
318. Las apariciones y los milagros son un vomitivo para una inteligencia despierta y alimentada.
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319. Para que se dé un milagro sólo hace falta un mago o unos pastorcillos que lo certifiquen.
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El “silencio de Dios” en nuestro tiempo es simplemente un “basta ya”, una hartura del mundo ante soluciones quebradas.
Y en la crisis miran hacia fuera y miran hacia dentro. Buscan apoyos y analizan sus poyos. Dos preposiciones latinas para un tiempo de crisis: “inter”, “intra”.

Aviso que viene del análisis más elemental de lo que podríamos llamar "sociología del éxito".
Sorprende, siempre sorprenderá, el éxito tan espectacular del cristianismo en sus primeros tiempos.
Precisamente las descalificaciones de sus contemporáneos dan la pista de su implantación:

Quizá sea el mismo lenguaje el que hoy día quiebra en la religión.
Por más que se traduzca a la lengua vulgar ya no dice nada. El sustrato humano es otro y no encuentra repuesto en las viejas fórmulas. La palabra ha perdido el significado aunque se mantenga el significante.
“El Dios de nuestros padres” ha muerto en el lenguaje, en el vehículo en que se había montado para hacerse más accesible.
Un error de apreciación más del Vaticano II: no sabía que las “estructuras mentales”, los receptáculos cerebrales para hacer digerible lo sacro, poco a poco se habían ido corrompiendo y pudriendo.

Podría ser un tema apasionante para un nuevo Wittgenstein que escudriñara sus entresijos.
Las connotaciones del lenguaje son muchas, pero fundamentalmente derivan de ser herramienta de relación social: transmisor de los productos del pensamiento; cauce por donde discurren las descargas psicológicas; elemento de conformación social; y también vehículo de relación humana no estrictamente lingüístico que sólo el oyente percibe en el “modus dicendi”, que la gramática llama “entonación” y la Psicología podría catalogar dentro de las “formas de expresión”.
por HUMANISTA CRISTIANO.

Esto escribió un "comentarista" innominado (su firma: ') el día 10 de este mes. Bien es cierto que en "este blog" no participamos de la idea necesaria de un Dios necesario, pero sí de los principios que aquí se exponen. Los rescatamos para sustento crítico de quien aquí lea.
No se conoce a nadie que haya podido llegar a 'SER', si durante un primer periodo de su existencia no ha tenido padre, enseñador, proveedor, emperador, protector, legislador, guerrero, tutor, jefe, gobernador, fuerte, parakletos.
Bendito sea todo padre.

He leído "por ahí", noticia ya muy pasada en el tiempo, algo como “análisis preocupante de los datos sobre los universitarios”. Preocupante, desde luego, por lo que de distancia con la credulidad suponen.
Así, a bote pronto, noticias referidas a “datos”, es decir, hechos, es decir, realidad, no debieran preocupar tanto. Son hechos y como tales hay que asumirlos. ¿Los datos preocupan? Los datos “son”, acéptense a la par que revisan criterios asaz obsoletos.

No es cuestión de discutir aspectos marginales de la religión. El hecho de que las ”explicaciones” que los libros sagrados dan a los hechos vitales son siempre explicaciones que pretenden ser “históricas” pero que de hecho son mitológicas.
Sí, se producen en un tiempo real, salidas en una época determinada para gentes determinadas con un sustrato literario mitológico tomado la mayor parte de las veces de culturas anteriores o más desarrolladas. Esto no tiene la más mínima importancia.

Cuando hablamos de religión, credo, credulidad y demás conceptos anejos, podemos infravalorar la virtualidad encerrada en estas palabras:
"son personas que buscan el bien",
"no es para tanto",
“hablamos de ideas abstractas”
Ideas que hasta podrían ser tolerables como “elucubraciones mentales”.
Esta falacia puede ser hasta interesada.

Como alguien habrá podido advertir, estos articulillos --Lecturas para 1 minuto-- salen "automáticamente". Uno se unió hace ya días a la gran tropa que busca cambiar aires, aguas, asfaltos, olores... y por ello desciende, o asciende, según se mire, a espacios donde puede prescindir de ordenadores, televisión, vehículos de motor...
Todavía hay lugares donde la naturaleza está echando un pulso a la técnica y es menester comprobar cómo andan las fuerzas de una y otra. Que ustedes también disfruten del necesario asueto como yo lo estoy haciendo. Amén.
A la vuelta me dedicaré a leer comentarios y a seleccionar los más instructivos
Ahora seguimos con el monotema de limpiar el patio de credulidades.

