De sacramentos y otras cornamusas.
23.04.08 @ 18:00:00. Archivado en Sacramentos

La preponderancia de uno u otro de los sacramentos (1)corre paralela con las diversas “corrientes”, incluso herejías, que en la Iglesia se dan o han dado.
Incluso los vaivenes históricos eclesiales van por ese camino.
Si la comunidad eclesial gira en torno a la teología del bautismo, o bien se desdibujan los límites del catolicismo para tornarlo de nuevo vagamente cristiano y ecuménico o bien se busca el retorno fundamentalista a los orígenes.
El de la confirmación, que apenas si la Iglesia lo tiene en cuenta por necesidad evidente de no quedar convertida en "espíritu", incidiría en un cristianismo carismático, de individuos “iluminados”, y por lo mismo peligrosos, que caminan por su cuenta según la inspiración de dicho “espíritu”.
Si el énfasis se pone en la penitencia –y ya el jansenismo lo puso después de haber pasado por el anacoretismo--, la Iglesia se torna autoritaria, predicadora de las maldades del hombre, negativa, redentora, centrada en la mortificación, punitiva.
La Eucaristía, que se corresponde en lo humano con la comida diaria, predica la hermandad y el amor; en la Iglesia, por la facilidad conmemorativa y de forma interesada, ha llegado a ser el sacramento central.
No seguimos con el resto, aunque la idea es la misma, porque la apropiación de la unión de un hombre y una mujer, la segregación del reino de los humanos para dedicarse a “sus cosas” y la intromisión jerárquica en el final de la vida llamándolos “sacramentos”, repugnan al pensamiento y al sentimiento.
Toda una panoplia de aspectos vitales en que, como en el resto de los asuntos humanos, ha entrado a saco la Gran Depredadora de la Vida, la religión.
Corolario.
Las religiones han aprisionado la celebración de la vida con grilletes de ritos: el nacer, el morir, el cambio, el ascenso social, la unión, la incorporación al grupo, el tránsito...No queda a los humanos nada que festejar fuera del recinto de la religión. Lo que “ellos” celebran con más solemnidad, con más asiduidad y con mayor beneficio no es precisamente “lo suyo”, es aquello propiedad de los hombres, es lo humano, es la vida que a los hombres pertenece como fiesta.
¿Por qué se empeñan las religiones en celebrar acontecimientos tan humanos como éstos? ¡Que recurran a sus hechos primitivos, a los milagros de sus dioses, a los prodigios de sus santones, a sus teogonías, epifanías y hierogamias!
¡Que dejen a los hombres la civilización y la historia! Y sobre todo, que no nos secuestren la vida.
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(1) Para quien no haya estudiado el Astete o el Ripalda, los sacramentos son: Bautismo, Confirmación, Penitencia, Eucaristía, Unción de enfermos, Orden sacerdotal y Matrimonio. Siete, número perfecto. Dicen. Como las siete plagas de Egipto o los siete pecados capitales. Siete son, asimismo, las virtudes (3 referidas a Dios: fe, esperanza, caridad; 4 propias de los hombres: prudencia, justicia, fortaleza y templanza); siete los dones del Espíritu Santo y siete las peticiones del Padrenuestro; o los días de la semana que se corresponden con los siete astros visualizados en la antigüedad; y siete los colores del arco iris, tres fundamentales y cuatro de fusión. El siete marca la unión de lo celestial (el número 3) y lo terrenal (el 4). La lista podría alargarse con los 7 enanitos de Blancanieves, 7 notas musicales, 7 sabios de Grecia, 7 colinas de Roma, las 7 vidas del gato, los 7 infantes de Lara... Por cierto, hay una ciudad en España, entre Adanero y Valladolid que es la ciudad perfecta: 7 iglesias, 7 conventos, 7 fuentes, 7 arcos, 7 plazas, 7 pueblos y 7 casas nobles. Olmedo. Al menos eso dicen.
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¿No?
Y, todo el asunto de Jesucristo se resume en una cosa: en aumentar nuestra
espiritualidad, pues el Espíritu, que huye de todo lo que sea 'comida', cosa civil, ley, norma y protocolo, lo que QUIERE es que la presencia de Dios habite en el INTERIOR del ser. De quien lo quiera, no de todos.
Así, si Jesucristo, con la esplendidez de sus treinta años se viera en la estupidez de esta sociedad nuestra... seguro que NO participaba de los ritos de la Religión anquilosada, o 'ponía CONDICIONES' a tener la presencia de Dios dentro del ... alma. Una cosa sabemos, que quien la tiene, y él,... no andan con símbolos ni ocultismos de género alguno: se da a Dios su sentimiento y éste, que NO es macael, responde con toda el Alma.
Y aquí es donde podemos poner las “cornamusas”. Que operen o no operen en el alma simbólicamente, nadie lo puede demostrar. Pero sí se puede constatar que para los crédulos estas celebraciones más que “mentar a Dios” son “mentir a Dios”. Puro teatro. Y es que lo “otro” no hay quien se lo trague racionalmente.
Cierto que los “signos”, aunque sean sagrados, no pueden “repugnar” ni al pensamiento ni al sentimiento. Es voz común que los humanos somos “animales simbólicos”, necesitamos signos para comunicarnos. El mismo lenguaje es un “código”.
