La imposibilidad o indignidad de no poder creer lo que se predica.
02.01.08 @ 11:00:00. Archivado en Psicología, Lecturas de 30", Vida religiosa, Organización y Jerarquía

El domingo del manifestódromo se ensalzó la familia hasta límites babosos, la mayor parte respirando falsedad por todos los poros. Como todo lo que no es natural, afloran aspectos que chirrían más de lo que debieran. Y no por tener o no tener claro lo que la familia es o debe ser, sino por la propia condición de quienes se hacen lenguas de ella.
A la mayoría de los que allí pregonaban las excelencias de la familia cristiana --hablando por boca ajena-- se les hacía la boca agua ensalzando sus virtudes... pero sólo la boca, ya que ni han constituido una familia verdadera ni lo pretenden.
Asoc. Humanismo sin Credos
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