La "taqqiya" islámica aplicada a los católicos.
07.05.08 @ 18:00:00. Archivado en Vivencia

Desafectos de la fe por "enfermedad profesional": necesitan mantener el puesto de trabajo porque no sirven para ir a cavar a la viña; colocados allí por circustancias de no libre elección; en un principio ilusionados con ese famoso "porvenir de una ilusión"...
A la postre, los demás ignorarán su pensamiento íntimo. Ellos en su fuero interno terminan convencidos del cuento de las creencias, braman contra sus fingidos pastores, miran con ojos aviesos a determinados feligreses, se deshacen en invectivas contra tanto piadoso cavernario... Y seguirán apareciendo ante sus cofeligreses, copastores o mandamases como cumplidores, creyentes, panegiristas de su fe, defensores del purismo dogmático.
¿Por qué? Simplificaríamos mucho si dejéramos que por miedo, por necesidad y por interés. Pero así parece ser. "Si alguien se enterara de lo que pienso...", "si ellos supieran..." Es la eterna cantilena de quienes laboran con el rezo y luego sacan a pastar sus ocios por foros no proclives al mismo y se explayan con la sinceridad del desahogo.
En las altas y en las bajas esferas, entre intelectuales y entre supuestamente paletos, entre diletantes y entre pseudoteólogos: siempre la misma cantilena. Si me afecta, el disimulo (entre los musulmanes ya está institucionalizada la actitud vital del creyente que ha de esconder su credo: la "taqiyya"). Disimulo si no algo más, como la indiferencia, el pasotismo y la preterición más absoluta.
Tengo delante de mí un libro, uno de cuyos párrafos me ha dado pie a este comentario. Manifiesta el autor con claridad meridiana sus pensamientos respecto a actitudes creyentes pero no los agradecimientos a quienes han engordado su estudio con sus aportaciones pesonales. Textualmente: "Algunos de ellos todavía correrían peligro si los nombrara..." Peligro vital. El Islam es mucho Islam. Y nos recuerda el caso de Salman Rushdie o de los pensadores Ibn Warrq e Irfan Khawaja. Todos pagando un precio muy alto por decir abiertamente lo que pensaban.
No picaremos ni tan alto ni tan vasto en nuestras consideraciones. Me estoy acordando del sacristán de la Iglesia...[poner aquí el nombre].
"No los aguanto", "me resultan insoportables", "viven mejor que Dios y hacen lo que les da la gana", "quieren meterse en la vida de tó Cristo pero que a ellos no les toquen ni un pelo", "ése... ése... es el peor de todos y no hay quien lo soporte", "¡Si es que le quitan a uno la poca fe que tenía!"...
Y es bien cierto que cuando emocionalmente se rechaza un determinado "modus vivendi et operandi" que no cuadra con lo humano es cuando surgen chispazos de pensamiento crítico que rozan el dogma:
"Me parece a mí que tanto sermón es un camelo", "Es que se nota que mienten", "¿Y la cantidad de milagritos que le endilgan a este santo?", "Yo creo que este tío ni se cree lo que dice", y cosas por el estilo.
¿Hablaba de quitarle la poca fe...? La fe o se tiene y admite todo, o se da de lado. Y cuando no se tiene es precisamente cuando aflora el caudal racional que cuestiona y echa por tierra todos los fundamentos.
Del desagrado hacia actitudes humanas que rechinan y chocan contra el buen hacer de lo humano, mana necesariamente el pensamiento que desmonta tales sustentos. Cuando tal sucede, comienza a funcionar la razón.
Si el que dice confiar en Dios Padre trata a degüello a sus hijos doctrinales, provoca un rechazo emocional en los mismos y tal rechazo viene a derivar, como estímulo necesario, en deducciones: "¿Y éste se titula a sí mismo 'hijo de Dios'"?
Lo quieran o no los doctrinarios, los vivenciales, los carismáticos, los pletóricos... la fe también es una profesión. Además de ser también un sambenito. Y también un semáforo al que necesariamente miran los que "se conducen".
Si de la profesión se vive, la escala de valores donde entra en juego la conservación del puesto de trabajo que supone el sustento de la familia y el bienestar del susodicho, se divierte, actúa, zarandea y quiebra al individuo que la soporta. Y más si se es bedel en algún ministerio concreto del Reino de los Cielos. Reino convertido en "taifa" aquí en la tierra.
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A las ideas, a las ideas.
Y, usted, porquè no proyecta profundidad en las ideas, en vez de calificar al contrario eludiendo entrar en ellas? Pues aquÌ no se comenta sobre uno, ni para que piensen en uno, sino en las ideas en evoluciõn.
Construya, hombre, construya, en vez de echar tinta de calamar y no escribir nada.
Comportese como humanista, ame las Ideas en evolucion, olvidese de que es usted cura (humanista y cura son contrarios)
Ahora sí, exijo que deje de dirigirme la palabra. Si no lo hace, bueno, pues me voy de aquí y ya está. Así quedará claro como se las dan los humanistas.
¿Recuerdan ustedes la Bula Ad Extirpanda?, es herramienta dictada por el Papado y extendida en los procesos legales para 'sacar' la verdad de los reos.
Las torturas y matanzas de los Ilustrados en la Revolución (ahogaban a los creyentes y mujeres en el Sena en barcas donde les herían con picas en la cara), y las checas y torturas de los socialistas en la misma España Inquisitorial, (lo lleva en sus genes) fueron de igual exquisitez que aquellas hechas en nombr...
