Inventar a Dios con argumentos (1/3)
08.03.08 @ 11:00:00. Archivado en Dios, esencia y existencia

Sabemos que es difícil, si no imposible, convencer con argumentos a un creyente-crédulo. Más si este creyente es fervoroso practicante. Y más todavía si se niega a pensar en lo que le dicen.
Aún así, lo que a otros ha convencido en el pasado, también puede convencer en el presente. Nuestra tarea, autoimpuesta, es seguir pensando, recogiendo aquí y allá y exponiendo, a veces por el que no piensa.
¡Cuántos ríos de tinta han corrido sobre creencia o anticreencia, sobre Dios o no dios, sobre las esencias y fundamentos de determinadas religiones o sus inconsistencias! ¡Qué sinnúmero de filósofos han dedicado su vida, sus energías a demostrar lo uno o lo otro!
Pues, lo dicho: no hay razones que valgan. En la religión lo que prima es el aspecto volitivo, el saber subordinado a la satisfacción de lo que sea.
¿Por qué? Porque si se aplica la razón –-la facultad más noble, más exclusiva y más productiva del hombre— todas las religiones caen al caer el sustento, su Dios.
Y, en palabras no mías sino de cualificados filósofos o profesores, todos los argumentos esgrimidos para sustentar a Dios son f a l s o s.
Los que más abundan son, uno, el relacionado con el universo –argumento del diseño—y, otro, el que se refiere a la causalidad.
No es posible, dicen poniendo como pantalla el Universo, que algo tan ordenado, tan bello, tan complejo surja porque sí, de la nada, de la casualidad... “Alguien” ha tenido que “fabricarlo”. Ya por principio habría que negar eso de “ordenado”, etc. De hecho en el universo se da tanto lo uno como lo otro. Pero aún admitiéndolo, es más “racional”, más lógico, más en consonancia con lo que es el hombre explicar todo por efecto de pequeños cambios “resultones”, es decir, que funcionan adaptándose a las circustancias biológicas, que buscar causas exógenas que a su vez habría que justificar.
El argumento de la causalidad dice que todo proviene de algo anterior, pero es inadmisible un proceso causal “ad infinitum”. De ahí la necesidad racional de un ser no contingente sino “necesario”, autocreado o existente “ab aeterno”, Dios. La respuesta es tan simple como contundente: ¿por qué un Dios necesario, que es sólo una deducción, invención a fin de cuentas, y no un universo “necesario” con las mismas características que Dios? Tan admisible o repugnante a la filosofía es lo uno como lo otro.
Hay otras razones que esgrimen quienes basan su vida vivencial en la entrega a su Dios. Recogiendo aquí y allá, sobre todo de los comentarios aportados por los lectores, expongo aquí los más socorridos con una breve contrarréplica.
Los citamos de corrido para detenernos los próximos días en ellos:
1. Argumento de autoridad, en referencia a la palabra de Dios revelada.
2. Argumento histórico, con evidencias históricas sobre Jesucristo.
3. Argumento testimonial: Jesús dijo lo que dijo de si mismo.
4. Argumento de la experiencia personal de cada creyente, de su verdad.
5. Argumento de los milagros, es decir, los hechos inexplicables.
6. Argumento holístico, de que el Libro Sagrado tiene solución para todo
7. Argumento de la espiritualidad, de las facultades y del poder del hombre.
8. Argumento de la supervivencia o vida después de la muerte.
9. Argumento del éxito personal o social, de gran predicamento entre protestantes.
10. Argumento de la justicia necesaria, que no se puede dar en este mundo.
11. Argumento del número, de la cantidad y calidad de creyentes.
12. Argumento de la satisfacción personal.
Impresiona que tales argumentos los manejen no fieles de poca entidad cultural o intelectual sino personas que han desarrollado su inteligencia, que tienen educación formada y que “pueden responder”.
Impresiona porque tienen tan poca consistencia que, a poco que pensaran en ellos, dejarían de esgrimirlos.
