Humanismo sin credos

¡No tengáis miedo!

23.06.08 | 20:00. Archivado en Vivencia
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Misa dominical la de ayer con sus textos correspondientes de Jeremías, Pablo de Tarso y Mateo. Podría titularse el de ayer "Domingo del miedo", lo mismo que muchos otros tocan el asunto de la esperanza, de la fe, de la confianza, de la entrega, de la prodigalidad... ¿Por qué no "Domingo del Miedo"?

De hecho durante muchos siglos la Iglesia ha vivido del miedo... ¡el que ella infundía en sus fieles prosélitos! Digo esto porque mi intención primera al escribir hoy era la de comentar el último número de la revista "La aventura de la Historia" donde aparece un amplio dossier sobre los temores infernales. Otro día será.

Hoy el miedo, que siempre va por barrios, le toca sufrirlo a ella. Las antaño huestes avezadas en la lucha victoriosa --contra la herejía, contra el infiel, contra el pecado, contra el mismísimo demonio-- hogaño han de lidiar contra el miedo que carcome la médula ósea del esqueleto que ven reflejarse en el espejo de su proselistismo ralo.

"No tengáis miedo", decía Mateo a los cristianos seguidores de la nueva religión. Han tenido que pasar casi dos mil años para que el también andariego JP-2 volviera a retomar como lema el mismo "no tengáis miedo".

Quizá debiera haber cambiado el slogan por "¡que no cunda el pánico!", dada la deriva del barco eclesial, la calma chicha que lo tiene atollado en el "mar de los sargazos" de la incredulidad y la conjunción de todo ello con la vejez de su tripulación, que no sabe cómo aprovechar el poco viento que agita su velamen.

No es que la vejez deba ser un lastre para el mundo de la credulidad, si hacemos omisión de la defección biológica que ello conlleva, pero sí lo es por las "cualidades" ínsitas en el viejo: se torna más tradicional, los miedos irracionales encogen más el ánimo y afectan más, no hay empuje ni ganas para emprender nuevas singladuras, no hay ánimo para enfrentarse a los peligros, el viejo creyente se refugia en los credos consolidados en la niñez, no tiene capacidad para aportar nuevas ideas y, por lo general, su religiosidad tiene un componente muy alto de magia.

La vejez es buena consejera, pero mala militante. Caso de tratar de aprovechar a los prosélitos que le quedan y convertir sus huestes en soldados de la fe, soldados viejos, servirán como mucho para cancerberos, para lectores de proclamas previamente escritas o para llevar la correspondencia. Eso es lo que se ve en la asistencia dominical.

Respecto al miedo que un cristiano de los primeros tiempos pudiera tener, habría que decir que era un miedo natural, asociado al instinto de conservación: profesar públicamente la fe cristiana entrañaba riesgo severo de perder la vida. Ése era miedo verdadero. Un miedo que estimulaba.

Más aún, en aquellos primeros tiempos sobreponerse al miedo les llevaba a actos heroicos de afirmación de la fe. Ha sucedido siempre. Y casos conocemos de nuestra Guerra Civil de verdadero heroismo. Heroismo que no se puede confundir con el fanatismo irracional, porque casi nadie buscaba la inmolación.

Hay un dato más a tener en cuenta. La muerte violenta generalmente es instantánea. Puede ser que los días anteriores a la condena pasen entre el vértigo de lo previsible y la esperanza de que no suceda.

El de ahora no puede calificarse de miedo. Propiamente no se puede hablar de miedo, porque no es ése el sentimiento que embarga a los creyentes compatritoas nuestros.

Hoy no es así: en un mundo civilizado como es el occidental donde tiene asiento la religión cristiana el verdadero miedo del creyente, sobre todo del creyente coyuntural o creyente dominguero que creen todavía redimible para "la causa", es al ridículo.

No se atreve a discrepar y calla. No encuentra argumentos cuando se siente solo. No encuentra tampoco "humus" donde plantar su fe. Ni siquiera el ejemplo de su vida virtuosa sirve de mucho, porque también a su alrededor hay personas tan honradas, trabajadoras y amables como él.

Cuando quiere encontrar enemigos verdaderos a los que oponer sus ideales, lo que encuentra es comprensión, aceptación de su credo, tolerancia para que crea lo que le dé la gana. Le hacen creer que su entorno es de apostasía, de malicia, de perversión. Él y sobre todo los jerifaltes de la fe buscan bautizar el mundo que les rodea y hablan de "pérdida de valores", "mundo materialista", "mundo laicista y secularizado"...

Cuando el diagnóstico es equivocado, no hay soluciones válidas.Copio las palabras de ayer de Cañizares de Toledo:

Como signos de ese panorama, el vacío de un pensamiento nihilista y de un relativismo que se ha apoderado de tantos en la sociedad, el miedo para afrontar el futuro, la secularización y la implantación de un laicismo beligerante y de un antropología sin Dios y sin Cristo, la aparición de una apostasía silenciosa o la paganización del modelo de vida.