Pretenden serlo, lo dicen en sus sermones, lo pregonan desde encumbrados púlpitos, se rodean de colorida parafernalia, viajan a países lejanos para proclamarlo...
Pero no, la religión ya no es ni elemento “humanizador” ni elemento “crítico”.
Es un medio más, como lo ha sido hasta ahora, de control de las personas. Individuo a individuo, de la gran masa manipulable. Se apoderan primero de las conciencias y de ahí pasan a las herencias.
Son otros, principalmente los medios de comunicación, quienes desvelan, denuncian, fustigan y, muchas veces, quienes procuran el cambio de las situaciones amenazantes que siente el hombre.

Me he leído todo lo que ha caído en mis manos sobre el 11-M; tengo una pila de recortes de periódico de uno y otro signo; el escrito de calificación en PDF de la fiscal Olga Sánchez, con su trescientas treinta y seis páginas, lo he destripado; he entrado, con la nariz tapada aunque buscando algo de verdad, en aquellas WEBs que hacían bandera de la "conspiranoia" mofándose hasta la náusea de quien sólo "quería saber"; he seguido las sesiones del Macro Juicio hasta donde mi trabajo me lo permitía; sigo con verdadero interés los artículos de los pocos -- L. del Pino, S.Allica, AVT y alguno más-- que todavía mantienen viva la llama del "queremos saber", en el noble intento de desenmarañar el hilo de una trama que puede romperse en cualquier momento y por cualquier parte...
Respecto a estos últimos, mucho me temo que, si se acercan demasiado a la demostración de la verdad, no tanto a la verdad, corra peligro su vida. Pero si lo consiguen, su servicio a la sociedad será impagable y la historia les reservará un hueco de reconocimiento.

Las distintas iglesias tienen su "día del Señor". Todo un espacio de una televisión pública en una mañana festiva. En otros ámbitos, especialmente en los usamericanos, proliferan como hongos los telepredicadores. ¿Hay algo que pueda contradecir y contrarrestar esta marea, este tinglado y que ponga los credos en su sitio?
¿Por qué no un PROGRAMA de TV que presente "la otra cara" de la Iglesia y, de añadido, las demás confesiones crédulas que pululan por el suelo patrio?

Recogido lo he en algún sitio, quizá provenga de la Teología de la Liberación, quizá: ¡Cristianismo revolucionario! ¡Jesús revolucionario!. Pues una nueva y mayúscula estupidez.
Porque, pensamiento elemental previo a todo, en ningún texto aparece que el tal Jesús propugnara revoluciones sociales. Pero eso importaría poco, porque de su doctrina hicieron sus seguidores lo que les dio la gana.
Jesús ya no fue “texto” sino “pretexto”.

Hay quien pretende derivar, del mensaje e incluso de la misma esencia salvadora de la religión, el proceso benéfico por el que la sociedad más adelantada se está liberando de lo sacro, eso que despectivamente ellos tachan de secularización.
Como aquellos predicadores virginianos que recorrían las praderas confirmando el sempiterno “la Biblia tenía razón” y "todo está en la Biblia", hay quien se atreve a decir que la modernidad laica se constituye también, y sobre todo, como continuación e interpretación desacralizante del mensaje bíblico, o que los beneficios aportados por el capitalismo son fruto de la ética protestante, algo que, sí, puede ser cierto, pero que no justifica la bondad previa de ningún credo.

Ciertamente “la modernidad”, ésa que fusiona avances científicos y progresos sociales, tiene el germen del virus que anula al individuo.
El individuo “se pierde” en lo colectivo y huye otra vez a la religión, donde le aseguran que Dios le salva a él solo.

El que no tiene ideas propias necesariamente se conduce al dictado de los que sí las tienen, torcidas o no.
Por eso es tan importante hacer hincapié en la formación integral de la persona, porque la carencia de estudios humanísticos conduce a las sociedades a la vulgaridad plebeya y al seguidismo conductual.
Tan plebeyo intelectual es el rústico patán que apenas si fue a la escuela en su niñez como el ingeniero nuclear embebido en manipular lo que a la postre es lo mismo que manipula el labriego, elementos naturales.

