¿Pero no se dan cuenta de que no tiene solución?
25.03.08 @ 18:00:00. Archivado en Cristianismo humano y criminal

Catástrofes, la mía, la de Europa del 14.-
Ante la catástrofe –la minúscula de cada uno o la “humanitaria” cuando es astronómica–- creer en alguien que está fuera, como contemplando el drama, es consolador: Dios siempre está fuera y, dicen, es el refugio seguro.
Con esa seguridad, al que cree ya no le importa el sufrimiento, es más, llega a esperarlo y desearlo. Huye de la certeza de lo inevitable, huye de su miedo, de su temblor, de su incertidumbre: puede ser hasta un modo muy humano de actuar.
Esa huida es precisamente su fe. Dios sigue viviendo en el dolor.
¿A tanto llega su ceguera que no ve en todo ese dolor también la mano de Dios? ¿Era bueno vivir en paz, en armonía, en progreso, en tranquilidad, en felicidad y ahora también es bueno el dolor? Claro, caer en la cuenta de eso es matar a Dios y no se puede vivir sin la esperanza que sólo Dios da.
Ésa es la línea de cualquier interpretación de un pensador crédulo. El diagnóstico “humano” interesa menos que la interpretación crédula:
Releo al archimanido Karl Barth (1886-1968) cuyo pensamiento dio un giro de muchos grados a raíz de la I Guerra:
La muerte se reserva una cosecha como la humanidad europea nunca ha conocido. Todo ello será seguido por una fantástica regresión mental y moral...La gran verdad “todos los hombres son hermanos” flota en vano como una bruma inútil. Todos rezan, pero ¿para qué? Por la victoria de su pueblo. ...Y hete aquí que hoy interviene Dios. Y nos dice de manera brutal, sin miramientos: ¡No, no vais por buen camino! ...[la guerra] por inesperada y fantasmagórica que parezca, proviene de nosotros, es el resultado natural de lo que hicimos y de los fuimos... ...La guerra del 14, descifrada bíblicamente como un diluvio, mostró la cólera de un Dios que no admite que los mortales manifiesten su inexistencia
¡Qué simplismo! Usan bien la historia, la sociología y la filosofía, pero de nuevo recurren al mito. La Europa cristiana se entrega a una orgía de muerte y sus jerarcas, viendo correr la sangre, lo que hacen es taparse la nariz para no olerla.
¡Dios no puede intervenir [es de suponer que, como siempre, por conducto “nuestro”], ha de preservar la libertad de los hombres!
¡Qué sarcasmo! ¡Lo que preserva es la libertad de unos pocos –los políticos que deciden la guerra—- y se la quita a quienes “libremente” acuden a masacrarse... por no ser masacrados!
¿Pero ese Dios al que encontramos siempre en "los bienes" no puede intervenir en el mundo de "los males"? ¿Qué clase de libertad quieren preservar cuando ésta queda destrozada en tales cataclismos?
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Cuanto digáis de Dios, donde esté, donde se esconda, o donde more, chocará con la frase de este enamorado de Dios, que allá por los sesenta, nos recordaba: "No hay Dios que entre en mierda, ni mierda que entre en Dios".
Algo escatológico, pero claro y contundente.
Hasta dentro de unos días.
Abrazos.
Vaya, ahora resulta que lo bueno es que CREAMOS que tenemos una vida de 'paz'
,'armonía', 'progreso', 'tranquilidad', y -atención-: FELICIDAD¡¡, la misma que nos da el Partido del Capitalismo Socialista Obrero Español.
Hijos míos, callad, que lo mismo que Dios puso a las autoridades durante el tiempo de las Religiones, Clero y Nobleza, ahora también la Autoridad legítima está puesta por la Sabiduría, por nosotros. Callad y obedeced, sometéos al poder constituído; que Nos, el Partido, somos más que el Pueblo, más que la Democracia, y más que Dios juntos.
Nosotros somos Dios: os damos la armonía, la paz, el progreso, la tranquilidad; salid de la fe, que nosotros os damos la felicidad.
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