Ese clima cultural que lo resume todo, en el que se olvida a Dios y se quiebra el sentido y la verdad del hombre, son las realidades que nos acechan, como les acechaban al profeta Jeremías y debido a esta situación son muchos los que están pasándolo mal y sufriendo de manera importante

(Lo de "sufrir de manera importante" será un lapsus semántico del periodista que pelea contra la gramática). Por palabras que no queden. Todo lo refieren a sus principios, que creen ser los válidos, verdaderos, únicos y consistentes: así no hay forma de entenderse.

Pero no hay tal. Lo que hay es un verdadero, real y cruel "pasotismo" de la fe. No interesa la fe; no atrae; está huera. Es más, la cosificación de la fe llega a ser práctica repelente, porque nadie entiende que para dirigirse a Dios, los que todavía mantienen tal creencia, haya que tragar toda esa sarta de ritos semiabsurdos con que se ha recubierto la Iglesia.

En tal ambiente poco es lo que puede predicar el crédulo convencido y poco es lo que pueda temer de quien pasa de largo a su lado sin verlo. De ahí que ese "no tengáis miedo" esté absolutamente vacío de sentido:

"¿Miedo de qué? Si nadie me ataca, si todos defienden que yo crea, si nadie va a poner trabas a que yo vaya a la iglesia, si ante mis encendidas convicciones los demás callan y asienten, si todos tienen para mí oídos de mercader...".

Ánimo. No tengáis miedo. Ayer celebrasteis una fiesta a ello dedicada. Quede como "Domingo del Miedo" el duodécimo del tiempo ordinario.

8 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Emerito Agusto 23.06.08 | 23:33

    Este "NO TENGAIS MIEDO" yo se lo aplicaría a nuestro ardoroso contertulio MISCATO.
    Sí, amigo. Creo, pienso, sospecho e intuyo... que "tienes miedo".
    Miedo a perder "tus seguridades"; miedo a que se derrumben "tus convencimientos"; miedo a quedarte sin “contenidos firmes de tu fe”, pues todo lo hipotecas por lo que “te han dicho que es”; miedo de que tus “certezas” se conviertan en “dudas” (no digo en negaciones); miedo de “pensar por ti mismo” (pienso, luego existo) porque es más fácil “fiarse” de otros… (sería el “¡pienso!, luego como”)

    Amigo, ¡¡no tengas miedo!! Aquí no hay nadie que quiera “matar tu alma”; al contrario, ¡que la revivas! Porque, como dice tu gran apóstol Pablo, hay “algunos maestros, poseedores de la verdad, que “ahogan el Espíritu”.

  • Comentario por [Blogger] 23.06.08 | 18:05

    MISCATO, eres el único en utilizar ese pedorreico lenguaje tan característico tuyo(por eso te contesto en el mismo tono). Dudo mucho que seas cristiano, aunque también dudo si no serás fundamentalista. Espero no encontrarte por el camino, porque me darías miedo.

    No aportas nunca un solo argumento; sólo pretendes que la baba contamine lo que aquí se dice. Ánimo, que "insulto que no llega, al propio sujeto pega" (este refrán te lo regalo, es mío).

    Te imagino con tus 21 años recién cumplidos y por eso perdono tu adolescencia. Si pasaras de los 50 serías digno de psicoanalizar.

  • Comentario por ' 23.06.08 | 17:15

    invicto, teme tu llamada, ¿lo sabías?, tus ojos le vencieron.
    Recuerda, como el joven del albor de Andalucía, él mira hacia el navío, y lo rodea furtivamente tanteando desde lejos con sus ojos, y espera que lo escuches, viene a por tí, los demás no lo verán. Sé fuerte y valiente como un hombre erguido, que no es voz de la tiniebla, es Él. Te llama, por tu nombre, y haz de salir tú sólo, nadie de los tuyos querrá acudir a la tempestad. Déjalos que duerman.
    El oro cálido y la plata de Tartessos te rodeará cuando llegues a España, y en Andalucía, su sol efímero y rutilante -todo el mundo lo mira al entrar en la ensenada- ¿lo sabías?- hará que te olvides de la palabra importante y llena de aquel que se hizo el encontradizo en la tarde poderosa de altamar, al que viste con tus ojos, tú mismo, cuando andaba sobre las aguas de la tempestad, el efímero momento, pasajero y distante, de una lectura de Juan.

    El hombre inédito. 1986.