A ver si lo entiendo bien:
Yo, que soy tachado por todos de miserable,
que soy personalmente nada, un despojo humano, un parásito social,
que he rehuido mi formación cultural y personal porque he querido,
que he vivido siempre de los demás,
que no he aportado nada a la sociedad ,
que me las he ingeniado para vivir a su costa,
que ni siquiera he cumplido con la obligación de perpetuar la especie...,

Es cierto, ha habido y hay, científicos henchidos de religiosidad, científicos incluso atenazados por la superstición. Y personajes ilustres que han hecho y hacen gala de su profunda fe.
¿Paradoja? En modo alguno. Muchas pueden ser las explicaciones y a ellas nos hemos referido a veces en este blog.

La persona culta y cultivada busca, en la vuelta ingenua a la religión tradicional, algo similar a lo que encuentra en la ciencia que dio origen a su profesión: seriedad y autenticidad.
El diletantismo de los que se entregan y sugieren prácticas sensibleras pero no doctrina, no lo admite. El creyente culto quiere teología.

Fue Demócrito de Abdera (s V a.c.) filósofo mecanicista, el primero que formuló la teoría de que la materia, y la psique, estaba compuesta de átomos. Afirmación novedosa para su tiempo, pero sin tener idea en absoluto de las implicaciones de tal aserto. No podía tenerla por la carencia total de medios técnicos para verificarla. Sólo en el siglo XX ha sido posible confirmar tal teoría pero en un sentido diametralmente distinto. Demócrito lo único que hizo fue inventariar un palabra y elucubrar sobre sus cualidades.
Es de ese periodo, amplio en el tiempo y extenso en territorios, de donde proceden todas las religiones. Prehistoria de la humanidad donde nadie parecía tener idea de lo que en el mundo sucedía.
Es la infancia de la especie, infancia vocinglera y atemorizada.

Tómese no como idea históricamente científica, pero sí como hipótesis sobradamente contrastada por los hechos: las religiones masculinas –Yahveh, Dios Padre, Alah— origen y fuente de los totalitarismos.
La gran mayoría de los creyentes, y por lo tanto sistemas políticos determinados, están integrados en las tres religiones fundamentalistas patriarcales: musulmanes, cristianos, judíos. Y por lo mismo también es cierto que dentro de ellas es donde han germinado tales “ideales”.

Y los “movimientos” siguen. Tocados todos por esa nueva primavera del Espíritu de que –voluntarismo crédulo— tanto hablaba el Jerarca Máximo, JP-2 y que muy de pasada ha vuelto a renovar B-16. Pero, oh dolor, los movimientos de renovación juvenil, quedan diluidos al pasar de los días. ¿No le deprime esto a Don Rouco?
Todos y todo contra esta Europa materialista y hedonista que padecemos. Llámese Comunión y Liberación o Comunidad de Ayala o Neocatecumenales .

No habíamos incidido en este BLOG en el asunto de la “lengua”, pero dado que puede marcar de manera sustancial el futuro de los niños, no es cuestión de que aquí callemos.
Y no para decir lo obvio y lo constitucional, sino para añadir otros aspectos también sustanciales.
Se me ocurren algunas razones que no he visto esgrimidas “por ahí” cuando se habla de la lengua, de la inmersión lingüística y del lenguaje curricular. Vayan allá.

