Por hablar claro, lo expulsaron.
06.04.08 @ 11:00:00. Archivado en Actualidad


Hace pocos días se rindió homenaje en el Seminario de Madrid a una figura preeminente dentro del estamento jerárquico de su tiempo: el cardenal Tarancón. Fue uno de tantos a los que rozó el espíritu, el otro, el de los tiempos, con una de sus alas.
En esos años de efervescencia, sobre todo política, muchos se apuntaron de buena fe a la renovación, tiempos en los que cayeron regímenes como el de Portugal o el de España. En la Iglesia-Estado se pretendió, muchos años antes, algo similar con un evento de grandes fuegos artificiales, un concilio. Ha quedado en nada. Bueno, sí, se cargaron el rito. Y se necesitaron otros veinticinco para hacer retornar las aguas a su cauce.
Hubo muchos que escribieron según inspiraba el viento de la época, para ellos el viento del Espíritu con mayúscula.
Asoc. Humanismo sin Credos
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