que dicen los salmos, también había ignorantes de la fe, descreídos o apologistas de la negación. Cuando leemos decretos conciliares prohibiendo tal o cual práctica, caemos en la cuenta de que tales prácticas existían: curas con su barragana, festivales de putas que acudían al socaire de un concilio, bailes dentro de las iglesias, venta de bienes eclesiásticos, etc.

Pues lo mismo: cuando el profeta o el Papa o el cura claman contra el laicismo rampante y ésa parece ser la principal preocupación de hoy, es que la marea es más fuerte de lo que parece.

También a mi, felizmente liberado de credos aunque conocedor de todos, me suele embargar la duda: ¿estaremos perdiendo un bien inapreciable, el de la fe? Sentimiento pasajero. Esa petición cantada que en catalán aprendí –“deume la fe dels meus pares”, “dame la fe de mis padres”, “old time religión”—no es sino fruto del tiempo, un tiempo donde la compulsión a creer adquiría tintes punitivos.

Puestos a buscar bobos, en la historia creo que ha habido tantos idiotas crédulos como imbéciles descreídos. Mutuamente se suelen calificar de tal guisa. Y no falta razón al hablar así: tanto los que creen como los que no creen suelen hacerlo sin reparar en ello, sin saber lo que creen o no creen, por compulsión, sea ésta de la especie que sea.

Pero también hay gente que sí piensa, que sí apuesta por una u otra postura convencidos de ello. Que aporta sus razones. Que tales razones se convierten en criterios de actuación. Que su conducta es consecuente con lo que afirman. Tanto en las filas de los que creen como en las de los que piensan por su cuenta.

Las razones de quienes ponían en solfa los credos, y con ellas las cabezas que las soportaban, fueron raídas y aniquiladas por la fuerza de los que sí creían. Poco queda de su pensamiento. Tampoco podremos saber nunca cuántas personas devotas -–a la fuerza— eran en realidad no creyentes, quizá más de las que suponemos. Pienso en el filósofo Kant, entre muchísimos personajes célebres.

Ahí están, por más que se empeñen en despojarlas de valor, las dudas y razones de gentes que, de buena fe, decían no tener esa fe y por encima de coerciones dudaban. Siempre ha sido así y el escepticismo y la negativa a creer ha tenido en todos los tiempos la misma estructura que la tiene hoy:

• la existencia de un dios es algo sobremanera improbable.
• el orden natural no necesita de un motor primigenio
• no es concebible tanto mal en su nombre
• la religión se ha rodeado o ha sido causa de odio y de conflicto
• la claridad con que veían cómo la religión es la espuma del caldo de cultivo de la ignorancia y la superstición
• parece que muchas cosas de la religión son pura invención humana
• siempre ha habido comentarios sagaces sobre cómo la religión refleja y reproduce deseos y proyectos humanos
• hay creencias alternativas contrarias y menos perniciosas
• las religiones personifican a sus dioses y unos son ancianos venerables, otros son guerreros temibles, otros amorosos pastores... señales inequívocas del origen humano de las religiones.

Hoy al menos conocemos con su nombre y apellidos a muchas de esas mentes lúcidas aunque todavía algunos tengamos que esconder el “nick” por el efecto nocivo que su divulgación pudiera tener en nuestro entorno laboral.

Ya es dramático para las religiones que después de tantos siglos, milenios, todavía se dude de lo que no se puede dudar: Dios.

6 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por juan carlos 22.12.08 | 04:28

    Cual es la diferencia entre Signarse, persignarse, y santiguarse?

  • Comentario por Emérito Agusto 18.11.08 | 00:33

    MISCATO. Posiblemente sea de tu servidor. Te lo digo porque llevo dos horas intentando entrar en RD y no lo he consiguido hasta ahora. Echo las culpas a mi servidor que parece ser que ya no me sirve. Por otra parte si te entra la "queja", ¿por qué no te entra la guedeja?

    MARCEL. Yo entiendo que en los ateos, no creyentes o incrédulos, o como se quieran llamar, NO existe el odio a Dios. Tú mismo lo insinúas: no se puede odiar lo que no existe. Sin embargo al contrario, SÍ. Hay gente que odia a quienes no aceptan esa "realidad" irreal.

    Pues yo quería añadir que hay muchísimos creyentes-crédulos con lo que llaman "la fe del carbonero"; y es por eso por lo que ven las cosas tan negras.

  • Comentario por Marcel 17.11.08 | 20:08

    ¿Y porqué no se puede dudar de Dios? Acaso la evidencia de su existencia, que está basada en un conjunto de fábulas, respetables sí; pero, que solo pueden admitirse por medio de la fe, para aquellos que carecemos de ella, no es lógico y razonable, aceptar dicha existencia sin el menor cuestionamiento.
    No se puede odiar a algo o alguien que no existe; sin embargo, ese odio si se hace patente, entre crédulos, incluso entre quienes comparten doctrina; tanto es ese odio, que se llega hasta sesgar la vida de sus semejantes por un dios del cual no existe ninguna prueba razonable de su existencia, más allá de la fe, lo que desde luego, no constituye o no entra dentro de la razón.
    Quienes no tomamos o formamos parte de creencias, que consideramos absurdas, sin pretender ser los dueños de la verdad, pensamos que el término de “necios”, tal vez tenga mejor aplicación en aquellos que se sustentan en alguna creencia abstracta, por calificarle de manera benévola. Y por cierto, negar a ...

  • Comentario por Marcel 17.11.08 | 20:08

    ¿Y porqué no se puede dudar de Dios? Acaso la evidencia de su existencia, que está basada en un conjunto de fábulas, respetables sí; pero, que solo pueden admitirse por medio de la fe, para aquellos que carecemos de ella, no es lógico y razonable, aceptar dicha existencia sin el menor cuestionamiento.
    No se puede odiar a algo o alguien que no existe; sin embargo, ese odio si se hace patente, entre crédulos, incluso entre quienes comparten doctrina; tanto es ese odio, que se llega hasta sesgar la vida de sus semejantes por un dios del cual no existe ninguna prueba razonable de su existencia, más allá de la fe, lo que desde luego, no constituye o no entra dentro de la razón.
    Quienes no tomamos o formamos parte de creencias, que consideramos absurdas, sin pretender ser los dueños de la verdad, pensamos que el término de “necios”, tal vez tenga mejor aplicación en aquellos que se sustentan en alguna creencia abstracta, por calificarle de manera benévola. Y por cierto, negar a ...

  • Comentario por [Blogger] 17.11.08 | 13:17

    MISCATO, amor, si tú tienes problemas con tu "servidor", con tu línea de ADSL o, quizá lo más probable, con tus neuronas, no es culpa ni de RDigital ni de este "blog": ¡yo qué coño sé por qué no entran tus comentarios! Será como el chiste de la fea: era tan fea tan fea que la detectó el antivirus. Pues igual sucede lo mismo con tus comentarios.

  • Comentario por miscato 17.11.08 | 12:21

    Blogger:satisfecho de tu conversión a la necedad.¿Por qué no entran los comentarios como antes?

Miércoles, 30 de mayo

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