Los ritos de paso y su expropiación religiosa (1/2)
31.01.08 @ 13:00:00. Archivado en Psicología
Regular el caos.

La necesidad de regular el caótico suceder de las cosas lleva al hombre a poner número y límites a todo: el tiempo se divide en años, estaciones y meses; el espacio tiene sus macro y micro mediciones; la materia se divide en líquidos, sólidos y gases...
También la vida, con sus distintas vivencias, se trocea en épocas evolutivas. La vida no sabe de números y divisiones, pero sí de pasos de una situación vital a otra que se suele acompañar de sentimientos encontrados, miedo o determinación, desconsuelo o esperanza, angustia o euforia, turbación o serenidad...
Se sienta de una manera o de otra, todo paso produce angustia. Angustia que es menester o controlar o liberar. Las etapas infatiles y jóvenes buscan esos pasos porque creen, y desean, que lo que les espera siempre será mejor que lo vivido. O al menos que encontrarán algo novedoso detrás de la puerta.
Bien sabe de todo esto la religión que ha invadido y acaparado todos los procesos evolutivos y todos los espacios vitales, sacralizando tanto espacios como vida.
"El paso".
Todo cambio lleva una connotación psicológica y festiva a la vez.
El “paso” de una situación vital a otra lleva aparejada una “crisis” de la persona que implica cambios en la estructura de la personalidad y en los hábitos de vida.
¿Es necesario regularlos o simplemente el conocimiento y la prevención bastan para su control?
Como hecho biológico o social el cambio ha supuesto siempre un hecho cultural, que se ha traducido en “fiesta”. La fiesta es, pues, algo “connatural” al hombre que siente de este modo la alegría de vivir (más filosófico sería decir “la alegría de estar vivo”).
La celebración de tales “pasos” se realizan según un rito que establece el tiempo preciso de la pertenencia del individuo al estadio inferior y el comienzo de una nueva vida en el superior.
Hablamos de unos “pasos” que hoy día suelen coincidir, en las sociedades avanzadas, con etapas escolares. Por marcar algunos en los que todos coinciden y que todos entienden como tales, los enumeramos:
El nacimiento, la imposición del nombre y la incorporación a una sociedad determinada
El paso de la sociedad familiar al grupo primero, hacia los 3 ó 6 años
El tránsito del nivel infantil al nivel racional, hacia los 7 y 8 años
El paso de la niñez a la adolescencia, hacia los 12 años, uno de los más importantes en la vida de la persona
Un paso intermedio que celebran algunas culturas y otras no, sería el de la adolescencia a la juventud, bien hacia los 16-18 años o hacia los 21-23
Hay otros pasos no tan claros para la psique y no “celebrados”, como pueden ser el que sucede alrededor de los 50-55 años con la pérdida de la vitalidad madura; el paso a la “soledad” con la pérdida de los padres; el paso de la madurez a la edad madura, marcado por la finalización de la edad laboral; el paso de ésta a la vejez improductiva y vejetativa.
El fallecimiento, como paso sin continuidad. La sociedad debiera “solemnizarlo” de otra manera y despojarlo de cualquier sentido trascendente y, sobre todo, macabro. Fundamentos de su celebración debieran ser el enaltecimiento de las virtudes y trabajos del finado, la pervivencia de su huella, la perpetuación de su memoria, la continuidad en sus hijos, incluso erigiendo en un lugar oportuno –pueblo, casa, documento, archivo...— una señal física de su paso por este mundo.
Otros "pasos" distintos o de menor entidad.
Quizá no tengamos todavía terminología adecuada, pero no hay duda de su realidad y de su virtualidad. Podrían llamarse pasos “no madurativos”, pasos “de estado” o de “desarrollo vital”.
Entre ellos:
El matrimonio que implica la formación de una sociedad y el “echar a andar” independiente
La “desunión” o ruptura de la sociedad matrimonial también es un “paso” cada vez más significativo cuantitativa y cualitativamente en la sociedad occidental
Ligado al matrimonio un acontecimiento importancia que pudiera celebrarse con ritos adecuados sería el de la “toma de posesión” del que va a ser el hogar, similar al rito de adquisición de la tierra en culturas pasadas
La maternidad, y en menor grado la paternidad, implica también un cambio de “status”, sobre todo de la mujer
El momento o momentos en que los hijos abandonan el hogar familiar. El abandono suele ser progresivo, a saltos, pero el trauma de la separación y del “nido vacío” implica.
Un paso no excesivamente celebrado, por ser más cultural o laboral que natural, es el de la “jubilación”, entendido por muchos como paso previo a la vejez y la ancianidad, pero que constituye una etapa evolutiva de enorme interés social, político, cultural y, desde luego, vital. Paso cada vez más importante en la cultura occidental del que la religión no se ha apropiado todavía.
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Conceptos como niñez, madurez, o vejez, nos sirven para marcar hitos que recordar, más adelante, o para determinar parcelas vitales.
¿Cómo os digo que la religión "no se apodera de nada"?. Sois algo tercos, pero cada uno es como es.
Emérito Augusto, saludos, y a vivir, nunca vegetar.
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