Tres clases de santidad al uso.
03.01.08 @ 12:30:00. Archivado en Vida religiosa

No es de mi agrado la palabra por la tintura crédula de que se ve revestida, pero a despecho de no ser entendidos, tendremos que servirnos de sus mismos términos para llegar a los mismos conceptos: santidad como modelo propuesto a imitar, santidad como perfección, como plenitud, como grado sumo de entrega y dedicación...
Tres clases de santidad entendemos que se pueden dar:
a) la que hace relación al hombre, a la vida, al trabajo, a la relación social, sin connotación alguna con la credulidad;
b) la que en el cristianismo podría responder al espíritu de los escritos fundacionales;
c) la santidad funcionarial, la endogámica, la generada por prácticas y usos de régimen interno.
No vamos a entrar en disquisiciones respecto a denominaciones de una o de otra. La explicación que sigue lo deja claro.
a) Si una persona, por el cumplimiento de sus obligaciones, por su implicación y permeabilidad social, por su espíritu de sacrificio, por saber sobrellevar las adversidades, por ayudar a sus compañeros, por su veracidad y credibilidad, por su innato sentido de la justicia... es modelo para cualquier otro mortal, sea cristiano o no, esa persona es “santa”
b) si un creyente lleva a las últimas consecuencias el espíritu del evangelio –humildad, amor a los demás, buenas obras, mansedumbre, aceptación de la cruz de cada día, afán por establecer en el mundo la justicia, en fin, llevar a efecto la preceptiva de las "bienaventuranzas-– para los demás creyentes cristianos esa persona es santa.
Pero como una perversión del lenguaje, del concepto y de la praxis hay otra santidad, ésta antinatural, absurda y aberrante. Es la que lleva a las últimas consecuencias la prescripción ritual de actos endogámicos.
c) si un religioso accede a llevar a efecto toda la parafernalia de ejercicios sin sentido, tareas absurdas, penitencias extremas y continuadas, formas extravagantes de orar, sumisión a la autoridad “perinde ac cadaver”, mortificaciones establecidas o añadidas, rezos interminables, sufrimiento obsesivo “con Cristo” de tal modo que llega hasta generar en sí mismo "llagas"... y todo ello lo adoba con algunos rasgos extáticos, esa persona es “santa” para la organización.
¡Precisamente ésta es la que con más profusión aparece en el listado de santos venerandos!.
Para la Psicología este proclamado "santo" será, casi siempre, que no siempre, un neurótico más; para la sociología, un exaltado fundamentalista; para el fuero interno de la Iglesia un tonto útil más.
La santidad de la institución impide la santificación normal de sus propios miembros. Y en otro orden de cosas, la santidad suya en el fondo no es sino otra forma de subsumir, engullir, suplantar y apoderarse del mundo.
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¿de quién es la santidad aquí,? de los fuertes, los que no se dejan 'engañar' por el error de la Ideología, de los que aman esta vida y la 'ven' como desde el principio, puro pragmatismo;
¿de quién, la santidad de Dios?, de los violentos, y sólo estos... la arrebatan.
Ser santo en el terreno del Espíritu es buscar a Dios: SEPARAR de sí TODO asunto que tenga que ver con la religión, pues ésta ha quedado sepultada, ella entera con todas sus normas, el mismo día que aquel gladiador 'encerrado' a la fuerza en el coso de Roma,... derramó su sangre muy poderosa para decirnos que toda la culpa y ansiedad que un hombre pueda albergar en su pecho ha quedado totalmente BORRADA de su psique: que el camino hacia el Árbol de la Vida, que es la presencia de Dios, HA QUEDADO ABIERTO de una vez para siempre.
Esto es ser santo, es decir, SEPARADO de la Religión; y luego, para el buscador,hay otra altura, o intimidad, en el asunto de Dios, que se refiere a cómo llenar de caudal ese río que es la presencia de Dios: dándose uno a sí mismo a él con toda el alma, con todas las fuerzas, ya sin mérito y sin culpa,
pues fluyendole a él todo el sentimiento que da el HOMBRE, éste queda injertado a su mismo ser; ése sí que sentirá al Dios...
en perder la intuición, que es, siempre
i-nes-ta-ble y, por lo tanto, lo contrario de 'la verdad'.
Si pensamos en economía, no debemos
'apuntar' a ganar dinero, sino a fijar la norma (=nomos) de nuestra casa (=eco): cómo llenar ésta; con tal lucidez... enseguida descubriremos qué es lo útil para la abundancia de cosas, la producción eficaz, el incentivo de poder adquisitivo para quien se esfuerce, la alta tecnología en evolución constante. Y la eliminación de errores que hoy impiden llegar a tan importante diana.
Ser santo en el terreno del hombre es exactamente esto: NO ERRAR. Ser eficaz
en la búsqueda de la supervivencia, la alta tecnología, la abundancia,eliminar
los impedimentos que hoy se acumulan en el camino ancho y franco de la evolución del HOMBRE en todos sus sentid...
Caer en 'pecado' significa, en hebreo
, ERRAR, apuntar mal con el arco; y la flecha, al salir con fuerza... da en la diana que no nos trae la lucidez
. Así, todo asunto que nosotros emprendamos en el fenómeno de lo existente SIN saber para qué disparamos
... es un yerro. Para entenderlo...
lo ÚTIL. El experimento no conoce de aplausos ni votaciones. Es neutro. De él se puede entresacar la clave que nos moverá a desechar errores y no sentar verdades. Es la definición estricta de 'ciencia'.
Para Dios, 'Santo', es no haber dado la
Ley, no tener que 'ver' con ella, pues la ley es el cemento de las sociedades y ha de adaptarse a ellas; en suma, la ley es cosa del hombre, todo evolución,
y el Espíritu es cosa de él, todo fusión.
Siguiendo con ése mito tan valioso, teología pura (=sin mezcla):"...podrás comer de todo árbol del huerto, pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comieres, ciertamente perderás mi presencia, y con ésta, quedarás en soledad: la no-vida, el sino del hombre que no tiene el incontro.
La se...
Para entender lo que hay en esa sima profunda, abisal, que perfila la palabra 'santidad', hay que comenzar
a mirarlo todo... desde arriba. Una cosa así como cuando estaba el águila al principio sobre las aguas, todo vacío. Y para eso hay que hacer un esfuerzo intelectual y separar todo pre-juicio que pudiera tener cada uno en el asunto de esa materia inculcada que gusta de llamarse a sí misma
'religión'.
Dice Dios: Yo soy santo. APARTADO. Mi Espíritu es el único fruto que brota ése árbol de la vida, que es mi Presencia; sí, aquel mismo árbol que desde el principio se puso en el centro del HOMBRE, -todavía sigue ahí-, en el centro de vuestro corazón, pero que, ahora, un pensamiento vuestro se revuelve como espada para separaros de mí, es el hombre natural.
Todo lo que vemos en la naturaleza es PRAGMATISMO, todo lleva -en sí- un sentido de separación; para entender
todo se ha de tomar ...
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Asoc. Humanismo sin Credos
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