No se necesita agua bendita para pensar.
15.05.08 @ 18:00:00. Archivado en Razón, sentido común y cerebro, Celebraciones y ritos, Credulidad

Montaillou, aldea del sur de Francia, en el centro neurálgico de las convulsiones cátaras de los siglos XIII y XIV. Edad Media. Fue durante una campaña de caza de brujas cuando detuvieron a una mujer que se había atrevido a manifestar públicamente sus dudas sobre determinados aspectos de la fe, que luego "los otros" transformaron en herejías.
La mujer era consciente del peligro que corría pero no se le ocurrió otra cosa que decir la verdad: que no las había aprendido de nadie, que se le habían ocurrido a ella misma. Fue cuando relativamente se sintió libre o estimulada para poder expresar lo que se le ocurría
La misma sencillez que los pastores de almas siempre han apreciado y alabado en los sencillos fieles creyentes cuando de manifestar su credo se trataba debería haberse reconocido a la hora de admitir sus dudas... si hubieran podido sentirse libres de manifestarlas.
Felizmente en nuestros días el hombre, en masculino y femenino, no se ve forzado ni a proclamar su fe ni a esconder sus dudas.
Nunca podremos saber ni podremos ser conscientes de la tiranía mental que la Iglesia oficial ejerció sobre el pueblo. Durante siglos y siglos. Castración de la capacidad de pensar, compulsión para hacerlo en una determinada dirección, no la que surgía del natural caletre del pueblo al estímulo de un abanico de opciones sino precisamente en aquella que más interesaba a "ellos". Pensamientos y sentimientos unilaterlamente direccionados. ¡Porque se creían en posesión de la verdad o porque a su fundador lo habían matado!
¿Y se quejan hoy día de que las cosas ya no sean así? Todavía gozan de excesiva libertad. Habrían de darse cuenta de que son reos de su pasado y por él se les juzga. A nadie se le ha de valorar o juzgar ni por sus deseos ni por sus propósitos ni por sus promesas. (Excepto en el irracional mundo de la política y de la religión. No en la vida normal).
Se habla mucho de la Inquisición "física", que por cierto no fue tanta como la Leyenda Negra dice, pero nada de la Inquisición "mental"; mucho de la fáctica pero poco de la preventiva, aquella a la que los propios creyentes se sometían por miedo exacerbado a caer en las garras de la otra. ¿Extrañan las explosiones de odio popular cuando revientan las cinchas de la constricción?.
Hace pocos días hablábamos de los "mecanismos de defensa". Mucho se podría hablar también de los "refuerzos condicionados", qué son, cómo actúan, que han dicho los científicos de la conducta... Evidentemente uno de los refuerzos más poderosos es la creencia. Podría ser su aspecto positivo: liberar al vulgo del esfuerzo personal, darle todo hecho, prevenir antes que curar. Y, supuestamente, aportarle curación psicológica cuando ha errado el camino. Es la comodidad del que ve trazada la senda por donde debe caminar.
Por el contrario quienes van por la vida guiados por su propio sentido común, por su razón crítica, no necesitan ningún mecanismo de refuerzo para obrar. Y además encuentran la senda más expedita y menos sometida a constricciones colaterales, ésas que los credos imponen por encima del tópico "haz el bien como quisieras que te lo hicieran a ti" que a todos guía.
¿...que a qué nos referimos al hablar de "constricciones colaterales"? No, no nos referimos a los mandamientos, a las invitaciones novotestamentarias a la concordia y fraternidad universal, a la necesidad de hacer el bien a todos, al perdón...
1) ¿Qué persona normal se ve urgida o impelida a reunirse cada siete días --algunos a diario--, o porque es una festividad especial, o para proclamar que quiere ser buena, o para postrarse ante imágenes, o para regodearse en su indignidad manifestada en público?
2) ¿Y qué persona normal necesita a alguien consagrado para poder pensar por cuenta propia, para leer lo que sea, para informarse...? ¿Es que para poder deducir necesita la persona razonante un taumaturgo al que dicen sacerdote?.
3) Aunque los ritos y rituales son formas adquiridas o hábitos que facilitan el trabajo, ninguna persona que piense por su cuenta necesita someterse a esos otros ritos y ceremonias del estilo de las creadas por las religiones, vacíos de todo contenido humano. Se reúnen para lo que sea, escuchar una plática, celebrar un acontecimiento, recordar a una persona relevante, pero... ¡ahora se tienen que poner de pie, ahora estar sentados, a veces hasta tumbados! Aquí se debe hacer una inclinación de cabeza, luego genuflexos con una rodilla, luego con las dos; ahora han de extender las manos para suplicar; más tarde han de echar humo a tal imagen, a tal libro, al pueblo. Y previamente tomar agua con los dedos, ser rociados con un "asperges" y una vez en la vida recibirla sobre la cabeza... ¡A cuántas cosas absurdas ha de someterse quien quiere mantener una doctrina o ascender en grado santificante! Y encima los hay quienes buscan teologías y contenidos soteriológicos en todo eso.
