Vocación religiosa (1/3) Testimonio de un "ex" y reflexión.
29.03.08 @ 12:00:00. Archivado en Vida religiosa

¡Cuántas noches pasé llorando, suplicando por que vinieran mis padres y me sacaran de allí...! Y, cuando venían, “ellos” les decían lo bien que me encontraba, lo contento que estaba. ¿Qué podía hacer yo sino asentir? Luego, todo se hizo costumbre, huída hacia delante, búsqueda de un puesto mayor o mejor... Hasta que no pude más y rompí.
Hoy tiene 42 años, está felizmente casado, contento con su trabajo, es padre y a todas luces vive feliz. Y así me lo ha contado.
Pensemos en la forma como principian las cosas en la vida. Todo en los inicios es muy pequeño, un destello, una palabra suelta, una leve intuición, un pensamiento desperdigado, a veces un comentario con un amigo, incluso un jugar a... ["Ya de pequeño le gustaba montar sus altarcitos"]
En el inicio de la pertenencia a ese clan de “escogidos” --los que tienen vocación-- suele haber una reflexión de apenas un instante desatendido, un pensamiento quizá sin mayor importancia, un leve chispeo, un “¿y si...? ¿no te gustaría?. Más tarde vendrá la visión o imaginación de los grandes ideales... ¡Qué engaño!
No otra cosa sucede con cualquier iniciativa “profana” e incluso descubrimiento científico. Intuición de origen.
En el caso de la credulidad, nada que indique vocación, nada que haga denotar signos de elección divina, nada de sobrenatural... ¡Es todo tan humano!
Con el pensamiento compartido o inducido, se inicia la pérdida de libertad. Surge entonces en el otro el sentimiento proselitista: Yo te presento, no te comprometes a nada, tú pruebas y si no te gusta..., si quieres no vuelves...
El anzuelo es muy difícil desprenderlo; se teme más la herida que la huída hacia delante. Pasan los días, pasan las presentaciones, pasan las celebraciones comunes, los retiros espirituales, las llamadas continuas “a”...
Al final, cuando se da cuenta, se encuentra en situación de no poder dar marcha atrás, porque hay elementos emocionales y afectivos imposibles de romper: el niño, el joven, el personaje maduro perdió la libertad.
Rampa iniciática de bajada para emprender la larga subida hacia la nada. No se lanzó a tal recorrido con un duro caminar personal sino que montó en un carro hacia un destino para él desconocido.
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"Ternura en el azul, árbol de Eden"
...y al decir Dios: ¡quiero vivir¡
... es cuando comenzó
a fluir el río,
y a sentirse el aire,
y a darse el alma que llena tanto.
El asunto es de sustancia, porque cuando Jesucristo hace que algún buscador 'se encuentre' con el Dios vivo, cuando éste se hace el encontradizo... se llena en su ser como jamás antes, cae súbitamente el aparato de la religión porque ésta ya no tiene propósito, y también caen de los ojos las escamas y comienza a amanecer eso tan valioso que se llama el criterio.
Como el poeta lo puso en este corto pensamiento
"Ternura en el azul, árbol de Eden"
...y al decir Dios ¡quiero vivir¡
... es cuando comenzó
a fluir el río,
Desde que Jesucristo comienza a exponer
su sencillo mensaje a los hombres de su tiempo, se pone de manifiesto una pugna o guerra frente a la versión de la Religión del Templo.
Lo que él anuncia viene dirigido al SER, a su SOLEDAD, esa cosa tan universal y conocida; mientras que lo que propaga la Religión es 'el Bien',
'lo bondadoso' definida esta cualidad en un cuerpo de mandamientos y normas de ética y de Ley que marcan, por así decirlo, el modelo de hombre que se propone por un ensayo SOCIALMENTE correcto.
Qué gran servicio se haría, tanto a la sociedad humana como al individuo en su intimidad, que de una manera valiente se pusiera cada cosa en su sitio: el Espíritu como cosa EXCLUSIVA del individuo, y la norma de ética, el código de moral, y la ley positiva... como cosa de la Democracia, en un ensayo siempre cambiante y enriquecedor
. Porque lo que está ocurriend...
Lo que hay que denunciar es lo que el artículo señala, pues aunque nuestro blogger elabora su pensamiento desde el prisma del ateismo y sus consignas, pone sin embargo el dedo en la llaga: una cosa es sujetar la mente de un joven a la Religión, y otra distinta la dignidad de la intimidad de ese mismo ser.
Lo que ocurre es que el aparato religioso español no tiene la presencia
de Dios, que es lo que sucede con las religiones de prácticas en general. Y esto NO es por razón de mala fe del dogma, sino porque, lisa y llanamente, según la Psicología experimental la mente humana NO puede abrirse al sentimiento, a hacer que el flow se materialice en su interior cuando se alberga el obsesivo dominante de la norma. Así, mientras que 'cumplir' es lo propio de una relación de deber y recompe...
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