Deduzco una cosa de tales personas, que no aportan razones sino racionalizaciones de vivencias. Primero viven algo, luego se convencen a sí mismos y luego buscan argumentos –razones— para sustentarlos, lo cual es ya una racionalización de posturas previas que no admiten el contraargumento ni el proceso popperiano de falsación ni la más mínima prueba con un mínimo de rigor.
Dirección para hacer trackback a este post:
http://blogs.periodistadigital.com/btbf/trackback.php/149163
Comparte esta información
Comentarios, Trackbacks, Pingbacks:
El asunto de la Ciencia es para el explorador cientifico, y tu no lo eres.
El asunto de la Ley es para quien las reflexiona el ciudadano LEGISLADOR, y tu no lo eres.
Y el Espïritu de Dios es para quien ama a Dios: su amante, y tu no lo eres.
Y tu, què eres?
En cuanto a mi, Emerito, ya te lo he dicho muchas veces: no va para ti cuando hablo de Dios, sino para los que son como aquel Natanael en quien hay buena intenciôn. Lo tuyo es muy pesado, hablo de ley y te escondes en el socialismo, y hablo espiritualmente y fíjate, incluso ante el bellisimo lienzo de un islamista SINTIENDO a Dios y saliendo de su fundamentalismo, con lagrimas de GOZO, no te conmueves, tu lo sacarias del integrismo imponiendole que las leyes de Zapatero son mejores que las de Mahoma. No tienes bondad.Ni sensatez. Y su ternura la quitas, amor al Hombre? Te ciega tu afiliacion a la Ideologia, en tu caso, Ateismo Doctrinario.
¿Quién a quien intenta "imponer" a dios?
Lo mío es "imposición", ¿y lo tuyo? ¿Acaso ciencia?
Eso de SENTAR "verdades" definitivas no lo hacen NUNCA los grandes pensadores y hombres de Ciencia, sölo a un socialista se le ocurrirÌa, estando su alma seca sin el Espiritu... desear que los demäs lo sigan en ese Dogma, y lo IMPONEN; y mientras tanto olvidan lo importante: cambiar las Leyes, eso si que es urbi et orbi.
Ni entran en Dios, que es delicia, y cosa que Él da a la ëlite de quienes lo buscan, ni forjan sus leyes, que es obligacion de TODOS.
Yo puedo respetar esas creencias, pero no aceptarlas. Lo mismo que respeto que una persona "se crea Napoleón" y actúe "en consecuencia"; pero no lo acepto, e intentaré hacerle ver su error, su falta de "objetividad".
Y no se tiene en cuenta la "evolución" tanto la cósmica como la de la naturaleza. ¿Quién creó el creacionismo?
En vista de que las “vías” no llevaban a ninguna parte, se inventó otro “argumento”, el psicológico: “Yo siento, percibo, experimento a Dios en mí.” Pero claro, afirmar que lo que yo "siento o vivo" es realmente existente y usarlo como "demostración" es harina de otro costal. El sentimiento es la facultad humana menos fiable.
A partir de estas experiencias personales de ciertos “personajes”, ...
Los quiero, los quiero, son los salvadores de los hombres. Os ruego, hermanos, NO penséis más de lo que está escrito.
,convencer con argumentos a un creyente
-crédulo en el socialismo o pepeismo. Más, si este creyente es fervoroso practicante militante. Y más todavía si se niega a pensar en lo que le dicen.
Se trata de una persona infantil, porque, cuando se habla del Espíritu, CREE que el omnipotente es él... porque
es pensador y cuenta con una 'diosa' de mejor estirpe: LA RAZÓN; y cuando se habla de Política, CREE que es un segundón, y que no tiene capacidad para
pensar en las LEYES, se declara
'apolítico' y va voceando por todas partes... el Partido político tiene
'la Verdad', yo no pienso en las leyes, además, la culpa de todo la tiene la Iglesia, os lo digo yo, que no he visto el ESPÍRITU de Dios, ni tampoco el espíritu de las LEYES, yo no necesito nada de eso, yo tengo los derechos del PRIMATE, soy el primero de todos, y por lo tanto, no necesito profundizar, ni en Dios, que no está sujeto a la materia, ni t...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Asoc. Humanismo sin Credos
autor
Contacto