4) Y ¿qué decir de la confianza taumatúrgica que se pone en lo que llaman reliquias? No diríamos nada si se consideraran simple recuerdo: da qué pensar la virtualidad que creen se contiene en un fragmento de tela, un trocito de hueso, una brizna de pelo, un colgajo en el cuello... ¿Y qué decir de la veneración que profesan hacia "esas" cosas --dicen que es un brazo, restos de sangre, el corazón, una uña-- encerradas en enormes relicarios de plata? ¿O la histeria colectiva contagiada de unos a otros cuando de una imagen "milagrosa" se trata, sea la "Virgen de la Cueva" o "La blanca paloma"? Nadie que piense por su cuenta se deja llevar por tales aberraciones a las que la credulidad conduce.
5) ¿Y alguien puede entender por qué esa veneración ritual ¡a un libro!? Y lo llevan en alto, y lo flanquean con velones, y lo ahuman. ¡Un libro! Sí, dirán que es algo simbólico, etc. Para hablar del simbolismo de las cosas, nadie que se conduzca con normalidad se sentirá constreñido a venerarlo ni menos se atreverá a decir que ahí está la "palabra de Dios", ésa que los biblistas desmenuzan hasta llegar a la conclusión de que nada hay tan humano como un centón de tradiciones puestas por escrito.
6) ¿Y qué decir de"sitios" calificados como santos, donde se está en silencio, en actitud meditativa, con cara de circustancias? A veces se llama hasta "santísimo". Un campo, un camino, un pedrusco que puede ser hasta un meteorito, un sepulcro, una cueva, una tela, un muro, una "casita" allá arriba por nombre ermita... Y hay quienes andan kilómetros y kilómetros para llegar allí, aunque sea una vez en la vida, como ordena "El Libro" [el Corán]; y otros matan y se matan por ello; y lloran; y se flagelan... ¡No, que no hay ningún lugar en la tierra más santo que otro! Será más espectacular, más relajante, más acogedor, más impresionante... ¿pero santo? ¿digno de veneración?
Que no, señores. Que preferimos "servir a lo humano": nuestras reuniones son con los amigos; nuestras alegrías son las que proporciona una conversación profunda, trivial, jocosa o distentendida. Que si vamos en peregrinación es al cine, a la biblioteca, al museo... ¡donde admiraremos también aportaciones del pasado crédulo, por cierto! Que si necesitamos a un profesional acudimos al relojero, al ebanista, al psiquiatra, al médico o al conferenciante. Que si acudimos a tal romería es por hacer ejercicio, por bailar, por turismo... aunque sea en honor de San Sofronio.
Sólo quien ha conseguido salir de ese cuévano ritual es capaz de percibir el galimatías en que se revuelven los que todavía deambulan por el interior, convencidos de estar pletóricos de Espíritu, posesos de la verdad o estimulados por la santa indignación. Habrá que tener cuidado cuando se produzca la estampida, porque de vez en cuando perciben cansancio en el exterior y sacan a pasear sus lábaros, esgrimen el cilicio o blanden la espada. Tres millones de "medio lunáticos" dan fe de ello en España.
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Los autores anónimos de este blog, lo que en realidad hacen es una campaña de acoso "teledirigida" por estalinistas desde la sombra contra la Iglesia, se ve a la legua, algunos son tan bastos y sus argumentos tan estúpidamente simplones y tan "requemados" que como Cerolo, tienen el culo al aire.
Su e-mail es: tormenta_blanca, puede querer definir eso, un acoso al cristianismo.
Por eso yo empezaré siempre con PARAGUAS DOBLE, uno para oponerme a esta tormenta orquestada y otro para no comulgar con su credo estalinista no declarado, ya que las formulas que emplean son totalitarias, no respetan mi libertad de elección y quieren, acosando, imponerme la suya.
Aunque no pueden decir a quien sirven, los 100 millones de muertos de Stalin saben que no hay quien los asuma. Pero emplean sus métodos.
Para esto han creado este blog. Además de “simples” son –cínicos-.
Supongo que a usted le importará esto un "pimiento", pero a algunos de nosotros no.
