Virtud de la credulidad, crear nuevas facultades cognitivas.
06.01.08 @ 13:00:00. Archivado en Razón, sentido común y cerebro

Lo sagrado, la religiosidad, la piedad, la devoción, la vivencia del rito, el acudir a actos religiosos, la meditación, la oración silenciosa o colectiva, la música... todo eso está ahí, es un hecho, es objeto de la fenomenología.
Pero si no se hacen apartados estancos en la personalidad, si consideramos que las vivencias del hombre no son parceladas, si vemos al hombre de forma holística, total, global, surgen las preguntas:
¿Cuándo y cómo reconoce el hombre “lo santo”?
¿Cómo el hombre normal puede convivir con tanta “exhibición” de Dios?
¿Cómo se da cuenta de la existencia de la gracia en el hombre?
¿Cuándo percibe el hombre que está ante un “siervo de Yahvé” henchido de Dios?
¿De qué modo entiende que la persona con la que habla es más miembro excelso del cuerpo místico que rueda del engranaje burocrático eclesial?
¿Cómo la gracia que inunda al creyente se hace comunicativa y participativa?
Todas estas preguntas tienen más sentido de lo que puede parecer a simple vista, porque la convivencia con el “enviado de Dios” puede ocultar y engendrar excesivos problemas de sociabilidad.
La sociabilidad y la socialización vienen propiciadas por el conocimiento y, lo quieran o no quienes propugnan un conocimiento distinto al racional, la gente normal y corriente se guía por el sentido común y por la percepción común. No tiene por qué hacer actos de fe continuos ni galimatías mentales para diferenciar a quien está poseído por la gracia y a quien no.
Aquellos que se engolfan en análisis gnoseológicos y elucubran sobre el conocimiento que la gracia divina inspira, hacen afirmaciones del tenor siguiente. Copio de lo leído en escritos suyos:
¿Que cómo se conoce a un siervo de Dios verdadero? Por las señales de lo divino. El que vive transmite, dicen. El espíritu de la Congregación no se puede explicar, se vive, decía una monja carmelita.
Dicen: Tanto en el creyente puro como en el santo existe esa “facultad perceptiva” que percibe lo divino y no por simple voluntarismo.
Dios se reparte entre sus criaturas y es posible percibirlo, agregan.
Es una facultad contemplativa que vive de intuiciones y sentimientos de “algo”, por vía analógica. Es un conocimiento de índole intuitivo-sentimental no reflexivo, muy similar al juicio estético. Son los “conceptos indesarrollados” de Kant.
Añádase el dato, dicen, de que no todas las personas gozan de esta facultad perceptiva, sino sólo los iniciados, los “vivenciales”.
¿Para qué seguir? No vamos a ser nosotros los que desmontemos tales afirmaciones. Sirva el dato siguiente: ni un solo tratado de Psicología Científica hace alusión a esta “nueva facultad cognoscitiva”.
La religión lleva explicando lo mismo durante varios milenios, dando bandazos en las formas de conocer lo sacro, sin definición clara de su Filosofía.
La Psicología y la Filosofía actuales suelen poner en común sus conocimientos en Congresos y Symposiums, pero si algún teólogo crédulo pretendiera exponer esta tesis en uno de estos congresos, la carcajada sería general o el silencio se cortaría con un hacha.
Sólo se lo creen los que se mueven dentro de su propio círculo de iniciados.
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Los Doctos que buscan el conocimiento en papeles de otros, pierden su tiempo, porque este se obtiene de la vida.
Es así COMO un hombre 'sabe' si Dios pasó cerca, ... sintiéndolo. No es una nueva 'facultad cognoscitiva', sino un nacer de todo el cerebro emocional a eso que se llama La Vida. Se puede VER a la tomografía de emisión de positrones y resonancia magnética funcional. Una gozada, ya, con evidencia en neurociencia.
De cualquier manera, como Él es gentleman, todo un señor, no se dará... sino a quien venga a Él. En singular, Él no tiene guaridas ni nidos.
... y a las monjitas, muy llenas de gozo, les decía: ¿veis?, Dios ama al hombre sin imponer que cumpla, sin doctrinas, por sentirlo; y si todavía tenéis conciencia de culpa, ¿no sabéis que Jesucristo YA ha pagado totalmente para BORRAR esa ansiedad y todo el miedo? ¿es no es para vosotras SUFICIENTE la sangre de Cristo?
