Humanismo sin credos

Ataque desesperado al laicismo (2/5)

09.11.08 | 19:00. Archivado en Iglesia, Organización y Jerarquía
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No, ese argumento no sirve.

Se defienden del laicismo rampante con el “más lo eres tú”. Y si ya no ponen por encima la valía de los credos frente al laicismo, se defienden arguyendo que no son peores que los fascistas, los nazis o los estalinistas o que la ilustración y el racionalismo derivaron necesariamente en tales regímenes. Se quedan tan tranquilos con tal deducción, cuando, con los mismos argumentos otros podemos endosarles la deriva histórica del siglo XX.

Argumento en verdad volátil e inconsistente. Cierto, tales regímenes son execrables de todo punto: ¡Pero eso también lo dicen las personas de bien, sin ser creyentes! Ni siquiera hace falta asentarse sobre principios religiosos para proscribirlos.

Pongamos las cosas en su sitio:


1º) En primer lugar deberían callar por vergüenza y sufrirlo con paciencia y silencio cuando se sienten sometidos e incluso perseguidos por regímenes totalitarios de líderes ateos, laicos o de distinta religión. Es el caso de los “mártires” habidos en Turquía, China, Iraq y algún que otro país africano. Deberían callar, como decimos, por vergüenza.

¿No eran antes perseguidos los laicos, ateos o simplemente discrepantes en estados confesionalmente cristianos? ¿No lo han sido durante siglos? ¿No se han sentido proscritos y como apestados, lo cual es más grave, dentro de su propia sociedad, previamente ofuscada e imbuida de ideas crédulas por los clérigos mandamases? ¿No han sido así los cristianos durante siglos?

2º) Aunque esos estados que persiguen o niegan los credos cristianos procedan de ese modo, las filas ateas o laicas no están plagadas de fascistas, comunistas o fundamentalistas. Todo lo contrario. Las personas no sujetas a credos son en general más tolerantes que quienes defienden un credo hasta con su vida.

3º) Y precisamente son los humanistas que razonan por su cuenta quienes más se han opuesto a esos regímenes totalitarios. Sí, lo repetimos, quizá sean los humanistas quienes más frontalmente se han enfrentado a tales regímenes y pagado por ello.

El régimen estalinista no persiguió creyentes por ser creyentes: llevó al matadero y a los gulags siberianos a quienes criticaban el sistema, a quienes defendían los derechos humanos, a quienes abogaban por un poco de libertad, fuesen católicos, ortodoxos o sin religión. Los creyentes, al menos sus jerarcas rectores, siempre han tratado de contemporizar con tales regímenes, aplacar la fiera, amoldarse a ellos, llegar a pactos como sea...

Hasta las mismas palabras condenatorias han surgido de personas no afectas a credo alguno. La expresión “totalitario”, por ejemplo. Fue precisamente un marxista disidente, Víctor Serge, no un cristiano, quien la utilizó para condenar el sistema stalinista, viendo el genocidio que Stalin estaba cometiendo. Y quien la difundió con su obra Los orígenes del totalitarismo fue una judía laica, Hannah Arendt, huída del III Reich.

Y tenemos que añadir todavía más en defensa de quienes propugnan valores puramente humanos: esa idea de un estado total, absoluto, que tanto denigran hoy como argumento último los creyentes, ¡es precisamente una idea ligada a la religión! Y el despotismo era todavía más sibilino y criminal, porque los estados que buscaban el pleno sometimiento de la persona apelaban a los sacerdotes para introducir tales ideas en la cabeza y en el corazón de los súbditos.

Rebelarse contra el rey o contra el señor feudal era rebelarse contra Dios, porque “todo poder proviene de Dios”. ¿Lo dijo Jesucristo el profeta, o el fundador del cristianismo, Pablo de Tarso?

Siempre ha sido así y en todas partes. El totalitarismo actual es una traslación, una asunción de lo que en otros tiempos era normal para un espíritu imbuido de religión. En el Imperio chino, en la India, en Persia, entre los aztecas o los incas, en las cortes medievales de España, Rusia, Inglaterra o Francia los emperadores, reyes y dictadores eran a la vez dioses, representantes de Dios o ¡jefes de sus respectivas iglesias! Como hoy en Marruecos o Arabia.

