Secularización, laicidad, laicismo... ¡urge otra filosofía!
01.03.08 @ 13:00:00. Archivado en Historia, Delenda est credúlitas

Entienden los pensadores crédulos que el alejamiento de la sociedad de las creencias es algo “contra”..., que es un proceso perverso de distanciamiento de la verdad..., que es un desgajamiento de las ramas del tronco común de la creencia que les dio vida...
Para los crédulos tal secularización no contiene nada positivo, porque remite al hombre a un estado “pre-salvífico”, como si la redención de Cristo tuviese de nuevo que volver sobre este mundo.
El análisis y diagnóstico que hacen de nuestro mundo no puede ser más catastrofista (y no les falta razón) ¿Signos de tal proceso y tal estado de cosas?
El siglo XX, deslumbrado en sus inicios por la propia capacidad del hombre para comprender, entender, atender y solucionar sus propios asuntos al margen de recetas seculares entendidas como míticas, ha resultado ser el más nefasto de toda la historia.
Esta deriva de la sociedad más que panacea y solución de problemas, lo que trae es una una amenaza de la tecno/ciencia contra el mismo hombre, amenaza renuente en la que indefectiblemente cae el hombre, cegado por los fuegos de artificio salidos de sus propias manos.
Implica asimismo una disolución de los valores sagrados que han sido y serán eternos, perennes e inamovibles;
El mundo de las ideas, de las preocupaciones... se torna materialista; el hombre no busca más que la felicidad que proporciona el dinero; es la satisfacción de lo inmediato.
Así, la única preocupación del hombre, por lo que trabaja y vive, es tener para consumir.
Ese mundo de las ideas --y del pensamiento por ellas generado-- se torna babélico, aunque quieran hacer creer que siempre queda a salvo la persona, el individuo, el hombre.
Hay un cruzamiento real y a la vez convivencia de valores en pugna unos con otros.
Por lo mismo hay una radical imposibilidad de establecer una moralidad objetiva.
La secularización lleva igualmente consigo una dificultad extrema, que a la postre se torna incompatibilidad, para acceder a la verdad por la multiplicidad de interpretaciones.
Evidentemente no podemos estar de acuerdo con este análisis “de parte”. Podríamos decir todo lo contrario. Podríamos incluso aplicar el mismo diagnóstico al mundo de las creencias.
Cuando el análisis no es objetivo ni real, lógicamente los remedios son falaces. Quizá estén pensando en sus pócimas –-las de siempre— para poderlas aplicar de nuevo donde sea y como sea.
Diagnóstico fenomenológico que no causal.
El mundo de los primeros años del siglo XX se encontraba abocado al absurdo existencial y en él cayó.
De aquellas ideas pervertidas, que no perversas, se llegó a los hechos; de la nada del ser y del pensamiento, a la nada de la existencia. ¡Cuántas filosofías del absurdo y de la nada!
En el fondo, filosofías impregnadas de religión o derivadas de su pensamiento: si nada hay fuera de Dios y se percibe que ese mundo de Dios no colma, lo lógico es caer en la nada. Las religiones no podían “salvar” y el hombre se encontraba en un callejón sin salida por el agotamiento de expectativas.
La tensión entre lo que el hombre esperaba, lo que anhelaba, lo que quería y la realidad con la que se topaba, conducía sin remedio al absurdo existencial. No había puente que uniera el deseo y la conquista. El mundo se tornó destrucción.
La eclosión se produjo en Europa con las dos guerras más terribles de la historia, su preludio sangriento de la guerra fratricida española y su postludio de guerras de bajo nivel por encargo o delegación.
Superada la crisis adolescente de la humanidad, la ciencia, la cultura, la educación y la nueva organización social y política han sacado al hombre del marasmo mental en que se encontraba, arrinconando las creencias al mundo del espectáculo folklórico o de la nostalgia y poniendo las bases para nuevos alumbramientos filosóficos.
Siglo XXI. El hombre que renace. La humanidad que se hace humana.
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3. Y Dios, ya emancipado de toda la res-pública, y también de las iglesias
, se introduce en el campo de la Dignidad del HOMBRE, esto es, en su INTIMIDAD... como si fuera ya el tiempo en que viniera a él lo que hablaron aquellos dos estando sólos:
... la mujer le dijo: Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed.
Y Él le dijo: si me das todo tu sentimiento, se conmueve mi ser, y mi Alma viene a tí.
Moraleja: y, ya que, tanto creyentes como ateos han llegado a la conclusión
de que TODOS ellos son laicos, de laos=pueblo, y que la ley, la norma y la res-pública es del NOSOTROS, y no de la Iglesia, ¿porqué no emprenden esa opus magna de CONSTRUIR la Ley por sí mismos?: para ello hay que enviar al museo -también- al Partido, el CLERO político, que es el que ha usurpado al DEMOS=PUEBLO, la SOBERANÍA del poder.
Así, todas las cosas van a su lugar:
1. El Gobierno del Demos se hace SIN el CLERO, directamente, como si el Laico tomara finalmente aquello que a él sólo le pertenece: la SOBERANÍA.
2. Las LEYES se elaboran por EL NOSOTROS, el Pueblo, el Demos, el Laos.
Los estudios de equipos de científicos en cada rama que atañ...