Dios NUNCA, durante los cinco millones de años de Hambruna, construyó un asilo o repartió alimento; Jesucristo daba... el Espíritu, no trabajaba, ni ahorraba para los pobres... porque lo que él viene a alimentar es otro asunto
-GRANDE- que se llama ......
que tiñe todo su interior, dedicación
'para ganar su salvación' como si fueran soldados anónimos de la fe, fe no comprendida muchas veces por los propios ancianos con sus demencias y manías, miradas por cada uno con los prejuicios que traen de fuera, la sociedad..
Así que, viendo que las dos deseaban a Dios, les dije que a Dios no se le viene con un credo u oración aprendida,
y ellas consintieron en que le hablara de corrido:
... Señor Dios todopoderoso, tú que quisiste que el hombre creciera en todo
lo que hace,tú que has establecido que
la vida es, o esfuerzo, o abandono, bendice a estas dos mujeres que han dado su vida a otros para ayudarlos en sus necesidades, cambia el sistema económico de este mundo, que brote la abundancia, que haya puestos de...
- a los que dicen que el hombre PUEDE acometer grandes cosas SIN un credo, pregunte a la Grande Armée surgida de la Revolución, si la Marsellesa y su credo no encendió a los cien mil cuando
cargaban muriendo y matando contra el Ancien Régime para cambiar el mundo. S. Zweig.
¿no tenemos -ahora- Ancien Régime? pues Clero político y Nobleza financiera sí que tenemos.
El mundo está necesitado de una bandera, y no hay mayor bandera que la de CREER: para levantar un ejército de seis mil millones de hombres, un credo de esperanzas que muevan a la ACCIÓN; y en cuanto al individuo, un SENTIR.
... estos días he tenido ocasión de visitar en una ciudad mora, judia, y cristiana encaramada a un tajo con el nombre de Ronda, una monjas que allí hay que se llaman 'hermanitas de los pobres'; así que me metí allí para hablarles en contra de la Iglesia, saben que no he pisado un templo desde hace treinta y tres años. Un par de ellas y...
- a una monjita que por un mendrugo de pan, sopa, y un trozo de esquilmada carne los jueves como el quijote, cuida, alimenta, limpia, acuesta, y reza durante cincuenta años seguidos por varias decenas de ancianos sin pensión, de esos que tiran las familias
y tiramos la sociedad a las calles y a quien nadie mira: el aplauso de todos los grandes. Le dan el último suspiro de amor de los humanos.
- a un enfermero, y un médico, a un abogado, que mire a quien se le encomienda con más que el deber por su salario u honorario, un homenaje: fueron allí para suplir para su vida y dan cariño.
- a los que dicen que el credo de ese ejército de monjas NO sirvió, señalarlos como doctrinarios de un ejército que ha ...
Y al blogger, le diré que también admiro a ciertos médicos y enfermeros(plural, en castellano, aunque políticamente incorrecto), por su entrega y dedicación.
No me agradan los mitos, y cuando escribo sobre alguien, procuro no exagerar, y menos aún, calificar a otros.
No obstante, me ratifico en mis palabras, y quizás algún día tengáis conocimiento de todo ello, pues todo está escrito y documentado.
No soy santo, ni lo pretendo, Abrazos.
No creo que el motivo de tal entrega sea "por Dios". La mayor parte de las veces sucede que quien hace las cosas "por Dios" se convierte, al fin de su vida, en "pordiosero".
Estas vivencias que has tenido, ya lo hemos comentado en otra ocasión, las hemos tenido también muchas personas sin necesidad de recurrir al "todo por amor a Dios". Yo me quedaría principalmente con el "por amor a los hombres". La referencia a Dios es solamente una causa "motriz", como otros pueden expresar tambièn su "móvil" no religioso.
Lo "santo" es un término que eleva a lo "humano" a la categoría de "sagrado". Pero recuerda la parábola: "¿Cuándo te vimos hambriento, desnudo...?" Estos "bienventurados" (¿santos?, sólo veían al HOMBRE.
¡Qué "ganancia" el que hasta Dios se lo reconozca!
La santidad o la beatitud no es relatar un éxtasis, que además siempre es privado, sino cumplir con una ética que beneficie a uno mismo con la felicidad y la paz, y a la vez si es posible sirva para ayudar a los demás con sus enseñanzas o ejemplos de vida.
No he llevado una vida muy apegada a personas, grupos, o emblemas religiosos, pero como ya os he manifestado, he "tropezado" con seres que no parecían de este mundo.
Monjas que cuidaban de los primeros sidosos, curas conviviendo en la miseria, con sus feligreses, religiosos, en fin, que hunden la tierra, al pisar, para hacerse más pequeños y serviciales. Y todo, por amor a Dios y a los hombres.
Esos seres responden a las seis primeras preguntas vuestras. Abrazos.
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Asoc. Humanismo sin Credos
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