
La creencia es como el asesino que no mata: asesta la puñalada causando una herida letal y cuando ya tiene a su merced a la víctima, se dedica, con solicitud de madre, a curarla, consolarla, pasarle la mano por la cara, enjugar las lágrimas, prometer una recuperación feliz, invitarle a sus palacios y fiestas... e incluso asegurarle la curación instantánea y eterna.
¿Dónde está la perversión? En que justifican la puñalada por los cuidados posteriores.
De otro modo: primero vacían el cerebro del creyente o no dan lugar a que se llene de juicio crítico, luego lo llenan con mensajes de “consuelo”; primero privan de la felicidad o no dan ninguna y luego “prometen” una que no tiene fin; primero exigen parte del peculio de los fieles conseguido con el esfuerzo y el trabajo, para dar, con la seguridad que da la palabra, todo un reino futuro...
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hacer FELIZ por ese medio al ser amado,
se hubiera volcado en llenarlo de pan, mientras que lo que ha ocurrido es que Él ha preferido que la evolución, que es sabia, siga su curso y mueva al amado -los hombres- a que SE MUEVAN ELLOS e inventen la agricultura, la economía y las leyes, y dejen de ser parásitos dolce far niente.
Sí cree Él, sin embargo, que el ser amante, es decir, el unir alma con alma
, sí da la Felicidad, tanto al hombre como a Él, por eso dice Jesucristo que lo da gratis. Sin condiciones.
Una cosa es la bondad, que se traduce efectivamente en generosidad, porque en ella uno saca de dentro para dar al otro, y otra distinta es ser amante.
La crencia "FIEL" contiene, como su propio nombre indica, una especie de pertenencia a, que se traduce por una prohibición de; mientras que la espiritualidad es un sentirse, que conlleva un gozar sin contraprestación y sin condición.
Si uno quiere llevar una vida PLENA debe buscar, tanto la Bondad y la generosidad, porque es útil y tierna, como, separadamente, el sentir el Espíritu, que es lo que siente Dios.
La vida materialista ha perdido ambas cosas, pues en vez de formar hombres generosos los ha convertido en egoistas
, y en vez de hombres de Espíritu, los ha convertido en gente sin alma, por eso buscan toxicomanías y dependencias de todo género, por el vacío inculcado por la Educación para la ciudadanía.
Dios, si creyera que la generosidad y el dar sin fin tuviera el poder de...
Yo tengo otro símil.
La creencia es como el amor. Entrega sin fin, sin andarnos por la ramas. Es decir, generosidad del amante (creyente), hasta límites del todo irrazonables, con la esperanza puesta en hacer feliz al ser amado.
No comida de coco, sino espiritualidad, sin condiciones.
Y en la mayoría de las ocasiones, la crencia fiel, no la procedente de alienación, sino de la humildad y la confianza, forma parte de la felicidad individual. Increíble, ¿no?.
Abrazos.
Aprovechando este espacio que usted nos brinda, quisiera aportar una observación que no está lejos de la actitud que usted tiene a bien criticar. Me estoy refiriendo a tantos blogs que desautorizan una actitud y una reflexión críticas hacia tantas proposiciones que sostiene el magisterio eclesiástico. Me da vergüenza y me irrita tanta tontería e hipocresía como se dice,tan lejos de una racionalidad creíble, tan infantil, sumisa y boba. El único argumento que cabe en sus mentes es el de autoridad y , en la línea de Nietzsche, su moral es una moral de "esclavos". Se prefiere renunciar a presuntas convicciones personales con tal de quedarse "dentro". Creo en verdad que tal actitud es totalmente irresponsable hacia el ejercicio de su libertad como auténticas personas humanas.
Cosa distinta, y en eso convengo con usted,es el tema del lavado de cerebro, de la anulación de todo juicio crítico, de la actitud sectaria que muestran o practican taitantos prelados y gentes que merodean por ese sistema cerrado e hierocrático. Ahí le doy toda la razón. Pero disiento en su actitud de fondo, Sr. Blogger. Esta hierocracia lo que intenta o desea es el control absoluto, omnímodo de todo lo que suene a religioso y para ello cuenta, entre otros medios, con algunos de los que usted ha descrito. Es la denuncia de ese modo de proceder lo que se ajustaría más a un juicio crítico equilibrado, no la descalificación global de la experiencia humana del hecho de la fe religiosa.
Bueno, bueno...vaciarán el cerebro de quien se lo deje vaciar, digo yo, ¿no? La fidelidad a uno mismo, a sus ideas, incluso a su propia fe, no implica necesariamente que el creyente haya de renunciar a un juicio crítico. Supongo que si usted, Sr. Blogger,intenta, con sus argumentos y demás estrategias, combatir como irracional la postura o la actitud creyente, en cierto modo está usted participando de una actitud similar a la que critica. Me explico, si usted no es capaz de comprender o aceptar que una persona tenga una visión creyente de la realidad, entonces también usted caería en una actitud dogmática o de intento de imponer su propia visión de las cosas, lo cual en verdad sería algo poco razonable, ¿no cree?
JUAN PUEBLO: una ayudita, sea de quien sea, siempre es bienvenida. Aunque sea para charlar --siempre con argumentos, desde luego-- sobre lo que uno no entiende, por ejemplo, la "pegatina" que Ud ha puesto aquí.
Y más si, por lo que parece, aparece como enfermero, sanador o taumaturgo. Todos los crédulos, por su fe, pueden hacer milagros. Pues eso, dispuesto estoy a ser milagreado.
OIGA, si por casualidad necesitan alguna ayuda médica, por haber sufrido un vaciado de cerebro, una falsa promesa o una perversión esquizofrénica de esas que habla, estoy a su disposición. GRACIAS.
Sí, una cosa así como Zapatero ordenando al jefe periodista del Programa del púlpito TV del Partido: sí,es conveniente que haya más tensión.
El único que se salva es Jesucristo, quien, pudiendo haber construído reinos
de este mundo, que es lo que son tanto un Partido como una Iglesia, le dijo a aquel que sabe bien el manual de Maquiavelo -cosa política- "mi reino no
es de este mundo". Con esta sencilla palabra nos decía a NOSOTROS los Ciudadanos que debemos espabilar,porque
hasta ahora, quien ha preparado 'el programa', y también la solución, o sea, LAS LEYES, han sido precisamente otros que no el ciudadano, los satanases.
¿existe el diablo?, y qué más da, si estamos viendo cómo maneja a los señores de los reinos, y también por ellos, a las masas que se lo creen. Mirad, mirad, cómo alaban a sus amos. ¿tendrán el síndrome de estocolmo?.
Viva Jesucristo rey, o sea, sin reino.
Miércoles, 30 de mayo
Juan Jáuregui Castelo
Antonio Aradillas
José Manuel Bernal
Sor Gemma Morató
José Alegre
José Arregi
Jose Gallardo Alberni
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
Josemari Lorenzo Amelibia
Vicente Haya