Tampoco estoy de acuerdo en que la "Iglesia" sea una institución con pretensión de "eternidad".Me explico. Como bien sabe, la acepción primera y fundamental del término "Iglesia", en el sentido cristiano, es el Pueblo de Dios, la asamblea o congregación de fieles que confiesan su fe en Jesuscristo como su salvador. La configuración actual de la institución eclesiástica no tiene por qué durar siempre, ni por supuesto es deseable; más bien lo contrario, es preciso una reforma a fondo de sus estructuras, conforme a su origen y al signo del tiempo. No en vano, trabajamos algunos porque eso cambie.
Y, hecho esto, dirìa a los HOMBRES: ea, pues ahora a construir las Leyes VOSOTROS, basta de quejarse tanto porque las dictan los Partidos y el Capitalismo y Socialismo, que parecèis todos un alma temblorosa diciendo "la serpiente me engañò", y tenèis mas miedo que once viejas; en cuanto a Dios; quien quiera tenelo, tòmelo, que yo lo doy GRATIS y con Él se llena el alma. Este es mi reino. Basta de gente mediocre, YO, Jesucristo.
Respecto a lo de reos del pasado estoy "casi" de acuerdo con Ud. Pero Ud confunde la historia personal con la historia de una institución y más si ésta tiene pretensiones de eternidad. ¡En dicha eternidad estará también el pasado! ¿no?
A la Iglesia no se le puede separar de lo que ha sido ¡¡¡durante siglos!!!, que no en unos años. Casi toda su historia ha sido de dominación política con mayor o menor extensión geográfica y con menor o mayor intensidad.
Y, por otra parte, ¿quién me dice a mi que en igualdad de condiciones sociopolíticas, la Iglesia no va ser lo que fue? Seguro que lo sería. De ahí la precaución y prevención contra ella... como institución secular, que también lo es. De lo otro, de la tiranía ejercida en ideas, para otra ocasión.
-- el propósito no es DESTRUIR nada, sino LIMPIAR de algo a quien se deje convencer: de la capa de roña o cieno con que las religiones han recubierto todo lo humano.
-- como para mí fue un bien grandísimo desprenderme de credulidades constrictoras de la vida, quiero ese mismo bien para los demás: haz el bien como quisieras que te lo hicieran a ti, o algo por el estilo. Esa es la intención.
Pero esto... ¡lo he escrito tantas veces ya!
Y lo repito: la intención de cualquiera que luche contra la credulidad es enaltecer al hombre, sacarlo de ese marasmo mental para descubrirse a sí mismo y descubrir el mundo sin velos soteriológicos, que, en su imperfección es mucho más atractivo que visto con los filtros oculares que proporcionan los clérigos de todas las religiones que en el mundo son.
"Nunca podremos saber ni podremos ser conscientes de la tiranía mental que la Iglesia oficial ejerció sobre el pueblo.": Efectivamente: no lo sabe ni lo sabrá jamás en tanto no abandone sus prejuicios y se abra a la verdad. Se soprende de la aparente "locura" de las personas religiosas. ¿No le parece extraño que la religiosidad, en lugar de disminuir aumente? Sí, aumente, aunque transformado en sucedaneos inhumanos e impersonales gracias a la ignorancia y la tiranía de los medios de comunicación y las modas. Yo, con mi Iglesia, defiendo la unidad de la fe y la razón, en positivo. Vd., con su sinrazón trata de destruir la fe: ¿qué hará cuando se quede con la nada más absoluta y sólo quede la credulidad irracional y fundamentalista? Esa será su obra.
Si ese juicio tan implacable cayera sobre todos nosotros/as, no habría lugar en el Tierra donde esconderse ante la justicia que reclaman tantas personas y tantos pueblos. Porque, créame, ni uno de nosotros/as podría argumentar algo que fuera mínimamente creíble.
Quizás el camino pueda o deba ser otro.
Pero hay otras que no las comparto, claro está. Por ejemplo: la crítica a que se pueda hacer "teología" en base a un ritual. La verdad, no alcanzo a ver el quid. Los fenomenólogos, filósofos e historiadores de las religiones esbozan teorías explicativas a base de analizar cantidad de rituales religiosos (bien en directo o bien a través de iconos). Piénsese, por ejemplo, en el arte rupestre prehistórico, en los enterramientos, etc. En teología es importante, por ejemplo, analizar el ritual del signo sacramental del bautismo para poder entender mejor su significado en el universo simbólico cristiano (la inmersión en el agua, la signación con aceite perfumado, etc.).
(Por cierto, ¿ha visto Ud aquí algún insulto?)
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Asoc. Humanismo sin Credos
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