¡Hala, de vacaciones!
17.03.08 @ 11:00:00. Archivado en 1. Sobre este blog

Comienza la Semana Santa (¿o comenzó ayer?). Huida de las ciudades. Luna casi llena. Tiempo revuelto. Turismo del sentimiento, incluso del arte que se hace volandero por calles y plazas. Cumplir con la razón social de Hermandades y Cofradías: "Sin esto no seríamos". Repostería de ocasión.
Los ensayos de semanas y meses pasados se hacen función, las más de las veces teatral. Convidados de carne pasmada. Parafernalia de sillas y cirios. Carnaval a la contra.
Sevilla, Málaga, Valladolid, Zamora... ¡Acudan en tropel, que el gran teatro de la muerte no les va a contagiar! Cornetas, cajas, trompetas, atabales... El olor a cirio quemado. El silencio de la noche que se junta con el silencio de las pisadas, tablados semovientes taponando las calles a altas horas de la noche lastrados con enormes pesos, iglesias con los pasos repulidos, tarimas en las avenidas más importantes, sillas amontonadas a punto de reventar, actividad febril por terminar o limpiar los recorridos secuestrados... .
Inigualable emoción, ésa de la que siempre dicen que es imposible de explicar, la emoción de verse parte activa de una celebración, la voluntad que se hace unanimidad en el momento de alzar en alto al Altísimo y a la madre que lo parió que ahora lo ve morir, la saeta encendida que taladra el silencio, la multitud que mira y admira, el milímitro de holgura para metros de andas saturadas de plata, el vértigo de mil sacabuches al unísono, el olor a cera atufando las avenidas, el rumor de cientos de alpargat5as al compás del misterio, el qué dirán "cuando les cuente que yo era el quinto de la tercera fila"...
¡Qué fe tan acendrada! ¡Qué vivencia del misterio!¡Qué expresión de lo divino vivido con místico arrobo! ¡¡El gran teatro del mundo se funde y se refunde!!
Sólo quien provenga de un país culturalmente “no contaminado” por la creencia o consiga mantener la mente en blanco, puede entender y mensurar el enorme ridículo que representan para una sociedad moderna tantos desfiles en tantos pueblos y ciudades católicas, especialmente España y particularmente en Semana Santa:
--recuas de centenares de personajes ridículamente embutidos en blusones y cubierta la cabeza con cucuruchos,
--cien horas ininterrumpidas de “tamboreo”,
--seis horas soportando treinta o cuarenta kilos llevando en andas una pieza de museo;
--cadenas arrastradas por pies descalzos;
--contemplación entre turística y morbosa del tonto de turno lacerándose las espaldas a zurriagazos...
Si esto no es degradación, no se entiende qué más puede hacer el hombre para sentirse alguna vez abochornado por dejarse utilizar o participar en actos tales.
No es de recibo pensar que son necesarias tales expresiones para perdonar los pecados, lavar el sentimiento de culpa o sustentar un credo.
O que exista el más mínimo sentido teológico serio en esos actos comunitarios, cuya “necesidad” o "necedad" ha traspasado los límites del “no retorno” dentro de una supina manifestación de voyeurismo de masas, todo ello reconvertido hoy en turismo.
He aquí una siempre nueva expresión de la incultura buscando el autoconvencimiento.

Piensen el ridículo de esta otra manera: La misma magia ritual que gira en torno a la muerte se podría trasvasar a la recuperación de enfermedades --procesión primaveral y rosácea de hospitalizados que convergen en la plaza mayor-- , a la catarsis de agrupaciones de ex-alcohólicos --una montonera de botellas de cava portada en andas--, a la penitencia carcelaria, a los juzgados, a los accidentes laborales... adornándolas con procesiones, efusión de pétalos de flores, cánticos, manifestaciones de conmiseración, expresión versificada de deseos y similares.
¿La diferencia? Ni más ni menos que la costumbre, ésa que torna normal el primer y último ridículo emanado del caletre calenturiento de cualquier beatificado que osó imponer a la sociedad uno de estos actos.
Déjense llevar por el sentido común, piensen con lógica, usen si pueden sus facultades racionales: ¿no es más creíble pensar que los actos rituales públicos del catolicismo en Semana Santa son una expresión social del conjuro de la muerte, de la impugnación del dolor provocado o una exaltación de la figura de la madre que personifica y asume todo el dolor del mundo en la muerte del hijo?
¡Pues no mezclen, confundan, tergiversen y mixtifiquen sentimientos y procedan a limpiar la religión!
¿O les importa la plebe crédula? ¿O utilizan todo eso para sentirse todavía importantes?
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Soy cristiano, seguidor del nazareno Jesús, y no deseo consumir "mi" tiempo, disfrazándome de persona pía y religiosa, porque lo soy, en realidad.
Las cofradías religiosas, y sus procesiones, implican unos compromisos, a la vez que una dedicación especial, que me resultan innecesarios "para mí".
Porque hace muchos años que me percaté de que Dios eclipsa a su corte celestial, al igual que el sol de día, a los demás astros.
Abrazos.
¿Podría llegar la Salvación a la casa de esos ateos a través del muchacho. Dios escribe recto con renglones torcidos. Los designios de la Providencia son verdaderamente inescrutables.
Impíos: dejad a Dios ser Dios.
Es el cumplimiento de la profecía: Nada hay verdad ni mentira todo es según el color del cristal con que se mira.
