En la mente de un terrorista (2/5)
09.03.08 @ 19:00:00. Archivado en 1. Sobre este blog
Desde el punto de vista de la neurología

¿Sería posible hallar una base neurológica “terrorista”? Algunos dicen que sí. Es decir, ¿existe un componente químico u orgánico que hace posible la instalación en la mente de conductas terroristas? Parece que sí.
Tal base neurológica comporta una infravaloración del riesgo asumido y del alejamiento de la “gente normal”, un grado de psicopatía consciente, un comportamiento neurótico y un aprovechamiento de determinados componentes sociopatológicos que deja huellas neurológicas.
En otro otrden de cosas, esto lleva a admitir que los rastros de identidad terrorista, percepción del riesgo, admisión de creencias... pueden ser detectadas por algún medio técnico de tipo neurológico. En esas andan en los EE.UU.
Y por lo mismo, la neurociencia puede ser un arma contra el terrorismo, si se considera la base neurológica de las creencias asimiladas por el individuo.
Es importante señalar que el cerebro desarrolla las conexiones celulares principalmente en los primeros 18 años de nuestra vida. Esto es algo bien estudiado y científicamente cierto. Las experiencias que la persona tiene, acepta, sufre o admite durante esos años, producen una profunda huella en el cerebro, una huella que lleva a percibir y responder al mundo que nos rodea de determinada forma.
En esos años de desarrollo neuronal las creencias se fijan en el cerebro. Un sistema de creencias determinado puede sin lugar a dudas propiciar actitudes terroristas, que el entorno favorecerá o determinará. No nos referimos a las creencias religiosas, aunque éstas puedan encuadrarse dentro de las mismas.
Se ha descubierto además que los terroristas tienen una predisposición neurológica a la violencia, con tendencia a la psicopatía, neurosis y sociopatología. Sin embargo, es necesario para que su tendencia se concrete en acciones violentas, un entorno o referente que influya en ellos con la fuerza suficiente para que el individuo rompa con determinadas estructuras sociales y acoja y se someta a otras.
El terrorista encuentra gratificación inmediata a sus actos; incluso eso le lleva a “nuevas experiencias”. Lo que no siente ni percibe es la vivencia de las consecuencias de dicha experiencia. ¿Podría hacerlo la tecnología neurológica? Parece que no.
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Pero a pesar de esto, que es conocido de antiguo y se sabe sobradamente, hay iluminados personajes que dialogan con estos asesinos.
Ese "sinsentido" que consiste en eliminar una vida, concientemente, sea por enfermedad, por dinero, o por fama, es una transgresión a las más elementales normas de la humanidad.
Yo creo que ese fenómeno se produce a causa de unos condicionantes, el principal de ellos, la contracultura del odio.
Sabéis, como yo, que el odio es más fácil de enseñar y de practicar, que el amor, o el respeto, o la solidaridad.
Basta dejar actuar a los instintos.
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