  • Comentario por ' 23.06.08 | 17:13

    tina del barco inmenso, dormidos como el Jonás que escapa a su destino, huir de conocerlo a Él, el Dios terrible y cercano lleno de decisiones inevitables. Pero , ¿a dónde
    iremos si huimos? ¿es que no lo hemos visto? ¿a dónde, si huyendo escapamos de nosotros?

    Saldré a ver, hastiado ya de mi desasosiego en esta difícil luz de Occidente, mortecina, sin saber y sabiendo a donde nos lleva el navío grande de la condenación hecho de hierro, bajel de los dormidos. Saldré a ver, y gritaré sin que me vea, y le gritaré para que me vea, y finalmente le clamaré, ya lleno de temor, y LIBRE:
    mis lágrimas se harán más fuertes que las olas del abismo. Llámalo tú mismo como aquel primero que fue despojado, como sólo un hombre llama, desesperadamente; desgañítate, está ahí afuera, aunque no lo hayan visto estos todavía; está ahí, y te recogerá durante la lucidez, él no podrá resistir cuando te oiga, y ha vuelto desde lejos tan calladamente en su imponente porte como un griego...

  • Comentario por ' 23.06.08 | 17:12

    ..neros más viejos se llenan de temor. La luz, porque siempre vino, y viene, y vendrá en medio del fragor, ahora comparece ensordecedora como si fuera un relámpago y no Dios, en medio de la noche poderosa.

    Por un momento vieron los hombres
    -todos callados-, la luz sin duda, ya se acerca por encima de las aguas, distante, y la miramos desde dentro, escondidos en ese nuestro algodonado y hueco entorno, debate de una vida finita y sin oro: allí a lo lejos casi se vislumbra, en medio de la negrura, siempre presagio o epílogo de otra tormenta, como la figura de un hombre, erguido y egregio, que viene andando sobre las aguas.

    El camino, su camino, mi camino, el que me propone, no es la travesía del barco donde me hicieron nacer, sino un andar mucho más valiente y ajeno, sobre
    las aguas rompientes de mil abismos sin fondo, un andar sin barco, nido, ni navío, hecho a su imagen y semejanza.

    Bien podemos ahuecarnos y quedar allá dentro de la sen...

  • Comentario por ' 23.06.08 | 17:10

    "En un navío hacia Tarshis".

    Jonás, aquel hombre común igual que tú y que yo -contaba el anciano leyendo un libro que guardaba, tan viejo como dos tiempos y un tiempo- se embarcó, desertando por miedo en un navío muy grande que iba a Tartessos, nuestra Andalucía, a por oro y plata de España.
    Y el capitán, una tarde de lucidez casi cayendo, aún sin entenderlo, repetía como un presagio una palabra de Juan: la condenación consiste en que, habiendo venido la luz a los hombres, éstos prefirieron más las tinielas que la luz; su rumbo era al averno.

    La travesía que llevaba Jonás, junto con la nuestra, es ésa de gentes unidas
    y destrozándose en su circunstancia definida y finita, acerada, la que nos rodea a todos con su amor mediocre, abajo en la sentina, de viejos olores, ilusiones antiguas, falaz nostalgia de las posesiones.

    La tempestad entonces, súbitamente se levanta justo después del silencio de la tarde, y el patrón junto con los marine...

  • Comentario por miscato 23.06.08 | 16:17

    Blogger:ayer marcaste una nueva cresta en la bobada tratando sobre la castidad.Normal:una vez que te empeñas en ahogar tu dimensión religiosa,en igual medida te incapacitas para la sensatez.Es de rechifla que te erijas en maestro,como lo sería un enfermo frente al médico,un alumno frente al profesor.La rechifla sube de tono,cuando procesionas marcialmente detrás del idolillo de la "razón",como un programado burócrata camboyano.Hoy nos hablas de miedo.En verdad que hacemos el ridículo teniendo miedo de estas bobadas que expeles.Es tanta tu fatuidad que le dices a la Iglesia como ha de superar lo nuevos tiempos.Igual que un niño aconsejando a una persona de doscientos años cómo llegar a viejo.¿Fuiste objeto de rechifla en tu infancia-juventud y quieres lavar esa vergüenza?

  • Comentario por saruce 23.06.08 | 12:34

    Me ha gustado el tratamiento dado por vosotros, al evangelio de ayer.
    Ciertamente, cuando no existe una verdadera formación religiosa, una fe cierta, y una disposición mental adecuada, cualquier religión, de las actuales, pasa a ser herramienta de doble filo, en manos de los malos profetas. Totalmente de acuerdo con vosotros.
    Lo desconocido puede generar esperanza, miedo, y hasta terror.
    Yo aún creo en el mensaje cristiano de amor, de la paz y del perdón, sin miedo añadido.
    Y trabajo para eliminar "el temor de Dios", y dejarlo en amor del Padre y al Padre.
    Abrazos.

Miércoles, 30 de mayo

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