Sucesos que condujeron a la supresión de la inquisición española en 1809:
"Cuando Napoleón conquistó España en 1808, el oficial polaco en su ejército
, el Coronel Lemanouski, informó que los dominicos [a cargo de la inquisición] se habían encerrado y bloqueado el monasterio que tenían en Madrid. Cuando las tropas de Lemanouski forzaron una entrada, los inquisidores negaron la existencia de cámaras de tortura. Los soldados inspeccionaron el monasterio y las descubrieron debajo de los pisos. Las cámaras estaban llenas de prisioneros, todos desnudos, muchos dementes. Las tropas francesas, acostumbradas a la crueldad y la sangre, no pudieron aguantar semejante espectáculo. Vaciaron las cámaras de tortura, colocaron pólvora al monasterio y volaron el edificio."
Para extraer confesiones de estas pobres criaturas, la Iglesia Católica Romana inventó torturas ingeniosas tan dolorosas y bárbaras que uno se descompone de sólo oir los detalles. El obispo William Sh...
Insisto, blogger, que Vd. tiende a pontificar. Explíquenos cómo entiende Vd. el mecanismo de la creencia para contraponerlo a la razón y así podemos empezar a dialogar. Mientras no se explique no podremos establecer ese diálogo fecundo que buscamos ambos, me atrevo a presumir.
Hay que ver, se ha dejado usted contaminar por las doctrinas de la Iglesia Católica, que dicen que hay que adorar a la virgen a quien no se ve, imagen de la santa madre iglesia, cuando nosotros podemos adorar a un dios que se ve. Además, como éste tiene el cerebro del tamaño de un guisante y mucha alegría en las cejas, no nos va a someter a tantos ritos como aquella, y con el poco poder adquisitivo que nos queda, todos quedaremos igualados por fin, en el tamaño de la cabeza reducida por la secta de los jíbaros, unos sabios poderosos.
Dios es la idea concomitante de un universo humano común de miedos, deseos, afectos, frustraciones, aspiraciones... concretados en dogmas.
Esto es Dios. Es decir, un subproducto humano al que han dado forma al estilo alfarero y al que se han puesto a adorar y del que dicen que todo lo ha hecho y todo lo mantiene con amorosa mano. Tiene bemoles la cosa.
Y cuando uno deja de lado todo ese mundillo es cuando empieza a ver claro que es así.
¡¡Que no se entera Ud!! Aquí no hay ningún a-teo!! Aquí pretendemos ser personas, humanos, razonadores, pensadores... pero no ¡ateos! Y luchamos y lucharemos por desterrar la irracionalidad (v.g. del nazismo, del nacionalismo, del credismo, del catolicismo, del politeismo y... del "ismo" de Panamá).
1)...despreciable como fingir una fe... No es despreciable, es comprensible. Me parece que no ha entrado en el fondo del artículo. Hay personas para quien su trabajo (sustento de su vida) está por encima de creer o no creer algo que se le aparece como "camelo".
2) No hay gradación en la fe: el salto es cualitativo, no cuantitativo. Si se cree, se cree (luego vendrá que se crea en una cosas sí y en otras no, pero si el creyente dice "Creo en Dios Padre", no hay vuelta de hoja).
3) Sí, afirmo categóricamente que eliminada la fe aparece la razón. El creyente razona y justifica su fe, no hace otra cosa (y por eso es "razonable"). Pero la experiencia de desprenderse de credos no la puede tener quien lucha, incluso contra sí mismo, por reafirmarlos.
con la educación para la ciudadanía, la televisión y la 'formación' del espíritu del país socialista?
Por eso van a tener ustedes larga plática del cura y el bachiller en un debate en que NINGUN0 de ustedes va a entrar a fondo: sólo navajazos de baja estofa, un eterno diálogo de besugos. Por cierto, la tiara del papa viene del Pez dagón de Babilonia, un besugo ¿ve?; el Sr.Zapatero no necesita gorro, se le nota sin 'tocarse'.
- Decir que la fe se tiene o no se tiene: dado que es un asentimiento por voluntad tiene gradación, es decir, se puede confiar más o menos.
- Decir que eliminada la fe aparece la razón: le aseguro que mi fe es perfectamente razonable, al menos tanto o incluso más que la inmensa cantidad de sentencias que Vd. suele dar sin fundamentarlas o demostrarlas. Desde luego en epistemología y en la misma experiencia cotidiana la confianza no excluye el razonamiento, cuando Vd. lo afirma tan tajantemente al menos debería justificarlo, so pena de caer en el mismo vicio que critica.
¿no será que los MISMOS que antes dictaban las leyes y normas del Modelo de Sociedad 'de creyentes'... son los que ahora se han montado en el carro y se llaman a sí mismos los nuevos amos, los políticos de la Sociedad 'de ateos'?
Pues eso, pues eso, dijo el Gobernador de la ínsula de la PANZA, a lo cual le respondía el bachiller: - no, que sin la Iglesia se va mejor.
Y le respondió Sancho: ni con la Iglesia, ni santa Iglesia, ni doña Iglesia, vosotros sois le mesmo que aquellos que reparten el hambre por todos los lugares: con tanta tología parecéis obispos.
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Asoc. Humanismo sin Credos
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