Humanismo sin credos

Confianza y justicia. Experiencias, reflexiones y propuestas.

20.10.08 | 12:00. Archivado en Vivencia
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Éste artículo va de anécdotas propias con sus correspondientes reflexiones.

Un capítulo interesante de Gerd Gigerenzer en su libro “Decisiones instintivas” es el que versa sobre la “Confianza”. Con ideas más universales y referidas a la sociedad en general, ponía Gigerenzer el dedo en una llaga personal, un fraude sufrido que voy arrastrando de un tiempo acá y que me ha confirmado en lo que todos dicen: “No te fíes de nadie”. Ya ni de la Justicia.

LA ANÉCDOTA: Es el caso que necesitaba yo unas piezas para mi coche que en el taller oficial costaban una barbaridad y que en los desguaces de mi entorno no disponían. Pongo un anuncio en el sitio adecuado de Internet. Al día siguiente recibo un E-mail diciendo que sí tenían dichas piezas. Se incluía un móvil. Envío los 400€ pedidos a tal dirección postal (especie de Apartado de Correos). Pasan los días, me pongo en contacto por teléfono y más o menos se ríe de mí por lo incauto que he sido.

Pongo la consiguiente denuncia y, por mi parte, me aplico a encontrar al sujeto algo que incluso para un particular, hoy, es relativamente fácil. Consigo su dirección, lógicamente el teléfono móvil, consigo testimonios de otros estafados, consigo saber de su padre y hermanos, consigo su foto e incluso una grabación que le hizo otro estafado (1.200€)... Todo eso lo traslado a la policía. Denuncia, traslado al juez, gestiones...

Y las preguntas obligadas: ¿Pero cómo no actúan cuando les doy todos los datos necesarios para encontrar a la persona? Sensación: no sirve de nada, trámites burocráticos de olbligado cumplimiento, límites entre falta y delito, en definitiva, papeles a la papelera o archivo del caso. O en el mejor de los casos, dentro de 10 años...

Esto fue hace 8 meses. Todavía estoy pensando si contratar los servicios de algún matón antes de dar por perdidos los 400€ aún pagándole todo a él por reparar el sentimiento de engaño de que he sido víctima e, incluso, que el tal sujeto no siga haciendo de las suyas.

¿Se puede confiar? ¿En quién se puede confiar? ¿Qué valor tiene la confianza dentro del engranaje social? ¿El sistema favorece la confianza? ¿En qué sentido el carácter de una persona influye en tener confianza o no en ella?

Dos consideraciones respecto al suceso personal traído hoy aquí:

1ª) ¿Hemos perdido la confianza en el sistema?.La confianza ha sido siempre el cohesionador de la vida social”, dice Gigerenzer. Sí y no. El historiador cultural Ute Frevert dice lo contrario, que la confianza en los semejantes es rara avis en las sociedades premodernas.

Es cierto que la confianza es la base en sociedades cerradas (familia, amigos, compañeros, grupo religioso o político), pero no en las más abiertas, donde ha de quedar todo bien atado con papeles y certificados.

Bueno, ya desde Crisóstomo o Agustín, pasando por Lutero y Santa Teresa y acabando en el Marqués neo santificado, todos remiten al único que sí es digno de confianza, Jesús, Dios. Pero eso es moverse en terrenos disímiles. Y conforme el siglo XIX veía que la confianza en Dios no llevaba a puerto alguno, iba creciendo la necesaria confianza en el grupo. Y en los notarios.

Confianza, sí, decimos, ¡pero con garantías! Todos hacemos continuamente actos de confianza, pero nadie entrega dinero al banco sin el correspondiente comprobante; nadie compra a desconocidos sin la consabida factura... Sin embargo cuando las relaciones cobran carácter personal, tanto uno como otro demandan confianza mutua. El valor de la palabra dada.

2ª) ¿Puede la justicia igualar todos los casos que se le presentan? La vara de medir de la justicia iguala lo que no es igual y siempre actúa en beneficio del más rico o el más poderoso.

La mayor parte de las regulaciones dinerarias son injustas porque parten de la igualdad personal y social, pero no de la igualdad fiscal.

Hace tiempo que por medios muy diversos y en instancias diferentas hemos propuesto que las sanciones sean “proporcionales”, un % del salario, que tengan en cuenta la declaración fiscal o, más fácil, que a la hora de pagar se presente la última nómina.

Más claro: al que gana 1.000 € al mes, sustraerle 100 € supone el 10% de su salario; hurtar un artículo de 100 € en una cadena comercial que factura al mes 1 milón €, supone un 0,001%. En otras palabras, para estar en igualdad de condiciones, a la cadena comercial le tendrían que haber detraído por valor de 100.000 €. Para que hubiera justicia. Por desgracia, a la Justicia le basta la legalidad y se le llena la boca diciendo que así obra “con justicia”. Y todo lo que no supere los 400 € es falta, no delito. Que se lo digan a mi vecina del pueblo, de 84 años, a la que hurtaron 150€. Un drama.

Pasemos a algo más sangrante y cotidiano: las sanciones de tráfico. El repartidor de muestras farmacéuticas se mueve todo el día por Madrid pendiente de cómo aparcar y cuánto tiempo. Gana al mes 1.200€. Una de las veces le cae una multa de 300€ (frecuentes, por cierto). ¿Es esto justo? No. Sólo es legal. En cambio al “otro”, pongo por caso una Señoría de Castilla-La Mancha, le da igual que le pongan multa que no: primero, gana al mes 7.500 €; además no se tiene que preocupar de las multas, las paga el despacho que regenta o, por ser quien es, nunca se tramitan.