¿Hay que descender a los detalles?

5 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Emérito Agusto 09.11.08 | 23:28

    El problema fundamental de la Iglesia es que quiere a toda costa hacerse “humanista”. Por eso, a nivel público, ya ha empezado a hablar menos de Dios y comienza a interesarse por el “hombre”. Y la percepción que los ciudadanos tienen de la Iglesia es que derrocha demasiado esfuerzo, empeño y tiempo en defenderse de los ataques explícitos o implícitos de una sociedad secularizada.
    A la Iglesia le da miedo el mundo y el hombre moderno. Por eso se atrinchera en posiciones defensivas, como queriendo salvaguardar su propia y privativa identidad a toda costa, protegiendo a sus miembros y miembras de las influencias sociales, con las que, ¡más le valiera!, debería estar en constante diálogo.
    Con esta estrategia defensiva, su enfoque, como institución inserta en este perro mundo, quiere ser de predominio, fijando su interés en que las leyes de los gobiernos se adapten a sus directrices. Ni más ni menos.

  • Comentario por Lisardo [Blogger] 09.11.08 | 21:54

    Totalmente de acuerdo con el Blogger.
    Los católicos ultras atacan al laicismo diciendo que es la base de los totalitarismos del siglo XX. Y con esto asumen que todos los laicistas son totalitarios, lo cual es una falacia sofista de la más alta graduación. Su simplismo es tan cutre que dan lástima. Deberían aprender a mejorar sus argumentaciones, o les va a ir como les está yendo: cada vez son menos.

  • Comentario por Anónimo 09.11.08 | 19:09

    A Fernando Savater, maestro de ateos e inconformistas

    Ateo militante,
    tú que has hecho temblar a los piadosos
    con tu voz resonante,
    fustiga a los infames mentirosos;
    fustiga a los beatos,
    al coro de bufones mojigatos.

    Arráncales sus alas
    con hirientes, durísimas verdades,
    lanzadas como balas
    contra sus religiosas necedades;
    el diáfano laicismo
    ha de vencer al negro fanatismo.

    Tu hermosa rebeldía
    nos abre los caminos de la ciencia,
    de la sabiduría;
    al resonar sus ecos, la conciencia
    sus cadenas quebranta;
    contra las sumisiones se levanta.

    Acusa, firme, un dedo
    a cuantos en su día la engañaron;
    sin turbación ni miedo,
    claman las voces que una vez callaron,
    denuncian la falsía
    religiosa, la santa hipocresía.

  • Comentario por miscato 09.11.08 | 18:07

    lo que podría indicar la creencia en un espíritu o alma, además del cuerpo físico, después de la muerte. Esa parece ser la intención de un entierro en Le Moustier, Francia, donde se hallaron los restos de un joven con un hacha en una de sus manos".

  • Comentario por miscato 09.11.08 | 18:06

    Blogger:vuelves a execrar de los regímenes ateos.¿Cómo sabemos que te das cuenta de lo que eso significa?¿Conoces la raiz de tanta perversión?Si no la conoces sucede como con el burro flautista,que hace sonar por casualidad.Más bien es esto último.Porque pasar a atacar también lo que constituye la solución:atacas al mismo tiempo el mal y su remedio.Una prueba más de desvario.La solución es el cultivo de la dimensión religiosa junto con una sana laicidad.Ambos extremos quedan fuera de tu alcance por empeñarte en confundirte con un antecesor del homo sapiens,abierto a la trascendencia.Lo que debería hacerte enrojecer de vergüenza.Pero ocultas esa vergüenza con capas de tintura "científica" expendida en Camboya.Y crees ingenuamente que no advertimos la mascarada.Para tu ilustración:"Las exploraciones arqueológicas dieron a conocer que los neandeerthales enterraban a sus muertos. Esto hizo pensar en la posibilidad de que realizaran ritos o ceremonias en honor de ellos, lo que podría indica...

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