La autonomía del pensamiento y de cualquier realidad humana respecto de las tutelas religiosas y eclesiásticas es más que legítimo, es necesario y debe ser potenciado. El estado de "minoría de edad" y de servilismo no es algo propio del ser humano ni, por supuesto, del hombre o mujer creyentes. Saludamos con optimismo y apertura a la reflexión humana sobre toda la realidad.
Claro, lo que resulta HOY EN LA SOCIEDAD es lo que detalla el texto de don Emérito que ajusto a la realidad:
destacan dos grupos: los clérigos, que monopolizan la cultura y por tanto las leyes; y los laicos (laos=pueblo), ignorantes, incultos y plebeyos, que se someten a la legislación, en griego, idiotés. Así se produce en EL PARTIDO la segregación (sacralidad) del clero y la exclusión de los laicos como parte activa en la Institución. Los primeros se dedicarán a las “cosas de Dios, O SEA, A RECAUDAR DINERO Y A ...
La laicidad no es la hostilidad hacia la religión como opción espiritual particular. Es el derecho a que toda persona elija libremente sus creencias religiosas y las pueda ejercer sin coacción de ningún tipo. La laicidad es a las opciones religiosas lo que el parlamentarismo a las opciones políticas democráticas: “un marco de valores comunes”. Descansa en dos principios esenciales: libertad radical de conciencia e igualdad de todos los ciudadanos desde todos los puntos de vista: jurídico, sociopolítico y espiritual.
Con permiso de nuestro bloguero, por no alargar más mis opiniones, os remito a dos artículos míos sobre el tema, editados en este blog. (29-11-06 y 11-12–06)
Todos sabemos que, cuando el cristianismo se convierte en religión oficial, entran masivamente en la Iglesia hombres y mujeres que ignoran completamente lo que es el cristianismo. Así se convierten en “consumidores de la religión”.
Al mismo tiempo, se destacan dos grupos: los clérigos, que monopolizan la cultura y por tanto las leyes; y los laicos (laos=pueblo), ignorantes, incultos y plebeyos, que se someten a la legislación. Así se produce en la Iglesia la segregación (sacralidad) del clero y la exclusión de los laicos como parte activa en la Institución. Los primeros se dedicarán a las “cosas de Dios, las espirituales” y los segundos, a las mundanas, “seculares”.
El mismo CVII se define en este sentido: “El carácter secular es lo propio y peculiar de los laicos.” (LG. 31)
No obstante, personalmente me parece una ingenuidad el creer (al fin y al cabo se trata de "creencias")que la humanidad haya superado una "crisis de adolescencia". Hay algo que la realidad nos muestra día tras día, ayer y hoy y probablemente también mañana, y es que la persona y la sociedad humanas la "joden" constantemente. Pues una cosa es el optimismo y otra cosa muy diferente es el "triunfalismo" del que, ingenuamente, parece hacer gala el blogger.
Dios se alegra de ver los ocasos, siempre traen un nuevo amanecer.
Al NOSOTROS se entrega la Ley, somos los CIUDADANOS los que habremos de construir un nuevo ensayo: despierten los de la Iglesia, unanse a la Democracia; despierten los del Partido: háganse ellos legisladores.
..y a LOS POCOS se entrega Dios mismo, esto, segun Jesucristo, quien ya no permitirá nunca mas que la Ideologia se interponga para impedir el Espiritu a quienes dan a Dios lo que es de Dios: el alma.
Propones el nombre de cortapisas a unas normas de conducta y reglas que eran aceptadas y tenían prestigio en la sociedad. Hoy se carcajean de ciertas costumbres y usos sociales, y quien lo hace es el ala izquierda de la sociedad de consumo. Y ha educado a sus cachorros en esa tendencia. Ese es el pulso de la sociedad, que se vive en las ciudades, han caido en picado los antiguos valores, si vemos tirado en la acera a un viandante, ante las posibles complicaciones, ni te paras a auxiliarle, ....... ó sí ?, hay de todo, pero en general el tono de la respuesta ante situaciones que antes suscitaban apoyo ha bajado mucho. Nadie quiere líos, y todos somos extraños en un tren. saruce pareces cansado, ¿ que tal estás ?. También hay jóvenes generosos que dedican tiempo libre a los demás. Y muchas ONG que antes no existían, pero falta un sentimiento que era la COMPASIÓN, alguien dirá que es cosa de débiles, pero creo que es el verdadero latido de un corazón enamorado de Dió...
Si añadimos que, sus miradas se han abierto hacia cualquier punto del orbe terrestre, sin apenas dificultad, y que han disminuido las cortapisas éticas y morales que nos controlaban a los viejos del lugar, considero que no sólo existe crisis de valores, sino que se está tejiendo otro sistema social.
No me agrada ser agorero, pero le veo poco porvenir, a este nuevo "desorden" organizativo. Abrazos.
Parece que te voy comprendiendo bien. me gustaría ver por aquí a Sofía, he llegado tarde a un debate que ahora, después de la experiencia fallida de Atrio, se me presenta nítido, sólo voy de oyente, pero le ruego a Sofía que venga por aquí, ahora me interesa más que nunca su opinión. Volveré meses atrás al Atrio de sus discusiones con JLHP, porque ahora ya sé que es lo que les separa, y leeré atentamente, y con otros ojos lo que entre ambos se decían. Yo, apuesto por Sofía.
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