Retrocedamos cincuenta o sesenta años atrás, todavía el cristianismo católico fuerte en Europa. La doctrina teológica era: Extra Ecclesiam, nulla salus , que puesto en positivo quiere decir Sólo dentro de la Iglesia hay salvación.
Ya de hecho eso de la "salvación", tal como ellos la entienden, es un presupuesto falso e inexistente por indemostrado. No por mucho desear una cosa, esa cosa tiene que existir. Los deseos no son fuente indubitada de verdad.
Extra Ecclessiam... O res ridicula, que diría Catulo. Sentencia tan descaradamente falsa hoy la edulcoran diciendo que “dentro” se está de tres formas, por bautismo, por deseo o, implícitamente, por buenas obras... ¡Pues viva la globalización!
Páginas y páginas tratando de justificar aserto tan fatuo y pedante. En palabras llanas, "el que mucho abarca poco aprieta".
Dirán que ellos son muy estudiosos, que tienen carrera universitaria y creen; hablarán de grandes pensadores y teólogos, de grandes tratadistas de la fe; esgrimirán grandes colecciones e ingentes bibliotecas... Dirán lo que quieran, pero la religión sólo crece en la tierra de la incultura y con el abono de la ignorancia.
Sus “sabios” girando siempre en torno a la misma noria; el suelo, millonario en fieles y milenario en años, enlosado por gentes sin cultura. Los "sabios", dando de comer al hambriento... con viento.
¡Con qué razón dicen hoy en RELIGIÓN DIGITAL que el futuro de la Iglesia está en África! ¿No se preguntan por qué huye con el rabo entre piernas de Europa? ¿O por qué no en América del Sur, con tantos años de cristianismo irredento que no ha logrado nada para esos pueblos más que miseria añadida y espaldarazo a dictadores?
La religión es a la cultura y a la ciencia como la infancia es al desarrollo de la personalidad. En ambos terrenos surge propicia la credulidad:

311. En el fondo, aunque sin reconocerlo, la religión no deja de ser un cálculo de intereses: esto me pasa por ser malo; si hago esto me salvo; Dios me ha castigado; Dios me lo premiará...
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312. No pecan porque temen que les pase algo malo: esto no es religión, esto es magia.
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¿En qué sentido y por qué conceptos se atreve la institución católica a llamar a su líder “Santo Padre”? Ni siquiera como metáfora se puede entender, pero aún siendo metafóricos tales títulos, ¿cómo una persona puede prestarse a recibir títulos que en nada se adecúan a la realidad?
¿Qué mayor incongruencia puede darse en sólo dos palabras?
Se repite la historia de siempre --como aquél de siniestra memoria que se hacía llamar "padrecito de la patria"--, en este caso llegando a la divinización del personaje como corresponde a la entidad que lo hace, exaltando hasta el paroxismo al leader, führer, duce, caudillo o conducator.
La tercera muerte de Dios.
André Glucksmann.

Preguntas a las que no responde la religión: ¿Qué es lo que produce al incrédulo? ¿Qué es lo que ha visto? Cuál es el escollo que encuentra su fe? ¿Frente a qué dice basta? ¿Qué ha visto Teilhard de Chardin en el fango de Douaumont como los espectadores televisivos de Ruanda o Sarajevo?
¿Podría hacerles pensar a los crédulos por qué las grandes crisis que se traducen en masacres aleja a los hombres más conspicuos de Dios?
La tercera muerte de Dios.
André Glucksmann.

(Reflexiones y citas)
Los griegos, prudentes, sospechan que no era necesario adorar ni odiar con los ojos cerrados las realidades inflamables que urdía su teología. Saturno devora a sus hijos, Abraham inmola a su hijo, con la diferencia de que unos no se lo creen y otros sí.
¿Qué pasa cuando el sacrificio, en vez de honrar a los dioses los deshonra? Es lo mismo que cuando el rey de reyes se apoya en el Bien común para saquear a sus aliados y acaparar los bienes privados.
Troya era el orden, la molicie, el lujo; los aqueos el desorden, la despreocupación... en alianza con los dioses: y Troya ardió. Pero con Troya fue el caos, para hombres y para dioses. Eso pensaron los crédulos también.Tebas, como Jericó, tenía siete murallas.
La tercera muerte de Dios.
André Glucksmann.

(Reflexiones y citas)
A la crisis de Dios, la tercera muerte de Dios, contribuye sin duda la avalancha de información que recibe el ciudadano-espectador actual, que cada día toma su dosis de catástrofe, de genocidio en vivo y en directo durante las comidas, desde el salón de su comodidad.
La televisión, esa ventana que casi inconscientemente nos muestra todas las desgracias y barbaridades, es la misma que sin pretenderlo iniciaría el proceso a Dios en las conciencias de los ciudadanos europeos.
Miércoles, 30 de mayo
Carlos F. Barberá
Josemari Lorenzo Amelibia
Universidad Pontificia Comillas
Ediciones Khaf
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Antonio Aradillas
Juan Jáuregui Castelo
José Manuel Bernal
Sor Gemma Morató