Así, en una misma venta de un lugar de la Mancha donde todo es sequedad sin árbol alguno, don Quijote ve a damas de alta alcurnia, y les habla los más importantes discursos que la humanidad haya oído jamás, mientras que el vulgo ve en aquellas a dos mozas del partido, borrachos, y gente de mal vivir.
Uno es caballero, y mira a los ojos a las rameras y los borrachos llevándoselos al cielo, Jesucristo, libera a todos los galeotes, y allí les construye él con sus manos una morada para que el mismísimo Dios vivo la habite; y el otro es comeajos, escudero, gente.
Oye, y ¿"la cruz" no eres tú?
¡Toca madera!
¿Es Emerito alguno de los dos que está detrás?
Jesús, por su parte, como los grandes Quijotes que han pisado esta tierra inexistente, desde el cielo mira el corazón de uno así de recio que lo invoca, y le dice:... y como tú, HOMBRE, me has dado a mi tu pesar, yo, además de quitarlo para siempre, te doy la presencia del Dios vivo para siempre,
que de ti corra para amar todo el sentimiento de que sólo tu eres capaz. Tu ya no necesitas la Religión, yo te doy al Dios vivo.
O, de verdad, de verdad, creían ustedes que el español era de rebaño?
TODOS los suicidas invocan a Dios, esto es bien conocido para quien ha tratado a los que lo son de verdad. Al momento de la muerte, a la que en ese acto se ve tan verdadera, aún los ateos lo hacen.
El asunto es que el psicoanálisis ha comprobado que en la psique del humano, cuando éste COMPRENDE que la 'Sangre de Cristo' ha pagado en un sólo acto y para siempre, LA CULPABILIDAD que él siente como propia cuando observa la procesión, o cuando comprende el acto
... queda LIBRE de todo ese pensamiento negativo que hasta ahora lo anulaba como humano de talla.
Así, tendríamos todos que aplaudir tal teatro que se despliega en las ciudades españolas y que tiene más solera, qué duda cabe, que aquellas representaciones
del teatro de madera del ...
a poco, y luego los vemos como hombres maduros, sin alma.
¿Qué mensaje da el Jesucristo a quien sacan chorreando su Sangre cuando lo pasean por las calles?; al racionalista
que va a morir como nació, primate que no sabe que no sabe: nada. Un payaso.
Al hombre que se ha revuelto contra la sociedad que lo circunda porque a ésta él la ve ya como ramera porque no da nada, sino que le roba el alma y le roba todo... una reflexión en Psicología
de campo. Que el sentimiento de vacío, que proviene exclusivamente de que el joven NO ha sabido liberar su alma para darse entero al 'otro', y que proviene SIEMPRE de un peso i...
,... se esconde; y es necesario, según declara la Psicología, que se facilite al individuo 'algo' que sea EFECTIVO para paliar la angustia y cambie el biorritmo de su emocion, de pasiva, a activa: darse, querer, amar, tener.
Pues en muchos, el mero hecho de 'seguir
como están,empujados como una res dentro
de una manada -así es como están-por una cultura de desecho como la que estamos montando en el Capitalismo Socialista..donde todo se ha cosificado incluso ellos mismos ante sí, lleva a la depresión, por muchas pastillas o drogas que se 'metan' en esta semana. Por eso mismo, muchos que ven las procesiones hoy de una manera jovial mañana estarán suicidados. O encerrados en un cuarto de su casa, como lo llevan ya más de catorce meses seguidos.
Y esto les ocurre, NO por ver las procesion...
Déjense llevar por el sentido común, piensen con lógica"...
Veamos el sentido común -y la lógica- del trasfondo. El ser humano, -con su cerebro entero-, jamás se construye una Ideología a partir de la nada, eso dice la neurociencia. Tampoco tiene el humano
una Ideología para seguirla porque le guste la Ideología, sino que el primate es siempre más 'conveniente' en lo que busca; veamos: en su fuero interno, frente al reloj biológico de placer-dolor, busca siempre HUIR del dolor, una solución, porque este representa a nuestro cerebro un riesgo, un PELIGRO.
Y busca el placer, porque esto supone una felicidad, una seguridad.
Así las cosas, cuando hay HOY, al igual que en las ciudades de la Edad Media, varios miles, en realidad, cientos de miles, de ciudadanos de España que
'sienten' en su interior cierta ansiedad
que da el mero hecho de vivir en esta sociedad, huérfana...
.
Pero el asunto merece una reflexión antropológica. La razón por la que en principio se 'paseaba' la pasión de Cristo por las calles y plazas recoletas
no era otra que humanista: el pueblo, este es el hecho, simplemente,... NO sabía leer; no leía las escrituras. En España eso de leer siempre ha sido casi tabú. La procesión presenta, a pesar de los intereses medievales de la institución, un rol estrictamente humanista: el que seres humanos, en cada generación nueva, vieran con sus
ojos el relato de 'algo' que dice gran cosa a la psique del ser.
Dice el artículo:
"alzar al Altísimo y a la madre que lo parió que ahora lo ve morir (sic)
No es de recibo pensar que son necesarias tales expresiones para perdonar los pecados, LAVAR EL SENTIMIENTO ...
Tengo la ligera sospecha que vosotros, al igual que yo, conocemos más de una ciudad con desfiles procesionales, y que habéis vibrado de emoción, como yo lo hice en algunas ocasiones.
Es cierto que siento algo de miedo, al pensar que el paso del Cristo Cautivo, cruzando por el puente Armiñán de Málaga, me puede convertir en "capillita".
No es fe, pero tampoco se olvida. Abrazos.
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Asoc. Humanismo sin Credos
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