Todas las religiones, credos y asociaciones tienen sus “símbolos”. Y efectivamente, como tú apuntas, la palabra inicial usada en la Iglesia fue la de “misterio” que más tarde se tradujo por “sacramentum”. Y sacramentum en su origen significaba “mención sagrada”, juramento sagrado; era como “mentar a los dioses”, ponerlos por testigos de “algo”.
Por otra parte, la Iglesia fue “sacralizando” momentos de la vida social que los “paganos” celebraban con rituales festivos. Y aquí quiero centrar mi reflexión. La Iglesia “engulle” lo humano y lo anula confiriéndole ese carácter “sagrado” y todo lo que ...
Una. Curiosamente citas a Astete y a Ripalda, y a continuación nombras los sacramentos con su nombre actual. Eucaristía y Unción de Enfermos son términos modernos. Astete y Ripalda hablaban de "Comunión" y "Extremaunción". Hoy, día del libro, te animo a que vuelvas a leer el "Catecismo" Astete o el Ripalda que no son lo mismo.
Dos. Los comentarios se centran en los sacramentos yo voy a hablar de las "cornamusas".
Dicen que en todos los sacramentos se recibe el "Espíritu Santo", de una forma o de otra. O sea, que se van dando "raciones" de "Espíritu", hasta llegar a la "plenitud". Claro, la plenitud del Espíritu, según doctrina, se recibe en el Episcopado. ¿Es que el Espíritu Santo" se puede dividir? ¿No están insinuando algo inhumano e indivino?:Unas veces las alas, otras la pechuga, otras el pico...
El caso es que también se afirma que "en todos" se recibe la "plenitud" del Espíritu.
Vamos, que no se entiende muy bien eso ...
avaricia, maldad, envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; murmuradores, detractores, aborrecedores
de Dios, injuriosos, soberbios, altivos,
inventores de males, desobedientes a los padres, necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia, quienes habiendo entendido
el juicio de Dios, que los que practican
tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican.
La sociedad actual, 'desembarazada' de la Iglesia, no ha ido a elaborar un hombre 'mejor' sino un proyecto de sociedad Capitalista socialista que a la vista está: siete pecados capitales?, no, todos; ¿siete plagas?, no, la de la codicia, el paro, los parásitos, los especuladores.
Si alguien se pregunta cómo se puede impartir esta información espiritual a cada nueva generación, ha de respondersele que exactamente igual que le enseñamos a hablar al niño: hablándoselo. Pero esto, claro, supone que los creyentes se hagan verdaderos y hablen de aquello que VIVEN.
Luego pone blogger la segunda parte, que no es de recibo, porque, como a menudo, el blog se pasa y por ello yerra. "Siete sacramentos, número perfecto, como las siete plagas de Egipto".
Pues no, porque la Iglesia, y las Iglesias, que han metido la pata, o 'pecado', al añadir todos esos sacramentos presentados como
'INELUDIBLES' a la palabra y a los hechos, sin embargo sí tienen a su favor
que han contenido a bastantes generaciones de jovencitos para que se comportaran más o menos como seres respetuosos con su prójimo.
Porque, seamos serios, señores, tanto cr...
es precisamente despejar ese impedimento
, el cual NO existe en el Templo, sino en el INTERIOR del ser humano: su psique
. A partir de Jesucristo... se abre el camino al lugar santísimo y "ya no hay más ofrenda por el pecado, ni por la culpabilidad: sois LIBRES para acercaros
a la presencia de Dios. Esto, sustancialmente es lo que HACE Jesucristo: LIBERAR al hombre de su peso interior, y con él, de la Religión de prácticas. El hombre ESPIRITUAL no necesita templo o ritos, una cosa que nos viene desde lo que intuyó Abraham cuatrocientos cincuenta años antes de que la Ley de Sinaí se diera por Moisés y el Templo se construyera.
Que es cierto que la Religión católica y todas las demás 'cristianas' que han venido después de ella han puesto mil impedimentos y trabas psiquicas y físicas al ser humano para que teng...
Para los que son creyentes, decir que,
en realidad, según Jesucristo, "de una vez para siempre" ha derramado su sangre
por toda la 'culpabilidad' que el hombre
pueda sentir. Él SABE que esto de sentir 'CULPA' de la conciencia es el impedimento que en la psique se alberga y que paraliza al hombre bajo temor. Jesucristo no viene a instaurar una parafernalia de sacramentos, sino que ACABA con éstos. El bautismo, por cierto, se practicaba tanto por los judíos como anteriormente por los egipcios y casi todas las religiones organizadas lo tenian. Jesucristo se enfrentó a la Religión organizada, precisamente porque ésta ponía como CONDICIÓN para entrar a Dios toda esa serie de cumplimiento de ritos, y en el Templo existía el lugar 'Santo', y el 'sancta Santorum', al cual no podía entrar ningún hombre corriente.
Él dijo que el HOMBRE podía tener acceso
directo a Dios, y que lo único que lo impedía era la cul...
El artículo debería explicarlo,a no ser que se haga en una parte II.
Queremos saber.
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