De la confianza hemos terminado ni se sabe dónde. En el cabreo diario que genera vivir en una gran ciudad. ¿Cómo no huir y refugiarse en una sociedad pequeña, un pueblo perdido de Castilla donde esto escribo? También esto es el pequeño paraíso. ¿O es la ciudad el infierno?

11 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por Ireneo 21.10.08 | 10:02

    Dice: y hay que hacer caso a Dios.

  • Comentario por Ireneo 21.10.08 | 10:00


    La Historia - yo la conozco muy bien -siempre a seguido estos pasos,( cuando los pueblos han olvidado y despreciado a Dios), más revoluciones, invasiones y guerras.
    Y la Iglesia que respeta y posee a Dios, siempre intocable y a salvo en lo fundamental.
    Gracia y Paz.

  • Comentario por Ireneo 21.10.08 | 09:59

    Hay que confiar en Dios. El mismo lo dice: " sin mi no podeís hacer nada ".
    Y ahy que hacer caso a Dios, antes que a los hombres. Y Dios se encarga de allanarte el camino y destruir a tus enemigos. Escritura Santa : " Ezequiel 16:49-50: “He aquí que la maldad de tu hermana Sodoma fue ésta: soberbia, abundancia de pan, abundancia de ocio tuvieron tanto ella como sus hijas, y no amparó la mano del débil y del necesitado. Y se llenaron de soberbia y cometieron abominación delante de mi, y al ver lo que perpetraban, las eliminé”.
    Y es exactamente el problema del mundo occidental actual. 1º.Soberbia contra Dios. 2º abundancia de pan. 3º Abundancia de ocio y de vicio. Y sus gravisimas consecuencias consecutivas y crecientes: a) Crisis económica. Después: b) Crisis estructural. Después :c) gigantesca crisis social ( enorme subida de precios y del paro y como corolario d) Crisis Global y destrucción de la cultura y ese tipo de civilización.
    La Historia - yo la conoz...

  • Comentario por [Blogger] 21.10.08 | 00:43

    MISCATO, el que pretende justificar la religión por los milagros, se me olvidó recordarte, cuando "citababas" ese milagro de los padres de Teresita de Lisiados, que la verdadera fe no debería necesitar de milagros. ¿Para qué? ¿Tan inconsistente es vuestro credo que quiere "pruebas" de Dios? Ay, los mendigos de la verdad... Relee artículos anteriores para saber lo que pensamos las personas normales.

  • Comentario por [Blogger] 20.10.08 | 23:53

    ¿...que la Iglesia sigue incólume?
    Pues la de mi pueblo la han cerrado por peligro de derrumbe. No sé dónde van a decir la misa, creo que en un local que antes albergaba carros.

  • Comentario por miscato 20.10.08 | 22:42

    Blogger:hoy te presentas como un hombre normal.Haces denuncias que se pueden asumir y propuestas razonables.Con todo haces alusión laudatoria al siglo XIX,de pestilentes cadáveres:nihilismo,marxismo,materialismo,relativismo...Te tira todo lo que deshumaniza.En tu simplonería no quieres darte cuenta de los tóxicos frutos de esa época:los totalitarismos que en un abrir y cerrar de ojos,destriparon más seres humanos que lo ocurrido desde la aparición del hombre.¡A qué viene que te pongas en evidencia!¿No te dice nada que la rueda del tiempo ha hecho polvo ese siglo,y la Iglesia sigue incólume?¿Prefieres lo cadavérico a lo vivo?

  • Comentario por Emerito Agusto 20.10.08 | 21:12

    Con-"fiar" no consigues nada.
    Y a la recíproca, siempre te favorecerán con-"fianza", nunca gratis.
    El castellano es bien claro.

  • Comentario por El Juez de la soga 20.10.08 | 20:08

    Francamente, me han decepcionado, señores del blog.

    Tanto presumir de incrédulos y resulta que creían en la Justicia. Permitanme, por favor, no es nada personal, pero: JA, JA, JA, JA, JA, JA, JA JA, JA, JA, JA, JA, JA, JA, JA, JA, JA, JA, JA...

    ¿Con qué autoridad moral pueden seguir publicando en este blog?

    Una postura ética coherente sería cerrar el blog inmediatamente. Si siguen, van a ser el hazmerreír de todo el mundo.

    Ya no se puede confiar ni en en unos incrédulos profesionales como ustedes.

  • Comentario por saruce 20.10.08 | 20:04

    Es tan hermoso el concepto justicia, que inclina a pensar que algo de lo que tenemos en este mundo, puede ser justo.
    Yo también fui algo quijotesco una vez, y una multa de cincuenta duros, me costó más de mil pesetas, entre recargos por atraso y viajes.
    Olvidar que la justicia está administrada por personas que forman parte del poder real, puede crearnos más de un disgusto.
    Porque ¿quién controla a los administradores de justicia?.
    Es que en estos tipos de democracias bananeras, lo mejor que puede ocurrir a los mandamases, es que la justicia sea poco operativa.

  • Comentario por Vivanco de Leganés 20.10.08 | 17:07

    Aplaudo la iniciativa esa del cobro según lo que se gana.

  • Comentario por Máximo 20.10.08 | 17:04

    Pues te acompaño el sentimiento.
    Yo no confío más que en mi perro y no mucho, porque tampoco se casa con nadie. Pero aprendo de él: cuando es cuestión de comida, no tiene amigos. Pues eso mismo.

Miércoles, 30 de mayo

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